Texto* 1: Ofrezco respetuosas reverencias a Sri Caitanya Mahaprabhu, que después de saborear personalmente el néctar del amor extático por Krsna enseñó a Sus devotos a saborearlo también. De ese modo les iluminó acerca del amor extático por Krsna para iniciarles en el conocimiento trascendental.
Texto* 2: ¡Toda gloria a Sri Caitanya Mahaprabhu! ¡Toda gloria al Señor Nityananda! ¡Toda gloria a Advaita Ācarya! ¡Y toda gloria a todos los devotos del Señor!
Texto* 3: De ese modo, Sri Caitanya Mahaprabhu permaneció en Jagannatha Puri en compañía de Sus devotos, siempre inmerso en el amor extático devocional.
Texto* 4: Al siguiente año, como de costumbre, los devotos de Bengala fueron a Jagannatha Puri y, como en años anteriores, Sri Caitanya Mahaprabhu Se reunió con ellos.
Texto* 5: Con los devotos de Bengala vino un hombre de bien llamado Kalidasa. Nunca decía nada que no fuera el santo nombre de Krsna.
Texto* 6: Aunque era un devoto muy avanzado, Kalidasa era muy sencillo y liberal. Mientras llevaba a cabo sus tareas cotidianas, cantaba el santo nombre de Krsna.
Texto 7: A veces, cuando, como diversión, jugaba a los dados, mientras los lanzaba cantaba Hare Krsna.
Texto* 8: Kalidasa era tío de Raghunatha dasa Gosvami. Durante toda su vida, incluso en la vejez, siempre trató de comer los remanentes de la comida de los vaisnavas.
Texto* 9: No había un vaisnava en Bengala de quien Kalidasa no hubiera comido los remanentes.
Texto* 10: Iba a visitar a todos los vaisnavas nacidos en familias brahmanas, tanto si eran neófitos como si eran devotos avanzados, y les obsequiaba con comestibles de primera calidad.
Texto* 11: Después pedía a esos vaisnavas los remanentes de la comida. Si no le daban nada, se escondía.
Texto* 12: Al terminar de comer, los vaisnavas tiraban sus platos de hojas; Kalidasa, entonces, salía de su escondite, recogía las hojas y lamía los restos.
Texto* 13: También llevaba regalos a casa de los vaisnavas nacidos en familias sudras. Después se escondía y, de ese modo, comía los remanentes de comida que desechaban.
Texto 14: Había un gran vaisnava llamado Jhadu Thakura, que pertenecía a la casta bhuṅimali. Kalidasa fue a su casa a llevarle unos mangos.
Texto* 15: Kalidasa regaló los mangos a Jhadu Thakura y le ofreció reverencias respetuosas. También ofreció reverencias respetuosas a la esposa del Thakura.
Texto* 16: Cuando Kalidasa llegó a casa de Jhadu Thakura, encontró a esa persona santa en compañía de su esposa. A su vez, Jhadu Thakura, tan pronto como vio a Kalidasa, le ofreció reverencias respetuosas.
Texto* 17: Tras conversar con Kalidasa durante un tiempo, Jhadu Thakura se dirigió a él con palabras dulces.
Texto* 18: «Yo pertenezco a una casta baja, y tú eres una visita muy respetable, ¿cómo puedo servirte?
Texto* 19: «Si me lo permites, te enviaré un poco de comida a la casa de un brahmana, y allí podrás tomar prasadam. Si lo haces así, me sentiré muy a gusto.»
Texto* 20: Kalidasa contestó: «Mi querido señor, por favor, concédeme tu misericordia. He venido a verte, aunque soy muy bajo y pecaminoso.
Texto* 21: «Sólo con verte, me he purificado. Tengo una gran deuda contigo, pues ahora mi vida es un éxito.
Texto* 22: «Mi querido señor, tengo un deseo. Por favor, sé misericordioso conmigo; ten la bondad de poner tus pies sobre mi cabeza, de modo que pueda tocarla el polvo de tus pies.»
Texto* 23: Jhadu Thakura contestó: «No te corresponde a ti pedirme eso. Yo pertenezco a una familia de muy baja casta, mientras que tú eres un caballero rico y respetable».
Texto* 24: Kalidasa entonces recitó unos versos, que Jhadu Thakura se sintió muy feliz de escuchar.
