Sri Caitanya Caritamrita

Madhya-lila
Capítulo 3: La estancia del Señor Sri Caitanya Mahaprabhuen casa de Advaita Acarya

Texto* 1: Tras entrar en la orden de vida de sannyasa, el Señor Caitanya Mahaprabhu, llevado de un intenso amor por Krsna, quiso ir a Vrndavana, pero, aparentemente por error, caminó por Radha-desa. Más tarde llegó a Santipura, donde Se divirtió con Sus devotos. Ofrezco respetuosas reverencias a Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 2: ¡Toda gloria a Sri Caitanya Mahaprabhu! ¡Toda gloria a Nityananda! ¡Toda gloria a Advaita Prabhu! ¡Y toda gloria a todos los devotos del Señor Caitanya, encabezados por Srivasa!
Texto* 3: A punto de cumplir los veinticuatro años, en el cuarto creciente del mes de magha, Sri Caitanya Mahaprabhu entró en la orden de sannyasa.
Texto 4: Después de entrar en la orden de sannyasa, Caitanya Mahaprabhu, llevado de Su intenso amor por Krsna, partió hacia Vrndavana. Sin embargo, por error, pasó tres días enteros caminando en estado de trance por la región de Radha-desa.
Texto* 5: Mientras recorría la región conocida con el nombre de Radha-desa, Sri Caitanya Mahaprabhu recitaba en éxtasis el siguiente verso.
Texto 6: «[Un brahmana de Avanti-desa decía:] “Firmemente establecido en el servicio de los pies de loto de Krsna, cruzaré el infranqueable océano de la nesciencia. Así lo aprobaron los acaryas anteriores, que estaban firmemente establecidos en la devoción del Señor, Paramatma, la Suprema Personalidad de Dios”.»
Texto* 7: Sri Caitanya Mahaprabhu dio Su aprobación al significado de este verso, que se refiere a la determinación del devoto mendicante decidido a ocuparse en el servicio del Señor Mukunda. Él expresó Su aprobación, indicando que era un verso muy bueno.
Texto 8: El verdadero objetivo de quien entra en la orden de sannyasa está en consagrarse al servicio de Mukunda. Quien sirve a Mukunda puede de hecho liberarse del cautiverio de la existencia material.
Texto* 9: Después de entrar en la orden de sannyasa, Sri Caitanya Mahaprabhu decidió ir a Vrndavana y ocuparse por entero y exclusivamente en el servicio de Mukunda en un lugar solitario.
Texto* 10: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu emprendió el camino de Vrndavana, se Le manifestaron todos los signos de éxtasis, y no sabía en qué dirección iba, ni si era de día o de noche.
Texto* 11: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu partió hacia Vrndavana, Nityananda Prabhu, Candrasekhara y Prabhu Mukunda Le siguieron.
Texto* 12: Mientras Sri Caitanya Mahaprabhu pasaba por Radha-desa, todos los que veían Su éxtasis exclamaban: «¡Hari! ¡Hari!». Al cantar esto con el Señor, toda la infelicidad de la existencia material disminuía.
Texto* 13: Todos los pastorcillos de vacas que veían pasar a Sri Caitanya Mahaprabhu se unían a Él y gritaban muy fuerte: «¡Hari! ¡Hari!».
Texto* 14: Al escuchar a los pastorcillos cantar también «¡Hari! ¡Hari!», Sri Caitanya Mahaprabhu Se sintió muy complacido. Se acercó a ellos, colocó Su mano sobre sus cabezas y dijo: «Continuad cantando así».
Texto* 15: Sri Caitanya Mahaprabhu les bendijo entonces a todos, diciéndoles que eran plenamente afortunados. De ese modo les alabó, y sintió que para Él era un gran éxito el que hubieran cantado el santo nombre del Señor Hari.
Texto* 16: Llamando aparte a los niños y contándoles una historia razonable, Nityananda Prabhu les dio la siguiente instrucción.
Texto* 17: «Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu os pregunte por el camino de Vrndavana, en lugar de decírselo, indicadle, por favor, el camino de la orilla del Ganges.»
Texto* 18-19: Cuando el Señor Caitanya Mahaprabhu les preguntó por el camino de Vrndavana, los niños Le indicaron el camino de la orilla del Ganges, y el Señor, en éxtasis, siguió esa dirección.
Texto* 20: Mientras el Señor caminaba por la orilla del Ganges, Sri Nityananda Prabhu pidió a Ācaryaratna [Candrasekhara Ācarya] que fuese inmediatamente a casa de Advaita Ācarya.
Texto* 21: Sri Nityananda Gosvami le dijo: «Voy a llevar a Sri Caitanya Mahaprabhu por la orilla del Ganges hasta Santipura. Asegúrate de que Advaita Ācarya esté allí, en la orilla, con una barca.
Texto* 22: «Después de eso —continuó Nityananda Prabhu—, Yo iré a la casa de Advaita Ācarya, y tú debes ir a Navadvipa y regresar con madre Saci y todos los demás devotos.»
Texto* 23: Después de enviar a Ācaryaratna a casa de Advaita Ācarya, Sri Nityananda Prabhu Se presentó ante el Señor Caitanya Mahaprabhu para hacerle saber que había llegado.
Texto* 24: Sri Caitanya Mahaprabhu estaba en éxtasis, y preguntó a Nityananda Prabhu adónde iba. Nityananda Le contestó que iba con Él hacia Vrndavana.
Texto* 25: Cuando el Señor preguntó a Nityananda Prabhu si faltaba mucho para llegar a Vrndavana, Nityananda contestó: «¡Mira! ¡Ahí está el río Yamuna!».
Texto* 26: Diciendo esto, Nityananda Prabhu llevó a Caitanya Mahaprabhu cerca del Ganges, y el Señor, en Su éxtasis, tomó el río Ganges por el Yamuna.
