Texto* 1: ¡Que la Suprema Personalidad de Dios, Sri Krsna Caitanya, que danzó frente al carro de Sri Jagannatha, sea plenamente glorificado! Su danza mantuvo asombrado el universo entero, y hasta el mismo Señor Jagannatha Se maravilló muchísimo.
Texto* 2: ¡Toda gloria a Sri Krsna Caitanya y a Prabhu Nityananda! ¡Toda gloria a Advaitacandra! ¡Y toda gloria a los devotos del Señor Sri Caitanya Mahaprabhu!
Texto* 3: ¡Toda gloria a quienes escuchan el Sri Caitanya-caritamrta! Escuchad, por favor, este relato de la danza del Señor Caitanya Mahaprabhu en el festival de Ratha-yatra. Su danza es muy fascinante. Por favor, escuchad acerca de ella con gran atención.
Texto* 4: Al día siguiente, Sri Caitanya Mahaprabhu y Sus acompañantes personales Se levantaron antes del alba y, con gran atención, realizaron su baño matutino.
Texto* 5: Sri Caitanya Mahaprabhu y Sus acompañantes personales fueron entonces a ver la ceremonia de Pandu-vijaya. Durante esa ceremonia, el Señor Jagannatha deja Su trono y sube al carro.
Texto* 6: El rey Prataparudra en persona, así como su séquito, permitieron a todos los acompañantes de Sri Caitanya Mahaprabhu contemplar la ceremonia de Pandu-vijaya.
Texto* 7: Sri Caitanya Mahaprabhu y Sus devotos más importantes —Advaita Ācarya, Nityananda Prabhu y otros—, Se sintieron muy felices de ver al Señor Jagannatha comenzar el Ratha-yatra.
Texto 8: Los dayitas [los porteadores de la Deidad de Jagannatha] eran de constitución muy fuerte, y tan poderosos como elefantes embriagados. Ellos llevaron la Deidad del Señor Jagannatha con sus manos desde el trono hasta el carro.
Texto* 9: Para llevar la Deidad del Señor Jagannatha, unos dayitas sujetaban al Señor por los hombros, y otros sostenían Sus pies de loto.
Texto* 10: Tras atar una cuerda de seda gruesa y fuerte alrededor de la cintura de la Deidad del Señor Jagannatha, los dayitas sujetaron la cuerda por ambos lados y levantaron la Deidad.
Texto* 11: En el camino desde el trono hasta el carro se habían dispuesto los tulis, unos cojines de algodón fuertes y bien rellenos; los dayitas iban llevando a la pesada Deidad del Señor Jagannatha de un cojín al siguiente.
Texto* 12: Mientras los dayitas iban llevando a la pesada Deidad de Jagannatha de un cojín al siguiente, algunos de los cojines se rompían y el algodón de relleno salía despedido por el aire. Cuando se rompían, hacían un sonido seco y fuerte.
Texto* 13: El Señor Jagannatha es el sustentador del universo entero. ¿Quién puede llevarle de un lugar a otro? Sólo para realizar Sus pasatiempos, el Señor Se desplaza de un lugar a otro por Su propia voluntad.
Texto 14: Mientras el Señor era transportado desde el trono hasta el carro, diversos instrumentos musicales emitían un sonido ensordecedor. Sri Caitanya Mahaprabhu cantaba: «Manima, Manima», pero nadie Le podía escuchar.
Texto* 15: Mientras el Señor era llevado desde el trono hasta el carro, el rey Prataparudra en persona se ocupó en Su servicio barriendo la calle con una escoba con mango de oro.
Texto* 16: El rey rociaba la calle con agua perfumada de esencia de sándalo. Aunque era el propietario del trono real, se ocupó en un servicio humilde para el Señor Jagannatha.
Texto* 17: A pesar de ser la persona más respetable y elevada, el rey aceptó aquel humilde servicio para el Señor; por esa razón, era un candidato digno de recibir la misericordia del Señor.
Texto 18: Al ver al rey ocupado en aquel humilde servicio, Caitanya Mahaprabhu Se sintió muy feliz. Sólo por ofrecer aquel servicio, el rey recibió la misericordia del Señor.
Texto 19: Al ver las decoraciones del carro del Ratha, todos estaban maravillados. Parecía recién construido en oro, y era tan alto como el monte Sumeru.
Texto* 20: Entre las decoraciones, había grandes espejos y cientos de camaras [abanicos blancos de cola de yac en forma de penacho]. En lo alto del carro había un dosel muy hermoso y limpio y una bonita bandera.
Texto* 21: El carro estaba decorado también con telas de seda y dibujos. En él tintineaban también muchas campanas de bronce, gongs y campanitas tobilleras.
Texto* 22: Para realizar Sus pasatiempos de la ceremonia de Ratha-yatra, el Señor Jagannatha Se subió en un carro; en los otros dos Se subieron Su hermana, Subhadra, y Su hermano mayor, Balarama.
Texto 23: Durante quince días, el Señor había permanecido en un lugar solitario, realizando Sus pasatiempos con la diosa suprema de la fortuna.
Texto 24: Tras pedir permiso a la diosa de la fortuna, el Señor salió para subirse al carro del Ratha y complacer a los devotos con Sus pasatiempos.
Texto* 25: La arena blanca y fina que había por todo el camino recordaba la orilla del Yamuna, y los pequeños jardines a ambos lados eran como los de Vrndavana.
Texto* 26: Al pasar en Su carro, el Señor Jagannatha veía aquella belleza a ambos lados, y Su mente Se llenaba de placer.
Texto* 27: Los encargados de tirar del carro, conocidos con el nombre de gaudas, lo hacían con gran placer. El carro, sin embargo, unas veces avanzaba muy deprisa, y otras muy despacio.