Texto 25: «“Una persona puede ser muy erudita en las Escrituras sánscritas, pero si no se ocupa en servicio devocional puro, no se le debe considerar Mi devoto. Otro, en cambio, puede haber nacido en familia de comedores de perros, pero, si es un devoto puro, libre de la motivación de disfrutar de las actividades fruitivas o la especulación mental, Me es muy querido. A esa persona debe brindársele pleno respeto, y todo lo que ofrezca debe aceptarse, pues esos devotos, en verdad, son tan dignos de adoración como Yo.”
Texto 26: «“Una persona puede haber nacido en una familia brahmana y tener las doce cualidades brahmínicas, pero si, a pesar de poseer todas esas cualidades, no está consagrado a los pies de loto del Señor Krsna, cuyo ombligo tiene forma de flor de loto, no está a la altura del candala que ha dedicado su mente, sus palabras, actividades, riquezas y vida al servicio del Señor. El simple hecho de haber nacido en familia brahmana o de tener cualidades brahmínicas no es suficiente. Es necesario llegar a ser un devoto puro del Señor. Así pues, si un sva-paca, un candala, es devoto, se libera, no solamente a sí mismo, sino también a toda su familia, mientras que un brahmana que no es devoto, sino que simplemente tiene cualidades brahmínicas, no puede purificarse ni siquiera a sí mismo, y mucho menos a su familia.”
Texto* 27: «“Mi querido Señor, todo el que lleva siempre en la lengua Tu santo nombre es más excelso que un brahmana iniciado. Esa persona es gloriosa, aunque haya nacido en una familia de comedores de perros y aunque desde el punto de vista material sea, por ello, el más bajo de los hombres. Ése es el maravilloso poder del canto del santo nombre del Señor. Cuando alguien canta el santo nombre, debe entenderse que ya ha realizado toda clase de austeridades. Ha estudiado todos los Vedas, ha celebrado todos los grandes sacrificios que en ellos se mencionan, y se ha bañado en todos los lugares sagrados de peregrinaje. Él es el verdadero arya.”»
Texto* 28: Al escuchar estas citas de la Escritura revelada Srimad-Bhagavatam, Jhadu Thakura contestó: «Sí, eso es verdad, pues es lo que los sastras dicen. Sin embargo, es verdad en el caso de alguien que es realmente avanzado en la devoción por Krsna.
Texto 29: «Puede que otros hayan alcanzado esa posición, pero yo no poseo ese poder espiritual. Pertenezco a una clase baja y no tengo ni una pizca de devoción por Krsna.»
Texto* 30: Kalidasa ofreció de nuevo reverencias a Jhadu Thakura y le pidió permiso para irse. El santo Jhadu Thakura le acompañó mientras se iba.
Texto* 31: Tras despedirse de Kalidasa, Jhadu Thakura regresó a casa, dejando las huellas de sus pies claramente visibles en muchos sitios.
Texto* 32: Kalidasa se ungió el cuerpo con el polvo de aquellas huellas. Después se escondió cerca de la casa de Jhadu Thakura.
Texto* 33: Al regresar a casa, Jhadu Thakura vio los mangos que Kalidasa le había regalado. En su mente, los ofreció a Krsna-candra.
Texto* 34: Después, la esposa de Jhadu Thakura sacó los mangos de su envoltorio de hojas y corteza de banano, y se los ofreció a Jhadu Thakura, quien se puso a comerlos y a chuparlos.
Texto* 35: Al terminar de comer, dejó las semillas en la hoja de banano, y su esposa, tras servir a su esposo, comió también ella.
Texto* 36: Al terminar de comer, envolvió las semillas en las hojas y corteza de banano, recogió los restos y los tiró a la fosa de los desperdicios.
Texto* 37: Kalidasa lamió la corteza de banano y las semillas y pieles de mango, y, mientras las lamía, se sintió sobrecogido de júbilo de amor extático.
Texto* 38: De ese modo, Kalidasa comía los remanentes de comida de todos los vaisnavas que vivían en Bengala.
Texto* 39: Cuando Kalidasa visitó Jagannatha Puri, Nilacala, Sri Caitanya Mahaprabhu Se mostró muy misericordioso con él.
Texto* 40: Sri Caitanya Mahaprabhu visitaba todos los días el templo de Jagannatha, y, cuando lo hacía, Govinda, Su sirviente personal, Le acompañaba, llevando Su cántaro de agua.
Texto* 41: Al norte del Simha-dvara, detrás de la puerta, hay veintidós escalones que llevan al templo; al pie de los escalones hay una canaleta.
