Texto* 1: Sri Caitanya Mahaprabhu fregó y limpió el templo de Gundica con Sus devotos y compañeros. De ese modo, lo dejó tan fresco y brillante como Su propio corazón, haciendo del templo una residencia adecuada para el Señor Sri Krsna.
Texto* 2: ¡Toda gloria a Gauracandra! ¡Toda gloria a Nityananda! ¡Toda gloria a Advaita-candra! ¡Y toda gloria a todos los devotos del Señor Sri Caitanya Mahaprabhu!
Texto* 3: ¡Toda gloria a los devotos del Señor Sri Caitanya Mahaprabhu, encabezados por Srivasa Thakura! A ellos pido el poder de hablar de Sri Caitanya Mahaprabhu de la forma adecuada.
Texto* 4: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu regresó de Su viaje por el sur de la India, Maharaja Prataparudra, el rey de Orissa, ardÃa en deseos de que le concediera una entrevista.
Texto* 5: Desde su capital, Kataka, el rey envió una carta a Sarvabhauma Bhattacarya, rogándole que obtuviese del Señor el permiso para poder ir a verle.
Texto* 6: En respuesta a la carta del rey, el Bhattacarya escribió que Sri Caitanya Mahaprabhu no habÃa dado permiso. El rey, entonces, le escribió otra carta.
Texto* 7: En la carta, el rey pedÃa a Sarvabhauma Bhattacarya: «Por favor, acude a todos los devotos que están con Sri Caitanya Mahaprabhu y preséntales esta petición de mi parte.
Texto* 8: «Si los devotos que acompañan al Señor se muestran dispuestos a favorecerme, ellos pueden presentar mi petición a los pies de loto del Señor.
Texto* 9: «Por la misericordia de todos los devotos, se puede alcanzar el refugio de los pies de loto del Señor. Sin Su misericordia, mi reino no tiene ningún atractivo para mÃ.
Texto* 10: «Si Gaurahari, el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu, no me concede Su misericordia, abandonaré mi reino y viviré como un mendigo, pidiendo de puerta en puerta.»
Texto* 11: Al recibir esta carta, el Bhattacarya se llenó de ansiedad. Con la carta en la mano, fue a ver a los devotos del Señor.
Texto* 12: Sarvabhauma Bhattacarya explicó a todos los devotos los deseos del rey, y les enseñó la carta para que la examinasen.
Texto* 13: Al leer la carta, todos se asombraron de ver la gran devoción del rey Prataparudra por los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 14: Los devotos dieron su opinión diciendo: «El Señor nunca recibirá al rey, y, si Le pedimos que lo haga, seguro que Se sentirá muy triste».
Texto* 15: Sarvabhauma Bhattacarya dijo entonces: «Iremos de nuevo a ver al Señor, pero no Le pediremos que reciba al rey. Simplemente le hablaremos de la buena conducta del rey».
Texto* 16: Tras tomar esta decisión, fueron todos a la morada de Sri Caitanya Mahaprabhu. Una vez allÃ, aunque dispuestos a hablar, no acertaban a pronunciar palabra.
Texto* 17: Cuando llegaron ante Sri Caitanya Mahaprabhu, el Señor, al verles, dijo: «¿Qué habéis venido a decirme todos juntos? Veo que queréis decirme algo, pero no habláis. ¿Cuál es la razón?».
Texto* 18: Nityananda Prabhu dijo entonces: «Queremos decirte algo. Aunque no podemos dejar de decÃrtelo, nos da mucho miedo.
Texto* 19: «Queremos plantearte algo que puede ser adecuado o puede no serlo. La cuestión es ésta: el rey de Orissa, si no le recibes, vivirá como mendicante.»
Texto 20: Nityananda Prabhu continuó: «El rey ha decidido vivir como mendicante y llevar el signo de los mendicantes, un pendiente de marfil. Si no puede ver los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu, no quiere disfrutar de su reino».
Texto* 21: Nityananda Prabhu continuó: «El rey expresó también su deseo de ver el rostro de luna de Sri Caitanya Mahaprabhu a su entera satisfacción. Le gustarÃa llevar los pies de loto del Señor a su corazón».
Texto* 22: Ciertamente, al escuchar todas aquellas explicaciones, la mente de Sri Caitanya Mahaprabhu Se enterneció. Externamente, sin embargo, quiso decir unas palabras duras.
Texto 23: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «Entiendo que todos vosotros deseáis llevarme a Kataka a ver al rey».
Texto* 24: Sri Caitanya Mahaprabhu continuó: «No hablemos siquiera de Mi avance espiritual: la gente blasfemará contra MÃ. Y ni qué hablar de toda la gente: el mismo Damodara Me reñirá.
Texto 25: «No iré a ver al rey porque Me lo pidan todos los devotos, pero lo haré si Damodara Me da su permiso.»
Texto* 26: Damodara contestó inmediatamente: «Mi Señor, Tú eres la Suprema Personalidad de Dios completamente independiente. Tú lo sabes todo, y por ello sabes lo que está permitido y lo que no.
Texto* 27: «Yo no soy más que una jiva insignificante. ¿Qué poder tengo entonces para aconsejarte? Cuando Tú asà lo decidas, irás a ver al rey. Yo seré testigo de ello.