Texto* 28: A veces, el carro quedaba inmóvil y no avanzaba, por más que tirasen de él. Es decir, el carro se movía por la voluntad del Señor, y no por la fuerza de ninguna persona corriente.
Texto* 29: Cuando el carro quedó inmóvil, Sri Caitanya Mahaprabhu reunió a todos Sus devotos y, con Su propia mano, les adornó con collares de flores y pasta de madera de sándalo.
Texto* 30: Paramananda Puri y Brahmananda Bharati recibieron de manos de Sri Caitanya Mahaprabhu collares de flores y pasta de madera de sándalo. Esto aumentó su placer trascendental.
Texto* 31: También Advaita Ācarya y Nityananda Prabhu, cuando sintieron el contacto de la trascendental mano de Sri Caitanya Mahaprabhu, Se sintieron muy complacidos.
Texto* 32: El Señor dio también collares de flores y pasta de madera de sándalo a quienes dirigían el saṅkirtana. Los dos más importantes eran Svarupa Damodara y Srivasa Thakura.
Texto* 33: En total había cuatro grupos de kirtana, con veinticuatro cantores. En cada grupo había además dos devotos que tocaban la mrdaṅga, lo que sumaba otras ocho personas.
Texto* 34: Una vez formados los cuatro grupos, Sri Caitanya Mahaprabhu estudió la situación y repartió a los cantores.
Texto* 35: Sri Caitanya Mahaprabhu ordenó a Nityananda Prabhu, Advaita Ācarya, Haridasa Thakura y Vakresvara Pandita que danzasen en cada uno de sus respectivos grupos.
Texto* 36: Como líder del primer grupo fue elegido Svarupa Damodara, que recibió cinco asistentes para que respondiesen a su canto.
Texto* 37: Los cinco que respondían al canto de Svarupa Damodara eran Damodara Pandita, Narayana, Govinda Datta, Raghava Pandita y Sri Govindananda.
Texto 38: Advaita Ācarya Prabhu recibió la orden de danzar en el primer grupo. El Señor formó entonces otro grupo con Srivasa Thakura como líder.
Texto* 39: Los cinco cantores que respondían al canto de Srivasa Thakura eran Gaṅgadasa, Haridasa, Sriman, Subhananda y Sri Rama Pandita. Para danzar fue designado Sri Nityananda Prabhu.
Texto* 40: Otro grupo estaba formado por Vasudeva, Gopinatha y Murari. Todos ellos cantaban respondiendo a Mukunda, que dirigía el canto.
Texto 41: Otras dos personas, Srikanta y Vallabha Sena, se unieron para responder con su canto. En ese grupo danzaba el segundo Haridasa, [Haridasa Thakura].
Texto* 42: El Señor formó otro grupo, designando como líder a Govinda Ghosa. En ese grupo, Haridasa el menor, Visnudasa y Raghava eran quienes respondían.
Texto* 43: Los dos hermanos Madhava Ghosa y Vasudeva Ghosa se unieron también a ese grupo para responder al canto. En él danzaba Vakresvara Pandita.
Texto* 44: Había un grupo de saṅkirtana formado por los devotos de Kulina-grama; Ramananda y Satyaraja fueron designados para danzar en ese grupo.
Texto* 45: Otro grupo venía de Santipura y lo había formado Advaita Ācarya. Acyutananda danzaba, y el resto de los hombres cantaban.
Texto* 46: Otro grupo, formado por habitantes de Khanda, cantaba en otro lugar. En ese grupo danzaban Narahari Prabhu y Raghunandana.
Texto* 47: Cuatro grupos cantaban y danzaban frente al Señor Jagannatha, y uno más a cada lado. Detrás venía otro grupo.
Texto* 48: En total había siete grupos de saṅkirtana, y en cada uno de ellos había dos tambores. De ese modo, sonaban catorce tambores a la vez. El sonido era tumultuoso, y todos los devotos enloquecieron.
Texto* 49: Todos los vaisnavas se unieron como un cúmulo de nubes. Mientras cantaban los santos nombres llenos de éxtasis, de sus ojos caía una lluvia de lágrimas.
Texto* 50: El resonar del saṅkirtana llenó los tres mundos. En verdad, nadie podía escuchar ningún sonido ni instrumento musical aparte del saṅkirtana.
Texto* 51: El Señor Caitanya Mahaprabhu recorría los siete grupos cantando el santo nombre: «¡Hari!, ¡Hari!». Levantando los brazos, exclamaba: «¡Toda gloria al Señor Jagannatha!».
Texto* 52: El Señor Caitanya Mahaprabhu manifestó entonces otro poder místico, realizando Sus pasatiempos en los siete grupos a la vez.
Texto* 53: Todos decían: «El Señor Caitanya Mahaprabhu está en mi grupo. En verdad, no va a ningún otro lugar. Nos está otorgando Su misericordia a nosotros».
Texto* 54: En realidad, nadie podía ver la inconcebible potencia del Señor. Sólo los devotos más íntimos, aquellos cuyo servicio devocional era puro y sin mezclas, podían entender.
Texto* 55: El Señor Jagannatha estaba muy complacido con el saṅkirtana y, para contemplarlo, hizo que Su carro se detuviese.
Texto* 56: También el rey Prataparudra estaba asombrado de ver el saṅkirtana. Transformado por el amor extático por Krsna, quedó inactivo.
Texto* 57: Cuando el rey informó a Kasi Misra de las glorias del Señor, Kasi Misra contestó: «¡Oh, rey!, tu fortuna no tiene límite!».
Texto* 58: El rey y Sarvabhauma Bhattacarya eran conscientes de las actividades del Señor, pero nadie más podía ver los trucos del Señor Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 59: Sólo una persona que ha recibido la misericordia del Señor puede entender. Sin la misericordia del Señor, ni siquiera los semidioses, comenzando con el Señor Brahma, pueden entender.
