Sri Caitanya Caritamrita

Antya-lila
Capítulo 14: Los sentimientos de separación de Krsnadel Señor Sri Caitanya Mahaprabhu

Texto* 1: Ahora narraré una parte muy pequeña de las actividades que Sri Caitanya Mahaprabhu llevaba a cabo con la mente, la inteligencia y el cuerpo cuando Se llenaba de desconcierto debido a fuertes sentimientos de separación de Krsna.
Texto* 2: ¡Toda gloria a Sri Caitanya Mahaprabhu, la Suprema Personalidad de Dios! ¡Toda gloria al Señor Gauracandra, la vida misma de Sus devotos!
Texto* 3: ¡Toda gloria al Señor Nityananda, que es la vida misma de Sri Caitanya Mahaprabhu! ¡Y toda gloria a Advaita Ācarya, que es inmensamente querido a Sri Caitanya Mahaprabhu!
Texto* 4: ¡Toda gloria a Svarupa Damodara y a todos los demás devotos, comenzando por Srivasa Thakura! Por favor, dadme la fuerza para describir la personalidad de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 5: La locura trascendental que Sri Caitanya Mahaprabhu sentía debido a la separación de Krsna, es una emoción muy profunda y misteriosa. Ni siquiera quienes son muy avanzados y eruditos pueden entenderla.
Texto* 6: ¿Cómo explicar temas insondables? Sólo es posible si Sri Caitanya Mahaprabhu da la capacidad de hacerlo.
Texto 7: Svarupa Damodara Gosvami y Raghunatha dasa Gosvami anotaron todas esas actividades trascendentales de Sri Caitanya Mahaprabhu en sus libros de apuntes.
Texto 8: En aquellos días, Svarupa Damodara y Raghunatha dasa Gosvami vivían con Sri Caitanya Mahaprabhu, mientras que todos los demás comentaristas vivían muy lejos de Él.
Texto 9: Esas dos grandes personalidades [Svarupa Damodara y Raghunatha dasa Gosvami] tomaron nota de las actividades de Sri Caitanya Mahaprabhu momento tras momento. En sus apuntes narraron esas actividades, tanto en pocas palabras como por extenso.
Texto 10: Svarupa Damodara escribió notas breves, mientras que los apuntes de Raghunatha dasa Gosvami son descripciones detalladas. Ahora narraré las actividades de Sri Caitanya Mahaprabhu con mayor detalle, como cuando se carda el algodón prensado.
Texto* 11: Por favor, escuchad con fe esta descripción de las emociones extáticas de Caitanya Mahaprabhu. De ese modo llegaréis a saber acerca de Su amor extático, y, en última instancia, alcanzaréis el amor por Dios.
Texto* 12: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu sentía la separación de Krsna, Su estado era idéntico al de las gopis de Vrndavana después de que Krsna Se marchó a Mathura.
Texto* 13: Poco a poco, la lamentación de Srimati Radharani cuando Uddhava visitó Vrndavana pasó a ser un rasgo de la locura trascendental de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto 14: Las emociones de Sri Caitanya Mahaprabhu coincidían exactamente con las de Srimati Radharani en Su encuentro con Uddhava. El Señor siempre Se identificaba con la posición de Radharani, y a veces pensaba que era la propia Srimati Radharani.
Texto* 15: Así es el estado de locura trascendental. ¿Por qué resulta dificil entenderlo? Cuando alguien es muy elevado en el amor por Krsna, se vuelve trascendentalmente loco y habla como un loco.
Texto 16: «Con el progreso gradual, la emoción extática del encantamiento llega a parecerse a la confusión. Entonces se alcanza el estado de asombro [vaicitri], que despierta la locura trascendental. Udghurna y citra-jalpa son dos de las muchas divisiones de la locura trascendental.»
Texto* 17: Un día, mientras descansaba, Sri Caitanya Mahaprabhu soñó que veía a Krsna en Su danza rasa.
Texto* 18: Sri Caitanya Mahaprabhu vio al Señor Krsna de pie, con Su hermoso cuerpo curvado en tres puntos, llevándose una flauta a los labios. Vestido de amarillo y con collares de flores silvestres, podía cautivar al propio Cupido.
Texto* 19: Las gopis danzaban formando un círculo, y, en medio del círculo, Krsna, el hijo de Maharaja Nanda, danzaba con Radharani.
Texto* 20: Al ver esto, Sri Caitanya Mahaprabhu, sobrecogido con la melosidad trascendental de la danza rasa, pensó: «Ahora estoy con Krsna en Vrndavana».