Texto* 42: Sri Caitanya Mahaprabhu solía lavarse allí los pies antes de entrar en el templo a ver al Señor Jagannatha.
Texto* 43: Sri Caitanya Mahaprabhu ordenó a Su sirviente personal, Govinda, que nadie recogiese el agua con que Se había lavado los pies.
Texto* 44: La orden del Señor era muy estricta, de modo que ningún ser vivo podía tomar el agua. Sin embargo, algunos de Sus devotos íntimos la tomaban con alguna estratagema.
Texto* 45: Un día en que Sri Caitanya Mahaprabhu Se estaba lavando los pies en ese lugar, Kalidasa llegó y abrió la mano para recoger el agua.
Texto* 46: Kalidasa se llenó la mano de agua y la bebió, y así lo volvió a hacer una segunda y una tercera vez. Sri Caitanya Mahaprabhu, entonces, le prohibió beber más.
Texto* 47: «Nunca vuelvas a hacer eso. He satisfecho tu deseo en la medida de lo posible.»
Texto* 48: Sri Caitanya Mahaprabhu es la sublime y omnisciente Suprema Personalidad de Dios, de modo que sabía que Kalidasa, en el fondo del corazón, tenía plena fe en los vaisnavas.
Texto* 49: Debido a esa cualidad, Sri Caitanya Mahaprabhu le satisfizo con una misericordia que nadie más podía obtener.
Texto* 50: En la parte sur, más allá de los veintidós escalones y por encima de ellos, hay una Deidad del Señor Nrsimhadeva. Está a la izquierda según se suben los escalones que llevan al templo.
Texto* 51: En el camino al templo, Sri Caitanya Mahaprabhu ofrecía reverencias al Señor Nrsimha presentándole el lado izquierdo de Su cuerpo. Una y otra vez, mientras ofrecía reverencias, recitaba los siguientes versos.
Texto 52: «“Ofrezco respetuosas reverencias a Ti, Señor Nrsimhadeva. Tú eres quien da placer a Maharaja Prahlada, y Tus uñas cortan el pecho de Hiranyakasipu como un cincel la piedra.
Texto* 53: «“El Señor Nrsimhadeva está aquí, y también está allí, en el lado opuesto. Allí donde voy, veo al Señor Nrsimhadeva. Él está fuera y dentro de mi corazón. Por ello, me refugio en el Señor Nrsimhadeva, la Suprema Personalidad de Dios original.”»
Texto* 54: Tras ofrecer reverencias al Señor Nrsimhadeva, Sri Caitanya Mahaprabhu visitó el templo del Señor Jagannatha. Después regresó a Su morada, cumplió con Sus deberes del mediodía y almorzó.
Texto* 55: A la puerta estaba Kalidasa, que esperaba los remanentes de la comida de Sri Caitanya Mahaprabhu. Sabiéndolo, Mahaprabhu hizo una seña a Govinda.
Texto* 56: Govinda entendía todas las señas de Sri Caitanya Mahaprabhu, de modo que, inmediatamente, entregó a Kalidasa los remanentes de la comida de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 57: Comer los remanentes de la comida de los vaisnavas tiene tanto valor que Sri Caitanya Mahaprabhu Se vio inducido a ofrecer a Kalidasa Su misericordia suprema.
Texto* 58: Por eso, sin más aversión ni vacilación, tratad de comer los remanentes de la comida de los vaisnavas, pues de ese modo podréis alcanzar el objetivo que deseáis en la vida.
Texto* 59: Los remanentes de la comida ofrecida al Señor Krsna se llaman maha-prasadam. Cuando han sido probados por un devoto, esos remanentes maha-prasadam se elevan a maha-maha-prasadam.
Texto* 60: El polvo de los pies de un devoto, el agua que ha lavado los pies de un devoto, y los remanentes de comida dejados por un devoto son tres sustancias muy poderosas.
Texto* 61: Quien ofrece servicio a esas tres sustancias alcanza el objetivo supremo del amor extático por Krsna. Esto se proclama en alta voz, una y otra vez, en todas las Escrituras reveladas.
Texto* 62: Así pues, mis queridos devotos, escuchadme, por favor, pues insisto una y otra vez: por favor, tened fe en esas tres sustancias y ofreced servicio sin vacilación.
Texto* 63: Con esas tres sustancias se alcanza el objetivo supremo de la vida, el amor extático por Krsna. Ésa es la mayor misericordia del Señor Krsna. La prueba de ello es el propio Kalidasa.
