ei-mata puradvāra-āge patha yata

sakala śodhila, tāhā ke varṇibe kata


Texto

Fuera de las puertas de entrada al templo, todos los caminos estaban también perfectamente limpios, sin que nadie pudiera decir exactamente cómo había ocurrido.

Significado

SIGNIFICADO: Al comentar la limpieza del templo de Gundica, Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura dice que Sri Caitanya Mahaprabhu, como líder del mundo, estaba instruyendo personalmente acerca de cómo debemos recibir al Señor Krsna, la Suprema Personalidad de Dios, en nuestro corazón, limpio y pacífico. Si queremos ver a Krsna sentado en el corazón, primero tenemos que limpiar el corazón, como Sri Caitanya Mahaprabhu aconseja en Su Siksastaka: ceto-darpana-marjanam (Cc. Antya 20.12). En la era actual, todo el mundo tiene el corazón especialmente sucio. Así lo confirma el Srimad-Bhagavatam: hrdy antah-stho hy abhadrani. Para limpiar todas las impurezas del corazón, Sri Caitanya Mahaprabhu nos aconseja que cantemos el mantra Hare Krsna. El primer resultado será la limpieza del corazón (ceto-darpana-marjanam). De manera similar, el Srimad-Bhagavatam (1.2.17) confirma esa declaración:

srnvatam sva-kathah krsnah punya-sravana-kirtanah
hrdy antah-stho hy abhadrani vidhunoti suhrt satam

«Sri Krsna, la Personalidad de Dios, que es el Paramatma [la Superalma] en el corazón de todos y el benefactor del devoto veraz, limpia de deseos de disfrute material el corazón del devoto que saborea Sus mensajes, que son virtuosos en sí mismos cuando se escuchan y se cantan del modo adecuado».

El devoto que verdaderamente desee limpiar su corazón, debe cantar y escuchar las glorias del Señor, Sri Krsna (srnvatam sva-kathah krsnah) (Bhag. 1.2.17). Es un proceso sencillo. Krsna le ayudará a limpiar el corazón, porque Él ya Se encuentra allí. Krsna quiere continuar viviendo en el corazón, y desea darnos indicaciones, pero el corazón debe estar tan limpio como el templo de Gundica tras la limpieza que realizó el Señor Caitanya Mahaprabhu. Por lo tanto, el devoto tiene que limpiar el corazón del mismo modo que el Señor limpió el templo de Gundica. Así podrá sentirse pacífico y enriquecido con el servicio devocional. El corazón, mientras esté lleno de pajas, granos de arena, malas hierbas o polvo (en otras palabras, anyabhilasa-purna), no es un trono adecuado para la Suprema Personalidad de Dios. Es necesario limpiar el corazón de todas las motivaciones materiales, producto de las actividades fruitivas, el conocimiento especulativo, el sistema de yoga místico y tantas otras formas de mal llamada meditación. El corazón debe estar limpio de toda motivación oculta. En palabras de Srila Rupa Gosvami: anyabhilasita-sunyam jñana-karmady-anavrtam (B.r.s. 1.1.11). Es decir, no debe haber ninguna motivación externa. No debemos buscar la elevación material, ni la comprensión del Supremo mediante el conocimiento especulativo, las actividades fruitivas o rigurosas austeridades y penitencias, etc. Todas esas actividades van en contra del crecimiento natural del amor espontáneo por Dios. Tan pronto como se manifiestan en el corazón, debemos entender que el corazón está impuro y que, por lo tanto, no es digno de servir de asiento a Krsna. Mientras el corazón no esté limpio, no podremos percibir en él la presencia del Señor.

El deseo material se define como el deseo de disfrutar al máximo del mundo material. En lenguaje actual, eso se denomina crecimiento económico. Los deseos desmedidos de crecimiento económico se consideran pajas y granos de arena en el corazón. Si estamos plenamente dedicados a las actividades materiales, el corazón estará siempre perturbado. Narottama dasa Thakura afirma:

samsara visanale, diva-nisi hiya jvale,
judaite na kainu upaya

En otras palabras, los esfuerzos por disfrutar de opulencia material van en contra del principio del servicio devocional. En las actividades de disfrute material se incluyen los grandes sacrificios en aras de la actividad auspiciosa, la caridad, la austeridad, la elevación al sistema planetario superior, e incluso llevar una vida feliz en el mundo material.