Texto* 21: Al ver que el Señor todavía no Se había levantado, Govinda Le despertó. Al comprender que sólo había sido un sueño, el Señor Se sintió un tanto triste.
Texto* 22: Sri Caitanya Mahaprabhu cumplió con Sus habituales deberes diarios, y, a la hora de costumbre, fue al templo a ver al Señor Jagannatha.
Texto* 23: Mientras veía al Señor Jagannatha desde detrás de la columna de Garuda, miles de personas contemplaban la Deidad delante de Él.
Texto* 24: De pronto, una mujer de Orissa que no podía ver al Señor Jagannatha debido a la multitud, se subió a la columna de Garuda, apoyando el pie en el hombro de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto 25: Al ver esto, Govinda, el sirviente personal de Caitanya Mahaprabhu, la hizo bajar rápidamente de donde estaba. Sri Caitanya Mahaprabhu, sin embargo, riñó a Govinda.
Texto 26: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo a Govinda: «¡Oh, adi-vasya [hombre sin civilizar]!, no prohibas a esa mujer subirse a la Garuda-stambha. Déjale ver al Señor Jagannatha a su entera satisfacción».
Texto* 27: Sin embargo, la mujer, al recobrar la razón, se bajó rápidamente de la columna y, viendo a Sri Caitanya Mahaprabhu, inmediatamente pidió perdón a Sus pies de loto.
Texto 28: Al ver el fervor de la mujer, Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «El Señor Jagannatha no Me ha dado un fervor tan intenso como a ella.
Texto* 29: «Ella tiene el cuerpo, la mente y la vida completamente absortos en el Señor Jagannatha. Por eso no se dio cuenta de que estaba apoyando su pie en Mi hombro.
Texto* 30: «¡Ay, qué afortunada es esta mujer! Yo oro a sus pies para que Me favorezca con su intenso deseo de ver al Señor Jagannatha.»
Texto* 31: Un momento antes, Sri Caitanya Mahaprabhu veía en el Señor Jagannatha a Krsna, el hijo de Maharaja Nanda, en persona.
Texto* 32: Completamente absorto en esa visión, Sri Caitanya Mahaprabhu había adoptado la actitud de las gopis, en tal medida que, allí donde miraba, veía a Krsna de pie con la flauta en los labios.
Texto* 33: Al ver a la mujer, el Señor recobró la conciencia externa, y vio de nuevo las formas de las deidades del Señor Jagannatha, Subhadra y el Señor Balarama.
Texto* 34: Cuando vio las deidades, el Señor Caitanya creyó ver a Krsna en Kuruksetra. Se preguntaba: «¿He venido a Kuruksetra? ¿Dónde está Vrndavana?».
Texto* 35: El Señor Caitanya Se agitó mucho, como quien pierde una joya que acaba de comprar. Entonces, muy apesadumbrado, regresó a casa.
Texto* 36: Sri Caitanya Mahaprabhu Se sentó en el suelo y comenzó a hacer marcas en él con las uñas. Las lágrimas, que fluían de Sus ojos como el Ganges no Le dejaban ver.
Texto 37: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «Había encontrado a Krsna, el Señor de Vrndavana, pero he vuelto a perderle. ¿Quién Se ha llevado a Mi Krsna? ¿Adónde he venido?».
Texto* 38: Cuando soñó con la danza rasa, Sri Caitanya Mahaprabhu estaba completamente absorto en la bienaventuranza trascendental, pero al despertar de Su sueño, pensó que había perdido una joya de gran valor.
Texto* 39: De ese modo, Sri Caitanya Mahaprabhu cantaba y danzaba, siempre absorto en la bienaventuranza de la locura trascendental. Cumplía con las necesidades del cuerpo, como comer y bañarse, simplemente por hábito.
Texto* 40: Por la noche, el Señor Caitanya revelaba a Svarupa Damodara y a Ramananda Raya los sentimientos extáticos de Su mente.
Texto 41: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «Al principio, Mi mente alcanzó de alguna forma el tesoro de Krsna, pero de nuevo Le perdió. Por ello, presa de la lamentación, abandonó Mi cuerpo y Mi hogar y adoptó los principios religiosos de un kapalika-yogi. Mi mente, entonces, se fue a Vrndavana con sus discípulos, Mis sentidos».