Texto* 28: «El rey está muy apegado a Ti, y Tú sientes afecto y amor por él. AsÃ, puedo entender que, en virtud del afecto que siente el rey por Ti, Tú le tocarás.
Texto* 29: «Aunque Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, completamente independiente, Te subordinas al amor y el afecto de Tus devotos. Ésa es Tu naturaleza.»
Texto* 30: Nityananda Prabhu dijo entonces: «¿Quién en los tres mundos puede pedirte que recibas al rey?
Texto* 31: «Sin embargo, ¿no es acaso la naturaleza de las personas apegadas abandonar la vida si no logran el objeto deseado?
Texto 32: «Por ejemplo, algunas de las esposas de los brahmanas que celebraban sacrificios abandonaron la vida por Krsna en presencia de sus esposos.»
Texto* 33: Nityananda Prabhu hizo entonces una sugerencia para que el Señor la tuviese en cuenta: «Podemos hacer una cosa —sugirió—, de forma que, sin necesidad de que Tú Te entrevistes con el rey, él pueda seguir viviendo.
Texto 34: «Si Tú, por Tu misericordia, envÃas al rey una pieza de ropa Tuya, el rey vivirá con la esperanza de verte algún dÃa.»
Texto* 35: El Señor dijo: «Puesto que todos vosotros sois personalidades muy eruditas, Yo aceptaré lo que vosotros decidáis».
Texto* 36: Para conseguir una prenda usada por el Señor, el Señor Nityananda Prabhu la pidió a Govinda.
Texto* 37: Nityananda Prabhu puso aquella prenda usada en manos de Sarvabhauma Bhattacarya, y Sarvabhauma Bhattacarya la envió al rey.
Texto 38: Cuando recibió aquella prenda usada, el rey comenzó a adorarla como si se tratase del Señor en persona.
Texto* 39: De regreso del sur de la India, tras ejercer allà sus funciones, Ramananda Raya pidió al rey que le permitiera quedarse con Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 40: Cuando Ramananda Raya pidió al rey que le permitiera quedarse con el Señor, el rey, muy satisfecho, dio inmediatamente su permiso. Él, por su parte, solicitó a Ramananda Raya que le concertara una cita.
Texto* 41: El rey dijo a Ramananda Raya: «Sri Caitanya Mahaprabhu es realmente muy misericordioso contigo. Por favor, solicÃtame sin falta una entrevista con Él».
Texto* 42: Cuando el rey y Ramananda Raya regresaron juntos a Jagannatha-ksetra [Puri], Sri Ramananda Raya fue a ver a Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 43: En esa ocasión, Ramananda Raya informó a Sri Caitanya Mahaprabhu del amor extático del rey. En verdad, una y otra vez, tan pronto como tenÃa oportunidad, Le hablaba del rey.
Texto 44: Sri Ramananda Raya fue un verdadero ministro diplomático para el rey. En general, era muy experto en sus tratos, y por el simple hecho de hablar del amor del rey por Sri Caitanya Mahaprabhu, poco a poco logró suavizar la mente del Señor.
Texto* 45: Maharaja Prataparudra, lleno de ansiedad, no podÃa soportar más no ver al Señor; por eso, Sri Ramananda Raya, con sus dotes diplomáticas, le concertó una cita con el Señor.
Texto* 46: Sri Ramananda Raya, con toda franqueza, pidió a Sri Caitanya Mahaprabhu: «Por favor, muestra Tus pies de loto al rey al menos una vez».
Texto* 47: Sri Caitanya Mahaprabhu contestó: «Mi querido Ramananda, antes de hacerme esta petición, deberÃas considerar si es adecuado que un sannyasi reciba a un rey.
Texto* 48: «El mendicante que recibe a un rey se labra su ruina, tanto en este mundo como en el siguiente. En verdad, ¿para qué hablar de la siguiente vida? En esta misma vida, la gente se burlará del sannyasi que se entreviste con un rey.»
Texto* 49: Ramananda Raya contestó: «Mi Señor, Tú eres la suprema personalidad independiente. No tienes nada que temer de nadie, pues no estás subordinado a nadie».
Texto* 50: Cuando Ramananda Raya se dirigió a Sri Caitanya Mahaprabhu llamándole Suprema Personalidad de Dios, Caitanya Mahaprabhu se opuso diciendo: «Yo no soy la Suprema Personalidad de Dios, sino un ser humano corriente. Por lo tanto, debo temer la opinión pública de tres formas: con Mi cuerpo, con Mi mente y con Mis palabras.
Texto* 51: «La gente, tan pronto como descubre una pequeña falta en la conducta de un sannyasi, la propaga por todas partes como un incendio. Una mancha de tinta negra sobre una tela blanca no se puede ocultar. Siempre llama la atención.»
Texto* 52: Ramananda Raya contestó: «Mi querido Señor, Tú has liberado a tantos pecadores. Prataparudra, el rey de Orissa, es un servidor del Señor y devoto Tuyo».
Texto* 53: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo entonces: «Una vasija grande puede contener mucha leche, pero basta una gota de licor para contaminarla y que resulte intocable.
Texto* 54: «Ciertamente, el rey posee todas las buenas cualidades, pero, por el simple hecho de adoptar el nombre «rey», lo ha infectado todo.
Texto* 55: «Pero, si todavÃa estás tan deseoso de que Yo reciba al rey, tráeme primero a su hijo, por favor.