Texto 60: Sri Caitanya Mahaprabhu Se había sentido muy satisfecho de ver al rey aceptar la humilde tarea de barrer la calle. Por aquella muestra de humildad, el rey recibió la misericordia de Sri Caitanya Mahaprabhu. Ésa es la razón de que pudiese observar el misterio de las actividades de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto 61: A pesar de que le había sido negado un encuentro personal, el rey recibió indirectamente la misericordia sin causa. ¿Quién puede entender la potencia interna de Sri Caitanya Mahaprabhu?
Texto* 62: Las dos grandes personalidades, Sarvabhauma Bhattacarya y Kasi Misra, estaban asombrados de ver la misericordia sin causa de Caitanya Mahaprabhu para con el rey.
Texto* 63: Durante algún tiempo, el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu realizó Sus pasatiempos de esta forma. Él en persona cantaba, y hacía danzar a Sus devotos personales.
Texto* 64: Según lo necesitaba, el Señor unas veces manifestaba una sola forma, y otras veces, muchas. Todo era obra de Su potencia interna.
Texto 65: En verdad, la Personalidad de Dios Se olvidó de Sí mismo en el curso de Sus trascendentales pasatiempos, pero Su potencia interna [lila-sakti], que conocía las intenciones del Señor, hizo todo lo necesario.
Texto* 66: Del mismo modo que el Señor Sri Krsna, en el pasado, había realizado la danza rasa-lila y otros pasatiempos en Vrndavana, el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu realizaba pasatiempos extraordinarios a cada momento.
Texto 67: Sólo los devotos puros podían percibir la danza de Sri Caitanya Mahaprabhu ante el carro de Ratha-yatra. Los demás no podían entender. En la Escritura revelada Srimad-Bhagavatam, pueden encontrarse descripciones de la extraordinaria danza del Señor Krsna.
Texto* 68: De ese modo, Sri Caitanya Mahaprabhu danzó lleno de júbilo, e inundó a todos con olas de amor extático.
Texto* 69: Fue así como el Señor Jagannatha montó en Su carro, y el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu inspiró a todos los devotos a danzar ante Él.
Texto* 70: Ahora escuchad, por favor, acerca de cómo el Señor Jagannatha fue al templo de Gundica mientras Sri Caitanya Mahaprabhu danzaba ante el carro de Ratha.
Texto* 71: El Señor hizo kirtana durante algún tiempo y, con Su propio esfuerzo, inspiró a todos los devotos a danzar.
Texto* 72: Cuando el Señor mismo quiso danzar, los siete grupos se unieron.
Texto* 73: Todos los devotos del Señor, con Srivasa, Ramai, Raghu, Govinda, Mukunda, Haridasa, Govindananda, Madhava y Govinda, se unieron.
Texto* 74: Deseando saltar muy alto mientras danzaba, Sri Caitanya Mahaprabhu puso a esas nueve personas a cargo de Svarupa Damodara.
Texto* 75: Esos devotos [Svarupa Damodara y los devotos puestos a su cargo] cantaron con el Señor, y también corrieron junto a Él. Todos los demás grupos de devotos también cantaban.
Texto* 76: Ofreciendo reverencias al Señor con las manos juntas, Sri Caitanya Mahaprabhu elevó Su cara hacia Jagannatha y oró de la siguiente manera.
Texto 77: «“Ofrezco respetuosas reverencias al Señor Krsna, la Deidad adorable de todos los hombres brahmínicos, el bienqueriente de las vacas y de los brahmanas, el benefactor constante del mundo entero. Ofrezco una y otra vez reverencias a la Personalidad de Dios, conocido con los nombres de Krsna y Govinda.”
Texto 78: «“¡Toda gloria a la Suprema Personalidad de Dios, a quien se conoce como hijo de Devaki! ¡Toda gloria a la Suprema Personalidad de Dios, a quien se conoce como luz de la dinastía Vrsni! ¡Toda gloria a la Suprema Personalidad de Dios, cuyo lustre corporal es como el de una nube recién formada, y cuyo cuerpo es tan suave como una flor de loto! ¡Toda gloria a la Suprema Personalidad de Dios, que hizo Su aparición en este planeta para liberar al mundo de la carga de los demonios, y que puede ofrecer la liberación a todos!”
Texto 79: «“Al Señor Sri Krsna se Le conoce con el nombre de jana-nivasa, el refugio supremo de todas las entidades vivientes; también se Le conoce con los nombres de Devaki-nandana o Yasoda-nandana, el hijo de Devaki y de Yasoda. Él es la guía de la dinastía Yadu, y con Sus poderosos brazos mata a todos los hombres impíos y todas las cosas no auspiciosas. Con Su presencia destruye todo lo que no es auspicioso para todas las entidades vivientes, móviles e inertes. Su bienaventurado rostro sonriente aumenta sin cesar los deseos lujuriosos de las gopis de Vrndavana. ¡Que Él goce de plena gloria y felicidad!”
Texto 80: «“No soy brahmana, ni ksatriya, ni vaisya, ni sudra. Tampoco soy brahmacari, cabeza de familia, vanaprastha ni sannyasi. Solamente Me identifico como sirviente del sirviente del sirviente de los pies de loto de Sri Krsna, el sustentador de las gopis. Él es como un océano de néctar, y es la causa de bienaventuranza trascendental universal. Él existe siempre pleno de brillantez.”»
Texto* 81: Tras recitar estos versos de las Escrituras, el Señor volvió a ofrecer reverencias, y todos los devotos, con las manos juntas, ofrecieron también oraciones a la Suprema Personalidad de Dios.
Texto 82: Mientras danzaba y daba grandes saltos, rugiendo como un trueno y moviéndose en círculos como una rueda, Sri Caitanya Mahaprabhu era como la trayectoria circular de una tea encendida.