Texto* 42: Habiendo perdido la joya recién adquirida, Sri Caitanya Mahaprabhu, al recordar sus cualidades, Se vio abrumado por la lamentación. Entonces, tomándose del cuello de Ramananda Raya y Svarupa Damodara Gosvami, lloraba: «¡Ay!, ¿dónde está Mi Señor Hari?, ¿dónde está Hari?». Finalmente, lleno de inquietud, perdió por completo la paciencia.
Texto* 43: «Mis queridos amigos —dijo—, escuchad, por favor, acerca de la dulzura de Krsna. Por su gran deseo de esa dulzura, Mi mente ha abandonado todos los principios religiosos sociales y védicos, y ahora se dedica a mendigar, como un yogi místico.
Texto* 44: «El anillo del rasa-lila de Krsna, que es obra de Sukadeva Gosvami, el orfebre más auspicioso, es tan puro como un pendiente hecho de caracola. El yogi de Mi mente lleva ese pendiente en la oreja. Ha vaciado una calabaza y ha hecho de ella el cuenco de Mis aspiraciones, y se ha echado al hombro la bolsa de Mis expectativas.
Texto* 45: «El yogi de Mi mente viste su desaseado cuerpo, cubierto de polvo y cenizas, con el raído manto de la ansiedad. Sus únicas palabras son: «¡Ay de Mí! ¡Krsna!». En la muñeca lleva doce pulseras de aflicción, y en la cabeza un turbante de avidez. No ha comido nada, y por ello está muy delgado.
Texto* 46: «El gran yogi de Mi mente estudia constantemente la poesía y los comentarios de los pasatiempos del Señor Krsna en Vrndavana. En el Srimad-Bhagavatam y otras Escrituras, grandes yogis santos, como Vyasadeva y Sukadeva Gosvami, han explicado que el Señor Krsna es la Superalma y está más allá de toda contaminación material.
Texto 47: «El yogi místico de Mi mente ha adoptado el nombre de Mahabaula y ha hecho de Mis diez sentidos sus discípulos. De ese modo, Mi mente ha ido a Vrndavana, dejando atrás el hogar de Mi cuerpo y el gran tesoro del disfrute material.
Texto* 48: «En Vrndavana, va de puerta en puerta pidiendo limosna con todos sus discípulos. Desde los ciudadanos a los árboles y enredaderas, pide a todos los habitantes de Vrndavana, tanto móviles como inertes. De ese modo, vive de frutas, raíces y hojas.
Texto* 49: «Las gopis de Vrajabhumi saborean constantemente el néctar de los atributos de Krsna, Su belleza, Su dulzura, Su aroma, el sonido de Su flauta y el tacto de Su cuerpo. Los cinco discípulos de Mi mente, los sentidos de percepción, recogen los remanentes de ese néctar de las gopis y los traen al yogi de Mi mente. Los sentidos se mantienen con vida comiendo esos remanentes.
Texto* 50: Hay un jardín solitario en el que Krsna disfruta de Sus pasatiempos, y, en un rincón de un pabellón de ese jardín, el yogi de Mi mente, con sus discípulos, practica el yoga místico. Con el deseo de ver a Krsna directamente, ese yogi pasa la noche despierto, meditando en Krsna, que es la Superalma y está libre de la contaminación de las tres modalidades de la naturaleza.
Texto 51: «Al perder la compañía de Krsna y no poder verle más, Mi mente, deprimida, ha emprendido el proceso del yoga místico. En el vacío de la separación de Krsna, ha experimentando diez transformaciones trascendentales. Agitada por esas transformaciones, Mi mente ha huido, dejando vacío Mi cuerpo, su lugar de residencia. De ese modo, estoy completamente en trance.»
Texto* 52: Cuando sentían la separación de Krsna, las gopis experimentaban diez tipos de transformaciones corporales. Esos mismos signos aparecieron en el cuerpo de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto 53: «Las diez transformaciones corporales producto de la separación de Krsna son: ansiedad, desvelo, agitación mental, delgadez, falta de aseo, hablar como un loco, enfermedad, locura, ilusión y muerte.»
Texto* 54: Sri Caitanya Mahaprabhu pasaba el día y la noche abrumado por esas diez manifestaciones extáticas. Cada vez que surgían esos signos, Su mente se veía dominada por la inquietud.
Texto* 55: Tras estas palabras, Sri Caitanya Mahaprabhu guardó silencio. Entonces, Ramananda Raya recitó unos versos.
Texto* 56: Ramananda Raya recitó versos del Srimad-Bhagavatam, y Svarupa Damodara Gosvami cantó acerca de los pasatiempos de Krsna. De ese modo, devolvieron a Sri Caitanya Mahaprabhu a la conciencia externa.