Texto* 27: El Señor dijo: «¡Oh, qué afortunado soy! Ahora he visto el río Yamuna». Así, pensando que el Ganges era el río Yamuna, Caitanya Mahaprabhu comenzó a ofrecerle oraciones.
Texto 28: «¡Oh, río Yamuna!, tú eres la bienaventurada agua espiritual que da amor por el hijo de Nanda Maharaja. Tú eres idéntica al agua del mundo espiritual, pues puedes destruir todas nuestras ofensas y las reacciones de los pecados cometidos durante toda la vida. Tú eres la creadora de todo lo que es auspicioso para el mundo. ¡Oh, hija del dios del Sol!, por favor, purifícanos en virtud de tus actividades piadosas.»
Texto* 29: Tras recitar este mantra, Sri Caitanya Mahaprabhu ofreció reverencias y Se bañó en el Ganges. En ese momento sólo llevaba una pieza de ropa interior, sin ninguna otra prenda.
Texto* 30: Mientras Sri Caitanya Mahaprabhu permanecía allí sin más ropa, Sri Advaita Ācarya llegó al lugar en una barca, trayendo consigo ropa interior seca y prendas de vestir.
Texto* 31: Al llegar, Advaita Ācarya Se detuvo ante el Señor y Le ofreció Sus reverencias. Al verle, el Señor comenzó a preguntarse qué era todo aquello.
Texto* 32: Todavía absorto en Su éxtasis, el Señor preguntó a Advaita Ācarya: «¿Por qué has venido aquí? ¿Cómo sabías que estaba en Vrndavana?».
Texto* 33: Advaita Ācarya reveló a Sri Caitanya Mahaprabhu lo que estaba ocurriendo diciéndole: «Allí donde Tú estés, ese lugar es Vrndavana. Es para Mí una gran fortuna el que hayas venido a la orilla del Ganges».
Texto* 34: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo entonces: «Nityananda Me ha engañado. Me ha traído a la orilla del Ganges y Me ha dicho que era el Yamuna».
Texto* 35: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu acusó a Nityananda de haberle engañado, Srila Advaita Ācarya dijo: «Nada de lo que Nityananda Prabhu Te ha dicho es falso. En verdad, acabas de bañarte en el río Yamuna».
Texto 36: Advaita Ācarya explicó entonces que en aquel lugar el Ganges y el Yamuna fluían juntos. Por la parte oeste fluía el Yamuna, y por el lado oriental, el Ganges.
Texto* 37: Advaita Ācarya sugirió entonces a Caitanya Mahaprabhu que debía cambiarse y ponerse ropas secas, pues, como Se había bañado en el río Yamuna, el Señor tenía la ropa interior mojada.
Texto* 38: Advaita Ācarya dijo: «Absorto en Tu éxtasis de amor por Krsna, llevas tres días seguidos ayunando. Por eso Te invito a Mi casa, donde Te pido que aceptes caridad. Ven conmigo a Mi casa».
Texto* 39: Advaita Prabhu continuó: «En Mi casa acabo de cocinar un puñado de arroz. Los guisos de verduras son siempre muy simples. No he preparado nada excepcional: unas verduras en su caldo y unas espinacas».
Texto* 40: Diciendo esto, Sri Advaita Ācarya ayudó al Señor a subir a la barca y Le llevó a Su casa. Allí Advaita Ācarya lavó los pies del Señor, sintiéndose por ello muy feliz.
Texto 41: Primero, la esposa de Advaita Ācarya cocinó toda la comida. Seguidamente, el propio Srila Advaita Ācarya lo ofreció todo al Señor Visnu.
Texto 42: Con todo lo cocinado se hicieron tres partes iguales. Una parte se sirvió en un plato de metal para ofrecerla al Señor Krsna.
Texto* 43: De las tres partes, una se sirvió en un plato de metal, y las otras dos, en hojas de banano. Eran hojas no partidas, tomadas de un banano que daba un mínimo de treinta y dos racimos de plátanos. En los dos platos se dispusieron muy bien todas las preparaciones que se detallan más abajo.
Texto* 44: El arroz hervido, de grano muy fino y muy bien cocinado, se dispuso en el centro formando un montón, y en medio vertieron mantequilla clarificada de color amarillo, hecha con leche de vaca. Alrededor del montón de arroz había vasijas de corteza de banano que contenían mung dal y todo tipo de guisos de verdura.
Texto* 45: Entre las verduras cocinadas había patola, calabaza, manakacu y una ensalada hecha de trozos de gengibre y varios tipos de espinacas.
Texto* 46: Había sukhtas, melón amargo mezclado con todo tipo de verduras, que competían con el sabor del néctar. Había cinco tipos de sukhtas amargos y picantes.
Texto 47: Entre los guisos de verdura, había brotes recientes de hoja de nimbacon berenjena frita. Había fruta patola frita con phula-badi, un tipo de dal que, después de machacado, se deja secar al sol. También había un plato llamado kusmanda-manacaki.
Texto* 48: La pulpa de coco mezclada con requesón y piedras de azúcar cande era muy dulce. Había un curry de flores de banano y calabaza hervida en leche, todo ello en gran cantidad.
Texto* 49: Había croquetas con salsas dulces y agrias, y cinco o seis tipos de platos agrios. Se había cocinado todo de manera que todos los presentes pudieran tomar prasadam.
Texto* 50: Había croquetas blandas hechas de mung dal, de bananas maduras y de urad dal. Había varios tipos de dulces, leche condensada con bolas de arroz, un dulce a base de coco, y todo tipo de pasteles que pudieran desearse.