Texto 56: «En las Escrituras reveladas se indica que el hijo representa al padre; por lo tanto, si recibo al hijo del rey, será exactamente como si recibiera al rey.»
Texto* 57: Ramananda Raya fue entonces a informar al rey de sus conversaciones con Sri Caitanya Mahaprabhu y, siguiendo las órdenes del Señor, trajo ante Su presencia al hijo del rey.
Texto* 58: El prÃncipe, en el umbral de la juventud, era muy hermoso. Era de tez negruzca y tenÃa grandes ojos de loto.
Texto* 59: El prÃncipe estaba vestido con ropas amarillas, y llevaba el cuerpo adornado con joyas y alhajas. Por eso, todo el que le veÃa recordaba al Señor Krsna.
Texto* 60: Con sólo ver al muchacho, Sri Caitanya Mahaprabhu recordó a Krsna. Recibiendo al muchacho con éxtasis de amor, el Señor dijo lo siguiente.
Texto 61: «He aquà a un gran devoto —dijo Sri Caitanya Mahaprabhu—. Al verle, todos pueden recordar a la Suprema Personalidad de Dios, Krsna, el hijo de Maharaja Nanda.»
Texto* 62: Sri Caitanya Mahaprabhu continuó: «Sólo por ver a este muchacho, he contraÃdo una deuda de gratitud». Tras decir esto, el Señor abrazó de nuevo al prÃncipe.
Texto* 63: En cuanto el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu tocó al prÃncipe, el cuerpo del muchacho manifestó signos de amor extático. Entre otros, se manifestaron los signos de transpiración, temblor, lágrimas, aturdimiento y júbilo.
Texto* 64: El muchacho se puso a llorar y a danzar, cantando: «¡Krsna!, ¡Krsna!». Al ver el canto, la danza y los signos corporales, todos los devotos le alabaron por su gran fortuna espiritual.
Texto* 65: En ese momento, Sri Caitanya Mahaprabhu calmó al muchacho y le ordenó que fuese a verle cada dÃa.
Texto* 66: Entonces Ramananda Raya y el muchacho se despidieron de Sri Caitanya Mahaprabhu, y Ramananda le llevó de vuelta al palacio. El rey, cuando supo de las actividades de su hijo, se sintió muy feliz.
Texto* 67: Sólo por abrazar a su hijo, el rey se llenó de amor extático, como si hubiese tocado a Sri Caitanya Mahaprabhu directamente.
Texto 68: Desde entonces, el afortunado prÃncipe fue uno de los devotos más Ãntimos del Señor.
Texto* 69: Asà es como actuaba Sri Caitanya Mahaprabhu entre Sus devotos puros, realizando Sus pasatiempos y propagando el movimiento de saṅkirtana.
Texto* 70: Algunos de los devotos más importantes, como Advaita Ä€carya, solÃan invitar a Sri Caitanya Mahaprabhu a comer en Su casa. El Señor aceptaba esas invitaciones acompañado de Sus devotos.
Texto* 71: De ese modo, el Señor pasó algunos dÃas lleno de júbilo. Y se iba acercando el festival de los carros del Señor Jagannatha.
Texto* 72: Sri Caitanya Mahaprabhu llamó en primer lugar a Kasi Misra. Después llamó al supervisor del templo, y después a Sarvabhauma Bhattacarya.
Texto 73: Cuando esas tres personas se presentaron ante el Señor, Él les pidió permiso para limpiar el templo de Gundica.
Texto* 74: Al escuchar al Señor pedirles permiso para limpiar el templo de Gundica, el padicha, el encargado de la supervisión del templo, dijo: «Mi querido Señor, somos Tus sirvientes. Tus deseos son órdenes para nosotros.
Texto* 75: «El rey me ha dado orden especial de hacer, sin el menor retraso, todo lo que Tu SeñorÃa ordene.
Texto* 76: «Mi querido Señor, limpiar el templo no es un servicio apropiado para Ti. No obstante, si deseas hacerlo, debemos considerarlo uno de Tus pasatiempos.
Texto* 77: «Para limpiar el templo, necesitarás muchas escobas y cántaros de agua. Asà pues, ordéname. Yo puedo traerte enseguida todas esas cosas.»
Texto* 78: En cuanto se informó de lo que deseaba el Señor, el supervisor entregó inmediatamente cien cántaros de agua nuevos y cien escobas para barrer el templo.
Texto* 79: Al dÃa siguiente, temprano por la mañana, el Señor llevó con Él a Sus acompañantes personales y, con Su propia mano, les ungió el cuerpo con pasta de madera de sándalo.
Texto* 80: Entonces, con Su propia mano, el Señor entregó a cada devoto una escoba y, llevándoles a todos con Él, fue a Gundica.
Texto* 81: De ese modo, el Señor y Sus devotos fueron a limpiar el templo de Gundica. En primer lugar, barrieron el templo con las escobas.
Texto* 82: El Señor limpió a fondo todo el interior del templo, incluido el techo. Entonces movió el asiento de la Deidad [simhasana], lo limpió y lo puso de nuevo en su lugar original.
Texto* 83: AsÃ, el Señor y Sus compañeros limpiaron y barrieron todos los edificios del templo, grandes y pequeños; por último, limpiaron la zona entre el templo y la sala de kirtana.
