Texto* 1: Yo me refugio en los pies de loto del Señor Gauracandra. Con el dolor de la separación de Krsna, Su mente quedaba exhausta y Su cuerpo muy delgado, pero, cuando sentía el amor extático por el Señor, volvía de nuevo a un estado de pleno desarrollo.
Texto* 2: ¡Toda gloria a Sri Caitanya Mahaprabhu! ¡Toda gloria a Nityananda Prabhu! ¡Toda gloria a Advaita Ācarya! ¡Y toda gloria a todos los devotos del Señor!
Texto* 3: De ese modo, Sri Caitanya Mahaprabhu saboreaba diversas relaciones trascendentales de amor puro en compañía de Jagadananda Pandita.
Texto* 4: La desdicha de la separación de Krsna llevaba la mente del Señor al agotamiento y reducía la estructura de Su cuerpo, pero, cuando sentía emociones de amor extático, de nuevo recobraba la salud y un pleno desarrollo.
Texto* 5: Estaba tan delgado que, cuando Se acostaba a descansar en Su lecho de corteza de banano seca, Le hacían daño los huesos.
Texto* 6: Al ver los dolores de Sri Caitanya Mahaprabhu, todos los devotos se sentían muy mal. En verdad, no podían soportarlo. Entonces, Jagadananda Pandita ideó un modo.
Texto* 7: Consiguió una tela de buena calidad y la tiñó con óxido rojo. Después la llenó con algodón de un árbol simula.
Texto* 8: De ese modo, hizo un colchón fino y una almohada, y los dio a Govinda diciendo: «Di al Señor que los use para acostarse».
Texto* 9: Jagadananda dijo a Svarupa Damodara Gosvami: «Por favor, hoy tienes que convencer personalmente a Sri Caitanya Mahaprabhu de que Se acueste en esa cama».
Texto* 10: A la hora en que el Señor iba a acostarse, Svarupa Damodara se quedó cerca de Él, pero Sri Caitanya Mahaprabhu, nada más ver el colchón fino y la almohada, Se enfadó mucho.
Texto* 11: El Señor preguntó a Govinda: «¿Quién ha hecho esto?». Cuando Govinda dijo el nombre de Jagadananda Pandita, Sri Caitanya Mahaprabhu Se sintió un poco atemorizado.
Texto* 12: Tras pedir a Govinda que retirase el colchón fino y la almohada, el Señor Se acostó sobre la corteza de banano seca.
Texto* 13: Svarupa Damodara dijo al Señor: «No puedo contradecir Tu voluntad suprema, mi Señor, pero, si no aceptas ese lecho, Jagadananda Pandita se sentirá muy desdichado».
Texto* 14: Sri Caitanya Mahaprabhu contestó: «Puestos a ello, también podríais haberme traído una cama para dormir. Jagadananda quiere que Yo disfrute de felicidad material.
Texto* 15: «Como miembro de la orden de vida de renuncia, debo dormir en el suelo. Para Mí sería una gran vergüenza utilizar una cama, un colchón o una almohada.»
Texto* 16: Cuando Svarupa Damodara regresó a informar a Jagadananda Pandita de lo sucedido, Jagadananda se sintió muy desdichado.
Texto* 17: Entonces, Svarupa Damodara Gosvami tuvo otra idea. Primero reunió una gran cantidad de hojas de banano secas.
Texto* 18: Entonces, con las uñas, deshizo las hojas en fibras muy finas, y con ellas llenó dos prendas de vestir de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 19: De ese modo, Svarupa Damodara hizo un colchón fino y una almohada. Con no pocos esfuerzos de los devotos, Sri Caitanya Mahaprabhu acabó por aceptarlos.
Texto* 20: Todos se sintieron felices de ver al Señor acostarse en aquella cama, pero Jagadananda por dentro estaba muy enfadado, y por fuera se mostraba muy triste.
Texto* 21: En el pasado, cuando Jagadananda Pandita había deseado ir a Vrndavana, Sri Caitanya Mahaprabhu no le había dado permiso, de modo que no pudo ir.
Texto* 22: Ahora, ocultando su enfado y su tristeza, Jagadananda Pandita volvió a pedir a Sri Caitanya Mahaprabhu permiso para ir a Mathura.
Texto* 23: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo con gran afecto: «Si te vas a Mathura enfadado conmigo, lo único que harás será volverte un mendigo y criticarme».