Texto* 57: Así pasaron la mitad de la noche. Después, Ramananda Raya y Svarupa Damodara Gosvami llevaron a Sri Caitanya Mahaprabhu a la habitación interior para que Se acostase en Su cama.
Texto* 58: Ramananda Raya regresó a casa; Svarupa Damodara y Govinda se acostaron ante la puerta de la habitación de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 59: Sri Caitanya Mahaprabhu permaneció despierto toda la noche, cantando en voz muy alta el mantra Hare Krsna.
Texto* 60: Pasado algún tiempo, Svarupa Damodara dejó de escuchar el canto de Sri Caitanya Mahaprabhu. Cuando entró en la habitación, encontró las tres puertas cerradas, pero Sri Caitanya Mahaprabhu Se había ido.
Texto* 61: Cuando vieron que el Señor no estaba en Su habitación, los devotos se llenaron de ansiedad y se pusieron a buscarle por todas partes con una antorcha.
Texto* 62: Después de buscarle durante algún tiempo, encontraron a Sri Caitanya Mahaprabhu tendido en un rincón, junto a la parte norte de la puerta Simha-dvara.
Texto* 63: Al principio se pusieron muy contentos de verle, pero, al ver el estado en que Se hallaba, todos los devotos, encabezados por Svarupa Damodara Gosvami, se llenaron de ansiedad.
Texto* 64: Sri Caitanya Mahaprabhu estaba inconsciente, y Su cuerpo se había alargado y medía cinco o seis codos. En Su nariz no se percibía respiración alguna.
Texto* 65-66: Sus brazos y piernas medían ahora tres codos de longitud; las articulaciones estaban separadas y unidas sólo por la piel. La temperatura del cuerpo del Señor, que indicaba que vivía, era muy baja. En las articulaciones de los brazos, las piernas, el cuello y la cintura, la separación mínima era de quince centímetros.
Texto* 67: Parecía que sólo la piel cubría Sus alargadas articulaciones. Al ver al Señor en aquellas condiciones, todos los devotos se sintieron muy desdichados.
Texto* 68: Ver a Sri Caitanya Mahaprabhu con la boca llena de saliva y espuma y los ojos vueltos hacia arriba fue prácticamente la muerte para ellos.
Texto* 69: En esas circunstancias, Svarupa Damodara Gosvami y los demás devotos se pusieron a recitar el santo nombre de Krsna en voz muy alta al oído de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 70: Después de mucho tiempo de cantar de ese modo, el santo nombre de Krsna entró en el corazón de Sri Caitanya Mahaprabhu, quien, de pronto, Se levantó con una fuerte exclamación: «¡Hari bol!».
Texto* 71: Tan pronto como el Señor recobró la conciencia externa, todas Sus articulaciones se contrajeron y Su cuerpo volvió a la normalidad.
Texto* 72: Srila Raghunatha dasa Gosvami ha narrado esos pasatiempos con todo detalle en su Gauraṅga-stava-kalpavrksa.
Texto 73: «En la casa de Kasi Misra, Sri Caitanya Mahaprabhu a veces estaba desconsolado, debido a la separación de Krsna. Las articulaciones de Su cuerpo trascendental se aflojaban, y Sus brazos y piernas se alargaban. Rodando por el suelo, el Señor clamaba, muy afligido, con la voz quebrada, y lloraba lleno de pesar. La aparición de Sri Caitanya Mahaprabhu, que surge en mi corazón, me hace enloquecer».
Texto* 74: Muy asombrado de hallarse ante el Simha-dvara, Sri Caitanya Mahaprabhu preguntó a Svarupa Damodara Gosvami: «¿Dónde estoy? ¿Qué estoy haciendo aquí?».
Texto* 75: Svarupa Damodara dijo: «Mi querido Señor, levántate, por favor. Vayamos a Tus habitaciones. Allí Te explicaré todo lo que ha ocurrido».
Texto* 76: De ese modo, entre todos los devotos llevaron a Sri Caitanya Mahaprabhu a Su alojamiento. Allí Le contaron lo que había ocurrido.
Texto* 77: Al escuchar la descripción de Su estado cuando yacía en el suelo cerca del Simha-dvara, Sri Caitanya Mahaprabhu, muy asombrado, dijo: «No recuerdo nada de eso.
Texto* 78: «Todo lo que puedo recordar es que he visto a Mi Krsna, pero sólo por un instante. Apareció ante Mí e inmediatamente, como un relámpago, desapareció.»