Texto* 51: Todas las verduras se sirvieron en recipientes de hojas de banano tomadas de árboles que daban un mínimo de treinta y dos racimos de plátanos. Eran recipientes muy firmes y grandes que no se ladeaban ni se tambaleaban.
Texto* 52: Rodeando los tres platos, había cien vasijas con toda clase de platos a base de verdura.
Texto* 53: Junto con las vasijas de verdura había arroz dulce mezclado con ghi, servido en vasijas de barro nuevas. En tres sitios había vasijas de barro llenas de leche muy condensada.
Texto* 54: Además de todo eso, había arroz aplastado, preparado con leche y mezclado con bananas, y también calabaza blanca hervida en leche. En verdad, no es posible mencionar todos los platos que se prepararon.
Texto* 55: En dos sitios había vasijas de barro llenas de otro postre hecho con yogur, sandesa [un dulce hecho de requesón] y banana. Soy incapaz de describirlo todo.
Texto* 56: Sobre el montón de arroz hervido y sobre todos los guisos de verdura había flores de árbol de tulasi. También había vasijas llenas de agua aromatizada con fragancia de rosas.
Texto* 57: Había tres asientos, cubiertos con telas suaves. Todos los alimentos se ofrecieron al Señor Krsna, y el Señor estuvo muy complacido de tomarlos.
Texto* 58: El sistema que se sigue es que, después de ofrecer alimentos, se celebra bhoga-arati. Advaita Prabhu pidió a los dos hermanos, el Señor Caitanya Mahaprabhu y Nityananda Prabhu, que fuesen a ver el arati. Los dos Señores y todos los allí presentes fueron a ver la ceremonia de arati.
Texto* 59: Después de celebrar arati para las Deidades del templo y de poner al Señor Krsna a descansar, Advaita Ācarya salió para decir algo al Señor Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 60: Sri Advaita Prabhu dijo: «Mis queridos Señores, por favor, entrad en esta sala». Los dos hermanos, Caitanya Mahaprabhu y Nityananda Prabhu, Se dirigieron entonces a tomar prasadam.
Texto* 61: Cuando fueron a tomar el prasadam, el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu y Nityananda Prabhu llamaron a Mukunda y a Haridasa para que entrasen con ellos. Sin embargo, Mukunda y Haridasa, juntando las manos, dijeron lo siguiente.
Texto* 62: Mukunda, cuando le llamaron, dijo: «Mi querido Señor, tengo algo que hacer y aún no he terminado. Más tarde tomaré prasadam, así que ahora, por favor, podéis pasar a la sala Vosotros dos, ¡oh, Prabhus!».
Texto 63: Haridasa Thakura dijo: «Yo soy el más pecador, el más bajo entre los hombres. Después comeré un poquito de prasadam mientras espero fuera».
Texto 64: Advaita Ācarya hizo pasar al Señor Nityananda Prabhu y al Señor Caitanya Mahaprabhu dentro de la sala, y los dos Señores vieron el prasadam que había preparado. Sri Caitanya Mahaprabhu estaba especialmente complacido.
Texto* 65: Sri Caitanya Mahaprabhu dio Su aprobación a todos los métodos empleados para cocinar y ofrecer el alimento a Krsna. En verdad, estaba tan complacido que dijo: «Francamente, Yo mismo llevaré sobre Mi cabeza nacimiento tras nacimiento los pies de loto de aquel que puede ofrecer a Krsna unos alimentos tan exquisitos».
Texto 66: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu entró en la sala, vio los tres platos que se habían preparado, y supo que los tres eran para Krsna. Sin embargo, no comprendió las intenciones de Advaita Ācarya.
Texto* 67: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «Sentémonos en esos tres lugares, y tomemos prasadam».
Advaita Ācarya, sin embargo, dijo: «Yo repartiré el prasadam».
Texto* 68: Sri Caitanya Mahaprabhu pensó que los tres platos servidos eran lo que se iba a repartir; por eso pidió otras dos hojas de banano diciendo: «Tomemos un poquito de arroz y verduras».
Texto* 69: Advaita Ācarya dijo: «Sentaos en estos dos sitios». Tomándoles de las manos, Les hizo sentarse.
Texto 70: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «No es correcto que un sannyasi tome semejante variedad de comida. ¿Cómo va a controlar los sentidos si lo hace?»
Texto* 71: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu Se negó a aceptar la comida que ya Le habían servido, Advaita Ācarya dijo: «Por favor, deja de ocultarte. Yo sé quién eres, y conozco el significado secreto de Tu ordenación como sannyasa».
Texto* 72: Con esas palabras, Advaita Ācarya pidió a Sri Caitanya Mahaprabhu que comiese y Se dejase de juegos de palabras. El Señor contestó: «De verdad, no puedo comer tanta cantidad».
Texto* 73: Advaita Ācarya pidió entonces al Señor que simplemente aceptase el prasadam sin más fingimientos. Si no podía comerlo todo, podía dejar el resto en el plato.
Texto 74: Sri CaitanyaMahaprabhu dijo: «No voy a poder con tanto, y no es deber del sannyasi — dejar remanentes».
Texto* 75: Ante esto, Advaita Ācarya recordó a Caitanya Mahaprabhu lo mucho que comía en Jagannatha Puri. El Señor Jagannatha y Sri Caitanya Mahaprabhu son idénticos. Advaita Ācarya señaló que en Jagannatha Puri Caitanya Mahaprabhu comía cincuenta y cuatro veces al día, tomando cada vez muchos cientos de potes de comida.
Texto* 76: Sri Advaita Ācarya dijo: «La cantidad de alimentos que pueden comer tres personas, para Ti, no es ni un bocado. En proporción con eso, con lo que Te he servido no tienes ni para cinco bocados».
Texto* 77: Advaita Ācarya continuó: «He tenido la gran fortuna de que hayas venido a Mi hogar. Por favor, no hagas juegos de palabras. Ponte a comer y no hables más».