Texto* 24: Tomándose de los pies del Señor, Jagadananda Pandita dijo entonces: «Durante mucho tiempo he deseado ir a Vrndavana.
Texto* 25: «No podía ir sin el permiso de Tu Señoría. Ahora debes darme permiso, y ciertamente iré allí.»
Texto* 26: Debido al afecto que sentía por Jagadananda Pandita, Sri Caitanya Mahaprabhu no quería dejarle partir, pero Jagadananda Pandita insistía una y otra vez en que le diese permiso.
Texto* 27: Jagadananda entonces presentó su súplica a Svarupa Damodara: «Hace mucho tiempo —dijo— que quiero ir a Vrndavana.
Texto* 28: «Sin embargo, no puedo ir sin el permiso del Señor. Ahora mismo me lo niega diciendo: “Te vas porque estás enfadado conmigo”.
Texto* 29: «De modo natural, yo siento el deseo de ir a Vrndavana; por favor, pídele humildemente que me dé Su permiso.»
Texto* 30: A continuación, Svarupa Damodara Gosvami presentó la siguiente súplica a los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu: «Jagadananda Pandita siente un intenso deseo de ir a Vrndavana.
Texto* 31: «Te pide permiso una y otra vez. Por favor, dale permiso para ir a Mathura y después regresar.
Texto* 32: «Tal y como le has permitido ir a ver a madre Saci a Bengala, también puedes darle permiso para visitar Vrndavana y regresar.»
Texto* 33: Ante el ruego de Svarupa Damodara Gosvami, Sri Caitanya Mahaprabhu dio a Jagadananda Pandita permiso para ir. El Señor le hizo llamar y le dio las siguientes instrucciones.
Texto 34: «Hasta Varanasi no encontrarás problemas, pero más allá de Varanasi debes andar con mucha cautela y hacer el camino en compañía de los ksatriyas.
Texto 35: «Los bandidos del camino, tan pronto como ven a un bengalí que viaja solo, se lo quitan todo, le hacen prisionero y no le dejan irse.
Texto* 36: «Cuando llegues a Mathura, debes vivir con Sanatana Gosvami y ofrecer reverencias respetuosas a los pies de las personalidades más importantes del lugar.
Texto 37: «No te relaciones libremente con los habitantes de Mathura; ofréceles respeto manteniendo una distancia. Tú te hallas en un plano distinto de servicio devocional, de modo que no puedes seguir su conducta y sus prácticas.
Texto* 38: «Visita los doce bosques de Vrndavana en compañía de Sanatana Gosvami. No abandones su compañía ni por un momento.
Texto 39: «Tu estancia en Vrndavana debe ser corta, y debes regresar aquí lo antes posible. Además, no debes subir a la colina Govardhana a ver la Deidad de Gopala.
Texto* 40: «Di a Sanatana Gosvami que iré a Vrndavana por segunda vez, y que por lo tanto debe disponer un lugar para alojarme.»
Texto* 41: Dicho esto, el Señor abrazó a Jagadananda Pandita, quien entonces adoró los pies de loto del Señor y partió hacia Vrndavana.
Texto* 42: Después de pedir permiso a todos los devotos, partió. Siguiendo el camino del bosque, pronto llegó a Varanasi.
Texto* 43: En Varanasi fue a ver a Tapana Misra y a Candrasekhara, quienes aprovecharon su compañía para escuchar acerca de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 44: Finalmente, Jagadananda Pandita llegó a Mathura, donde fue a reunirse con Sanatana Gosvami. Ambos estaban muy complacidos de volver a verse.
Texto* 45: Sanatana Gosvami llevó a Jagadananda a visitar los doce bosques de Vrndavana, finalizando en Mahavana; después, los dos se quedaron en Gokula.
Texto* 46: Vivían en la cueva de Sanatana Gosvami, pero Jagadananda Pandita se cocinaba en un templo cercano.
Texto* 47: Sanatana Gosvami pedía limosna de puerta en puerta en la vecindad de Mahavana. A veces iba a un templo, y a veces a la casa de un brahmana.
Texto* 48: Sanatana Gosvami proveía a Jagadananda Pandita de todo lo que necesitaba. Mendigaba en la zona de Mahavana y llevaba a Jagadananda toda clase de productos para comer y beber.
Texto* 49: Un día en que había invitado a Sanatana a almorzar al templo cercano, Jagadananda Pandita, cumplidos sus deberes cotidianos, se puso a cocinar.
