Texto* 1: El Señor Caitanya Mahaprabhu, mostrándose muy compasivo, curó de la lepra a un brahmana llamado Vasudeva y le transformó en un hombre hermoso y satisfecho con el servicio devocional. Ofrezco respetuosas reverencias al glorioso Señor Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 2: ¡Toda gloria al Señor Caitanya Mahaprabhu! ¡Toda gloria al Señor Nityananda Prabhu! ¡Toda gloria a Advaita Ācarya! ¡Y toda gloria a todos los devotos del Señor Caitanya!
Texto* 3: Tras liberar a Sarvabhauma Bhattacarya, el Señor deseó ir al sur de la India a predicar.
Texto* 4: Sri Caitanya Mahaprabhu entró en la orden de vida de renuncia en la quincena de cuarto creciente del mes de magha. Al siguiente mes, phalguna, fue a residir a Jagannatha Puri.
Texto* 5: Al final del mes de phalguna, presenció la ceremonia Dola-yatra; en esa ocasión, cantó y danzó de diversas formas con el amor por Dios característico en Él.
Texto* 6: Durante el mes de caitra, mientras vivía en Jagannatha Puri, el Señor liberó a Sarvabhauma Bhattacarya, y al comienzo del siguiente mes (vaisakha), decidió ir al sur de la India.
Texto* 7-8: Sri Caitanya Mahaprabhu llamó a todos Sus devotos y, tomándoles de la mano, les dijo humildemente: «Vosotros Me sois más queridos que Mi propia vida. Puedo abandonar Mi vida, pero abandonaros a vosotros Me es difícil.
Texto* 9: «Todos vosotros sois Mis amigos, y habéis cumplido muy bien con vuestro deber de amigos trayéndome aquí, a Jagannatha Puri, y dándome la oportunidad de ver al Señor Jagannatha en el templo.
Texto* 10: «Ahora os pido a todos un poquito de caridad. Por favor, dadme permiso para partir a visitar el sur de la India.
Texto* 11: «Iré a buscar a Visvarupa. Perdonádme, por favor, pero quiero ir solo; no deseo llevar a nadie conmigo.
Texto* 12: «Hasta que no regrese de Setubandha, todos vosotros, queridos amigos, debéis quedaros en Jagannatha Puri.»
Texto* 13: Sri Caitanya Mahaprabhu era omnisciente, y sabía perfectamente que Visvarupa ya había abandonado este mundo. Sin embargo, para poder ir al sur de la India y liberar a la gente de allí, Le era necesario fingir ignorancia.
Texto* 14: Al escuchar el mensaje de Sri Caitanya Mahaprabhu, todos los devotos se sintieron muy desdichados y permanecieron en silencio, con el rostro sombrío.
Texto* 15: Nityananda Prabhu dijo entonces: «¿Cómo vas a ir solo? ¿Quién podría consentirlo?
Texto* 16: «Déjanos ir contigo a uno o dos de nosotros; de lo contrario, podrías caer en las garras de los ladrones y salteadores de caminos. Elige a quien Tú quieras, pero debes llevar a dos personas contigo.
Texto* 17: «De hecho, Yo conozco todos los caminos de los lugares de peregrinaje del sur de la India. Basta que Me lo ordenes y Te acompañaré.»
Texto* 18: El Señor contestó: «Soy un simple danzarín, y Tú eres el titiritero que mueve Mis cuerdas. Yo danzaré al compás que Tú Me marques.
Texto* 19: «Después de entrar en la orden de sannyasa, decidí ir a Vrndavana, pero Tú Me llevaste a casa de Advaita Prabhu.
Texto* 20: «En el camino a Jagannatha Puri, rompiste Mi vara de sannyasa. Sé que todos vosotros Me tenéis mucho afecto, pero esas cosas son un trastorno en Mis actividades.
Texto* 21: «Jagadananda quiere que Yo disfrute de la complacencia sensorial, y Yo, por temor, hago todo lo que Me dice.