Texto* 78: Diciendo esto, Advaita Ācarya trajo agua a los dos Señores para que pudieran lavarse las manos. Los dos Señores Se sentaron y, sonriendo, empezaron a comer el prasadam.
Texto* 79: Nityananda Prabhu dijo: «Llevo ayunando tres días seguidos. Yo pensaba que hoy iba a romper Mi ayuno».
Texto* 80: Aunque Sri Caitanya Mahaprabhu pensaba que la cantidad de comida era enorme, Nityananda Prabhu, por el contrario, pensó que no daba ni para un bocado. Llevaba tres días ayunando y había tenido grandes esperanzas de romper el ayuno aquel día. En verdad, dijo: «Aunque Advaita Ācarya Me ha invitado a comer, veo que hoy también es ayuno. Con tan poca cantidad de alimento, no tengo ni para llenarme la mitad del estómago».
Texto* 81: Advaita Ācarya contestó: «Señor, Tú eres un mendicante que viaja haciendo peregrinajes. A veces comes frutas y raíces, y a veces simplemente sigues ayunando.
Texto* 82: «Soy un brahmana pobre, y Tú has venido a Mi hogar. Por favor, date por satisfecho con la poca cantidad de comida que has recibido y abandona Tu mentalidad codiciosa.»
Texto* 83: El Señor Nityananda Prabhu contestó: «Sea Yo quien sea, Tú Me has invitado. Por lo tanto, debes servirme tanto como quiera tomar».
Texto* 84: Su Divina Gracia Advaita Ācarya, al escuchar la afirmación de Nityananda Prabhu, aprovechó la oportunidad que Sus jocosas palabras Le daban y Le dijo lo siguiente.
Texto 85: Advaita Ācarya dijo: «Tú eres un paramahamsa rechazado, que has entrado en la orden de vida de renuncia sólo para llenarte la barriga. Me doy cuenta de que Tu única ocupación es causar problemas a los brahmanas».
Texto 86: Advaita Ācarya acusó a Nityananda Prabhu, diciendo: «Tú puedes comer diez o veinte manas de arroz. Yo soy un brahmana pobre. ¿De dónde voy a sacar tanto arroz?.
Texto* 87: «Hazme el favor de comer lo que tienes, aunque no sea más que un puñado de arroz, y después levántate. No muestres Tu locura tirando los restos de comida por todas partes.»
Texto* 88: De ese modo, Nityananda Prabhu y el Señor Caitanya Mahaprabhu comieron y sostuvieron una jocosa conversación con Advaita Ācarya. Después de comer la mitad de cada una de las preparaciones de verduras que Le habían servido, Sri Caitanya Mahaprabhu la dejaba y pasaba a la siguiente.
Texto* 89: Tan pronto como el Señor Se terminaba la mitad de un plato, Advaita Ācarya lo llenaba de nuevo. De ese modo, el Señor tomaba la mitad de cada plato y Advaita Ācarya Se lo llenaba una y otra vez.
Texto* 90: Tras llenar un cuenco con verduras, Advaita Ācarya Les pidió que comiesen más. Caitanya Mahaprabhu dijo: «¿Cuánto más puedo seguir comiendo?».
Texto* 91: Advaita Ācarya dijo: «Por favor, no dejes lo que ya Te he servido. De todo lo que Te sirvo, puedes comer la mitad y dejar el resto».
Texto* 92: De ese modo, mediante repetidos ruegos humildes, Advaita Ācarya hizo que Sri Caitanya Mahaprabhu y el Señor Nityananda comiesen. Así, Caitanya Mahaprabhu satisfizo todos los deseos de Advaita Ācarya.
Texto* 93: De nuevo hablando en broma, Nityananda Prabhu dijo: «Mi barriga aún no está llena. Por favor, llévate Tu comida. Ni siquiera la he tocado».
Texto* 94: Tras decir esto, Nityananda Prabhu tomó un puñado de arroz y lo arrojó al suelo delante de Él, cómo si estuviera enfadado.
Texto* 95: Cuando dos o cuatro granos de aquel arroz tocaron Su cuerpo, Advaita Ācarya comenzó a danzar de diversas formas, con el arroz todavía pegado al cuerpo.
Texto 96: Cuando el arroz de Nityananda Prabhu tocó Su cuerpo, Advaita Ācarya Se consideró purificado por el contacto de los remanentes de Paramahamsa Nityananda. En consecuencia, Se puso a danzar.
Texto 97: Advaita Ācarya, en broma, dijo: «Mi querido Nityananda, Yo Te he invitado, y en verdad he recibido los resultados. Tú no tienes casta ni dinastía establecidas. Eres un loco por naturaleza.
Texto 98: «Para hacer de Mí un loco como Tú, Me has arrojado los remanentes de Tu comida. Ni siquiera Te dio miedo el hecho de que Yo sea un brahmana.»
Texto 99: Nityananda Prabhu contestó: «Ésos son los remanentes de la comida del Señor Krsna. Si piensas que son remanentes comunes, has cometido una ofensa».
Texto* 100: Srila Nityananda Prabhu continuó: «Para anular esta ofensa, tendrás que invitar a Tu casa a un mínimo de cien sannyasis, y tendrás que darles de comer suntuosamente».
Texto* 101: Advaita Ācarya contestó: «Jamás volveré a invitar a un sannyasi, pues ha sido un sannyasi quien ha arruinado todas Mis regulaciones brahmínicas smrti».
Texto* 102: Después de esto, Advaita Ācarya invitó a los Señores a que Se lavasen las manos y la boca. Seguidamente, Les llevó a una cama muy bien preparada y Les invitó a acostarse y descansar.