Texto* 79: En ese momento, todos oyeron el sonido de la caracola del templo de Jagannatha. Sri Caitanya Mahaprabhu, inmediatamente, Se bañó y fue a ver al Señor Jagannatha.
Texto* 80: He hablado así de las extraordinarias transformaciones del cuerpo de Sri Caitanya Mahaprabhu. La gente se asombra mucho al escuchar estas cosas.
Texto* 81: Nadie ha sido testigo de semejantes cambios corporales en ningún otro lugar, ni nadie ha leído nada parecido al respecto en las Escrituras reveladas. Aun así, Sri Caitanya Mahaprabhu, el sannyasi supremo, manifestaba esos signos de éxtasis.
Texto* 82: Esos éxtasis no se describen en los sastras, y para el hombre común son inconcebibles. Por esa razón, la gente no cree en ellos.
Texto* 83: Raghunatha dasa Gosvami vivió continuamente con Sri Caitanya Mahaprabhu. Yo simplemente pongo por escrito lo que he escuchado de él. Aunque la gente común no cree en estos pasatiempos, yo creo en ellos completamente.
Texto* 84: Un día, mientras iba al mar a bañarse, Sri Caitanya Mahaprabhu vio de pronto una duna de arena conocida con el nombre de Cataka-parvata.
Texto* 85: Sri Caitanya Mahaprabhu confundió la colina de arena con la colina Govardhana y echó a correr hacia ella.
Texto 86: «[El Señor Caitanya dijo:] “¡De todos los devotos, esta colina de Govardhana es el mejor! ¡Oh, amigos Míos!, esta colina abastece a Krsna y Balarama, así como a Sus terneros, vacas y amigos pastorcillos, de todo lo que necesitan: agua para beber, hierbas muy tiernas, cuevas, fruta, flores y hortalizas. De ese modo, la colina presenta sus respetos al Señor. Tocada por los pies de loto de Krsna y Balarama, la colina de Govardhana se muestra llena de júbilo.”»
Texto* 87: Recitando ese verso, Sri Caitanya Mahaprabhu corrió hacia la duna de arena, rápido como el viento. Govinda corrió tras Él, pero no conseguía alcanzarle.
Texto* 88: Primero fue un solo devoto el que gritó; después se levantó un alboroto estruendoso, cuando todos los devotos se pusieron de pie y echaron a correr tras el Señor.
Texto* 89: Entre los devotos que corrieron tras Sri Caitanya Mahaprabhu estaban Svarupa Damodara Gosvami, Jagadananda Pandita, Gadadhara Pandita, Ramai, Nandai y Saṅkara Pandita.
Texto* 90: También Paramananda Puri y Brahmananda Bharati se dirigieron a la playa, y Bhagavan Ācarya, que era cojo, les siguió muy despacio.
Texto* 91: Sri Caitanya Mahaprabhu corría a la velocidad del viento, pero de pronto quedó aturdido de éxtasis y sin fuerzas para seguir adelante.
Texto* 92: La carne brotó por todos Sus poros en forma de granos, y los vellos de Su cuerpo, completamente tiesos, parecían flores kadamba.
Texto* 93: De cada poro de Su cuerpo manaban sin cesar sangre y sudor, y no podía pronunciar palabra alguna, sino solo emitir un sonido como de gárgaras en la garganta.
Texto* 94: Los ojos del Señor se llenaron de lágrimas, que se desbordaban ilimitadamente, como el Ganges y el Yamuna cuando desembocan en el mar.
Texto* 95: Todo Su cuerpo palideció hasta adquirir el color de una caracola blanca, y entonces comenzó a temblar como las olas en el océano.
Texto* 96: Temblando de ese modo, Sri Caitanya Mahaprabhu Se desplomó. Entonces, Govinda se acercó a Él.
Texto* 97: Govinda salpicó agua de un cántaro karaṅga sobre el cuerpo del Señor, y a continuación Le abanicó con una de las prendas que vestía Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 98: Svarupa Damodara y los demás devotos, cuando llegaron allí y vieron el estado de Sri Caitanya Mahaprabhu, se echaron a llorar.
Texto 99: En el cuerpo del Señor se veían los ocho tipos de transformaciones trascendentales. Todos los devotos estaban completamente maravillados ante aquella imagen.
Texto* 100: Los devotos cantaron en voz alta el mantra Hare Krsna cerca de Sri Caitanya Mahaprabhu y lavaron Su cuerpo con agua fresca.