Texto* 84: En verdad, cientos de devotos se dedicaban a limpiar los alrededores del templo, mientras Sri Caitanya Mahaprabhu, para instruir a los demás, dirigÃa personalmente la operación.
Texto* 85: Lleno de júbilo, Sri Caitanya Mahaprabhu fregaba y limpiaba el templo, cantando sin cesar el santo nombre del Señor Krsna. Como Él, los devotos también cantaban, al mismo tiempo que cumplÃan con sus respectivos deberes.
Texto* 86: El hermoso cuerpo del Señor estaba cubierto por entero de polvo y suciedad. De ese modo adquirÃa una hermosura trascendental. A veces, mientras limpiaba el templo, el Señor derramaba lágrimas, y en algunos lugares llegó a fregar con esas lágrimas.
Texto* 87: Después de esto, limpiaron el almacén del alimento de la Deidad [bhoga-mandira]. Después limpiaron el patio, y, a continuación, todas las habitaciones, una tras otra.
Texto* 88: Sri Caitanya Mahaprabhu formó un montón con toda la paja, polvo y granos de arena; después lo recogió todo con Su ropa y lo tiró fuera.
Texto* 89: Siguiendo el ejemplo de Sri Caitanya Mahaprabhu, todos los devotos, llenos de júbilo, se pusieron a recoger el polvo y las briznas de paja con sus ropas, para después tirarlas fuera del templo.
Texto* 90: El Señor dijo entonces a los devotos: «Puedo deciros cuánto habéis trabajado y lo bien que habéis limpiado el templo con sólo ver toda la paja y el polvo que habéis amontonado fuera».
Texto* 91: Aunque los devotos habÃan formado entre todos un gran montón con la basura recogida, Sri Caitanya Mahaprabhu formó Él solo un montón mucho más grande.
Texto* 92: Una vez limpio el interior del templo, el Señor volvió a asignar a los devotos zonas para limpiar.
Texto* 93: El Señor entonces ordenó a todos que limpiasen el interior del templo lo más perfectamente posible, recogiendo las partÃculas más finas de polvo, paja y arena y tirándolas fuera.
Texto* 94: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu y todos los vaisnavas hubieron limpiado el templo por segunda vez, Sri Caitanya Mahaprabhu Se sintió muy feliz de ver cómo iban las tareas de limpieza.
Texto* 95: Mientras se barrÃa el templo, cien hombres esperaban con cántaros llenos de agua, y solamente esperaban la orden del Señor para arrojar el agua.
Texto* 96: Tan pronto como Sri Caitanya Mahaprabhu pidió el agua, los hombres trajeron los cien cántaros, completamente llenos, y los dejaron ante el Señor.
Texto* 97: De ese modo, Sri Caitanya Mahaprabhu fregó en primer lugar el templo principal; después fregó cuidadosamente el techo, las paredes, el suelo, el asiento de la Deidad [simhasana] y todo lo que habÃa en la sala.
Texto* 98: Sri Caitanya Mahaprabhu y Sus devotos comenzaron a tirar agua al techo. El agua, al caer, limpiaba las paredes y el suelo.
Texto* 99: A continuación, Sri Caitanya Mahaprabhu Se puso a fregar con Sus propias manos el asiento del Señor Jagannatha, y todos los devotos traÃan agua al Señor.
Texto* 100: Todos los devotos que estaban en el templo se pusieron a limpiar. Cada uno con su escoba, limpiaron el templo del Señor.
Texto* 101: Un devoto trajo agua y lavó con ella las manos de Sri Caitanya Mahaprabhu, y otro derramó agua sobre Sus pies de loto.
Texto* 102: Un devoto bebÃa a escondidas el agua que caÃa de los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu. Otro pedÃa esa agua, y otro la daba como caridad.
Texto* 103: Una vez limpia la sala, se hizo salir el agua por un canal de desagüe; al salir, inundó todo el patio exterior.
Texto* 104: El Señor fregó las habitaciones con Su propia ropa; de ese mismo modo, también sacó brillo al trono.
Texto* 105: De ese modo limpiaron todas las salas con cien cántaros de agua. Una vez limpias las salas, las mentes de los devotos estaban tan limpias como las salas.
Texto* 106: Una vez limpio, el templo estaba purificado, fresco y agradable, como si la propia mente del Señor hubiese aparecido en toda Su pureza.
Texto* 107: Como habÃa cientos de personas trayendo agua del lago, en sus orillas no quedaba espacio. Por esa razón, alguien comenzó a sacar agua de un pozo.
Texto* 108: Cientos de devotos traÃan agua en los cántaros, y cientos de devotos llevaban a llenar de nuevo los cántaros vacÃos.
Texto* 109: Con excepción de Nityananda Prabhu, Advaita Ācarya, Svarupa Damodara, Brahmananda Bharati y Paramananda Puri, todos estaban ocupados en llenar cántaros de agua y llevarlos al templo.
Texto* 110: Los devotos tropezaban unos con otros, y asà se rompÃan muchos cántaros; cientos de personas tenÃan que traer cántaros nuevos para llenarlos.
Texto* 111: Algunos llenaban los cántaros, y otros limpiaban las habitaciones, pero todos cantaban los santos nombres de Krsna y Hari.
Texto* 112: Una persona pedÃa un cántaro de agua cantando los santos nombres «Krsna, Krsna», y otra le entregaba un cántaro de agua cantando «Krsna, Krsna».