Texto* 22: «Si alguna vez hago algo en contra de su deseo, se enfada y no Me habla en tres días.
Texto* 23: «Como sannyasi, tengo el deber de dormir en el suelo y bañarme tres veces al día, incluso en invierno. Pero Mukunda se siente muy mal al ver Mis rigurosas austeridades.
Texto* 24: «Mukunda, claro, no dice nada, pero Yo sé que por dentro se siente muy mal, y al verle triste a él, Yo sufro el doble.
Texto* 25: «Damodara es un brahmacari, y Yo ya he entrado en la orden de vida de renuncia, pero, aun así, él siempre lleva un palo en la mano para educarme.
Texto* 26: «Según Damodara, Yo soy todavía un neófito en lo que a etiqueta social se refiere, y por eso no le gusta Mi naturaleza independiente.
Texto 27: «Damodara Pandita y algunos otros son más avanzados en recibir la misericordia del Señor Krsna; por eso son independientes de la opinión pública. Tanto es así que quieren que Yo disfrute de la complacencia de los sentidos, aunque no sea ético. Pero Yo soy un pobre sannyasi y no puedo abandonar los deberes de la orden de renuncia, de modo que los cumplo estrictamente.
Texto* 28: «De modo que todos vosotros debéis quedaros aquí, en Nilacala, durante unos días, mientras Yo viajo solo a los lugares sagrados de peregrinaje.»
Texto 29: En realidad, el Señor Se dejaba controlar por las buenas cualidades de Sus devotos. Con el pretexto de señalar defectos, saboreaba todas esas buenas cualidades.
Texto* 30: Nadie está debidamente capacitado para describir el afecto que el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu sentía por Sus devotos. Él siempre toleraba todos los sufrimientos personales derivados de haber entrado en la orden de vida de renuncia.
Texto* 31: Los principios regulativos que Sri Caitanya Mahaprabhu seguía, a veces eran intolerables, y todos los devotos sufrían mucho por ello. Aunque seguía estrictamente los principios regulativos, Caitanya Mahaprabhu no podía tolerar la infelicidad de Sus devotos.
Texto 32: Por eso, para evitarles la infelicidad que sentirían si Le acompañasen, Sri Caitanya Mahaprabhu criticó sus buenas cualidades como si fuesen defectos.
Texto* 33: Cuatro devotos insistieron humildemente en ir con el Señor, pero Sri Caitanya Mahaprabhu, la Suprema Personalidad de Dios plenamente independiente, no cedió a sus ruegos.
Texto* 34: A continuación, el Señor Nityananda dijo: «Lo que Tú ordenes es Mi deber, tanto si Me trae felicidad como si Me hace sufrir.
Texto* 35: «Pero todavía tengo algo que pedirte. Piensa en ello, por favor, y si lo crees conveniente, ten la bondad de aceptarlo.
Texto* 36: «Debes llevar contigo una pieza de ropa interior, ropa de vestir, un cántaro de agua, y nada más que eso.
Texto 37: «Tus manos van a estar siempre ocupadas en cantar y en contar los santos nombres, así que, ¿cómo vas a arreglártelas para llevar el agua y la ropa de vestir?
Texto* 38: «Cuando el éxtasis del amor por Dios Te haga caer inconsciente en el camino, ¿quién protegerá Tus pertenencias, el cántaro de agua, las ropas, etc.?»
Texto 39: Sri Nityananda Prabhu continuó: «Aquí tienes a este sencillo brahmana, de nombre Krsnadasa. Por favor, acéptale y llévale contigo. Eso es lo que Te pido.
Texto* 40: «Él Te llevará el cántaro de agua y las ropas. Puedes hacer lo que quieras; él no dirá una palabra.»
Texto* 41: Aceptando el ruego del Señor Nityananda Prabhu, el Señor Caitanya fue con todos Sus devotos a casa de Sarvabhauma Bhattacarya.