Texto* 50: Anteriormente, un gran sannyasi llamado Mukunda Sarasvati había dado a Sanatana Gosvami una prenda de vestir.
Texto* 51: Sanatana Gosvami, con aquella pieza de tela liada a la cabeza, llegó a la puerta de Jagadananda Pandita y se sentó.
Texto* 52: Creyendo que la tela rojiza era un regalo de Caitanya Mahaprabhu, Jagadananda Pandita se vio sobrecogido de amor extático, de modo que preguntó a Sanatana Gosvami.
Texto* 53: «¿Dónde has conseguido esa tela rojiza que llevas en la cabeza?», preguntó Jagadananda. Sanatana Gosvami contestó: «Me la ha dado Mukunda Sarasvati».
Texto* 54: Al escuchar esto, Jagadananda Pandita montó en cólera y echó mano de un pote de cocina, con intención de pegar a Sanatana Gosvami.
Texto* 55: Sanatana Gosvami, sin embargo, estaba un poco avergonzado, pues conocía muy bien a Jagadananda Pandita. Jagadananda, entonces, dejó el pote en el hornillo y dijo lo siguiente.
Texto* 56: «Tú eres uno de los principales devotos personales de Sri Caitanya Mahaprabhu. En verdad, nadie Le es más querido que tú.
Texto* 57: «Pese a ello, te has liado a la cabeza una tela que te ha dado otro sannyasi. ¿Quién puede tolerar semejante conducta?»
Texto* 58: Sanatana Gosvami dijo: «Mi querido Jagadananda Pandita, tú eres un gran santo erudito. Nadie Le es más querido que tú a Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 59: «Esa fe en Sri Caitanya Mahaprabhu es muy digna de ti. ¿Si tú no la manifestases, cómo podría yo tener noción de ella?
Texto* 60: «Ahora se ha cumplido el propósito por el que me había liado esa tela a la cabeza, pues he visto personalmente tu extraordinario amor por Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto 61: «Esta prenda azafrán no es vestido adecuado para un vaisnava, de modo que no me sirve de nada. Se la daré a alguien.»
Texto* 62: Cuando terminó de cocinar, Jagadananda Pandita ofreció la comida a Sri Caitanya Mahaprabhu. Después, él y Sanatana Gosvami se sentaron y comieron el prasadam.
Texto* 63: Tras comer el prasadam, se abrazaron el uno al otro y lloraron por la separación del Señor Caitanya.
Texto* 64: De ese modo pasaron dos meses en Vrndavana. Al final, no podían soportar por más tiempo la desdicha de la separación de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 65: Fue entonces cuando Jagadananda Pandita dio a Sanatana Gosvami el mensaje del Señor: «También Yo voy a ir a Vrndavana; por favor, prepara un lugar donde alojarme».
Texto* 66: Cuando Sanatana Gosvami dio a Jagadananda permiso para regresar a Jagannatha Puri, le confió unos regalos para el Señor Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 67: Los regalos eran: un poco de arena del lugar del rasa-lila, una piedra de la colina Govardhana, frutas pilu secas y un collar de caracolas pequeñas.
Texto* 68: Con todos esos regalos, Jagadananda Pandita inició su viaje. Sanatana Gosvami, sin embargo, quedó muy agitado después de despedirle.
Texto* 69: Poco después, Sanatana Gosvami escogió el lugar en que Sri Caitanya Mahaprabhu podía quedarse durante Su estancia en Vrndavana. Era un templo en la zona montañosa llamada Dvadasaditya-tila.
Texto* 70: Sanatana Gosvami mantuvo el templo muy limpio y en buen estado. Frente a él levantó una pequeña choza.
Texto* 71: Mientras tanto, viajando a toda prisa, Jagadananda Pandita pronto llegó a Jagannatha Puri, para gran alegría de Sri Caitanya Mahaprabhu y de Sus devotos.
Texto* 72: Tras ofrecer oraciones a los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu, Jagadananda Pandita saludó a todos. Entonces, el Señor le dio un abrazo muy fuerte.
Texto* 73: Jagadananda Pandita ofreció reverencias al Señor de parte de Sanatana Gosvami, y dio al Señor el polvo del lugar de la danza rasa, junto con los demás regalos.
Texto* 74: Sri Caitanya Mahaprabhu guardó todos los regalos con excepción de las frutas pilu, que repartió entre los devotos. Como las frutas venían de Vrndavana, todos se sintieron muy felices de comerlas.
