Texto 1: El rey Pariksit dijo: Mi querido señor, me has hablado con todo detalle de las dinastÃas del dios de la Luna y del dios del Sol, y del carácter excelso y maravilloso de sus reyes.
Texto 2: ¡Oh, el mejor de los munis!, me has hablado también de los descendientes de Yadu, que eran muy piadosos y seguÃan estrictamente los principios de la religión. Ahora, si te parece bien, háblame, por favor, de las maravillosas actividades del Señor Visnu, Krsna, que advino en esa dinastÃa Yadu con Baladeva, Su expansión plenaria.
Texto 3: La Superalma, la Suprema Personalidad de Dios, Sri Krsna, que es la causa de la manifestación cósmica, hizo Su advenimiento en la dinastÃa de Yadu. Por favor, háblame con detalle de Su personalidad y de Sus gloriosas actividades, desde el principio hasta el fin de Su vida.
Texto 4: La glorificación de la Suprema Personalidad de Dios se lleva a cabo en el marco del sistema de parampara; es decir, el maestro espiritual la transmite al discÃpulo. Quienes saborean esa glorificación son las personas que ya no sienten atracción por la glorificación falsa y temporal de la manifestación cósmica. Los relatos acerca del Señor son la medicina adecuada para las almas condicionadas que están sujetas al ciclo del nacimiento y la muerte. De no ser un carnicero o alguien que mata su propio ser, ¿quién dejarÃa de escuchar esa glorificación del Señor?
Texto 5-7: A bordo de la nave de los pies de loto de Krsna, mi abuelo Arjuna logró cruzar, con otros, el océano del campo de batalla de Kuruksetra, donde generales como Bhismadeva eran como grandes peces que podrÃan habérselos tragado sin ningún esfuerzo. Por la misericordia del Señor Krsna, mis abuelos cruzaron ese océano, que era muy difÃcil de atravesar, como si pasasen sobre la huella de un ternero. Cuando mi madre se entregó a los pies de loto del Señor Krsna, el Señor, empuñando el cakra Sudarsana, entró en su vientre y salvó mi cuerpo, el cuerpo del último descendiente que les quedaba a los Kurus y los Pandavas, y que estaba a punto de ser destruido por la abrasadora arma de Asvatthama. El Señor Sri Krsna, que por Su propia potencia Se manifiesta en las formas del tiempo eterno - es decir, como Paramatma y como virat-rupa - dentro y fuera de todos los seres vivos corporificados, dio a todos la liberación, bien en la forma de la muerte cruel, o bien en forma de vida. Por favor, ilumÃname explicándome Sus trascendentales caracterÃsticas.
Texto 8: Mi querido Sukadeva Gosvami, has explicado ya que Saá¹…karsana, que pertenece a la segunda expansión cuádruple, advino en la forma de Balarama, el hijo de Rohini. Pero explÃcame, por favor, ¿cómo es posible que estuviese primero en el vientre de Devaki y después en el de Rohini, si no fue trasladado de un cuerpo al otro?
Texto 9: ¿Cuál fue la razón de que Krsna, la Suprema Personalidad de Dios, dejase la casa de Su padre, Vasudeva, y fuese a la casa de Nanda, en Vrndavana? ¿En qué parte de Vrndavana vivió con Sus familiares el Señor, el amo de la dinastÃa Yadu?
Texto 10: El Señor Krsna vivió en Vrndavana y en Mathura. ¿Qué hizo en esos lugares? ¿Por qué mató a Kamsa, el hermano de Su madre? Eso no se aprueba en absoluto en los sastras.
Texto 11: Krsna, la Suprema Personalidad de Dios, no tiene cuerpo material, pero adviene en forma de ser humano. ¿Durante cuántos años vivió con los descendientes de Vrsni? ¿Con cuántas esposas Se casó, y por cuántos años vivió en Dvaraka?
Texto* 12: ¡Oh, gran sabio, que lo sabes todo acerca de Krsna!, tengo plena fe y estoy muy deseoso de escuchar las actividades de Krsna. Por favor, responde con todo detalle a mis preguntas y explÃcame también las cosas que no he sabido preguntar.