Texto* 113: Cuando alguien tenÃa que hablar, lo hacÃa pronunciando el santo nombre de Krsna. Asà pues, todo el que querÃa algo lo indicaba con el santo nombre de Krsna.
Texto* 114: Sri Caitanya Mahaprabhu, al tiempo que cantaba con amor extático el santo nombre de Krsna, realizaba el trabajo de cientos de hombres.
Texto* 115: ParecÃa que Sri Caitanya Mahaprabhu tuviera cien brazos para limpiar y fregar. Iba a ver a cada uno de los devotos para enseñarle a hacer el trabajo.
Texto* 116: Cuando veÃa a alguien que lo hacÃa bien, el Señor le alababa, pero si veÃa a alguien que no Le satisfacÃa con su trabajo, inmediatamente le reñÃa, sin ningún tipo de resentimiento.
Texto* 117: El Señor decÃa: «Lo has hecho bien. Por favor, enséñaselo a los demás para que lo hagan igual que tú».
Texto* 118: Al escuchar a Sri Caitanya Mahaprabhu decir esto, los devotos se sentÃan avergonzados. Entonces se ponÃan a trabajar con gran atención.
Texto* 119: Asà limpiaron la zona llamada jagamohana y, a continuación, el almacén de los alimentos. También limpiaron todas las demás dependencias.
Texto* 120: De ese modo se limpió la sala de kirtana, todo el patio, las zonas de asientos elevados, la cocina y todas las demás salas.
Texto* 121: De ese modo limpiaron todas las dependencias en torno al templo, por dentro y por fuera.
Texto* 122: Cuando ya habÃan acabado esa limpieza a fondo, un vaisnava de Bengala, muy inteligente y sencillo, se acercó al Señor y derramó agua sobre Sus pies de loto.
Texto* 123: Acto seguido, el gaudiya-vaisnava recogió el agua y se la bebió. Al ver esto, Sri Caitanya Mahaprabhu Se sintió un poco infeliz y, externamente, Se mostró enfadado.
Texto* 124: El Señor estaba sin duda alguna satisfecho con el vaisnava, pero externamente, a fin de establecer la norma de etiqueta de los principios religiosos, Se mostró enfadado.
Texto* 125: El Señor llamó a Svarupa Damodara y le dijo: «Date cuenta del comportamiento de tu vaisnava bengalÃ.
Texto* 126: «Esta persona de Bengala ha lavado Mis pies dentro del templo de la Personalidad de Dios. No sólo eso, sino que, además, se ha bebido el agua.
Texto 127: «Debido a esta ofensa, ya no sé qué destino Me espera. En verdad, tu vaisnava bengalà Me ha implicado en sus actividades.»
Texto* 128: Entonces Svarupa Damodara sujetó al gaudiya-vaisnava por el cuello y, dándole un pequeño empujón, le echó del templo de Gundica Puri y le hizo quedarse fuera.
Texto* 129: Entrando de nuevo al templo, Svarupa Damodara Gosvami pidió a Sri Caitanya Mahaprabhu que perdonase a aquella persona inocente.
Texto* 130: Tras este incidente, Sri Caitanya Mahaprabhu Se sintió muy satisfecho. Entonces pidió a todos los devotos que se sentasen formando dos hileras, una a cada lado.
Texto* 131: Entonces, el Señor Se sentó en medio de las dos hileras y recogió todo tipo de briznas de paja, granos de arena y cosas sucias.
Texto* 132: Mientras recogÃa las briznas de paja y los granos de arena, Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «Voy a reunir lo que habéis recogido cada uno, y al que menos haya recogido le pediré que pague una multa de pasteles y arroz dulce».
Texto* 133: De ese modo quedaron completamente limpias y brillantes todas las dependencias del templo de Gundica. Todas las habitaciones estaban frescas e inmaculadas, como la mente cuando está limpia y pacÃfica.
Texto* 134: Finalmente, cuando se hizo desaguar el agua de todas las dependencias del templo por los pasillos, parecÃa que nuevos rÃos corrÃan en busca de las aguas del mar.
Texto 135: Fuera de las puertas de entrada al templo, todos los caminos estaban también perfectamente limpios, sin que nadie pudiera decir exactamente cómo habÃa ocurrido.
Texto 136: Sri Caitanya Mahaprabhu limpió también, por dentro y por fuera, el templo de Nrsimha. Finalmente, descansó unos minutos, y luego comenzó a danzar.
Texto* 137: Alrededor de Sri Caitanya Mahaprabhu, todos los devotos realizaron canto en congregación. El Señor, como un león enloquecido, danzó en medio de ellos.
Texto* 138: Como solÃa ocurrir, mientras danzaba, en Caitanya Mahaprabhu se manifestaron transpiración, temblor, palidez, lágrimas, júbilo y rugidos. En verdad, las lágrimas de Sus ojos lavaron Su cuerpo y el de los que estaban frente a Él.
Texto* 139: De ese modo, Sri Caitanya Mahaprabhu lavó los cuerpos de los devotos con las lágrimas de Sus ojos. Las lágrimas fluÃan como la lluvia en el mes de sravana.