Texto* 83: Allí donde Sri Caitanya Mahaprabhu pisaba mientras danzaba, la Tierra entera, con todos sus mares y montañas, parecía ladearse.
Texto* 84: En Su danza, Caitanya Mahaprabhu mostró en Su cuerpo diversos cambios trascendentales, plenos de bienaventuranza. A veces parecía como aturdido. A veces se Le erizaba todo el vello del cuerpo. A veces transpiraba, lloraba, temblaba y cambiaba de color, y a veces manifestaba signos de desamparo, orgullo, exuberancia y humildad.
Texto* 85: A veces, en Su danza, Sri Caitanya Mahaprabhu caía golpeándose fuertemente y rodaba por el suelo. En esas ocasiones, parecía una montaña dorada que rodaba por el suelo.
Texto* 86: Nityananda Prabhu tendía los brazos tratando de sujetar al Señor, que corría por todas partes.
Texto* 87: Advaita Ācarya caminaba detrás del Señor y cantaba en voz alta: «¡Haribol! ¡Haribol!», una y otra vez.
Texto* 88: Para impedir que las multitudes se acercasen demasiado al Señor, los devotos formaron tres círculos. El primer círculo estaba dirigido por Nityananda Prabhu, que es Balarama mismo, el poseedor de enorme fuerza.
Texto* 89: Todos los devotos, guiados por Kasisvara y Govinda, unieron sus manos y formaron un segundo círculo en torno al Señor.
Texto* 90: Maharaja Prataparudra y sus asistentes personales formaron un tercer círculo en torno a los dos círculos centrales para impedir a las multitudes acercarse demasiado.
Texto* 91: Con sus manos en los hombros de Haricandana, el rey Prataparudra pudo ver danzar al Señor Caitanya Mahaprabhu, y sintió un gran éxtasis.
Texto* 92: Mientras el rey contemplaba la danza, Srivasa Thakura, que estaba frente a él, entró en éxtasis viendo la danza de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 93: Al ver a Srivasa Thakura de pie ante el rey, Haricandana le tocó con la mano y le pidió que se hiciese a un lado.
Texto* 94: Absorto en mirar la danza de Sri Caitanya Mahaprabhu, Srivasa Thakura no podía entender por qué le tocaban y empujaban. Como no paraban de empujarle una y otra vez, finalmente se enfadó.
Texto* 95: Srivasa Thakura dio una bofetada a Haricandana para que dejase de empujarle. Haricandana, a su vez, montó en cólera.
Texto* 96: Cuando el iracundo Haricandana estaba a punto de hablar a Srivasa Thakura, Prataparudra Maharaja en persona le detuvo.
Texto* 97: El rey Prataparudra dijo: «Tú eres muy afortunado, pues Srivasa Thakura te ha favorecido, tocándote. Yo no soy tan afortunado. Debes sentirte agradecido».
Texto* 98: La danza de Caitanya Mahaprabhu les tenía atónitos a todos; hasta el Señor Jagannatha Se sentía muy feliz de verle.
Texto* 99: El carro llegó a un punto en que no avanzaba más y permanecía completamente inmóvil, mientras el Señor Jagannatha contemplaba sin pestañear la danza de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 100: La diosa de la fortuna, Subhadra, y el Señor Balarama sentían en sus corazones una gran felicidad y éxtasis. En verdad, se les veía sonreír ante la danza.
Texto* 101: Mientras Caitanya Mahaprabhu danzaba y daba grandes saltos, en Su cuerpo se hicieron visibles ocho transformaciones maravillosas que indicaban éxtasis divino. Todos esos signos eran visibles a la vez.
Texto* 102: En Su piel se formaron erupciones de carne de gallina, y se Le erizó todo el vello corporal. Su cuerpo parecía el simuli [árbol de la seda vegetal], todo cubierto de espinas.
Texto* 103: La gente, viendo el castañeteo de Sus dientes, estaba asustada; pensaban incluso que se Le iban a caer los dientes.
Texto* 104: Del cuerpo de Sri Caitanya Mahaprabhu fluían ríos de sudor, y al mismo tiempo, rezumaba sangre. Con voz ahogada por el éxtasis, apenas acertaba a decir: «Jaja gaga, jaja gaga».
Texto* 105: Las lágrimas salían de los ojos del Señor con fuerza, como de una jeringa, y todas las personas que Le rodeaban acabaron empapados.
Texto* 106: Todos vieron el color de Su cuerpo cambiar de blanco a rosa, de modo que Su lustre era como el de la flor mallika.
Texto* 107: A veces parecía aturdido, y a veces rodaba por el suelo. En verdad, a veces brazos y piernas se Le ponían duros como la madera seca, y no Se movía.
Texto* 108: Cuando el Señor caía al suelo, a veces Su respiración se detenía casi por completo. Cuando los devotos veían esto, sus vidas también pendían de un hilo.
Texto* 109: De Sus ojos, y a veces de Sus fosas nasales, salía agua, y de Su boca caía espuma. Estos flujos parecían torrentes de néctar que descendían de la Luna.
Texto* 110: Subhananda era tan afortunado y experto en saborear la melosidad del amor extático por Krsna, que recogió la espuma que caía de la boca de Sri Caitanya Mahaprabhu y se la bebió.
Texto* 111: Sri Caitanya Mahaprabhu danzó durante algún tiempo Su danza devastadora; después, Su mente entró en una actitud de amor extático.
Texto* 112: Tras abandonar la danza, el Señor ordenó a Svarupa Damodara que cantase. Comprendiendo Su mentalidad, Svarupa Damodara comenzó a cantar de la siguiente manera.
Texto 113: «“Ahora he encontrado al Señor de Mi vida, en cuya ausencia Me marchitaba, quemada por Cupido.”»
Texto* 114: Cuando Svarupa Damodara cantó en voz alta esta estrofa, Sri Caitanya Mahaprabhu comenzó de nuevo a danzar rítmicamente, lleno de bienaventuranza trascendental.