Texto 13: Debido al voto que he hecho en el umbral de la muerte, he dejado incluso de beber agua. Sin embargo, como estoy bebiendo el néctar de los temas de Krsna, que fluye de la boca de loto de Tu SeñorÃa, ni siquiera el hambre y la sed, que tan difÃciles son de soportar, representan un obstáculo para mÃ.
Texto 14: Suta Gosvami dijo: ¡Oh, hijo de Bhrgu [Saunaka Ṛsi]!, después de escuchar las piadosas preguntas de Maharaja Pariksit, Sukadeva Gosvami, el muy respetable devoto, el hijo de Vyasadeva, dio las gracias al rey con gran respeto, y, acto seguido, comenzó a exponer los temas relacionados con Krsna, que son el remedio para todos los sufrimientos de esta era de Kali.
Texto 15: Sri Sukadeva Gosvami dijo: ¡Oh, majestad, el mejor de los reyes santos!, como sientes un gran atracción por los temas que tratan de Vasudeva, no cabe duda de que tu inteligencia está firmemente establecida en la comprensión espiritual, que es el único objetivo verdadero para la humanidad. Esa atracción nunca cesa, y por ello es, ciertamente, sublime.
Texto 16: El Ganges, que emana del dedo del pie del Señor Visnu, purifica los tres mundos: los sistemas planetarios superior, medio e inferior. Del mismo modo, las preguntas acerca de los pasatiempos y caracterÃsticas del Señor Vasudeva, Krsna, purifican a tres clases de hombres: al que habla o predica, al que pregunta, y a toda la gente que escucha.
Texto 17: Un dÃa, sintiéndose abrumada por el peso de cientos de miles de falanges militares armadas por demonios vanidosos que se hacÃan pasar por reyes, madre Tierra acudió al Señor Brahma.
Texto* 18: Madre Tierra adoptó la forma de una vaca y, muy afligida, con los ojos llenos de lágrimas, se presentó ante el Señor Brahma y le informó de su desdicha.
Texto 19: Después de que madre Tierra le informase de sus sufrimientos, el Señor Brahma, acompañado de madre Tierra, el Señor Siva y todos los demás semidioses, se dirigió a la orilla del océano de leche.
Texto 20: En la orilla del océano de leche, los semidioses adoraron a la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Visnu, el amo del universo entero, el Dios Supremo de todos los dioses, que mantiene a todos y disminuye el sufrimiento de todos. Para adorar al Señor Visnu, que Se acuesta en el océano de leche, recitaron con gran concentración los mantras védicos del purusa-sukta.
Texto 21: En estado de trance, el Señor Brahma escuchó en el cielo la vibración de las palabras del Señor Visnu. Entonces dijo a los semidioses: ¡Oh, semidioses!, escuchadme, y cumplid atentamente y sin demora la orden de Ksirodakasayi Visnu, la Persona Suprema.
Texto 22: El Señor Brahma informó a los semidioses: Antes de que nosotros Le expusiéramos nuestra súplica, el Señor ya era consciente de los sufrimientos de la Tierra. Por ello, mientras el Señor camine por la Tierra para aliviarla de su carga mediante Su propia potencia en la forma del tiempo, todos vosotros, semidioses, deberéis manifestaros en expansiones plenarias como hijos y nietos de la familia de los Yadus.
Texto 23: La Suprema Personalidad de Dios, Sri Krsna, que goza de plena potencia, nacerá personalmente como hijo de Vasudeva. Por lo tanto, todas las esposas de los semidioses deberán nacer también a fin de satisfacerle.
Texto 24: Saṅkarsana, conocido con el nombre de Ananta, es la principal manifestación de Krsna. Él es el origen de todas las encarnaciones en el mundo material. Antes del advenimiento del Señor Krsna, ese Saṅkarsana original nacerá en la forma de Baladeva, a fin de complacer al Supremo Señor Krsna en Sus pasatiempos trascendentales.
Texto 25: Visnu-maya, la potencia del Señor, que puede compararse a la Suprema Personalidad de Dios, descenderá también con el Señor Krsna. Esa potencia, que manifiesta distintas capacidades de actuación, cautiva todos los mundos, tanto materiales como espirituales. Por orden de su amo, ella nacerá con sus diversas potencias para realizar la obra del Señor.