Texto* 140: El cielo se llenó del poderoso sonido de aquel gran saṅkirtana, y la Tierra tembló con los saltos y la danza del Señor Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 141: A Sri Caitanya Mahaprabhu siempre le gustaba el canto en voz alta de Svarupa Damodara. Por eso, cuando Svarupa Damodara cantó, Sri Caitanya Mahaprabhu danzó y dio grandes saltos de júbilo.
Texto* 142: De este modo, el Señor cantó y danzó durante algún tiempo. Por último, entendiendo las circunstancias, Se detuvo.
Texto* 143: Sri Caitanya Mahaprabhu ordenó entonces a Sri Gopala, el hijo de Advaita Ācarya, que danzase.
Texto* 144: Mientras danzaba lleno de amor extático, Sri Gopala se desmayó y cayó al suelo inconsciente.
Texto* 145: Cuando Sri Gopala se desmayó, Advaita Ä€carya Se apresuró a tomarle en Su regazo. Al ver que no respiraba, Se agitó muchÃsimo.
Texto* 146: Advaita Ä€carya y otros devotos comenzaron a cantar el santo nombre del Señor Nrsimha y a salpicar agua. El canto era como un rugido, tan intenso que parecÃa sacudir el universo entero.
Texto* 147: Pasado algún tiempo, el muchacho no habÃa recobrado la conciencia. Entonces, Advaita Ä€carya y los demás devotos empezaron a llorar.
Texto* 148: Sri Caitanya Mahaprabhu puso Su mano en el pecho de Sri Gopala y dijo en voz alta: «Gopala, levántate».
Texto* 149: En cuanto escuchó la voz de Sri Caitanya Mahaprabhu, Gopala recobró el conocimiento. Entonces, todos los devotos se pusieron a danzar, cantando el santo nombre de Hari.
Texto 150: Vrndavana dasa Thakura ha narrado este episodio con todo detalle. Por esa razón, yo sólo lo he mencionado brevemente.
Texto* 151: Después de descansar, Sri Caitanya Mahaprabhu y los devotos fueron a bañarse.
Texto* 152: Después de bañarse, el Señor Se vistió con ropas secas a orillas del lago. Tras ofrecer reverencias al Señor Nrsimhadeva, cuyo templo estaba cerca, el Señor entró en un jardÃn.
Texto* 153: En el jardÃn, Sri Caitanya Mahaprabhu Se sentó con los demás devotos. Entonces vino Vaninatha Raya con maha-prasadam de todo tipo.
Texto* 154-155: Kasi Misra y Tulasi, el supervisor del templo, trajeron prasadam como para alimentar a quinientas personas. Al ver la gran cantidad de prasadam, que incluÃa arroz, pasteles, arroz dulce y estofados de verduras, Sri Caitanya Mahaprabhu Se sintió muy satisfecho.
Texto* 156: Entre los devotos que acompañaban a Sri Caitanya Mahaprabhu estaban Paramananda Puri, Brahmananda Bharati, Advaita Ācarya y Nityananda Prabhu.
Texto* 157: Con ellos estaban también Ācaryaratna, Ācaryanidhi, Srivasa Thakura, Gadadhara Pandita, Saṅkara, Nandanacarya, Raghava Pandita y Vakresvara.
Texto* 158: Con permiso del Señor, Sarvabhauma Bhattacarya se sentó. Sri Caitanya Mahaprabhu y todos Sus devotos Se sentaron en asientos de madera altos.
Texto* 159: De ese modo, todos los devotos se sentaron a almorzar formando sucesivas hileras.
Texto* 160: Sri Caitanya Mahaprabhu llamó repetidas veces a Haridasa: «¡Haridasa!, ¡Haridasa!», pero éste, manteniéndose alejado, dijo entonces lo siguiente.
Texto* 161: Haridasa Thakura dijo: «Que el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu almuerce con los devotos. Yo soy aborrecible y no puedo sentarme entre vosotros.
Texto* 162: «Govinda me dará prasadam más tarde ahà afuera.» Entendiendo su mentalidad, Sri Caitanya Mahaprabhu dejó de llamarle.
Texto* 163-164: Svarupa Damodara Gosvami, Jagadananda, Damodara Pandita, Kasisvara, Gopinatha, Vaninatha y Saá¹…kara sirvieron el prasadam; de cuando en cuando, los devotos cantaban los santos nombres.
Texto* 165: En el pasado, el Señor Sri Krsna habÃa almorzado en el bosque, y Sri Caitanya Mahaprabhu recordó ese mismo pasatiempo.
Texto* 166: Con sólo recordar los pasatiempos del Señor Sri Krsna, Sri Caitanya Mahaprabhu Se vio agitado por el amor extático. Pero, considerando el momento y el lugar, en cierta medida logró mantener la paciencia.
Texto 167: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «A Mà puedes darme laphra-vyañjana [un guiso corriente de verduras]; a los demás devotos puedes darles mejores platos, como pasteles, arroz dulce y amrta-gutika».
Texto* 168: Siendo omnisciente, el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu sabÃa lo que le gustaba a cada devoto. Por eso hizo que Svarupa Damodara sirviera esos platos a cada uno hasta que todos estuvieran plenamente satisfechos.
Texto* 169: Jagadananda fue a servir prasadam, y de improviso sirvió todos los manjares más suculentos en el plato de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 170: Al ver aquel sabroso prasadam servido en Su plato, Sri Caitanya Mahaprabhu Se mostró muy enfadado. Sin embargo, cuando Le servÃan, a veces con trucos y a veces por la fuerza, el Señor estaba satisfecho.