Texto* 42: Tan pronto como entraron en su casa, Sarvabhauma Bhattacarya ofreció al Señor reverencias y un lugar para sentarse. Una vez que todos estuvieron sentados, el Bhattacarya se sentó también.
Texto* 43: Después de comentar varios temas acerca del Señor Krsna, Sri Caitanya Mahaprabhu informó a Sarvabhauma Bhattacarya: «He venido a verte para recibir tu orden.
Texto* 44: «Mi hermano mayor, Visvarupa, ha entrado en la orden de sannyasa y Se ha ido al sur de la India. Ahora debo ir a buscarle.
Texto* 45: «Por favor, dame Tu permiso para ir, pues debo visitar el sur de la India. Con tu permiso, pronto regresaré lleno de dicha.»
Texto* 46: Cuando escuchó esto, Sarvabhauma Bhattacarya se agitó mucho. Tomándose de los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu, dio su lastimosa respuesta.
Texto* 47: «Al cabo de muchas vidas, y por alguna actividad piadosa, he logrado Tu compañía. Ahora, la providencia va a privarme de esa incalculable compañía.
Texto* 48: «Si me cayese un rayo en la cabeza o se me muriese un hijo, podría soportarlo. Pero no puedo soportar la desdicha de separarme de Ti.
Texto* 49: «Mi querido Señor, Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, plenamente independiente. Sin duda alguna, Te marcharás. Lo sé. Aun así, Te pido que Te quedes aquí unos días más, para que pueda ver Tus pies de loto.»
Texto* 50: Caitanya Mahaprabhu cedió al ruego de Sarvabhauma Bhattacarya y demoró Su partida por unos días.
Texto* 51: El Bhattacarya, con mucho fervor, invitó al Señor Caitanya Mahaprabhu a su casa y Le sirvió un excelente almuerzo.
Texto* 52: La esposa del Bhattacarya, de nombre ±athimata (la madre de ±athi), se encargó de cocinar. Las narraciones de estos pasatiempos son muy maravillosas.
Texto* 53: Más tarde hablaré de esto con más detalle, pero ahora deseo contar el viaje de Sri Caitanya Mahaprabhu por el sur de la India.
Texto* 54: Después de pasar cinco días en casa de Sarvabhauma Bhattacarya, Sri Caitanya Mahaprabhu pidió personalmente permiso para partir hacia el sur de la India.
Texto* 55: Tras recibir el permiso del Bhattacarya, el Señor Caitanya Mahaprabhu fue a ver al Señor Jagannatha al templo, llevando consigo al Bhattacarya.
Texto* 56: Al ver al Señor Jagannatha, Sri Caitanya Mahaprabhu Le pidió permiso también. Inmediatamente, el sacerdote entregó al Señor Caitanya un collar de flores y prasadam.
Texto* 57: Tras recibir el permiso del Señor Jagannatha en forma del collar de flores, Sri Caitanya Mahaprabhu ofreció reverencias y, lleno de júbilo, Se dispuso a partir hacia el sur de la India.
Texto* 58: Acompañado de Sus devotos personales y de Sarvabhauma Bhattacarya, Sri Caitanya Mahaprabhu caminó alrededor del altar de Jagannatha. Entonces, el Señor partió hacia el sur de la India.
Texto* 59: Mientras el Señor seguía el camino a Ālalanatha, que se encuentra en la orilla del mar, Sarvabhauma Bhattacarya dio las siguientes órdenes a Gopinatha Ācarya.
Texto* 60: «Trae prasadam del Señor Jagannatha y los cuatro juegos de ropa interior y ropa de vestir que tengo en casa. Que algún brahmana te ayude.»
Texto* 61: Cuando el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu Se marchaba, Sarvabhauma Bhattacarya hizo la siguiente súplica a Sus pies de loto: «Mi Señor, tengo un último ruego, y mi esperanza es que tengas la bondad de satisfacerlo.