Texto* 26: Sukadeva Gosvami continuó: Después de dar estos consejos a los semidioses y tranquilizar a madre Tierra, el muy poderoso Señor Brahma, que es el señor de todos los demás prajapatis y, por ello, recibe el nombre de Prajapati-pati, regresó a su morada, Brahmaloka.
Texto* 27: En el pasado, Surasena, el caudillo de la dinastÃa Yadu, habÃa trasladado su residencia a la ciudad de Mathura, donde disfrutó de los distritos llamados Mathura y Surasena.
Texto 28: Desde aquel entonces, la ciudad de Mathura habÃa sido la capital de todos los reyes de la dinastÃa Yadu. La ciudad y el distrito de Mathura están muy Ãntimamente ligados a Krsna, pues el Señor Krsna vive allà eternamente.
Texto* 29: Hace algún tiempo, Vasudeva, que pertenecÃa a la dinastÃa de los semidioses [dinastÃa Sura], se casó con Devaki. Después de la boda, subió a su cuadriga para regresar a casa con su esposa recién casada.
Texto* 30: Kamsa, el hijo del rey Ugrasena, para complacer a su hermana Devaki en el dÃa de su boda, tomó las riendas de los caballos y se dispuso a conducir la cuadriga. Cientos de cuadrigas doradas les acompañaban.
Texto 31-32: El rey Devaka, el padre de Devaki, sentÃa mucho cariño por su hija. Por eso, cuando ella abandonaba el hogar para irse con su esposo, le entregó una dote de cuatrocientos elefantes hermosamente adornados con guirnaldas doradas. También le entregó diez mil caballos, mil ochocientas cuadrigas y doscientas sirvientas muy hermosas, jóvenes y perfectamente engalanadas con alhajas.
Texto* 33: ¡Oh, querido hijo, Maharaja Pariksit!, cuando los novios se disponÃan a salir, un armónico resonar de caracolas, trompetas, tambores y timbales acompañó de vibraciones auspiciosas su partida.
Texto 34: En el camino, mientras Kamsa llevaba las riendas de los caballos, haciendo de auriga, una voz incorpórea le increpó diciéndole: «¡Oh, necio sinvergüenza!, el octavo hijo de la mujer que llevas contigo te matará».
Texto 35: Kamsa era una personalidad aborrecible en la dinastÃa Bhoja, pues era envidioso y pecador. AsÃ, tan pronto como escuchó aquel oráculo del cielo, tomó a su hermana del cabello con la mano izquierda, y en la derecha empuñó la espada para cortarle la cabeza allà mismo.
Texto 36: Tratando de calmar al desvergonzado Kamsa, que era tan cruel y envidioso que se disponÃa a matar a su propia hermana, la gran alma Vasudeva, que estaba llamado a ser el padre de Krsna, le habló con las siguientes palabras.
Texto 37: Vasudeva dijo: Kamsa, querido cuñado, tú eres el orgullo de tu familia, la dinastÃa Bhoja, y los grandes héroes alaban tus cualidades. Una personalidad tan elevada como tú no puede matar a una mujer, y mucho menos a su propia hermana en el dÃa de su boda.
Texto 38: ¡Oh, gran héroe!, todo el que nace tiene que morir, pues la muerte nace con el cuerpo. Hoy mismo o de aquà cientos de años, la muerte es segura para todas las entidades vivientes.
Texto 39: Cuando el cuerpo que tenemos vuelve al polvo y se descompone de nuevo en los cinco elementos - tierra, agua, fuego, aire y éter - , el propietario del cuerpo, el ser vivo, recibe de forma automática, conforme a sus actividades fruitivas, otro cuerpo hecho de elementos materiales. Y tan pronto como obtiene el siguiente cuerpo, abandona el que ahora tiene.
Texto 40: Una persona que camina por la calle se apoya primero en un pie, y entonces levanta el otro. Lo mismo ocurre con la oruga, que se desplaza hacia una hoja y entonces se suelta de la anterior. Del mismo modo, el alma condicionada se refugia en otro cuerpo y entonces abandona el que tenÃa.