Texto* 115: Lentamente, el carro del Señor Jagannatha comenzó a moverse, mientras el hijo de madre Saci Se adelantaba y danzaba frente a él.
Texto* 116: Mientras el Señor danzaba y cantaba, todos los devotos que iban delante del Señor Jagannatha tenían los ojos fijos en Él. Caitanya Mahaprabhu fue entonces al extremo final de la procesión, con los que hacían saṅkirtana.
Texto* 117: Con los ojos y la mente plenamente absortos en el Señor Jagannatha, Caitanya Mahaprabhu comenzó a representar con los brazos la acción dramática de la canción.
Texto* 118: En el curso de Su representación dramática de la canción, Caitanya Mahaprabhu a veces quedaba rezagado en la procesión. Cuando eso ocurría, el Señor Jagannatha quedaba inmóvil. Pero cuando Caitanya Mahaprabhu volvía a adelantarse, el carro del Señor Jagannatha, lentamente, se ponía de nuevo en marcha.
Texto 119: De ese modo, había una especie de competición entre Caitanya Mahaprabhu y el Señor Jagannatha por ver quien dirigía. Sin embargo, Caitanya Mahaprabhu era tan fuerte que hacía esperar al Señor Jagannatha en Su carro.
Texto* 120: Mientras Sri Caitanya Mahaprabhu danzaba, Su éxtasis cambió. Levantando los brazos, comenzó a recitar en voz alta el siguiente verso.
Texto 121: «“Esa misma persona que en Mi juventud me robó el corazón es ahora de nuevo mi amo. Son las mismas noches de Luna del mes de caitra, la misma fragancia de las flores malati, y la misma dulce brisa del bosque de kadambas. Y, aunque en nuestra intimidad sigo siendo la misma amante, mi mente no es feliz aquí. Ardo en deseos de regresar a aquel lugar, a orillas del Reva, bajo el árbol Vetasi. Eso es lo que deseo.”»
Texto* 122: Sri Caitanya Mahaprabhu recitó este verso una y otra vez. Excepto Svarupa Damodara, nadie podía entender su significado.
Texto 123: Ya he explicado este verso. Ahora simplemente haré un breve comentario.
Texto* 124: En el pasado, todas las gopis de Vrndavana se sintieron muy complacidas de encontrarse con Krsna en el sagrado lugar de Kuruksetra.
Texto* 125: Del mismo modo, al ver al Señor Jagannatha, en Sri Caitanya Mahaprabhu despertó el éxtasis de las gopis. Absorto en ese éxtasis, pidió a Svarupa Damodara que cantase el verso.
Texto* 126: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo al Señor Jagannatha: «Tú eres el mismo Krsna, y Yo soy la misma Radharani. Volvemos a vernos, del mismo modo que al comienzo de Nuestras vidas.
Texto* 127: «Aunque los dos somos los mismos, Mi mente sigue atraída a Vrndavana-dhama. Deseo que Tú, por favor, pises de nuevo Vrndavana con Tus pies de loto.
Texto* 128: «En Kuruksetra hay demasiada gente, con sus elefantes, caballos y ruidosas cuadrigas. En Vrndavana, sin embargo, hay jardines de flores, y se puede escuchar el susurro de las abejas y el trinar de los pájaros.
Texto* 129: «Aquí, en Kuruksetra, estás vestido como un príncipe de la realeza, en compañía de grandes guerreros, pero en Vrndavana Te presentabas como un simple pastorcillo, acompañado solamente de Tu hermosa flauta.
Texto* 130: «Aquí no hay ni una gota del océano de felicidad trascendental de que disfruté contigo en Vrndavana.
Texto* 131: «Por eso Te pido que vengas a Vrndavana y disfrutes de pasatiempos conmigo. Si lo haces, Mi ambición estará satisfecha.»
Texto* 132: Ya he comentando brevemente las palabras de Srimati Radharani que aparecen en el Srimad-Bhagavatam.
Texto* 133: Con esos sentimientos de éxtasis, Sri Caitanya Mahaprabhu recitó muchos otros versos, pero la gente no podía entender su significado.
Texto* 134: Svarupa Damodara Gosvami conocía el significado de esos versos, pero no lo reveló. Sri Rupa Gosvami, sin embargo, ha divulgado su significado.
Texto* 135: Mientras danzaba, Sri Caitanya Mahaprabhu comenzó a recitar el siguiente verso, que saboreaba en compañía de Svarupa Damodara Gosvami.
Texto 136: «[Las gopis dijeron:] “Querido Señor, cuyo ombligo es como una flor de loto, Tus pies de loto son el único refugio para aquellos que han caído en el profundo pozo de la existencia material. Grandes yogis místicos y filósofos muy eruditos adoran Tus pies y meditan en ellos. Nosotros deseamos que esos pies de loto puedan también manifestarse en nuestros corazones, aunque no somos más que personas corrientes ocupadas en asuntos domésticos”.»
Texto 137: Absorto en los sentimientos de Srimati Radharani, Caitanya Mahaprabhu dijo: «“Para la mayoría de la gente, la mente y el corazón son uno; pero, como Mi mente nunca se aparta de Vrndavana, Yo considero que Mi mente y Vrndavana son uno. Mi mente ya es Vrndavana, y a Ti Te gusta Vrndavana; ¿Me harías entonces el favor de poner Tus pies de loto allí? Para Mí, eso sería Tu misericordia completa.
Texto 138: «“Mi querido Señor, ten la bondad de escuchar lo que con toda sinceridad Te presento. Mi hogar es Vrndavana, y deseo estar allí contigo. Si no lo consigo, Me será muy difícil seguir viviendo.