Texto 62: «En la ciudad de Vidyanagara, a orillas del Godavari, vive un funcionario del gobierno. Es muy responsable y se llama Ramananda Raya.
Texto 63: «Por favor, no le menosprecies pensando que pertenece a una familia sudra ocupada en actividades materiales. Yo te ruego que no dejes de ir a verle.»
Texto* 64: Sarvabhauma Bhattacarya continuó: «Ramananda Raya es una persona ideal para relacionarse contigo; ningún otro devoto puede compararse a él en conocimiento de las melosidades trascendentales.
Texto* 65: «Es un erudito sumamente culto, y un experto en las melosidades devocionales. En realidad, es de lo más excelso, y si hablas con él, verás cuán glorioso es.
Texto 66: «La primera vez que hablé con Ramananda Raya, no pude comprender que sus palabras y sus esfuerzos eran extraordinarios, trascendentales. Simplemente me burlé de él porque era vaisnava.»
Texto* 67: El Bhattacarya dijo: «Por Tu misericordia, ahora puedo entender la verdad acerca de Ramananda Raya. Cuando hables con él, Tú también reconocerás su grandeza».
Texto* 68: El Señor Sri Caitanya Mahaprabhu aceptó la petición de Sarvabhauma Bhattacarya y prometió que iría a ver a Ramananda Raya. Despidiéndose, el Señor le abrazó.
Texto 69: Sri Caitanya Mahaprabhu pidió al Bhattacarya que Le bendijese mientras se ocupaba en el servicio devocional del Señor Krsna en su casa, de modo que, por su misericordia, pudiera regresar a Jagannatha Puri.
Texto* 70: Diciendo esto, Sri Caitanya Mahaprabhu partió de viaje. Inmediatamente, Sarvabhauma Bhattacarya se desmayó y cayó al suelo.
Texto 71: A pesar de que Sarvabhauma Bhattacarya se había desmayado, Sri Caitanya Mahaprabhu no le prestó atención, sino que Se marchó rápidamente. ¿Quién puede comprender la mente y las intenciones de Sri Caitanya Mahaprabhu?
Texto 72: Ésa es la naturaleza de la mente de las personalidades extraordinarias. A veces es suave como una flor, pero a veces es tan dura como un rayo.
Texto* 73: «El corazón de quienes están por encima del comportamiento de la gente común, a veces es más duro que el rayo, y a veces más suave que una flor. ¿Cómo conciliar esas contradicciones de las grandes personalidades?»
Texto* 74: El Señor Nityananda Prabhu levantó a Sarvabhauma Bhattacarya y, con la ayuda de Sus devotos, le acompañó a su casa.
Texto* 75: Todos los devotos vinieron inmediatamente para tener la compañía de Sri Caitanya Mahaprabhu. Después llegó Gopinatha Ācarya con las ropas y el prasadam.
Texto* 76: Todos los devotos siguieron a Sri Caitanya Mahaprabhu hasta un lugar llamado Ālalanatha. Allí Le presentaron sus respetos y Le ofrecieron oraciones.
Texto* 77: Lleno de éxtasis, Sri Caitanya Mahaprabhu danzó y cantó durante un tiempo. Todos los vecinos fueron a verle.
Texto* 78: En verdad, en torno a Sri Caitanya Mahaprabhu, a quien también se conoce con el nombre de Gaurahari, la gente se puso a gritar el santo nombre de Hari. El Señor Caitanya, inmerso en el éxtasis de amor que solía mostrar, danzó entre ellos.
Texto* 79: El cuerpo de Sri Caitanya Mahaprabhu era por naturaleza muy hermoso. Parecía oro fundido vestido con ropas azafrán. En verdad, los signos de éxtasis que Le adornaban Le hacían aún más hermoso, con los vellos erizados, las lágrimas que fluían de Sus ojos y todo el cuerpo tembloroso y sudando.