Texto 41: Después de experimentar una situación con la vista o el oÃdo, meditamos y especulamos acerca de ella. Asà acabamos por entregarnos a esa situación, sin tener en cuenta nuestro cuerpo actual. Del mismo modo, sirviéndonos de la mente, de noche soñamos que vivimos en circunstancias distintas, en otros cuerpos, y olvidamos nuestra verdadera posición. Por ese mismo proceso, abandonamos nuestro cuerpo actual y recibimos el siguiente [tatha dehantara-praptih].
Texto 42: En el momento de morir, los pensamientos, sentimientos y deseos de la mente, que está enredada en actividades fruitivas, nos hacen recibir un determinado cuerpo. En otras palabras, el cuerpo se forma en función de las actividades de la mente. Los cambios de cuerpo se deben a la inestabilidad de la mente, pues, de no ser por ello, el alma podrÃa permanecer en su cuerpo espiritual original.
Texto 43: Los astros del cielo, como la Luna, el Sol y las estrellas, al reflejarse en la superficie lÃquida del aceite o del agua, parecen tener otras formas, y, según los movimientos del viento, a veces los vemos redondos, a veces alargados, etc. Del mismo modo, cuando se absorbe en pensamientos materialistas, la entidad viviente, el alma, llevada por la ignorancia, confunde una serie de manifestaciones con su propia identidad. En otras palabras, debido a la agitación causada por las modalidades materiales de la naturaleza, las invenciones de la mente la tienen sumida en un estado de confusión.
Texto 44: Si los actos impÃos y envidiosos son causa de que en la siguiente vida recibamos un cuerpo y suframos en él, ¿por qué realizar ese tipo de actos? Pensando en nuestro propio bien, no debemos envidiar a nadie, pues la persona envidiosa siempre sentirá temor de que sus enemigos la hagan daño, en esta vida o en la siguiente.
Texto* 45: Devaki, esta pobre muchacha, es tu hermana menor, y por ello es como tu propia hija, y tu deber es cuidarla con mucho cariño. Tú eres misericordioso, y por eso no debes matarla. En verdad, debes darle tu afecto.
Texto* 46: Sukadeva Gosvami continuó: ¡Oh, el mejor de la dinastÃa Kuru!, Kamsa era cruel y muy violento, un verdadero seguidor de los raksasas, de modo que las buenas instrucciones de Vasudeva ni lograron calmarle ni le intimidaron. No le preocupaban los resultados que pudieran traerle las actividades pecaminosas, ni en esta vida ni en la siguiente.
Texto 47: Al ver que Kamsa estaba decidido a matar a su hermana Devaki, Vasudeva se concentró en una profunda reflexión. Teniendo en cuenta el inminente peligro de muerte, ideó otro plan para detener a Kamsa.
Texto 48: La persona inteligente, mientras tenga inteligencia y fuerza fÃsica, debe tratar de evitar la muerte. Ése es el deber de todo el que ha recibido un cuerpo. Pero si, a pesar de todos sus esfuerzos, no logra evitar la muerte, esa persona no comete ofensa.
Texto 49-50: Vasudeva pensó: Kamsa es la personificación de la muerte; si le entrego todos los hijos que tenga, salvaré la vida de Devaki. Es posible que Kamsa muera antes de que nazcan mis hijos, o que uno de mis hijos le mate, pues está destinado a morir de esa forma. En cuanto a ahora, tengo que alejar esta amenaza inmediata, asà que voy a prometer a Kamsa que le entregaré todos mis hijos. El tiempo pasa, y si Kamsa muere, no tendré nada que temer.
Texto 51: A veces, por alguna razón invisible, el fuego salta por encima de un pedazo de leña sin tocarlo y prende fuego en el siguiente; la causa es el destino. Del mismo modo, cuando un ser vivo recibe un determinado cuerpo y abandona otro, la única causa es el invisible destino.
Texto* 52: Después de considerar la cuestión a la luz del conocimiento que poseÃa, Vasudeva, con mucho respeto, hizo una propuesta al pecaminoso Kamsa.