Texto* 103: Sri Advaita Ācarya dio a los dos Señores clavos de especia y cardamomo mezclados con flores de tulasi. De ese modo tendrían en la boca un sabor agradable.
Texto* 104: A continuación, Sri Advaita Ācarya ungió los cuerpos de los dos Señores con pasta de madera de sándalo, y Les puso sobre el pecho collares de flores muy fragantes.
Texto* 105: Cuando el Señor Se acostó en la cama, Advaita Ācarya quiso darle masaje en las piernas, pero el Señor no estaba muy conforme, de modo que dijo lo siguiente a Advaita Ācarya.
Texto 106: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «Advaita Ācarya, ya Me has hecho danzar como has querido. Ahora déjalo. Ve a almorzar con Mukunda y Haridasa.
Texto* 107: Seguidamente, Advaita Ācarya tomó prasadam con Mukunda y Haridasa. Los tres comieron con mucho entusiasmo todo lo que desearon.
Texto* 108: Los habitantes de Santipura, al saber que el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu estaba en su pueblo, fueron inmediatamente a ver Sus pies de loto.
Texto* 109: Muy complacidos, todos daban grandes voces gritando el santo nombre del Señor: «¡Hari! ¡Hari!». En verdad, al ver la belleza del Señor, no salían de su asombro.
Texto* 110: La gente vio el cuerpo de color tan claro de Sri Caitanya Mahaprabhu y su brillante lustre, que superaba el brillo del Sol. Por encima de todo ello, destacaba la belleza de las ropas azafrán que resplandecían sobre Su cuerpo.
Texto* 111: La gente iba y venía con gran placer. No es posible calcular cuánta gente se reunió allí antes del fin del día.
Texto* 112: Al anochecer, Advaita Ācarya dio comienzo al canto en congregación. Él mismo Se puso a danzar, y el Señor contempló como lo hacía.
Texto* 113: Cuando Advaita Ācarya comenzó a danzar, Nityananda Prabhu Le siguió. Haridasa Thakura, muy complacido, también comenzó a danzar tras Él.
Texto 114: Advaita Ācarya dijo: «Mis queridos amigos, ¿qué puedo decir? Hoy he recibido el placer trascendental más elevado. Después de muchísimos días, el Señor Krsna está en Mi casa».
Texto* 115: Advaita Ācarya dirigió el grupo de saṅkirtana y cantó ese verso con gran placer. Hubo manifestaciones de sudor extático, temblores, vellos erizados, lágrimas en los ojos y, a veces, sonidos estruendosos y bramidos.
Texto* 116: En Su danza, Advaita Ācarya a veces giraba sin parar y Se tomaba de los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu. Entonces Le decía lo siguiente.
Texto* 117: Sri Advaita Ācarya decía: «Durante muchos días huiste de Mí haciéndote pasar por lo que no eras. Ahora Te tengo en Mi casa, y Te mantendré atado».
Texto* 118: Diciendo esto, esa noche Advaita Ācarya, con gran placer, prolongó el canto en congregación durante tres horas, danzando todo el tiempo sin parar.
Texto* 119: Cuando Advaita Ācarya danzaba de ese modo, el Señor Caitanya sentía amor extático por Krsna. Debido a Sus sentimientos de separación, crecían las olas y las llamas del amor.
Texto* 120: Agitado por el éxtasis, Sri Caitanya Mahaprabhu cayó de pronto al suelo. Al ver esto, Advaita Ācarya dejó de danzar.
Texto* 121: Al ver el éxtasis de Sri Caitanya Mahaprabhu, Mukunda comprendió los sentimientos del Señor y comenzó a cantar muchas estrofas que aumentaban la fuerza del éxtasis del Señor.
Texto* 122: Advaita Ācarya levantó el cuerpo de Sri Caitanya Mahaprabhu para ayudarle a danzar, pero el Señor, al escuchar las estrofas cantadas por Mukunda, manifestó unos síntomas físicos que hacían imposible el sostenerle.
Texto* 123: De Sus ojos caían lágrimas, y todo Su cuerpo temblaba. Sus vellos se erizaron, transpiraba enormemente, y Le fallaban las palabras. A veces Se ponía en pie, y a veces caía. Y a veces lloraba.
Texto 124: Mukunda cantó: «¡Mi querida amiga íntima! ¿Qué me falta por sufrir? Debido a los efectos del veneno del amor por Krsna, mi cuerpo y mi mente han padecido muchísimo.
Texto* 125: «Mi sentimiento es éste: la mente me arde día y noche, y no encuentro descanso. Si hubiese algún lugar en el que pudiera reunirme con Krsna, me iría allí volando.»
Texto* 126: Mukunda cantaba con una voz muy dulce, pero tan pronto como Sri Caitanya Mahaprabhu escuchó la estrofa, Su mente quedó hecha pedazos.
Texto 127: Los signos de éxtasis trascendental, de desánimo, tristeza, placer, inquietud, orgullo y humildad comenzaron a luchar como soldados dentro del Señor.
Texto* 128: Debido al violento ataque de los diversos signos de éxtasis, todo el cuerpo del Señor Sri Caitanya Mahaprabhu Se tambaleaba. Como resultado, cayó inmediatamente al suelo, y Su respiración se detuvo casi por completo.
Texto* 129: Al ver al Señor en aquel estado, todos los devotos se llenaron de ansiedad. Entonces, de pronto, el Señor Se levantó emitiendo sonidos estruendosos.
Texto* 130: Después de levantarse, el Señor dijo: «¡Sigue hablando! ¡Sigue hablando!». Entonces comenzó a danzar, abrumado de placer. Nadie podía comprender las fuertes olas de aquel éxtasis.
Texto* 131: El Señor Nityananda caminaba con Caitanya Mahaprabhu cuidando de que no cayese, mientras Advaita Ācarya y Haridasa Thakura Les seguían, danzando.