Texto* 171: Una vez servida la comida, Sri Caitanya Mahaprabhu la miró durante algún tiempo. Por temor de Jagadananda, finalmente comió algo.
Texto* 172: El Señor sabÃa que, si no comÃa lo que Jagadananda Le habÃa servido, podÃa estar seguro de que Jagadananda iba a ayunar. Temeroso de esto, el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu comió un poco del prasadam que Le habÃa servido.
Texto* 173: Svarupa Damodara trajo entonces unos dulces excelentes y, deteniéndose ante el Señor, Se los ofreció.
Texto* 174: Svarupa Damodara Gosvami dijo entonces: «Toma un poquito de este maha-prasadam, y verás por qué lo ha aceptado el Señor Jagannatha».
Texto* 175: Diciendo esto, Svarupa Damodara puso un poco de comida ante el Señor, y el Señor, llevado del afecto que sentÃa por él, lo comió.
Texto* 176: Svarupa Damodara y Jagadananda ofrecÃan una y otra vez un poco de comida al Señor. Asà mostraban su afecto por Él. Verdaderamente, era algo muy poco frecuente.
Texto* 177: El Señor invitó a Sarvabhauma Bhattacarya a sentarse a Su izquierda; al ver el comportamiento de Svarupa Damodara y Jagadananda, Sarvabhauma sonreÃa.
Texto* 178: El Señor Sri Caitanya Mahaprabhu también querÃa ofrecer a Sarvabhauma Bhattacarya comida de primera clase; por eso, llevado del afecto, hizo que los que servÃan pusieran en su plato una y otra vez los mejores manjares.
Texto* 179: Gopinatha Ācarya trajo también maha-prasadam de gran calidad y, con palabras muy dulces, lo ofreció a Sarvabhauma Bhattacarya.
Texto 180: Después de servir al Bhattacarya prasadam de primera clase, Gopinatha Ācarya dijo: «¡Pensad en el comportamiento mundano del Bhattacarya antes! ¡Y ved la bienaventuranza trascendental que disfruta ahora!».
Texto* 181: Sarvabhauma Bhattacarya contestó: «Yo era simplemente un lógico sin inteligencia. Pero, por tu gracia, he recibido la opulencia de la perfección».
Texto* 182: Sarvabhauma Bhattacarya continuó: «¿Hay alguien tan misericordioso como Sri Caitanya Mahaprabhu? Él ha convertido a un cuervo en un Garuda. ¿Quién podrÃa ser tan misericordioso?
Texto* 183: «En compañÃa de los chacales de la lógica, lo único que hacÃa era ladrar un resonante «¡guau!, ¡guau!» Ahora, con esa misma boca, canto los santos nombres «Krsna» y «Hari».
Texto 184: Mientras que antes me relacionaba con los discÃpulos de la lógica, todos ellos no devotos, ahora estoy sumergido en las olas del nectáreo océano de la relación con devotos.»
Texto* 185: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo a Sarvabhauma Bhattacarya: «Tú ya eras consciente de Krsna desde tu vida anterior. Por eso, amas tanto a Krsna que tu sola compañÃa está haciendo que nosotros nos volvamos conscientes de Krsna».
Texto 186: AsÃ, con excepción de Sri Caitanya Mahaprabhu, no hay en los tres mundos nadie que esté siempre tan deseoso de aumentar la gloria de los devotos y de darles satisfacción.
Texto* 187: A continuación, Sri Caitanya Mahaprabhu tomó los remanentes del alimento ofrecido a Jagannatha —pasteles, arroz dulce, etc.— y los repartió entre los demás devotos, llamando personalmente a cada uno.
Texto* 188: Sri Advaita Ä€carya y Nityananda Prabhu Se sentaron uno al lado del otro y, mientras se servÃa el prasadam, Se enzarzaron en una especie de discusión fingida.
Texto* 189: En primer lugar, Advaita Ācarya dijo: «Estoy sentado al lado de un mendicante desconocido, y no sé qué tipo de destino Me aguarda por comer con Él.
Texto* 190: «Sri Caitanya Mahaprabhu pertenece a la orden de vida de renuncia. Por consiguiente, Él no atiende a esas diferencias. Es bien cierto que el sannyasi no se ve afectado por el alimento que come, sea cual sea su procedencia.
Texto* 191: «Según los sastras, no hay nada que objetar si un sannyasi come en casa de otra persona. Pero, para el brahmana casado, esa misma conducta no es correcta.
Texto* 192: «No es correcto que los casados coman con personas de quienes no se conoce ni el pasado, ni la familia, ni la personalidad ni el comportamiento.»
Texto* 193: Nityananda Prabhu refutó inmediatamente el argumento de Srila Advaita Ācarya diciendo: «Tú eres un maestro de monismo impersonal, y la conclusión monista es un gran obstáculo para el progreso en el servicio devocional puro.
Texto 194: «Quien participa de Tu filosofÃa monista impersonal no acepta más que una única substancia, el Brahman.»
Texto 195: Nityananda Prabhu continuó: «¡Menudo monista estás hecho! Y aquà estoy Yo, comiendo a Tu lado. No sé el efecto que esto podrá causar en Mi mente».