Texto* 75: Los devotos que conocían la fruta pilu se limitaron a chupar las semillas, pero los devotos bengalíes que no sabían qué era las masticaron y las tragaron.
Texto* 76: Las semillas, picantes como guindillas, abrasaron la lengua de quienes las mordieron. De ese modo, el comer las frutas pilu de Vrndavana fue un pasatiempo de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 77: Cuando Jagadananda Pandita regresó de Vrndavana, todos se pusieron muy contentos. Así disfrutaba Sri Caitanya Mahaprabhu de Sus pasatiempos mientras vivía en Jagannatha Puri.
Texto* 78: Un día, mientras el Señor Se dirigía al templo de Yamesvara, una de las deva-dasis comenzó a cantar en el templo de Jagannatha.
Texto* 79: Cantaba una melodía gujjari con una voz dulcísima, y como los versos eran del Gita-govinda de Jayadeva Gosvami, su canto atraía la atención del mundo entero.
Texto* 80: Nada más escuchar la canción en la distancia, Sri Caitanya Mahaprabhu entró en éxtasis. No sabía si quien cantaba era un hombre o una mujer.
Texto* 81: Mientras el Señor, en Su éxtasis, corría al encuentro de la cantante, las espinas de los matorrales se Le clavaban en el cuerpo.
Texto* 82: Rápidamente, Govinda echó a correr tras el Señor, que no sentía los pinchazos de las espinas.
Texto* 83: Sri Caitanya Mahaprabhu corría a toda velocidad, y ya estaba muy cerca de la muchacha. Justo entonces, Govinda atrapó al Señor y, sujetándole con los brazos, gritó: «¡Es una mujer quien canta!».
Texto* 84: A la sola mención de la palabra «mujer», el Señor recobró la conciencia externa y volvió sobre Sus pasos.
Texto* 85: «Mi querido Govinda —dijo—, Me has salvado la vida. Si hubiera tocado el cuerpo de una mujer, ciertamente habría muerto.
Texto* 86: «Nunca podré pagarte lo que has hecho por Mí.» Govinda contestó: «El Señor Jagannatha Te ha salvado. Yo soy insignificante».
Texto* 87: Sri Caitanya Mahaprabhu contestó: «Mi querido Govinda, debes estar siempre conmigo. Hay peligro en todas partes; por eso, debes protegerme con gran atención».
Texto* 88: Dicho esto, Sri Caitanya Mahaprabhu regresó a casa. Cuando Svarupa Damodara Gosvami y los demás asistentes supieron lo ocurrido, sintieron mucho temor.
Texto* 89: Por esa época, Raghunatha Bhattacarya, el hijo de Tapana Misra, abandonó todos sus deberes y se fue de casa, con intención de ir a ver a Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 90: Acompañado de un sirviente que le llevaba el equipaje, Raghunatha Bhatta partió de Varanasi y viajó por el camino que pasa por Bengala.
Texto 91: En Bengala se encontró con Ramadasa Visvasa, que pertenecía a la casta kayastha. Era uno de los secretarios del rey.
Texto 92: Ramadasa Visvasa poseía una gran erudición en todas las Escrituras reveladas. Daba lecciones acerca del famoso libro Kavya-prakasa y era conocido como adorador y devoto avanzado de Raghunatha [el Señor Ramacandra].
Texto* 93: Ramadasa, que había renunciado a todo, iba a ver al Señor Jagannatha. En el camino, recitaba el santo nombre del Señor Rama las veinticuatro horas del día.
Texto* 94: Al encontrarse con Raghunatha Bhatta en el camino, se puso el equipaje de Raghunatha en la cabeza y cargó con él.
Texto* 95: Ramadasa ofreció diversos servicios a Raghunatha Bhatta, hasta el punto de darle masaje en las piernas. Raghunatha Bhatta titubeaba a la hora de aceptar todo aquel servicio.
Texto* 96: «Tú eres un caballero respetable, un sabio erudito y un gran devoto —dijo Raghunatha Bhatta—. Por favor, no trates de servirme. Simplemente vayamos juntos en buena compañía.»
Texto* 97: Ramadasa contestó: «Yo soy un sudra, un alma caída. Servir a un brahmana es mi deber y mi principio religioso.
Texto* 98: «Así pues, no estés tan receloso. Yo soy tu sirviente, y, cuando te sirvo, mi corazón se llena de júbilo.»