Texto* 132: De ese modo, el Señor danzó durante tres horas como mínimo. A veces podían verse en Él los signos del éxtasis, como el placer, la tristeza y muchas otras olas de emociones de amor extático.
Texto* 133: El Señor había estado ayunando durante tres días; pasado ese período, comió suntuosamente. Así, mientras danzaba y daba grandes saltos, Se fatigó un poco.
Texto* 134: Completamente absorto en amor por Dios, no Se daba cuenta de Su fatiga. Pero Nityananda Prabhu, sujetándole, detuvo Su danza.
Texto* 135: Aunque el Señor estaba fatigado, Nityananda Prabhu tuvo que sujetarle para mantenerle firme. En ese momento, Advaita Ācarya puso fin al canto y, ofreciendo al Señor diversos servicios, hizo que Se acostara y descansase.
Texto* 136: Durante diez días seguidos, Advaita Ācarya continuó organizando banquetes y canto al anochecer. De ese modo sirvió al Señor sin hacer ningún cambio.
Texto* 137: Por la mañana, Candrasekhara llevó a Sacimata desde su casa en un palanquín, acompañada de muchos devotos.
Texto* 138: De ese modo fueron allí todos los habitantes de la ciudad de Nadia, mujeres, niños y ancianos incluidos. De modo que la multitud era cada vez mayor.
Texto* 139: Por la mañana, una vez cumplidos los deberes cotidianos, y mientras el Señor cantaba el maha-mantra Hare Krsna, la gente acompañó a Sacimata a casa de Advaita Ācarya.
Texto* 140: Tan pronto como madre Saci llegó al lugar, Caitanya Mahaprabhu Se postró ante ella tendiéndose como una vara. Madre Saci rompió a llorar, tomando al Señor en Su regazo.
Texto* 141: Al verse, ambos quedaron sobrecogidos de emoción. Al ver la cabeza del Señor sin pelo, madre Saci se alteró muchísimo.
Texto* 142: Debido al amor, ella comenzó a acariciar el cuerpo del Señor. A veces Le besaba la cara y trataba de observarle detenidamente, pero como tenía los ojos llenos de lágrimas, no podía ver.
Texto* 143: Al comprender que el Señor Caitanya había entrado en la orden de vida de renuncia, Sacimata, llorando, dijo al Señor: «Mi querido Nimai, no seas cruel como Visvarupa, Tu hermano mayor».
Texto* 144: Madre Saci continuó: «Después de entrar en la orden de renuncia, Visvarupa nunca más dejó que Le viese. Ciertamente, si Tú haces lo mismo, para mí será la muerte».
Texto* 145: El Señor contestó: «Mi querida madre, escucha, por favor. Este cuerpo te pertenece a ti. Yo no tengo nada.
Texto* 146: «Este cuerpo viene de ti, y tú lo criaste. Yo no puedo pagarte esa deuda ni en millones de vidas.
Texto* 147: «Consciente o inconscientemente, he entrado en esta orden de vida de renuncia. Aun así, nunca Me mostraré indiferente hacia ti.»
Texto* 148: «Mi querida madre, Me quedaré donde tú Me pidas que Me quede, y haré todo lo que tú Me ordenes.»
Texto* 149: Diciendo esto, el Señor ofreció reverencias a Su madre una y otra vez; madre Saci, complacida, Le tomaba una y otra vez en Su regazo.
Texto* 150: Seguidamente, Advaita Ācarya hizo pasar a madre Saci dentro de casa. El Señor, inmediatamente, Se mostró dispuesto a reunirse con todos los devotos.
Texto* 151: El Señor saludó a todos los devotos, uno por uno, y mirándoles directamente a la cara, dio a cada uno de ellos un fuerte abrazo.
Texto* 152: Los devotos echaban de menos los cabellos del Señor, y se sentían tristes por ello; sin embargo, la visión de Su belleza les llenaba de felicidad.
Texto* 153-154: Srivasa, Ramai, Vidyanidhi, Gadadhara, Gaṅgadasa, Vakresvara, Murari, Suklambara, Buddhimanta Khaṅ, Nandana, Sridhara, Vijaya, Vasudeva, Damodara, Mukunda, Sañjaya y todos los demás —en verdad, todos los habitantes de Navadvipa, sin importar cuántos pueda mencionar— fueron a ver al Señor, quien les recibió con sonrisas y miradas de misericordia.
Texto* 156: Todos cantaban los santos nombres de Hari y danzaban. De ese modo, el domicilio de Advaita Ācarya se convirtió en Sri Vaikuntha Puri.
Texto* 157: La gente venía a ver a Sri Caitanya Mahaprabhu desde muchas otras aldeas cercanas, así como desde Navadvipa.
Texto* 158: A todos los que vinieron a ver al Señor desde las aldeas cercanas, y en especial desde Navadvipa, Advaita Ācarya les dio un lugar donde alojarse, así como todo tipo de comestibles, durante muchos días. En verdad, lo organizó todo apropiadamente.
Texto* 159: Las provisiones de Advaita Ācarya eran inagotables e indestructibles. A medida que los utilizaba, todos los bienes y productos aparecían de nuevo en la misma cantidad.
Texto* 160: Sacimata, desde el día en que llegó a casa de Advaita Ācarya, se encargó de cocinar, y Sri Caitanya Mahaprabhu comía en compañía de todos los devotos.
Texto* 161: Todas las personas que llegaban durante el día, veían al Señor Caitanya Mahaprabhu y el amistoso comportamiento de Advaita Ācarya. Por la noche tenían la oportunidad de ver danzar al Señor y de escuchar Su canto.