Texto* 64: De ese modo, Sri Caitanya Mahaprabhu vivió en Jagannatha Puri, Nilacala, y, de forma invisible, otorgó una gran misericordia a Kalidasa.
Texto* 65: Ese año, Sivananda Sena trajo consigo a su esposa y a su hijo menor, Puri dasa.
Texto* 66: Sivananda Sena llevó a su hijo a ver a Sri Caitanya Mahaprabhu en Su morada. Una vez allí, hizo que el hijo ofreciera reverencias respetuosas a los pies de loto del Señor.
Texto* 67: Una y otra vez, Sri Caitanya Mahaprabhu pidió al niño que cantase el nombre de Krsna, pero el niño no pronunciaba el santo nombre.
Texto* 68: Aunque Sivananda Sena hizo grandes esfuerzos porque su hijo pronunciase el santo nombre de Krsna, el niño se negaba.
Texto* 69: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «He hecho que el mundo entero aceptase el santo nombre de Krsna. He hecho cantar el santo nombre hasta a los árboles y las inmóviles plantas.
Texto* 70: «Pero a este niño no soy capaz de hacerle cantar el santo nombre de Krsna.» Al escuchar esto, Svarupa Damodara Gosvami dijo lo siguiente.
Texto* 71: «Mi Señor —dijo—, Tú le has dado iniciación en el nombre de Krsna, pero, una vez recibido el mantra, no lo dirá delante de todos.
Texto* 72: «Este niño canta el mantra en la mente, pero no lo dice en voz alta. A mi modo de ver, ésa es su intención.»
Texto* 73: Otro día, cuando Sri Caitanya Mahaprabhu dijo al niño: «Recita, Mi querido Puri dasa», el niño compuso el siguiente verso y lo recitó delante de todos.
Texto* 74: «El Señor Sri Krsna es como una flor de loto azul para los oídos; es bálsamo para los ojos, un collar de gemas indranila para el pecho, y de ornamentos universales para las doncellas gopis de Vrndavana. ¡Gloria al Señor Sri Hari, Krsna!»
Texto* 75: El niño compuso ese verso tan hermoso aunque sólo tenía siete años y no había recibido todavía educación. Todos estaban maravillados.
Texto* 76: Ésa es la gloria de la misericordia sin causa de Sri Caitanya Mahaprabhu, que ni siquiera los semidioses, comenzando por el Señor Brahma, pueden evaluar.
Texto* 77: Los devotos pasaron cuatro meses seguidos con Sri Caitanya Mahaprabhu. Después, cuando el Señor se lo ordenó, regresaron a Bengala.
Texto* 78: Mientras los devotos estuvieron en Nilacala, Jagannatha Puri, Sri Caitanya Mahaprabhu mantuvo la conciencia externa, pero, después de su partida, Su principal ocupación fue de nuevo la locura del amor extático por Krsna.
Texto* 79: Día y noche, Sri Caitanya Mahaprabhu saboreaba directamente la belleza, la fragancia y el sabor de Krsna, como si estuviese tocando a Krsna con Sus propias manos.
Texto* 80: Un día, cuando Sri Caitanya Mahaprabhu fue a visitar el templo del Señor Jagannatha, el portero del Simha-dvara se acercó a Él y Le ofreció reverencias respetuosas.
Texto* 81: El Señor le preguntó: «¿Dónde está Krsna, que es Mi vida misma? Por favor, muéstrame a Krsna». Diciendo esto, tomó al portero de la mano.
Texto* 82: El portero contestó: «El hijo de Maharaja Nanda está aquí; por favor, ven conmigo, y Te lo mostraré».
Texto* 83: El Señor Caitanya dijo al portero: «Tú eres Mi amigo. Por favor, muéstrame dónde está el Señor de Mi corazón». Tras decir esto, los dos fueron al lugar conocido con el nombre de Jagamohana, desde donde todos contemplan al Señor Jagannatha.
Texto* 84: «¡Mira! —dijo el portero—. Aquí tienes a la mejor de las Personalidades de Dios. Desde aquí puedes ver al Señor hasta saciar plenamente Tus ojos.»
Texto* 85: Sri Caitanya Mahaprabhu Se ubicó detrás de la gran columna Garuda-stambha y contempló al Señor Jagannatha, pero, mientras Le miraba, vio que el Señor Jagannatha Se había vuelto el Señor Krsna, con la flauta en los labios.