Texto* 80: Todos los presentes estaban asombrados de ver la danza de Sri Caitanya Mahaprabhu y las transformaciones de Su cuerpo. Todo el que venía, no deseaba volver a su casa.
Texto* 81: Todos, incluidos los niños, los ancianos y los adultos, se pusieron a danzar y a cantar los santos nombres de Sri Krsna y Gopala. De ese modo, todos nadaban en el océano del amor por Dios.
Texto 82: Al ver cantar y danzar al Señor Sri Caitanya Mahaprabhu, el Señor Nityananda predijo que, más tarde, esa danza y ese canto llegarían a todas las aldeas.
Texto* 83: Al ver que ya se estaba haciendo tarde, el Señor Nityananda Prabhu, el maestro espiritual, Se las ingenió para dispersar a la multitud.
Texto* 84: Al mediodía, cuando el Señor Nityananda Prabhu llevó a Sri Caitanya Mahaprabhu a almorzar, todos Les rodearon y Les siguieron corriendo.
Texto* 85: Después del baño de mediodía, regresaron al templo. Tras dejar entrar a los devotos del grupo, Sri Nityananda Prabhu cerró la puerta exterior.
Texto* 86: Entonces, Gopinatha Ācarya trajo el prasadam para los dos Señores; cuando hubieron comido, los remanentes se repartieron entre todos los devotos.
Texto* 87: Al enterarse, todos fueron a la puerta de entrada y se pusieron a cantar el santo nombre: «¡Hari! ¡Hari!». Así se levantó un gran tumulto.
Texto* 88: Después del almuerzo, Sri Caitanya Mahaprabhu les hizo abrir la puerta. De ese modo, todos se sintieron muy complacidos de tener Su audiencia.
Texto* 89: La gente estuvo yendo y viniendo hasta el atardecer; todos ellos se volvieron devotos vaisnavas y comenzaron a cantar y danzar.
Texto* 90: Sri Caitanya Mahaprabhu pasó allí la noche y, lleno de placer, comentó con Sus devotos los pasatiempos de Krsna.
Texto* 91: A la mañana siguiente, después de bañarse, Sri Caitanya Mahaprabhu comenzó Su viaje hacia el sur de la India, no sin antes despedirse abrazando a los devotos.
Texto* 92: Todos los devotos cayeron al suelo inconscientes, pero el Señor siguió Su camino sin mirar atrás.
Texto* 93: La separación perturbó mucho al Señor, quien, mientras caminaba, Se sentía muy desdichado. Su sirviente, Krsnadasa, que llevaba Su cántaro de agua, Le seguía.
Texto* 94: Todos los devotos se quedaron allí ayunando, y al día siguiente regresaron a Jagannatha Puri llenos de tristeza.
Texto* 95: Semejante a un león enloquecido, el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu prosiguió Su viaje lleno de amor extático y realizando saṅkirtana, cantando los nombres de Krsna de la siguiente manera.
Texto* 96: El Señor cantaba:
¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! He¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! He¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! raksa mam¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! ¡Krsna! pahi mam
Es decir: «¡Oh, Señor Krsna, por favor, protégeme y manténme!». También cantaba:
¡Rama! ¡Raghava! ¡Rama! ¡Raghava! ¡Rama! ¡Raghava! raksa mam¡Krsna! ¡Kesava! ¡Krsna! ¡Kesava! ¡Krsna! ¡Kesava! pahi mam
Es decir: «¡Oh, Señor Rama, descendiente del rey Raghu, protégeme, por favor! ¡Oh, Krsna, que mataste al demonio Kesi, manténme, por favor!».
Texto* 97: Cantando esos nombres, el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu, conocido con el nombre de Gaurahari, siguió Su camino. Tan pronto como veía a alguien, le pedía que cantase «¡Hari! ¡Hari!».