Los beneficios materiales de nuestro tiempo son como el polvo de la contaminación material. Agitado por el remolino de la actividad fruitiva, ese polvo acaba por cubrir el corazón. Debido a ello, el espejo del corazón se encuentra cubierto de polvo. Hay muchos deseos de realizar actividades auspiciosas y no auspiciosas, pero la gente no sabe que, vida tras vida, su corazón sigue impuro. Si alguien no puede abandonar el deseo de realizar actividades fruitivas, debemos entender que está cubierto por el polvo de la contaminación material. Los karmis suelen pensar que la interacción de las actividades fruitivas se puede neutralizar con otro karma, con otra actividad fruitiva. Ciertamente, se trata de un concepto erróneo. Confundidos por esa idea, somos engañados por nuestras propias actividades. Esa forma de actuar se compara al baño del elefante. El elefante se baña concienzudamente, pero, tan pronto como sale del río, recoge polvo de la orilla y se lo lanza sobre el cuerpo. El sufrimiento resultante de las actividades fruitivas pasadas no se puede neutralizar con la práctica de actividades auspiciosas. Los sufrimientos de la sociedad humana no se pueden neutralizar con planes materiales. La única manera de mitigar el sufrimiento es el cultivo de conciencia de Krsna. Quien adopta el sendero de conciencia de Krsna y se ocupa en el servicio devocional del Señor —que comienza cantando y escuchando las glorias del Señor—, empieza el proceso de purificación del corazón. Cuando su corazón está ya limpio, puede ver claramente en él al Señor, libre de toda perturbación. En el Srimad-Bhagavatam (9.4.68), el Señor confirma que Él Se encuentra en el corazón del devoto puro: sadhavo hrdayam mahyam sadhunam hrdayam tv aham.

La especulación impersonal, el monismo (fundirse en la existencia del Supremo), el conocimiento especulativo, el yoga místico y la meditación se comparan a granos de arena. Sólo causan irritación en el corazón. Con esas actividades, ni se puede satisfacer a la Suprema Personalidad de Dios, ni damos al Señor la oportunidad de sentarse tranquilamente en nuestro corazón. Al contrario, lo único que hacemos es perturbar al Señor. A veces, los yogis y los jñanis emprenden el canto del maha-mantra Hare Krsna como una forma de dar comienzo a sus diversas prácticas. Pero cuando piensan, equivocadamente, que han logrado liberarse del cautiverio de la existencia material, dejan de cantar. No se plantean que el objetivo supremo sea la forma del Señor o el nombre del Señor. Esas criaturas desafortunadas nunca reciben el favor de la Suprema Personalidad de Dios, pues no saben qué es el servicio devocional. El Señor Krsna las describe en la Bhagavad-gita con las siguientes palabras:

tan aham dvisatah kruran samsaresu naradhaman
ksipamy ajasram asubhan asurisv eva yonisu

«A los envidiosos y malvados, lo más bajo entre los hombres, Yo les arrojo perpetuamente al océano de la existencia material, en diversas especies de vida demoníaca» (Bg. 16.19).

Con Su ejemplo práctico, Sri Caitanya Mahaprabhu nos ha mostrado que debemos recoger cuidadosamente todos los granos de arena y tirarlos fuera. Por temor a que los granos de arena volviesen a entrar, Sri Caitanya Mahaprabhu limpió también el exterior del templo.