Texto 139: «“Mi querido Krsna, en el pasado, cuando vivías en Mathura, enviaste a Uddhava para que Me enseñase el conocimiento especulativo y el yoga místico. Ahora Tú Me hablas de lo mismo, pero Mi mente no lo acepta. En Mi mente no hay espacio para el jñana-yoga o el dhyana-yoga. Aunque Me conoces muy bien, Te empeñas en instruirme en jñana-yoga y dhyana-yoga. Eso que haces no está bien.”»
Texto 140: Caitanya Mahaprabhu continuó: «“Me gustaría apartar Mi conciencia de Ti y ocuparla en actividades materiales, pero, por más que lo intento, no puedo. De forma natural, sólo siento inclinación por Ti. Por eso, la instrucción que Me has dado de que medite en Ti, es simplemente ridícula. De ese modo, Me estás matando. No está bien que pienses en Mí como si fuera un candidato a Tus enseñanzas.
Texto 141: «“Las gopis no son como los yogis místicos. Nunca estarán satisfechas con meditar en Tus pies de loto e imitar a los supuestos yogis. Enseñar meditación a las gopis es pura duplicidad. Cuando se las instruye para que se sometan a la práctica del yoga místico, no se sienten en absoluto satisfechas. Por el contrario, se enfadan todavía más contigo.”»
Texto 142: Sri Caitanya Mahaprabhu continuó: «“Las gopis han caído en el gran océano de la separación, y están siendo devoradas por el pez timiṅgila de su intensa ambición de servirte. Las gopis son devotas puras y tienen que ser liberadas de la boca de ese pez timiṅgila. Si están libres del concepto material de la vida, ¿por qué iban a aspirar a la liberación? Las gopis no desean la liberación que desean los yogis y los jñanis, pues ya están liberadas del océano de la existencia material.
Texto* 143: «“Es asombroso que hayas olvidado la tierra de Vrndavana. ¿Y cómo has podido olvidar a Tu padre, a Tu madre, a Tus amigos? ¿Cómo has podido olvidar la colina Govardhana, las orillas del Yamuna, y el bosque en que disfrutaste de la danza rasa-lila?
Texto* 144: «“Krsna, Tú eres ciertamente un caballero refinado dotado de todas las buenas cualidades. Muestras buen comportamiento, tienes buen corazón y eres misericordioso. Sé que en Ti no se puede encontrar ni el menor rastro de defectos. Pero Tu mente ni siquiera recuerda a los habitantes de Vrndavana. Ello se debe únicamente a Mi mala fortuna, y a nada más.
Texto* 145: «“No Me preocupa Mi propia felicidad, pero, cuando veo la tristeza del rostro de madre, Yasoda, y veo a los habitantes de Vrndavana con el corazón roto por Tu causa, Me pregunto si lo que quieres es matarlos. ¿No quieres devolverles la vida yendo allí? ¿Por qué mantienes sus vidas en un estado de constante sufrimiento?
Texto* 146: «“Los habitantes de Vrndavana no Te quieren vestido como un príncipe, ni quieren que Te relaciones con grandes guerreros en un país distinto. Ellos no pueden irse de la tierra de Vrndavana, y, sin Tu presencia, se están muriendo. ¿Qué va a ser de ellos?
Texto 147: «“Mi querido Krsna, Tú eres la vida misma de Vrndavana-dhama. Y, especialmente, eres la vida de Nanda Maharaja. Tú eres la única opulencia en la tierra de Vrndavana, y eres muy misericordioso. Por favor, ven y da la vida a todos los habitantes de Vrndavana. Por favor, pon de nuevo Tus pies de loto en Vrndavana.”
Texto* 148: «Tras escuchar las hermosas palabras de Srimati Radharani, el Señor Krsna vio resurgir en Él Su amor por los habitantes de Vrndavana, y Su cuerpo y Su mente Se perturbaron mucho. Tras escuchar cuánto Le amaban, inmediatamente Se consideró permanentemente endeudado con los habitantes de Vrndavana. Para tranquilizar a Radharani, Krsna dijo entonces lo siguiente.
Texto 149: «“Mi muy querida Srimati Radharani, escúchame, por favor. Te digo la verdad. Lloro día y noche con sólo recordaros, habitantes de Vrndavana. Nadie sabe lo desdichado que Me siento por ello.”
Texto 150: «Sri Krsna continuó: “Todos los habitantes de Vrndavana-dhama —Mi madre, Mi padre, Mis amigos pastorcillos de vacas y todo lo demás— son como Mi misma vida. Y, de los habitantes de Vrndavana, las gopis son Mi propia vida. Y de entre todas las gopis, Tú, Srimati Radharani, eres la principal. Por eso, Tú eres la vida misma de Mi vida.
Texto* 151: «“Mi querida Srimati Radharani, Yo dependo siempre del amor de todos vosotros. Estoy totalmente sujeto a vuestro control. Si Me he separado de vosotros para vivir en lugares distantes, se debe a Mi muy mala fortuna.
Texto* 152: «“Cuando una mujer tiene que separarse del hombre a quien ama, o un hombre tiene que separarse de la mujer amada, ninguno de los dos puede vivir. Es cierto que viven solamente el uno para el otro, pues si uno muere y el otro recibe la noticia, él o ella también morirá.
Texto* 153: «“Una esposa amante y casta y un marido amoroso que, encontrándose separados, se desean lo mejor el uno al otro y no se preocupan de su propia felicidad, sólo desean el bienestar mutuo. Ciertamente, una pareja así no tarda mucho en volver a encontrarse.
Texto* 154: «“Tú eres a quien Yo más quiero, y sé que, en Mi ausencia, no puedes vivir ni por un instante. Sólo para que sigas con vida, Yo adoro al Señor Narayana. Por Su misericordiosa potencia, vengo a Vrndavana todos los días para disfrutar de pasatiempos contigo. Después regreso a Dvaraka-dhama. De ese modo, Tú puedes sentir siempre Mi presencia allí, en Vrndavana.