Texto* 98: Todo el que oía al Señor Caitanya Mahaprabhu cantar «¡Hari! ¡Hari!», también cantaba los santos nombres del Señor Hari y de Krsna. De ese modo, todos seguían al Señor, muy ansiosos de verle.
Texto 99: Al cabo de un tiempo, el Señor abrazaba a esas personas y les pedía que volviesen a sus hogares, tras haber investido a cada uno de ellos con potencia espiritual.
Texto* 100: Cada una de esas personas dotadas de poder volvía a su aldea, cantando sin cesar el santo nombre de Krsna, a veces riendo, a veces llorando o danzando.
Texto 101: Esas personas dotadas de poder pedían a todo el mundo, a cualquiera que veían, que cantase el santo nombre de Krsna. De ese modo, todos los habitantes de la aldea se volvían también devotos de la Suprema Personalidad de Dios.
Texto* 102: La gente de otras aldeas que se cruzaba con alguna de aquellas personas dotadas de poder se volvía como ella por el simple hecho de verle y recibir la misericordia de su mirada.
Texto* 103: Al regresar a sus aldeas, cada una de aquellas personas recién dotadas de poder convertía también a los demás en devotos. Y cuando las personas de otras aldeas venían a verle, también se convertían.
Texto* 104: De ese modo, al ir todas aquellas personas dotadas de poder de aldea en aldea, todos los habitantes del sur de la India se volvieron devotos.
Texto* 105: Así, muchos cientos de personas se volvieron vaisnavas por cruzarse con el Señor en el camino y recibir Su abrazo.
Texto* 106: En todas las aldeas en que Sri Caitanya Mahaprabhu Se detenía a recibir limosna, mucha gente iba a verle.
Texto* 107: Por la misericordia del Señor Supremo, Sri Caitanya Mahaprabhu, todos se volvieron devotos de primera categoría. Más tarde, ellos fueron guías o maestros espirituales y liberaron el mundo entero.
Texto* 108: De ese modo, el Señor fue hasta el punto más meridional de la India, convirtiendo todas las provincias al culto vaisnava.
Texto 109: En Navadvipa, el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu no manifestó Sus potencias espirituales, pero sí las manifestó en el sur de la India, liberando a todos sus habitantes.
Texto* 110: El poder que el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu transmitió a otros puede comprenderlo quien es un verdadero devoto del Señor y ha recibido Su misericordia.
Texto* 111: Quien no cree en los extraordinarios pasatiempos trascendentales del Señor es derrotado tanto en este mundo como en el siguiente.
Texto* 112: Debéis saber que todo lo que he dicho acerca del comienzo del viaje del Señor siguió produciéndose durante todo el tiempo que el Señor viajó por el sur de la India.
Texto 113: Cuando el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu llegó al sagrado lugar de Kurma-ksetra, vio a la Deidad y Le ofreció oraciones y reverencias.
Texto* 114: Mientras permaneció allí, el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu mostraba Su habitual éxtasis de amor por Dios, y reía, lloraba, danzaba y cantaba. Todo el que Le veía quedaba atónito.
Texto* 115: Todos los que oían hablar de aquellos maravillosos acontecimientos iban a verle. Cuando veían la belleza del Señor y Su estado de éxtasis, quedaban completamente asombrados.
Texto* 116: Sólo por ver al Señor Caitanya Mahaprabhu, todos se volvían devotos. Comenzaban a cantar «Krsna» y «Hari» y todos los santos nombres. Todos se sumergían en un gran éxtasis de amor y se ponían a danzar, levantando los brazos.
Texto* 117: Al oírles constantemente cantar siempre los santos nombres del Señor Krsna, los habitantes de las demás aldeas también se volvían vaisnavas.
Texto* 118: Por escuchar el santo nombre de Krsna, todo el país se volvió vaisnava. Era como si el néctar del santo nombre inundase todo el país.