Texto 162: Cuando hacía kirtana, el Señor manifestaba todo tipo de signos trascendentales. Tenía un aspecto aturdido y tembloroso, con los vellos erizados y la voz quebrada, y derramaba lágrimas y manifestaba total devastación.
Texto* 163: Muy a menudo, el Señor Se desplomaba en el suelo. Al ver esto, madre Saci se echaba a llorar.
Texto* 164: Al ver a Nimai desplomarse, Srimati Sacimata pensaba que Su cuerpo se rompía. Gritando: «¡Ay de mí!», pedía lo siguiente al Señor Visnu.
Texto* 165: «Mi querido Señor, ten la bondad de concederme esta bendición como resultado de cualquier servicio que haya podido ofrecerte desde mi infancia.
Texto* 166: «Por favor, cuando Nimai caiga sobre la superficie de la Tierra, no permitas que sienta ningún dolor.»
Texto 167: Así poseída de sentimientos de amor materno por el Señor Caitanya Mahaprabhu, madre Saci experimentaba transformaciones de felicidad, miedo y humildad, así como signos físicos.
Texto 168: Como Advaita Ācarya estaba dando caridad y comida al Señor Caitanya Mahaprabhu, los demás devotos, comenzando con Srivasa Thakura, también desearon hacerle donaciones e invitarle a almorzar.
Texto* 169: Al escuchar las invitaciones de otros devotos del Señor, madre Saci dijo a los devotos: «¿Cuántas veces tendré yo la oportunidad de ver de nuevo a Nimai?».
Texto* 170: Sacimata expuso: «Vosotros podréis ver a Nimai [Sri Caitanya Mahaprabhu] muchas otras veces, en otros lugares, pero yo, ¿qué posibilidad tengo de volver a verle nunca más? Yo tendré que quedarme en casa, y un sannyasi nunca regresa a su hogar».
Texto* 171: Madre Saci suplicó a todos los devotos que le hiciesen esta caridad: que mientras Sri Caitanya Mahaprabhu estuviese en casa de Advaita Ācarya, sólo ella Le daría de comer.
Texto* 172: Al escuchar aquella súplica de madre Saci, todos los devotos ofrecieron reverencias y dijeron: «Estamos de acuerdo con todo lo que desee madre Saci».
Texto* 173: Al ver el intenso anhelo de Su madre, Sri Caitanya Mahaprabhu Se agitó un poco, de modo que reunió a todos los devotos allí presentes y les habló.
Texto* 174: Sri Caitanya Mahaprabhu informó a todos: «Sin que Me lo ordenaseis, intenté irme a Vrndavana. Sin embargo, surgió algún obstáculo, y he tenido que regresar.
Texto* 175: «Mis queridos amigos, aunque inesperadamente he entrado en la orden de vida de renuncia, sé que nunca Me mostraré indiferente hacia vosotros.
Texto* 176: «Mis queridos amigos, mientras permanezca manifiesto, nunca os abandonaré. Tampoco podría abandonar a Mi madre.
Texto* 177: «Después de entrar en la orden de sannyasa, no está entre los deberes del sannyasi el quedarse en el lugar en que ha nacido, rodeado de sus familiares.
Texto* 178: «Disponed las cosas de manera que no pueda dejaros y que, al mismo tiempo, la gente no pueda criticarme por vivir con Mis allegados después de haber entrado en la orden de sannyasa.»
Texto* 179: Tras escuchar las palabras del Señor Caitanya, todos los devotos, encabezados por Advaita Ācarya, fueron a ver a madre Saci.
Texto* 180: Cuando le presentaron las palabras del Señor Caitanya, madre Saci, que es la madre del universo, comenzó a hablar.
Texto 181: Sacimata dijo: «Yo sería muy feliz si Nimai [Sri Caitanya Mahaprabhu] Se quedase aquí. Pero, al mismo tiempo, si alguien Le criticase, para Mí sería un gran sufrimiento».
Texto* 182: Madre Saci dijo: «Ésta es una buena idea. En mi opinión, si Nimai Se queda en Jagannatha Puri, no tendrá que dejarnos a ninguno de nosotros, y al mismo tiempo podrá vivir aparte, como un sannyasi. De ese modo se cumplen ambos objetivos.
Texto* 183: «Jagannatha Puri y Navadvipa están estrechamente relacionados, como dos habitaciones de una misma casa. Por eso, la gente de Navadvipa suele ir a Jagannatha Puri, y los habitantes de Jagannatha Puri suelen ir a Navadvipa. Ese ir y venir servirá para traer noticias del Señor Caitanya. De esa forma podré tener noticias Suyas.
Texto* 184: «¡Oh, devotos!, todos vosotros podréis ir y venir, y a veces puede que Él mismo venga a bañarse en el Ganges.
Texto* 185: «Mi propia felicidad o mi propia desdicha no me preocupan; sólo me interesa Su felicidad. En verdad, Su felicidad es la mía.»
Texto* 186: Tras escuchar a Sacimata, todos los devotos le ofrecieron oraciones y le aseguraron que su orden, como un mandamiento védico, no podía violarse.
Texto* 187: Todos los devotos informaron al Señor Caitanya de la decisión de Sacimata. Al saberla, el Señor Se sintió muy complacido.
Texto* 188: El Señor Sri Caitanya Mahaprabhu presentó Sus respetos a todos los devotos que habían venido de Navadvipa y de otras ciudades, diciéndoles lo siguiente.
Texto* 189: «Mis queridos amigos, todos vosotros sois Mis amigos íntimos. Ahora os pido un favor. Por favor, concedédmelo.»
Texto 190: ghare yaña—regresar al hogar; kara—por favor, haced; sada—siempre; krsna-saṅkirtana—canto del santo nombre del Señor; krsna-nama—el santo nombre del Señor; krsna-katha—hablar de los pasatiempos de Krsna; krsna—del Señor Krsna; aradhana—adorar.
