'pāiluń vṛndāvana-nātha, punaḥ hārāiluń

ke mora nileka kṛṣṇa? kāhāń mui āinu'?

pÄiluá¹… — he encontrado; vá¹›ndÄvana-nÄtha — el Señor Supremo de Vá¹›ndÄvana; punaḥ — de nuevo; hÄrÄiluá¹… — he perdido; ke — quién; mora — Mío; nileka — se ha llevado; kṛṣṇa — el Señor Kṛṣṇa; kÄhÄá¹… — dónde; mui Äinu — he venido.


Texto

Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «Había encontrado a Krsna, el Señor de Vrndavana, pero he vuelto a perderle. ¿Quién Se ha llevado a Mi Krsna? ¿Adónde he venido?».

Significado

SIGNIFICADO: Éstos son los sentimientos de Srimati Radharani. Primero, el Señor Caitanya sintió que Le habían llevado a Vrndavana, donde había visto la danza rasa de Krsna con las gopis. Después fue llevado a Kuruksetra a ver al Señor Jagannatha, con Su hermana (Subhadra) y el Señor Balarama. Sri Caitanya Mahaprabhu perdió Vrndavana y a Krsna, el amo de Vrndavana. En ese momento, Caitanya Mahaprabhu experimentó divyonmada, la locura trascendental de la separación de Krsna. En Kuruksetra, Krsna exhibe Su opulencia, mientras que en Vrndavana Se halla en Su posición original. Krsna nunca Se aleja un solo paso de Vrndavana; por eso, para las gopis, Kuruksetra es menos importante que Vrndavana.

Aunque los devotos que adoran a Krsna con opulencia (Su aspecto de Vaikuntha) prefieran ver al Señor Krsna en Kuruksetra acompañado de Subhadra y Balarama, las gopis quieren ver a Krsna en Vrndavana, en la danza rasa con Srimati Radharani. Sri Caitanya Mahaprabhu mostró con Su ejemplo práctico la manera de cultivar la actitud de Radharani y las demás gopis, que sienten separación de Krsna. A los devotos absortos en esa actitud no les gusta ver a Krsna en ningún lugar que no sea Vrndavana. Por esa razón, Sri Caitanya Mahaprabhu Se lamentaba: «Había encontrado a Krsna en Vrndavana, y ahora he vuelto a perderle y he venido a Kuruksetra». Sólo los devotos muy avanzados pueden entender la complejidad de esos sentimientos. Sin embargo, el autor del Sri Caitanya-caritamrta ha tratado de explicar el concepto de divyonmada en la medida de lo posible, y tenemos el deber de apreciarlo en la medida de lo posible. Por eso, en el Verso 11, el autor ha hecho la siguiente súplica:

tate visvasa kari’ suna bhavera varnana
ha-ibe bhavera jñana, paiba prema-dhana

«Mis queridos lectores, simplemente tratad de entender esta narración con fe y amor. Eso os ayudará a entender el éxtasis trascendental, y al final alcanzaréis el amor por Dios sin dificultad.»