Texto* 119: Pasado algún tiempo, cuando el Señor Sri Caitanya Mahaprabhu manifestó Su conciencia externa, un sacerdote de la Deidad del Señor Kurma Le dio diversas ofrendas.
Texto* 120: Ya hemos explicado la modalidad de prédica de Sri Caitanya Mahaprabhu, y no repetiré la explicación. En todas las aldeas por donde pasaba, Su comportamiento era el mismo.
Texto* 121: En una aldea vivía un brahmana védico llamado Kurma. Ese brahmana invitó al Señor Caitanya Mahaprabhu a su hogar con gran respeto y devoción.
Texto* 122: Ese brahmana llevó al Señor Caitanya Mahaprabhu a su casa, Le lavó los pies de loto y, junto con su familia, se bebió el agua.
Texto* 123: El brahmana Kurma, con mucho afecto y respeto, sirvió a Sri Caitanya Mahaprabhu todo tipo de alimentos para que comiese. Después de eso, toda su familia compartió los remanentes.
Texto* 124: El brahmana oró entonces: «¡Oh, mi Señor!, Tus pies de loto, que son el objeto de meditación del Señor Brahma, han entrado ahora en mi hogar .
Texto* 125: «Mi querido Señor, mi gran fortuna no tiene límites. Es realmente indescriptible. Hoy se han llenado de gloria mi familia, mi nacimiento y mis riquezas.»
Texto 126: El brahmana pidió al Señor Caitanya Mahaprabhu: «Mi querido Señor, ten la bondad de mostrarme Tu misericordia y déjame ir contigo. Ya no puedo seguir soportando las olas de sufrimiento causadas por la vida materialista».
Texto 127: Sri Caitanya Mahaprabhu contestó: «No vuelvas a hablar así. Es mejor que te quedes en casa y cantes siempre el santo nombre de Krsna.
Texto 128: «Enseña a todos a seguir las órdenes del Señor Sri Krsna tal y como se recogen en la Bhagavad-gita y el Srimad-Bhagavatam. De ese modo, actúa como maestro espiritual e intenta liberar a todos los habitantes de esta región.»
Texto 129: Sri Caitanya Mahaprabhu siguió aconsejando al brahmana Kurma: «Si sigues esta instrucción, tu vida materialista en el hogar no impedirá tu avance espiritual. En verdad, si sigues estos principios regulativos, volveremos a vernos aquí, o, mejor dicho, nunca perderás Mi compañía».
Texto 130: Cuando se detenía en casa de alguien para recibir caridad tomando prasadam, Sri Caitanya convertía a quienes allí vivían en seguidores de Su movimiento de saṅkirtana y les daba el mismo consejo que había dado al brahmana Kurma.
Texto* 131-132: Durante Su viaje, Sri Caitanya Mahaprabhu solía pasar la noche en un templo o a la vera del camino. Siempre que aceptaba alimentos de alguien, le daba el mismo consejo que había dado al brahmana Kurma. Ése fue el sistema que siguió hasta que regresó a Jagannatha Puri, finalizado Su viaje por el sur de la India.
Texto* 133: He hablado así con todo detalle de cómo actuó el Señor en el caso de Kurma. De ese modo conoceréis las actividades de Sri Caitanya Mahaprabhu por todo el sur de la India.
Texto* 134: El Señor Sri Caitanya Mahaprabhu pasaba la noche en un lugar y a la mañana siguiente, después de bañarse, partía de nuevo.
Texto* 135: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu Se marchó, el brahmana Kurma Le siguió durante un buen trecho, pero en determinado momento, el Señor Caitanya Se preocupó de hacerle volver a su casa.
Texto* 136: Había también un brahmana llamado Vasudeva. Aunque era una gran personalidad, tenía lepra. En verdad, tenía el cuerpo lleno de gusanos vivos.
Texto* 137: Pese a la lepra, el brahmana Vasudeva estaba espiritualmente iluminado. Tan pronto como se le caía del cuerpo un gusano, lo recogía y lo volvía a poner en el mismo sitio.