Texto* 101: Cuando los devotos llevaban ya mucho tiempo cantando, Sri Caitanya Mahaprabhu, de pronto, Se levantó exclamando: «¡Hari bol!».
Texto* 102: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu Se levantó, todos los vaisnavas exclamaron: «¡Hari! ¡Hari!», llenos de júbilo. El auspicioso sonido llenó el aire en todas direcciones.
Texto* 103: Muy sorprendido, Sri Caitanya Mahaprabhu Se levantó y Se puso a mirar en todas direcciones, como si quisiese ver algo. Sin embargo, no dio con lo que buscaba.
Texto* 104: Al ver a los vaisnavas, Sri Caitanya Mahaprabhu recobró parcialmente la conciencia externa y habló a Svarupa Damodara.
Texto* 105: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «¿Quién Me ha traído aquí? Yo estaba en la colina Govardhana contemplando los pasatiempos del Señor Krsna, pero ahora no puedo verlos.
Texto* 106: «Hoy fui a la colina Govardhana para ver si Krsna estaba allí pastando Sus vacas.
Texto* 107: «He visto al Señor Krsna subir a la colina Govardhana y tocar Su flauta, rodeado por todas partes de vacas que pastaban.
Texto* 108: «Al escuchar el sonido de la flauta de Krsna, Srimati Radharani y todas Sus amigas gopis fueron a Su encuentro. Todas ellas iban muy bien vestidas.
Texto* 109: «Krsna y Srimati Radharani entraron juntos en una cueva, y las demás gopis — Me pidieron que recogiera flores.
Texto* 110: «Justo entonces, todos vosotros armasteis un gran tumulto y Me trajisteis aquí.
Texto* 111: «¿Por qué Me habéis traído aquí, causándome sufrimientos innecesarios? Tuve la oportunidad de ver los pasatiempos de Krsna, pero no lo he podido hacer.»
Texto* 112: Diciendo esto, Sri Caitanya Mahaprabhu Se echó a llorar. Al ver al Señor en aquel estado, todos los demás vaisnavas también rompieron en sollozos.
Texto* 113: En ese momento llegaron Paramananda Puri y Brahmananda Bharati. Al verles, Sri Caitanya Mahaprabhu adoptó una actitud respetuosa.
Texto* 114: Sri Caitanya Mahaprabhu recobró plenamente la conciencia externa y enseguida les ofreció oraciones. Entonces, los dos ancianos respetables abrazaron al Señor con afecto amoroso.
Texto* 115: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo a Puri Gosvami y Brahmananda Bharati: «¿Por qué habéis venido tan lejos?». Puri Gosvami contestó: «Sólo para verte danzar».
Texto* 116: Al escuchar esto, Sri Caitanya Mahaprabhu Se sintió un poco avergonzado. Entonces fue a bañarse al mar con todos los vaisnavas.
Texto* 117: Tras bañarse en el mar, Sri Caitanya Mahaprabhu regresó a Su morada con todos los devotos. Allí almorzaron los remanentes de la comida ofrecida al Señor Jagannatha.
Texto* 118: De este modo, he descrito las emociones de éxtasis trascendental de Sri Caitanya Mahaprabhu. Ni el Señor Brahma puede explicar su influencia.
Texto* 119: En su Gauraṅga-stava-kalpavrksa, Raghunatha dasa Gosvami ha explicado con todo detalle el pasatiempo en que Sri Caitanya Mahaprabhu corrió hacia la duna Cataka-parvata.
Texto 120: «Cerca de Jagannatha Puri hay una gran duna de arena conocida con el nombre de Cataka-parvata. Al ver la colina, Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «¡Oh, iré a la tierra de Vraja a ver la colina Govardhana!». Entonces echó a correr como un loco hacia ella, y todos los vaisnavas corrieron tras Él. Esta escena cobra vida en mi corazón y me hace enloquecer.»
Texto* 121: ¿Quién puede narrar adecuadamente los extraordinarios pasatiempos de Sri Caitanya Mahaprabhu? Son simplemente un juego Suyo.
Texto* 122: He narrado brevemente Sus pasatiempos trascendentales simplemente para dar una breve referencia. No obstante, todo el que escuche esto alcanzará ciertamente el refugio de los pies de loto del Señor Krsna.
Texto 123: Orando a los pies de loto de Sri Rupa y Sri Raghunatha, siempre deseando su misericordia, yo, Krsnadasa, narro el Sri Caitanya-caritamrta, siguiendo sus pasos.