El Señor Caitanya Mahaprabhu les pidió a todos que volviesen a sus casas y que cantaran el santo nombre en congregación. También les pidió que adorasen a Krsna, que cantasen Su santo nombre y que hablasen de Sus sagrados pasatiempos.
Texto* 191: Tras dar esa instrucción a los devotos, el Señor les pidió permiso para ir a Jagannatha Puri. Les aseguró que cada cierto tiempo regresaría y que volvería a verles muchas veces.
Texto* 192: De ese modo, presentando los debidos respetos a todos los devotos y sonriendo dulcemente, Sri Caitanya Mahaprabhu los despidió a todos.
Texto* 193: Después de pedir a todos los devotos que volviesen a sus casas, el Señor decidió ir a Jagannatha Puri. En ese momento, Haridasa Thakura se echó a llorar con palabras que conmovían el corazón.
Texto 194: Haridasa Thakura dijo: «Tú Te vas a Jagannatha Puri, y eso está muy bien, pero ¿qué será de mí? Yo no puedo ir a Jagannatha Puri.
Texto* 195: «Yo soy el más bajo entre los hombres, y por ello no podré verte. ¿Cómo voy a mantener mi pecaminosa vida?»
Texto* 196: El Señor contestó a Haridasa Thakura: «Por favor, contén tu humildad. Sólo de ver tu humildad, Mi mente se agita mucho».
Texto* 197: El Señor Caitanya Mahaprabhu aseguró a Haridasa Thakura que presentaría una petición ante el Señor Jagannatha y que, ciertamente, le llevaría a Jagannatha Puri.
Texto* 198: Después de eso, Advaita Ācarya pidió respetuosamente al Señor Caitanya Mahaprabhu que fuese misericordioso con Él y Se quedara dos o cuatro días más.
Texto* 199: Caitanya Mahaprabhu nunca dejó de cumplir ningún ruego de Advaita Ācarya; por eso Se quedó en Su casa, en lugar de irse inmediatamente a Jagannatha Puri.
Texto* 200: Advaita Ācarya, madre Saci y todos los devotos acogieron muy felices la decisión del Señor Caitanya. Advaita Ācarya celebró cada día con un gran festival.
Texto* 201: Durante el día, los devotos hablaban de temas relacionados con Krsna, y por la noche había un gran festival de canto en congregación en casa de Advaita Ācarya.
Texto* 202: Madre Saci cocinaba con gran placer, y Sri Caitanya Mahaprabhu, junto con los devotos, aceptaba el prasadam con gran placer.
Texto 203: De ese modo, todas las opulencias de Advaita Ācarya —Su fe, Su devoción, Su hogar, Sus riquezas y todo lo demás—se emplearon con éxito en la adoración del Señor Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 204: Madre Saci veía constantemente la cara de Su hijo y Le daba de comer; de ese modo, su felicidad aumentaba y era, en verdad, completa.
Texto* 205: De ese modo, en casa de Advaita Ācarya, todos los devotos se reunieron y pasaron algunos días juntos en un ambiente de gran fiesta.
Texto* 206: Al día siguiente, el Señor Caitanya Mahaprabhu pidió a todos los devotos que regresasen a sus respectivos hogares.
Texto* 207: Sri Caitanya Mahaprabhu también les pidió que celebrasen en sus hogares el canto en congregación del santo nombre del Señor, y les aseguró que podrían verle de nuevo.
Texto* 208: Sri Caitanya Mahaprabhu les dijo: «Unas veces vendréis vosotros a Jagannatha Puri, y otras vendré Yo a bañarme en el Ganges».
Texto* 209-210: Sri Advaita Ācarya envió a cuatro personas para que acompañasen al Señor. Eran Nityananda Gosañi, Jagadananda Pandita, Damodara Pandita y Mukunda Datta. Después de consolar a Su madre, Sacimata, Sri Caitanya Mahaprabhu ofreció oraciones a sus pies de loto.
Texto* 211: Cuando todo estuvo preparado, el Señor Caitanya Mahaprabhu caminó alrededor de Su madre y partió hacia Jagannatha Puri. En casa de Advaita Ācarya se levantó un terrible clamor de llantos.
Texto 212: Sri Caitanya Mahaprabhu no Se conmovió. Se fue rápidamente, y Advaita Ācarya Le siguió, sollozando.
Texto* 213: Advaita Ācarya siguió a Sri Caitanya Mahaprabhu por una cierta distancia, hasta que el Señor, Sri Caitanya Mahaprabhu, con las manos juntas y con palabras muy dulces, Le hizo la siguiente petición.
Texto* 214: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «Por favor, consuela a todos los devotos y a Mi madre. Si Tú Te agitas, nadie podrá continuar existiendo».
Texto* 215: Diciendo esto, Sri Caitanya Mahaprabhu abrazó a Advaita Ācarya y Le dijo que no Le siguiera. Entonces, libre de ansiedad, prosiguió hacia Jagannatha Puri.
Texto 216: Con las otras cuatro personas, el Señor siguió el camino de Chatrabhoga hacia Niladri, Jagannatha Puri, por las orillas del Ganges.
Texto 217: En su libro titulado Caitanya-maṅgala [Caitanya-bhagavata], Vrndavana dasa Thakura ha explicado con todo detalle el camino del Señor a Jagannatha Puri.
Texto* 218: Quien escuche acerca de las actividades del Señor en casa de Advaita Ācarya, ciertamente alcanzará muy pronto las riquezas del amor por Krsna.
Texto 219: Orando a los pies de loto de Sri Rupa y Sri Raghunatha, deseando siempre su misericordia, yo, Krsnadasa, narro el Sri Caitanya-caritamrta, siguiendo sus pasos.