Texto* 196: De ese modo, Ambos continuaron hablando y alabándose el uno al otro, aunque Sus alabanzas parecÃan negativas, pues Se hablaban como si Se estuviesen lanzando insultos.
Texto* 197: A continuación, llamando a todos los vaisnavas, Sri Caitanya Mahaprabhu repartió maha-prasadam como si rociase néctar. En ese momento, la riña que simulaban Advaita Ācarya y Nityananda Prabhu era cada vez más deliciosa.
Texto* 198: Después de comer, todos los vaisnavas se pusieron en pie y cantaron el santo nombre de Hari; la resonancia del sonido llenó todos los sistemas planetarios superiores e inferiores.
Texto* 199: A continuación, Sri Caitanya Mahaprabhu ofreció collares de flores y pasta de madera de sándalo a todos Sus consagrados devotos personales.
Texto* 200: Svarupa Damodara y las otras seis personas que habÃan servido el prasadam almorzaron entonces en el interior de la sala.
Texto* 201: Govinda recogió algunos remanentes de la comida de Sri Caitanya Mahaprabhu y los guardó con mucho cuidado. Más tarde, una parte de esos remanentes le fue entregada a Haridasa Thakura.
Texto* 202: Más tarde, los remanentes de la comida de Sri Caitanya Mahaprabhu fueron repartidos entre los devotos que los solicitaron; Govinda mismo tomó, finalmente, los últimos restos.
Texto* 203: La Suprema Personalidad de Dios plenamente independiente realiza diversos tipos de pasatiempos. El pasatiempo de fregar y limpiar el templo de Gundica es, simplemente, uno de esos pasatiempos.
Texto 204: Al dÃa siguiente se celebró el festival de Netrotsava. Ese gran festival era la vida misma de todos los devotos.
Texto* 205: Durante quince dÃas, todos habÃan estado muy tristes de no poder ver a la Deidad del Señor Jagannatha. Al ver al Señor el dÃa del festival, los devotos se sintieron muy felices.
Texto* 206: En esa ocasión, sintiéndose muy feliz, Sri Caitanya Mahaprabhu fue con todos los devotos al templo a visitar al Señor.
Texto 207: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu fue a visitar el templo, Kasisvara Le precedÃa, controlando a las multitudes; por detrás iba Govinda, con el cántaro de sannyasi lleno de agua.
Texto* 208: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu iba hacia el templo, flanqueado por Svarupa Damodara y Advaita Ācarya, frente a Él caminaban Paramananda Puri y Brahmananda Bharati.
Texto* 209: Con intenso deseo, todos los demás devotos les seguÃan hacia el templo del Señor Jagannatha.
Texto 210: SentÃan tanta ansiedad por ver al Señor, que todos ellos pasaron por alto los principios regulativos y, para poder ver la cara del Señor, fueron hasta el lugar donde se ofrecÃa la comida.
Texto* 211: Sri Caitanya Mahaprabhu estaba muy sediento de ver al Señor, y Sus ojos eran como dos abejorros que bebÃan la miel de los ojos de loto del Señor Jagannatha, que es Krsna mismo.
Texto 212: Los ojos del Señor Jagannatha superaban en belleza a las flores de loto recién abiertas; Su cuello era tan lustroso como un espejo hecho de zafiros.
Texto* 213: La barbilla del Señor, de una tonalidad amarillenta, anulaba la belleza de la flor bandhuli. Esto aumentaba la belleza de Su suave sonrisa, que era como resplandecientes olas de néctar.
Texto* 214: El brillo de Su hermosa cara aumentaba a cada instante, y los ojos de miles de devotos bebÃan su miel como abejorros.
Texto 215: Cuanto más bebÃan con los ojos la nectárea miel de Su rostro de loto, su sed aumentaba aún más. AsÃ, sus ojos no se apartaban de Él.
Texto* 216: De ese modo, Sri Caitanya Mahaprabhu y Sus devotos disfrutaron de bienaventuranza trascendental viendo el rostro de Jagannatha. Esto continuó hasta el mediodÃa.
Texto* 217: Como solÃa ocurrir, en el cuerpo de Caitanya Mahaprabhu se manifestaron signos de bienaventuranza trascendental. Sudaba y temblaba, y de Sus ojos caÃa un flujo constante de lágrimas. Pero el Señor contenÃa las lágrimas para que no Le dificultasen la visión del rostro del Señor.
Texto* 218: Su contemplación del rostro del Señor Jagannatha sólo se interrumpÃa en el momento de la ofrenda de alimentos. Después volvÃan a contemplar de nuevo Su rostro. Mientras se ofrecÃa la comida al Señor, Sri Caitanya Mahaprabhu realizaba kirtana.
Texto* 219: Viendo el rostro del Señor Jagannatha, Sri Caitanya Mahaprabhu sintió un placer tan grande que Se olvidó de todo. Al mediodÃa, sin embargo, los devotos Le llevaron a almorzar.
Texto* 220: Sabiendo que a la mañana siguiente se celebrarÃa el festival de los carros, todos los sirvientes del Señor Jagannatha Le ofrecÃan el doble de comida.
Texto 222: Orando a los pies de loto de Sri Rupa y Sri Raghunatha, siempre deseando su misericordia, yo, Krsnadasa, narro el Sri Caitanya-caritamrta, siguiendo sus pasos.