tāńhāra sammati lañā bhakte sukha dite

rathe caḍi' bāhira haila vihāra karite

tāṅhāra sammati — su permiso; laƱā — tras recibir; bhakte — a los devotos; sukha dite — para complacer; rathe caįøi’ — subiĆ©ndose al carro; bāhira haila — salió; vihāra karite — a realizar pasatiempos.


Texto

Tras pedir permiso a la diosa de la fortuna, el Señor salió para subirse al carro del Ratha y complacer a los devotos con Sus pasatiempos.

Significado

SIGNIFICADO: En relación con esto, Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura comenta que, como esposo ideal, el Señor Jagannatha había pasado quince días con Su esposa, la diosa suprema de la fortuna, en un lugar apartado. A pesar de ello, el Señor quiso salir de Su aislamiento para dar felicidad a Sus devotos. El Señor disfruta de dos formas: svakiya y parakiya. El amor conyugal del Señor en la relación de svakiya-rasa se refiere a los principios regulativos que sigue en Dvaraka, donde el Señor estÔ casado con muchas reinas. Pero en Vrndavana el Señor no manifiesta amor conyugal con Sus esposas, sino con Sus amigas, las gopis. El amor conyugal con las gopis se denomina parakiya-rasa. El Señor Jagannatha abandona el lugar aislado en que disfruta de la compañía de la diosa suprema de la fortuna en la relación de svakiya-rasa, y va a Vrndavana para disfrutar de parakiya-rasa. Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura, por consiguiente, nos recuerda que el placer del Señor en parakiya-rasa es superior al que experimenta con svakiya-rasa.

En el mundo material, parakiya-rasa, los amoríos con muchachas solteras, es la relación mÔs degradada, pero, en el mundo espiritual, ese tipo de relación amorosa se considera el disfrute supremo. Todo lo que existe en el mundo material, no es mÔs que un reflejo del mundo espiritual, un reflejo desvirtuado. No podemos entender lo que ocurre en el mundo espiritual basÔndonos en nuestra experiencia en el mundo material. Por esa razón, los eruditos mundanos y los charlatanes no saben entender los pasatiempos del Señor con las gopis. A quienes no son muy avanzados en el servicio devocional puro, el tema del parakiya-rasa del mundo espiritual les estÔ absolutamente vetado. No hay posibilidad alguna de comparar el parakiya-rasa del mundo espiritual con el que se da en el mundo material. El primero es como el oro, y el segundo, como el hierro. La diferencia entre los dos es tan grande que, en realidad, no pueden compararse. Sin embargo, del mismo modo que una persona con conocimiento puede distinguir fÔcilmente entre el oro y el hierro. Quien tiene la comprensión adecuada puede distinguir fÔcilmente entre las actividades trascendentales del mundo espiritual y las actividades materiales.