Texto* 86: En su libro Gauraṅga-stava-kalpavrksa, Raghunatha dasa Gosvami ha hecho una hermosa descripción de este episodio.
Texto* 87: «“Portero, querido amigo, ¿dónde está Krsna, el Señor de Mi corazón? Por favor, muéstramelo inmediatamente.” Con esas palabras, el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu habló al portero como un loco. El portero Le tomó de la mano y, sin perder un instante, Le contestó: “¡Ven, contempla a Tu amado!”. Que ese Señor Sri Caitanya Mahaprabhu surja en mi corazón y me vuelva loco a mí también.»
Texto* 88: En ese momento Le fue presentada al Señor Jagannatha la ofrenda de comida gopala-vallabha-bhoga y se celebró arati, con el sonido de la concha y el tintineo de las campanas.
Texto* 89: Cuando el arati terminó, se sacó fuera el prasadam, y los sirvientes del Señor Jagannatha fueron a ofrecer un poco a Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 90: Los sirvientes del Señor Jagannatha, tras ofrecer un collar de flores a Sri Caitanya Mahaprabhu, Le ofrecieron también prasadam del Señor Jagannatha. El prasadam era tan bueno que con sólo su aroma, qué decir del sabor, la mente enloquecía.
Texto* 91: Como era un prasadam cocinado con ingredientes muy costosos, el sirviente quiso dar un poco a Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 92: Sri Caitanya Mahaprabhu probó un poco de prasadam. Govinda recogió el resto y lo lió en un extremo de su manto.
Texto* 93: Sri Caitanya Mahaprabhu Se sintió plenamente satisfecho, pues el prasadam Le supo millones de veces mejor que el néctar. Todos los vellos del cuerpo se Le erizaron, y de Sus ojos brotaron lágrimas constantemente.
Texto* 94: Sri Caitanya Mahaprabhu reflexionó: «¿De dónde le ha venido este sabor al prasadam? Ciertamente, se debe a que Krsna lo ha tocado con el néctar de Sus labios».
Texto* 95: Al darse cuenta de esto, Sri Caitanya Mahaprabhu sintió una emoción de amor extático por Krsna, pero, al ver a los sirvientes del Señor Jagannatha, Se contuvo.
Texto 96: El Señor decía una y otra vez: «Sólo por una gran fortuna podemos entrar en contacto con una partícula de los remanentes de la comida ofrecida al Señor».
Los sirvientes del templo de Jagannatha preguntaron: «¿Qué significa eso?».
Texto* 97: Sri Caitanya Mahaprabhu contestó: «Al probar esta comida, Krsna la ha transformado en néctar con Sus labios. Estos remanentes son mejores que el néctar celestial, y son difíciles de obtener hasta para semidioses como el Señor Brahma.
Texto* 98: «Los remanentes de Krsna se llaman phela. Todo el que reciba la más mínima parte de esos remanentes debe considerarse muy afortunado.
Texto* 99: «Una persona normalmente afortunada no puede obtener esa misericordia. Sólo quienes han obtenido la misericordia plena de Krsna pueden recibir esos remanentes.
Texto* 100: «La palabra “sukrti” se refiere a actividades piadosas llevadas a cabo por la misericordia de Krsna. Quien es lo bastante afortunado como para obtener esa misericordia recibe los remanentes de la comida del Señor, y de ese modo se vuelve glorioso.»
Texto* 101: Después de decir esto, Sri Caitanya Mahaprabhu Se despidió de los sirvientes. Tras asistir a la siguiente ofrenda de comida al Señor Jagannatha, la ceremonia de upala-bhoga, regresó a Sus habitaciones.
Texto* 102: Después de cumplir con Sus deberes del mediodía, Sri Caitanya Mahaprabhu almorzó, pero constantemente recordaba los remanentes de la comida de Krsna.
Texto* 103: Sri Caitanya Mahaprabhu llevó a cabo Sus actividades externas, pero Su mente rebosaba de amor extático. Con gran dificultad, trataba de controlar Su mente, constantemente sobrecogida de un éxtasis muy profundo.
Texto* 104: Tras cumplir con Sus deberes vespertinos, Sri Caitanya Mahaprabhu Se sentó con Sus devotos personales en un lugar apartado y, lleno de júbilo, habló con ellos de los pasatiempos de Krsna.