Texto* 138: Una noche, Vasudeva escuchó que había llegado el Señor Caitanya Mahaprabhu; así, por la mañana, fue a ver al Señor a casa de Kurma.
Texto* 139: Cuando llegó a casa de Kurma para ver a Caitanya Mahaprabhu, el leproso Vasudeva se encontró con la noticia de que el Señor ya Se había ido. El leproso se desplomó en el suelo, inconsciente.
Texto* 140: Cuando Vasudeva, el brahmana leproso, se lamentaba de no haber podido ver a Caitanya Mahaprabhu, el Señor regresó inmediatamente al lugar y le abrazó.
Texto* 141: Cuando Sri Caitanya Mahaprabhu le tocó, tanto la lepra como su sufrimiento se marcharon muy lejos. En verdad, el cuerpo de Vasudeva se volvió muy hermoso, y esto le llenó de felicidad.
Texto* 142: Asombrado de contemplar la maravillosa misericordia de Sri Caitanya Mahaprabhu, el brahmana Vasudeva recitó un verso del Srimad-Bhagavatam, tocando los pies de loto del Señor.
Texto 143: Él dijo: «“¿Quién soy yo? Un pecador, un pobre amigo de un brahmana. ¿Y quién es Krsna? La Suprema Personalidad de Dios, que goza de plenitud en seis opulencias. Y, sin embargo, Él me ha estrechado entre Sus brazos”».
Texto* 144-145: El brahmana Vasudeva continuó: «¡Oh, mi misericordioso Señor!, semejante misericordia no es posible en las entidades vivientes comunes. Esa misericordia sólo puede encontrarse en Ti. Mi cuerpo huele tan mal que hasta los pecadores se alejan de mí al verme. Y Tú, sin embargo, me has tocado. Así es la conducta independiente de la Suprema Personalidad de Dios».
Texto* 146: Como era manso y humilde, al brahmana Vasudeva le preocupaba el orgullo que pudiera surgir en él después de haber sido curado por la gracia de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 147: Para proteger al brahmana, Sri Caitanya Mahaprabhu le aconsejó que cantase sin cesar el mantra Hare Krsna. De ese modo, nunca caería en el orgullo falso.
Texto 148: Sri Caitanya Mahaprabhu aconsejó también a Vasudeva que predicase acerca de Krsna para así liberar a las entidades vivientes. Como resultado, Krsna pronto le aceptaría como devoto Suyo.
Texto* 149: Después de instruir al brahmana Vasudeva, Sri Caitanya Mahaprabhu desapareció del lugar. Entonces, los dos brahmanas, Kurma y Vasudeva, se abrazaron el uno al otro y se pusieron a llorar, recordando las trascendentales cualidades de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto 150: He narrado así la forma en que Sri Caitanya Mahaprabhu rescató al leproso Vasudeva, por lo que recibió el nombre de Vasudevamrta-prada.
Texto* 151: Termino así mi narración del principio del viaje de Sri Caitanya Mahaprabhu, de Su visita al templo de Kurma, y de cómo liberó a Vasudeva, el brahmana leproso.
Texto 152: Quien escuche estos pasatiempos de Sri Caitanya Mahaprabhu con gran fe, muy pronto alcanzará, sin duda alguna, los pies de loto del Señor Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 153: He de admitir que no conozco ni el principio ni el final de los pasatiempos de Sri Caitanya Mahaprabhu. Sin embargo, todo lo que he escrito lo he escuchado de labios de grandes personalidades.
Texto* 154: ¡Oh, devotos!, por favor, no tengáis en cuenta mis ofensas en relación con esto. Vuestros pies de loto son mi único refugio.
Texto 155: Orando a los pies de loto de Sri Rupa y Sri Raghunatha, deseando siempre su misericordia, yo, Krsnadasa, narro el Sri Caitanya-caritamrta, siguiendo sus pasos.