A este respecto, Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura explica que, aunque estemos libres del deseo de realizar actividades fruitivas, a veces ese deseo surge de nuevo sutilmente en el corazón. Es frecuente que un devoto piense en hacer negocios para mejorar las actividades devocionales. Pero la contaminación es tan fuerte, que más tarde puede dar lugar a una comprensión errónea, definida con los términos kuti-nati (buscar defectos) y pratisthasa (el deseo de fama, renombre y una posición elevada), jiva-himsa (envidia de otras entidades vivientes), nisidhacara (aceptar cosas prohibidas en los sastras), kama (deseo de ganancia material) y puja (ansia de popularidad). La palabra kuti-nati significa «duplicidad». Podemos, por ejemplo, tratar de imitar a Haridasa Thakura e ir a vivir a un lugar solitario. En realidad, lo que deseamos es fama y renombre; en otras palabras, pensamos que, por el simple hecho de vivir en un lugar aislado, los necios van a creer que somos como Haridasa Thakura. En ese caso, estamos siendo afectados por pratisthasa. Todo eso son deseos materiales. El devoto neófito se verá, sin duda, asaltado también por otros deseos materiales: el dinero y las mujeres. De ese modo, el corazón se llena de nuevo de cosas sucias y se vuelve cada vez más duro, como el de un materialista. Poco a poco, surge el deseo de ser un devoto de renombre o un avatara (encarnación).

La palabra jiva-himsa (envidia hacia otras entidades vivientes), en realidad, significa detener la prédica de conciencia de Krsna. La labor de prédica se define con las palabras paropakara, actividad benéfica para los demás. Los que ignoran los beneficios del servicio devocional deben ser educados mediante la prédica. Si dejamos de predicar y simplemente nos sentamos en un lugar solitario, nuestra actividad es material. También se ocupa en actividad material quien desea hacer concesiones a los mayavadis. El devoto nunca debe hacer concesiones a los no devotos. Quien actúa como guru profesional, yogi místico o hacedor de milagros, puede engañar y confundir a la gente y alcanzar fama de místico maravilloso, pero todo ello se considera polvo, paja y granos de arena en el corazón. Además, es necesario seguir los principios regulativos y no desear vida sexual ilícita, juegos de azar, productos embriagantes o carne.

Para instruirnos de forma práctica, el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu limpió el templo dos veces. La segunda limpieza fue todavía más concienzuda. Se trataba de apartar todos los obstáculos de la senda del servicio devocional. Sri Caitanya Mahaprabhu limpió el templo con plena convicción, como lo demuestra el hecho de que usase Sus propias ropas para limpiar. Sri Caitanya Mahaprabhu quería ver personalmente que el templo se limpiaba a fondo, hasta que quedara limpio como el mármol. El mármol limpio tiene un efecto refrescante. Servicio devocional quiere decir alcanzar la paz, verse libre de todas las perturbaciones causadas por la contaminación material. En otras palabras, es el proceso mediante el cual se refresca la mente. Cuando ya no deseamos otra cosa que el servicio devocional, la mente puede estar en paz y profundamente limpia.

Aunque saquemos todas las cosas sucias, en la mente pueden permanecer todavía tendencias sutiles hacia el impersonalismo, el monismo, el éxito y los cuatro principios de la actividad religiosa (dharma, artha, kama y moksa). Esos deseos son como manchas en una tela limpia. Sri Caitanya Mahaprabhu también quería limpiarlos y hacerlos desaparecer.

Con Su actividad práctica, Sri Caitanya Mahaprabhu nos informó acerca de cómo limpiar el corazón. Una vez limpio el corazón, debemos invitar al Señor Sri Krsna a sentarse en él, y debemos celebrar el festival repartiendo prasadam y cantando el maha-mantra Hare Krsna. Sri Caitanya Mahaprabhu enseñaba a cada devoto con Su propio ejemplo. Todo el que propaga la misión de Sri Caitanya Mahaprabhu acepta esa misma responsabilidad. Durante la limpieza, el Señor reñía o alababa personalmente a cada devoto, y quienes aceptan el papel de acaryas deben aprender de Sri Caitanya Mahaprabhu a educar a los devotos con su ejemplo personal. El Señor estaba muy complacido con quienes podían limpiar el templo sacando fuera las cosas indeseables acumuladas dentro. Eso se llama anartha-nivrtti, limpiar el corazón de todo lo indeseable. De modo que Sri Caitanya Mahaprabhu dirigió la limpieza del Gundica-mandira para hacernos saber que, si queremos recibir al Señor Sri Krsna en el corazón y deseamos que Se siente en él libre de perturbaciones, antes es necesario limpiar y refrescar el corazón.