Texto* 105: Siguiendo las indicaciones de Sri Caitanya Mahaprabhu, Govinda trajo el prasadam del Señor Jagannatha. El Señor envió un poco a Paramananda Puri y a Brahmananda Bharati.
Texto* 106: Después, Sri Caitanya Mahaprabhu compartió el prasadam con Ramananda Raya, Sarvabhauma Bhattacarya, Svarupa Damodara Gosvami y todos los demás devotos.
Texto* 107: Mientras saboreaban la dulzura y la fragancia extraordinarias del prasadam, todos estaban asombrados.
Texto 108-109: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo: «Estos ingredientes —el azúcar, el alcanfor, la pimienta negra, el cardamomo, el clavo, la mantequilla, las especias y el regaliz—, son todos materiales. Todos hemos probado esas sustancias antes.
Texto* 110: «Sin embargo —continuó el Señor—, en estos ingredientes hay sabores extraordinarios y fragancias fuera de lo común. Saboreadlas y comprobad la diferencia.
Texto* 111: «Aparte del sabor, su misma fragancia complace a la mente y nos hace olvidar cualquier otra dulzura que no sea la suya propia.
Texto 112: «Por lo tanto, debemos entender que estos ingredientes comunes han sido tocados por el néctar espiritual de los labios de Krsna, que les han transmitido todas sus cualidades espirituales.
Texto* 113: «Una fragancia y un gusto fuera de lo común, que cautivan hasta el punto de hacer olvidar cualquier otra experiencia, son atributos de los labios de Krsna.
Texto* 114: «Obtener este prasadam ha sido posible sólo después de muchísimas actividades piadosas. Ahora saboreadlo con gran fe y devoción.»
Texto* 115: Cantando en voz alta el santo nombre de Hari, todos ellos probaron el prasadam. Mientras lo saboreaban, su mente enloquecía con el éxtasis del amor.
Texto* 116: Lleno de amor extático, Sri Caitanya Mahaprabhu ordenó a Ramananda Raya que recitase unos versos. Ramananda Raya, entonces, dijo lo siguiente.
Texto 117: «“¡Oh, héroe de caridad!, por favor, entréganos el néctar de Tus labios. Ese néctar aumenta los deseos de disfrute lujurioso y disminuye la lamentación del mundo material. Por favor, danos el néctar de Tus labios, que son tocados por Tu flauta de trascendental sonido, pues ese néctar hace que los seres humanos olviden cualquier otro apego.”»
Texto* 118: Al escuchar a Ramananda Raya citar ese verso, Sri Caitanya Mahaprabhu Se sintió muy satisfecho. Entonces, Él mismo recitó el siguiente verso, en el que Srimati Radharani Se expresa con gran ansiedad.
Texto 119: «“Mi querida amiga, el insuperable néctar de los labios de la Suprema Personalidad de Dios, Krsna, sólo se puede obtener después de muchísimas actividades piadosas. Para las hermosas gopis de Vrndavana, ese néctar acaba con el deseo de cualquier otro sabor. Madana-mohana siempre mastica un pan [hojas de betel] que supera al néctar del cielo. Él, ciertamente, está aumentando los deseos de Mi lengua.”»
Texto* 120: Tras decir esto, Sri Caitanya Mahaprabhu Se sintió sobrecogido de emociones de amor extático. Hablando como un loco, comenzó a explicar el significado de los dos versos.
Texto* 121-122: «Mi querido amante —dijo el Señor Caitanya con la actitud de Srimati Radharani—, permite que describa algunas de las características de Tus trascendentales labios. Agitan la mente y el cuerpo de todos, aumentan los deseos de disfrute lujurioso, destruyen la carga de la felicidad y la lamentación materiales, y nos hacen olvidar todos los sabores materiales. El mundo entero cae bajo su control. Ellos acaban con la vergüenza, la religión y la paciencia, sobre todo en las mujeres. En verdad, inspiran locura en la mente de las mujeres. Tus labios aumentan la avidez de la lengua y, de ese modo, la atraen. Considerando todo esto, vemos que las actividades de Tus trascendentales labios siempre causan perplejidad.
Texto* 123: «Mi querido Krsna, como varón que eres, no es de extrañar que la atracción de Tus labios pueda perturbar la mente de las mujeres. Pero Me avergüenza decir que Tus desvergonzados labios a veces atraen también a Tu flauta, que también se considera masculina. A tu flauta le gusta beber el néctar de Tus labios, y, de ese modo, también él olvida todos los demás sabores.