Texto* 99: De ese modo, Ramadasa llevó el equipaje de Raghunatha Bhatta y le sirvió con sinceridad. Día y noche, recitaba sin cesar el santo nombre del Señor Ramacandra.
Texto* 100: Viajando de ese modo, Raghunatha Bhatta pronto llegó a Jagannatha Puri. Una vez allí, fue a ver a Sri Caitanya Mahaprabhu y, con gran placer, se postró a Sus pies de loto.
Texto* 101: Raghunatha Bhatta se postró, derecho como un palo, a los pies de loto de Sri Caitanya Mahaprabhu. El Señor entonces le abrazó, sabiendo bien quién era.
Texto* 102: Raghunatha ofreció reverencias respetuosas a Sri Caitanya Mahaprabhu de parte de Tapana Misra y Candrasekhara; también el Señor preguntó por ellos.
Texto* 103: «Es muy bueno que hayas venido —dijo el Señor—. Ahora ve a ver al Señor Jagannatha, el de ojos de loto. Hoy tomarás prasadam aquí, en Mi casa.»
Texto* 104: El Señor dijo a Govinda que se encargase del alojamiento de Raghunatha Bhatta y entonces lo presentó a todos los devotos, comenzando por Svarupa Damodara Gosvami.
Texto* 105: De ese modo, Raghunatha Bhatta pasó ocho meses seguidos con Sri Caitanya Mahaprabhu y, por la misericordia del Señor, sentía que su felicidad trascendental aumentaba cada día.
Texto* 106: Cada cierto tiempo, cocinaba arroz con hortalizas estofadas e invitaba a Sri Caitanya Mahaprabhu a su casa.
Texto* 107: Raghunatha Bhatta era un cocinero experto. Todo lo que cocinaba sabía como el néctar.
Texto* 108: Sri Caitanya Mahaprabhu aceptaba con gran satisfacción toda la comida que preparaba. Una vez satisfecho el Señor, Raghunatha Bhatta comía Sus remanentes.
Texto* 109: Cuando Ramadasa Visvasa fue a ver a Sri Caitanya Mahaprabhu, el Señor no le dio ninguna muestra especial de misericordia, aunque era su primer encuentro.
Texto* 110: En su corazón, Ramadasa Visvasa era un impersonalista que deseaba fundirse en la existencia del Señor, y estaba muy orgulloso de su erudición. Sri Caitanya Mahaprabhu, que es la omnisciente Suprema Personalidad de Dios, puede entender el corazón de todos, de modo que sabía todo esto.
Texto* 111: Ramadasa Visvasa estableció entonces su residencia en Jagannatha Puri y dio lecciones sobre el Kavya-prakasa a la familia Pattanayaka [los descendientes de Bhavananda Raya].
Texto 112: Pasados ocho meses, al despedirse de Raghunatha Bhatta, Sri Caitanya Mahaprabhu le prohibió categóricamente casarse. «No te cases», dijo el Señor.
Texto 113: Sri Caitanya Mahaprabhu dijo a Raghunatha Bhatta: «Cuando regreses a casa, sirve a tus ancianos padres, que son devotos, y trata de estudiar el Srimad-Bhagavatam de labios de un vaisnava puro que haya comprendido a Dios».
Texto* 114: Sri Caitanya Mahaprabhu concluyó: «Ven de nuevo a Nilacala [Jagannatha Puri]». Tras estas palabras, el Señor puso Su propio collar de cuentas en el cuello de Raghunatha Bhatta.
Texto* 115: Entonces el Señor le abrazó y Se despidió de él. Sobrecogido de amor extático, Raghunatha Bhatta se echó a llorar debido a la inminente separación de Sri Caitanya Mahaprabhu.
Texto* 116: Tras pedir permiso a Sri Caitanya Mahaprabhu y a todos los devotos, comenzando por Svarupa Damodara, Raghunatha Bhatta regresó a Varanasi.
Texto* 117: Conforme a las instrucciones de Sri Caitanya Mahaprabhu, durante cuatro años sirvió a sus padres continuamente. Además, estudiaba regularmente el Srimad-Bhagavatam con un vaisnava autorrealizado.
Texto* 118: Entonces sus padres murieron en Kasi [Varanasi], y él se desapegó, de modo que regresó con Sri Caitanya Mahaprabhu, abandonando toda relación con su hogar.
Texto* 119: Como anteriormente, Raghunatha pasó otros ocho meses seguidos con Sri Caitanya Mahaprabhu, al cabo de los cuales, el Señor le dio la siguiente orden.