Texto 155: «“Nuestro amor es más poderoso debido a que he tenido la buena fortuna de recibir la gracia de Narayana. Eso Me permite ir allí sin que nadie Me vea. Yo espero que, muy pronto, pueda ser visible para todos.
Texto 156: «“He matado ya a todos los malvados demonios enemigos de la dinastía Yadu, y he matado también a Kamsa y a sus aliados. Pero aún quedan vivos dos o cuatro demonios. Quiero matarlos, y muy pronto, después de hacerlo, regresaré a Vrndavana. Por favor, ten esto por seguro.
Texto* 157: «“Quiero proteger a los habitantes de Vrndavana de los ataques de Mis enemigos; por eso sigo en Mi reino. De no ser por eso, Mi posición como rey Me es indiferente. Si en el reino mantengo esposas, hijos y riquezas, es sólo para satisfacción de los Yadus.
Texto* 158: «“Tus amorosas cualidades siempre Me atraen a Vrndavana. En verdad, Me harán regresar de nuevo dentro de diez o veinte días, y, cuando regrese, disfrutaré día y noche contigo y con todas las doncellas de Vrajabhumi.”
Texto* 159: «Mientras hablaba con Srimati Radharani, Krsna Se llenó de ansiedad por regresar a Vrndavana. Entonces hizo escuchar a Radharani un verso que disipó todas Sus dificultades y que Le dio la seguridad de obtener de nuevo a Krsna.
Texto 160: «El Señor Sri Krsna dijo: “La única manera de llegar a Mí es ofrecerme servicio devocional. Mis queridas gopis, el amor y el afecto que, por buena fortuna, habéis adquirido por Mí, es la única razón de que regrese con vosotras”.»
Texto* 161: Sri Caitanya Mahaprabhu Se sentaba en Su habitación con Svarupa Damodara y saboreaba día y noche el contenido de esos versos.
Texto* 162: Sri Caitanya Mahaprabhu danzaba completamente absorto en la emoción extática. Mirando a la cara del Señor Jagannatha, danzaba y recitaba esos versos.
Texto* 163: Nadie puede explicar la buena fortuna de Svarupa Damodara Gosvami, pues él está siempre absorto en el servicio del Señor con el cuerpo, la mente y las palabras.
Texto* 164: Los sentidos del Señor Sri Caitanya Mahaprabhu y los sentidos de Svarupa eran idénticos. Por esa razón, Caitanya Mahaprabhu solía quedar completamente absorto en saborear el canto de Svarupa Damodara.
Texto* 165: Absorto en éxtasis emocional, Caitanya Mahaprabhu a veces Se sentaba en el suelo y, mirando hacia abajo, escribía en el suelo con el dedo.
Texto* 166: Temiendo que el Señor Se hiciese daño en el dedo si escribía de esa forma, Svarupa Damodara Le detenía con su propia mano.
Texto* 167: Svarupa Damodara solía cantar en perfecta armonía con la emoción extática del Señor. Siempre que Sri Caitanya Mahaprabhu saboreaba una determinada melosidad, Svarupa Damodara le daba forma con su canto.
Texto* 168: Sri Caitanya Mahaprabhu miró la hermosa cara de loto y los ojos del Señor Jagannatha.
Texto* 169: El Señor Jagannatha llevaba collares de flores y estaba vestido y adornado con hermosas ropas y alhajas. Su cara resplandecía con los rayos del Sol, y toda la atmósfera era fragante.
Texto* 170: En el corazón del Señor Sri Caitanya Mahaprabhu se extendió un océano de bienaventuranza trascendental; como un huracán, los signos de locura se intensificaron inmediatamente.
Texto* 171: La locura de bienaventuranza trascendental levantó olas de emociones diversas. Esas emociones eran como soldados de ejércitos enemigos enzarzados en combate.
Texto* 172: Todos los signos naturales de las emociones se intensificaron. Había así despertar de emociones, paz, emociones unidas, mezcladas, trascendentales y predominantes, así como impulsos emotivos.
Texto* 173: El cuerpo de Sri Caitanya Mahaprabhu tenía el aspecto de una trascendental montaña Himalaya donde florecían en plenitud toda clase de árboles de emoción extática.
Texto* 174: Aquellos signos atrajeron la mente y la conciencia de todos los que los veían. En verdad, el Señor roció la mente de todos con el néctar del amor trascendental por Dios.
Texto* 175: Así roció la mente de los sirvientes del Señor Jagannatha, de los funcionarios del gobierno, de los peregrinos visitantes, de la población en general y de todos los habitantes de Jagannatha Puri.
Texto* 176: Al ver la danza y el amor extático de Sri Caitanya Mahaprabhu, todos quedaron asombrados. Sus corazones se encendieron de amor por Krsna.
Texto* 177: Todos danzaron y cantaron llenos de amor extático, y se levantó un intenso tumulto. Sólo de ver la danza de Sri Caitanya Mahaprabhu, todos quedaron abrumados de bienaventuranza trascendental.
Texto* 178: Además, hasta el Señor Jagannatha y el Señor Balarama, muy felices, comenzaron a moverse lentamente al ver la danza de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 179: El Señor Jagannatha y el Señor Balarama a veces detenían el carro y observaban, muy felices, la danza del Señor Caitanya. Todo el que pudo verles detenerse y contemplar la danza dio testimonio de Sus pasatiempos.
Texto* 180: Mientras danzaba de este modo, yendo de un lugar a otro, el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu cayó frente a Maharaja Prataparudra.
Texto* 181: Maharaja Prataparudra, con gran respeto, ayudó al Señor a levantarse, pero al ver al rey, el Señor Caitanya Mahaprabhu recobró Su conciencia externa.