Texto* 124: «Por no hablar de los seres vivos conscientes, a veces hasta la materia inerte se vuelve consciente debido al contacto con Tus labios. Por tanto, Tus labios son grandes magos. Paradójicamente, aunque Tu flauta no es más que madera seca, Tus labios la hacen beber constantemente su néctar. Crean una mente y sentidos en la flauta de madera seca y le dan bienaventuranza trascendental.
Texto* 125: «Esa flauta es un varón muy astuto que bebe una y otra vez el sabor de los labios de otro hombre. Proclama sus cualidades y dice a las gopis: “¡Oh, gopis, si tan orgullosas estáis de ser mujeres, venid y disfrutad de vuestra propiedad, el néctar de los labios de la Suprema Personalidad de Dios”.
Texto* 126: «Entonces, la flauta, muy enfadada, Me dijo: “Olvídate de la vergüenza, el miedo y la religión, y ven a beber los labios de Krsna. Con esa condición, renunciaré a mi apego por ellos. Sin embargo, si no dejas aparte Tu vergüenza y Tus temores, yo beberé continuamente el néctar de los labios de Krsna. Estoy un poco asustado porque Tú también tienes derecho a beber ese néctar; en cuanto a los demás, pienso que no son más que paja.”
Texto* 127: «El néctar de los labios de Krsna, combinado con el sonido de Su flauta, atrae a todos en los tres mundos. Pero cuando las gopis conservamos la paciencia por respeto a los principios religiosos, la flauta nos critica.
Texto* 128: «El néctar de Tus labios y el sonido de Tu flauta se unen para aflojar nuestros cinturones y hacernos olvidar la vergüenza y la religión, incluso ante nuestros superiores. Como si nos agarraran por el cabello, nos llevan por la fuerza y nos entregan ante Ti para que seamos Tus sirvientas. Al escuchar acerca de estos incidentes, la gente se ríe de nosotras. De ese modo, hemos quedado completamente subordinadas a la flauta.
Texto* 129: «Esa flauta no es más que una caña de bambú seca, pero actúa como nuestro amo y nos insulta de tantas formas que nos pone en una situación muy difícil. ¿Qué podemos hacer, más que tolerarlo? La madre de un ladrón no puede clamar pidiendo justicia cuando castigan a su hijo. Por eso, simplemente nos callamos.
Texto* 130: «Así se comportan esos labios. Pero no es ésa su única injusticia. Todo lo que tocan esos labios, sea comida, bebida o betel, se vuelve como el néctar. Entonces recibe el nombre de krsna-phela, remanentes dejados por Krsna.
Texto* 131: «Los semidioses no pueden obtener una brizna de los remanentes de esa comida ni siquiera después de muchas oraciones. ¡Imagínate el orgullo de esos remanentes! Sólo una persona que haya realizado actos piadosos durante muchas vidas, hasta llegar a ser devota, puede obtener los remanentes de esa comida.
Texto* 132: «El betel masticado por Krsna no tiene precio, y los remanentes de ese betel masticado por Su boca se consideran la esencia del néctar. Cuando las gopis toman esos remanentes, su boca se convierte en Su escupidera.
Texto* 133: «Así pues, Mi querido Krsna, abandona por favor todas esas estratagemas tan hábilmente tramadas. No trates de acabar con la vida de las gopis con el sonido de Tu flauta. Con Tus bromas y Tus risas, estás siendo responsable de la muerte de muchas mujeres. Mejor harías en satisfacernos, dándonos la caridad del néctar de Tus labios.»
Texto* 134: Mientras Sri Caitanya Mahaprabhu hablaba de esta forma, Su humor cambió. Su enfado se calmó, pero la agitación de Su mente fue en aumento.
Texto* 135: Sri Caitanya Mahaprabhu continuó: «Ese néctar de los labios de Krsna es supremamente difícil de obtener, pero, cuando se obtiene un poco, la vida es un éxito.
Texto* 136: «Cuando una persona está capacitada para beber ese néctar, pero no lo bebe, esa persona es una desvergonzada, y su vida transcurre en vano.
Texto* 137: «Hay personas que no merecen beber ese néctar pero, aun así, lo beben continuamente, mientras otros, que lo merecen, nunca lo obtienen y mueren de anhelo.
Texto* 138: «Así pues, se debe entender que esa persona indigna ha obtenido el néctar de los labios de Krsna gracias a alguna austeridad.»