Texto* 120: «Mi querido Raghunatha, siguiendo Mi orden, ve a Vrndavana y vive allí bajo la tutela de los gosvamis Rupa y Sanatana.
Texto* 121: «En Vrndavana, debes recitar el mantra Hare Krsna las veinticuatro horas del día y leer continuamente el Srimad-Bhagavatam. Krsna, la Suprema Personalidad de Dios, muy pronto te concederá Su misericordia.»
Texto* 122: Tras decir esto, Sri Caitanya Mahaprabhu abrazó a Raghunatha Bhatta y, por la misericordia del Señor, Raghunatha se llenó de amor extático por Krsna.
Texto* 123: En un festival, Sri Caitanya Mahaprabhu había recibido betel sin especias y un collar de hojas de tulasi de catorce codos de largo [algo más de seis metros]. Era un collar que había llevado el Señor Jagannatha.
Texto* 124: Sri Caitanya Mahaprabhu dio el collar y el betel a Raghunatha Bhatta, quien, considerándolos una Deidad de adoración, los guardó con mucho cuidado.
Texto* 125: Tras pedir permiso a Sri Caitanya Mahaprabhu, Raghunatha Bhatta partió hacia Vrndavana. Al llegar allí, se puso bajo la tutela de Rupa y Sanatana Gosvamis.
Texto* 126: Cuando recitaba el Srimad-Bhagavatam en compañía de Rupa y Sanatana, Raghunatha Bhatta se veía abrumado de amor extático por Krsna.
Texto* 127: Por la misericordia de Sri Caitanya Mahaprabhu, experimentaba los signos del amor extático: lágrimas, temblores y la voz entrecortada. Los ojos se le llenaban de lágrimas y se le ahogaba la voz, de modo que no podía recitar el Srimad-Bhagavatam.
Texto* 128: Su voz era tan dulce como la del cuclillo, y sabía recitar cada verso del Srimad-Bhagavatam con tres o cuatro melodías distintas. Así, sus recitaciones eran muy dulces para el oído.
Texto* 129: Cuando recitaba o escuchaba acerca de la belleza y la dulzura de Krsna, se sentía sobrecogido de amor extático y se olvidaba de todo.
Texto* 130: De ese modo, Raghunatha Bhatta se entregó plenamente a los pies de loto del Señor Govinda, y esos pies de loto se volvieron su vida misma.
Texto* 131: Más tarde, Raghunatha Bhatta ordenó a sus discípulos que construyeran un templo para Govinda. Él mismo preparó diversos ornamentos para Govinda, entre ellos una flauta y pendientes en forma de tiburón.
Texto* 132: Raghunatha Bhatta ni escuchaba ni hablaba de nada del mundo material. Simplemente hablaba de Krsna y adoraba al Señor día y noche.
Texto 133: Jamás prestaba oídos a las blasfemias contra algún vaisnava, ni a los comentarios acerca de la mala conducta de algún devoto. Lo único que sabía era que todo el mundo estaba ocupado en el servicio de Krsna; no entendía nada más.
Texto* 134: Cuando estaba absorto en el recuerdo del Señor Krsna, Raghunatha Bhatta Gosvami tomaba el collar de tulasi y el prasadam del Señor Jagannatha que Sri Caitanya Mahaprabhu le había dado, los ataba juntos y se los ponía en el cuello.
Texto* 135: De este modo, he hablado de la poderosa misericordia de Sri Caitanya Mahaprabhu, por la cual Raghunatha Bhatta Gosvami se sentía constantemente sobrecogido de amor extático por Krsna.
Texto* 136-137: En este capítulo he hablado de tres temas: la visita de Jagadananda Pandita a Vrndavana, el episodio en que Sri Caitanya Mahaprabhu escuchó la canción de la deva-dasi del templo de Jagannatha, y la misericordia de Sri Caitanya Mahaprabhu, por la que Raghunatha Bhatta Gosvami alcanzó el amor extático por Krsna.
Texto* 138: Sri Caitanya Mahaprabhu [Gaurahari] concede el amor extático por Krsna a todo el que escuche estos temas con amor y fe.
Texto 139: Orando a los pies de loto de Sri Rupa y Sri Raghunatha, siempre deseando su misericordia, yo, Krsnadasa, narro el Sri Caitanya-caritamrta, siguiendo sus pasos.