Texto* 182: Cuando vio al rey, Sri Caitanya Mahaprabhu renegaba de Sí mismo diciendo: «¡Oh, qué lamentable! ¡He tocado a una persona interesada en cosas mundanas!».
Texto* 183: Ni el Señor Nityananda Prabhu, ni Kasisvara ni Govinda atendieron al Señor Caitanya Mahaprabhu cuando cayó. Nityananda estaba absorto en un gran éxtasis, y Kasisvara y Govinda no estaban allí.
Texto* 184: Sri Caitanya Mahaprabhu estaba ya satisfecho de la conducta del rey, pues había aceptado el servicio de barrendero para el Señor Jagannatha. Por lo tanto, en realidad, el Señor Caitanya Mahaprabhu deseaba ver al rey.
Texto 185: Sin embargo, y para advertir a Sus devotos personales, la Suprema Personalidad de Dios, Sri Caitanya Mahaprabhu, expresó externamente sentimientos de enfado.
Texto* 186: El rey Prataparudra se asustó mucho cuando el Señor Caitanya Se mostró externamente enfadado, pero Sarvabhauma Bhattacarya le dijo: «No te preocupes».
Texto 187: Sarvabhauma Bhattacarya informó al rey: «El Señor está muy satisfecho contigo. Al señalarte, estaba enseñando a Sus devotos personales cómo comportarse con la gente mundana».
Texto* 188: Sarvabhauma Bhattacarya continuó: «Presentaré tu petición en cuanto haya un momento oportuno. Entonces te será fácil ir a ver al Señor».
Texto* 189: Tras caminar alrededor de Jagannatha, Sri Caitanya Mahaprabhu Se puso detrás del carro y comenzó a empujarlo con la cabeza.
Texto* 190: Tan pronto como empujó el carro, éste comenzó a moverse con un fuerte traqueteo. Alrededor, la gente comenzó a cantar el santo nombre del Señor: «¡Hari!, ¡Hari!».
Texto* 191: Cuando el carro comenzó a moverse, Sri Caitanya Mahaprabhu llevó a Sus acompañantes personales frente a los carros del Señor Balarama y de Subhadra, la diosa de la fortuna. Muy inspirado, comenzó a danzar frente a ellos.
Texto* 192: Cuando terminó de danzar ante el Señor Baladeva y Subhadra, Sri Caitanya Mahaprabhu fue ante el carro del Señor Jagannatha. Al ver al Señor Jagannatha, comenzó a danzar de nuevo.
Texto* 193: Cuando llegaron al lugar de Balagandi, el Señor Jagannatha detuvo Su carro y miró a derecha e izquierda.
Texto 194: Del lado izquierdo, el Señor Jagannatha vio un vecindario de brahmanas y un bosque de cocoteros. A la derecha, vio hermosos jardines de flores semejantes a los de Vrndavana, el lugar sagrado.
Texto* 195: Sri Caitanya Mahaprabhu y Sus devotos danzaban frente al carro, y el Señor Jagannatha, tras detener el carro, contempló la danza.
Texto* 196: La costumbre era que, cuando el Señor llegaba a vipra-sasana, se Le ofrecían alimentos. En verdad, se ofrecieron infinidad de platos, y el Señor Jagannatha los probó todos, uno por uno.
Texto* 197: Todo tipo de devotos del Señor Jagannatha, desde los neófitos a los más avanzados, ofrecieron al Señor lo mejor que sabían cocinar.
Texto* 198: Entre esos devotos estaban el rey, las reinas, sus ministros y amigos, y todos los demás habitantes de Jagannatha Puri, grandes y pequeños.
Texto* 199: Todos los visitantes que habían venido a Jagannatha Puri desde otros países, así como los devotos del lugar, ofrecieron al Señor los alimentos que ellos mismos habían cocinado.
Texto* 200: Los devotos ofrecían sus alimentos en todas partes, delante y detrás del carro, en los lados y dentro del jardín de flores. Donde hubiera un espacio, allí hacían su ofrenda al Señor, pues no había ninguna regla estricta.
Texto* 201: Mientras se ofrecían los alimentos, se formó una gran multitud. En ese momento, Sri Caitanya Mahaprabhu interrumpió Su danza y fue a un jardín cercano.
Texto* 202: Sri Caitanya Mahaprabhu entró en el jardín y, sumido en una gran emoción extática, Se dejó caer en una plataforma del jardín.
Texto* 203: Muy fatigado por el gran esfuerzo realizado al danzar, con todo el cuerpo cubierto de sudor, el Señor disfrutó de la fragante y fresca brisa del jardín.
Texto* 204: Todos los devotos que habían estado haciendo saṅkirtana fueron allí y reposaron bajo los árboles.
Texto* 205: He descrito así el gran canto congregacional del Señor Sri Caitanya Mahaprabhu y Su danza frente al Señor Jagannatha.
Texto 206: En una oración conocida con el nombre de Caitanyastaka, Srila Rupa Gosvami ha dado una viva descripción de la danza del Señor ante el carro de Jagannatha.
Texto* 207: «Lleno de éxtasis, Sri Caitanya Mahaprabhu danzó por la calle principal ante el Señor Jagannatha, el amo de Nilacala, que iba montado en Su carro. Dominado por la bienaventuranza trascendental de la danza y rodeado de vaisnavas que cantaban los santos nombres, manifestó olas de amor extático por Dios. ¿Cuándo podrán mis ojos ver de nuevo a Sri Caitanya Mahaprabhu?»
Texto* 208: Todo el que escuche esta descripción del festival de los carros llegará a Sri Caitanya Mahaprabhu. También alcanzará el estado de elevación que le dotará de amor por Dios y de una firme convicción en el servicio devocional.
Texto 209: Orando a los pies de loto de Sri Rupa y Sri Raghunatha, siempre deseando su misericordia, yo, Krsnadasa, narro el Sri Caitanya-caritamrta, siguiendo sus pasos.