Texto* 139: De nuevo, Sri Caitanya Mahaprabhu dijo a Ramananda Raya: «Por favor, di algo. Quiero escuchar». Comprendiendo la situación, Ramananda Raya recitó las siguientes palabras de las gopis.
Texto 140: «“Mis queridas gopis, ¿qué actividades auspiciosas habrá hecho la flauta para disfrutar del néctar de los labios de Krsna independientemente? A nosotras, las gopis, apenas nos deja probarlo, aunque en realidad ese néctar está destinado a nosotras. Los antepasados de la flauta, las cañas de bambú, derraman lágrimas de placer. Su madre, el río en cuya orilla nació el bambú, rebosa de júbilo, y por eso sus flores de loto, abiertas en plenitud, se levantan como vellos que se erizan en su cuerpo.”»
Texto* 141: Al escuchar recitar este verso, Sri Caitanya Mahaprabhu quedó absorto en amor extático y, con la mente muy agitada, Se puso a explicar su significado como un loco.
Texto* 142: «Unas gopis decían a otras: “¡Qué asombrosos son los pasatiempos de Krsna, el hijo de Vrajendra! Ciertamente, Se casará con todas las gopis de Vrndavana. Así pues, las gopis saben con certeza que el néctar de los labios de Krsna es su propiedad personal, y que nadie más que ellas puede disfrutarlo.
Texto* 143: «“Mis queridas gopis, pensad bien cuántas actividades piadosas debe de haber hecho esta flauta en su vida pasada. No sabemos qué lugares de peregrinaje ha visitado, qué austeridades ha hecho, o qué mantra perfecto ha cantado.
Texto* 144: «“Esa flauta es más que indigna, pues no es más que un palo de bambú inerte. Además, pertenece al sexo masculino. Y, aun así, está siempre bebiendo el néctar de los labios de Krsna, cuya dulzura nectárea está más allá de toda descripción. La esperanza de ese néctar es lo único que mantiene con vida a las gopis.
Texto* 145: «“Aunque el néctar de los labios de Krsna es propiedad absoluta de las gopis, la flauta, un insignificante palo, bebe por la fuerza ese néctar y, en voz alta, invita a las gopis a beberlo también. ¡Imagínaos la fuerza de las austeridades y la buena fortuna de la flauta! Hasta los grandes devotos beben el néctar de los labios de Krsna después de que lo haya hecho la flauta.
Texto* 146: «“Cuando Krsna Se baña en ríos universalmente purificadores, como el Yamuna y el Ganges del mundo celestial, las grandes personalidades de esos ríos beben, ávidas y jubilosas, los remanentes del nectáreo jugo de Sus labios.
Texto* 147: «“Además de los ríos, los árboles que crecen en sus orillas como grandes ascetas, empeñados en actividades por el bien de todas las entidades vivientes, beben el néctar de los labios de Krsna absorbiendo el agua del río con sus raíces. No podemos entender por qué beben así.
Texto* 148: «“Los árboles de la orilla del Yamuna y del Ganges siempre están llenos de júbilo. Parecen sonreír con sus flores y derramar lágrimas en forma de miel. Tal como los antepasados de un hijo o nieto vaisnava sienten bienaventuranza trascendental; los árboles se sienten felices porque la flauta es un miembro de su familia.”
Texto* 149: «Las gopis pensaron: “La flauta es completamente indigna de esa posición. Nos preguntamos qué tipo de austeridades habrá hecho, para poder hacerlas nosotras también. Aunque no lo merece, esa flauta está bebiendo el néctar de los labios de Krsna. Al ver esto, nosotras, las gopis, que sí estamos cualificadas, morimos de desdicha. Por eso, debemos meditar en las austeridades que la flauta ha realizado en su vida pasada”.»
Texto* 150: Mientras hablaba así como un loco, Sri Caitanya Mahaprabhu Se llenó de emoción extática. En compañía de Sus dos amigos, Svarupa Damodara Gosvami y Ramananda Raya, a veces danzaba, a veces cantaba y a veces quedaba inconsciente de amor extático. De ese modo pasaba los días y las noches Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto 151: Esperando la misericordia de Svarupa, Rupa, Sanatana y Raghunatha dasa, y llevándome sus pies de loto a la cabeza, yo, el muy caído Krsnadasa, continúo cantando el Sri Caitanya-caritamrta, una épica más dulce que el néctar de la bienaventuranza trascendental.