Texto 53: Viendo a su esposa en peligro, Vasudeva tenÃa la mente llena de ansiedad. Sin embargo, para complacer al cruel, desvergonzado y pecaminoso Kamsa, logró componer una sonrisa y le dijo lo siguiente.
Texto 54: Vasudeva dijo: ¡Oh, sobrio entre los sobrios!, nada tienes que temer de tu hermana Devaki. Según las palabras del misterioso oráculo, la muerte no vendrá de ella, sino de sus hijos. Por eso te prometo que cuando ella sea madre, yo te entregaré esos hijos que tanto temes.
Texto 55: Srila Sukadeva Gosvami continuó: Kamsa aceptó la lógica de los argumentos de Vasudeva, y, con plena fe en las palabras de su cuñado, se contuvo y no mató a su hermana. Vasudeva, complacido con Kamsa, siguió tranquilizándole y, finalmente, entró en su casa.
Texto 56: A partir de entonces, Devaki, la madre de Dios y de todos los semidioses, tuvo un hijo cada año. Con el paso del tiempo, llegó a tener, uno tras otro, ocho hijos y una hija, que se llamó Subhadra.
Texto 57: La idea de romper su promesa y volverse un mentiroso perturbaba y llenaba de temor a Vasudeva. AsÃ, con inmenso dolor, puso en manos de Kamsa a su primogénito, Kirtiman.
Texto 58: ¿Qué sentido tiene el dolor para las personas santas que se atienen estrictamente a la verdad? ¿Qué independencia no tendrán los devotos puros que saben que el Señor Supremo es la esencia de todo lo que existe? ¿Qué actos les están prohibidos a las personas de carácter ruin?; y ¿qué no abandonarÃan por satisfacer al Señor Krsna quienes se han entregado plenamente a Sus pies de loto?
Texto 59: Mi querido rey Pariksit, al ver que Vasudeva era fiel a su palabra y le daba su hijo con perfecta presencia de ánimo, Kamsa se sintió muy feliz. Entonces, con una sonrisa en el rostro, dijo lo siguiente.
Texto* 60: ¡Oh, Vasudeva!, puedes llevarte el niño a casa. No es el primer hijo de Vasudeva y Devaki el que yo temo. El que me preocupa es vuestro octavo hijo, pues es el que está destinado a matarme.
Texto* 61: Vasudeva asintió y regresó a su casa con el niño. Sin embargo, como Kamsa no era un hombre de buenas cualidades y no sabÃa dominarse, Vasudeva sabÃa que no podÃa confiar en su palabra.
Texto 62-63: Los habitantes de Vrndavana, como Nanda Maharaja, los demás pastores de vacas, y sus esposas, eran en realidad habitantes de los planetas celestiales. ¡Oh, Maharaja Pariksit, el mejor de los descendientes de Bharata!, ésa era también la posición de Vasudeva y los descendientes de la dinastÃa Vrsni, asà como de Devaki y las demás mujeres de la dinastÃa Yadu. También los amigos, familiares y bienquerientes de Nanda Maharaja y de Vasudeva, asà como los supuestos seguidores de Kamsa, eran todos semidioses.
Texto 64: Un dÃa, el gran santo Narada fue a ver a Kamsa y le informó de que las personas demonÃacas, que eran una gran carga para la Tierra, iban a ser matadas. Kamsa comenzó entonces a debatirse entre grandes dudas y temores.
Texto 65-66: Cuando el gran sabio Narada se fue, Kamsa pensó que todos los miembros de la dinastÃa Yadu eran semidioses, y que cualquiera de los hijos nacidos del vientre de Devaki podÃa ser Visnu. Asustado ante la idea de morir, Kamsa mandó encerrar a Vasudeva y a Devaki y les encadenó con grilletes de hierro. Sospechando que cualquiera de sus hijos podÃa ser Visnu, Kamsa los fue matando uno tras otro, debido a la profecÃa que anunciaba su muerte a manos de Visnu.
Texto 67: Los reyes ávidos de complacer los sentidos en este mundo casi nunca tienen escrúpulos en matar a sus enemigos. Por satisfacer sus propios caprichos, podrÃan matar a cualquiera, sin perdonar ni a sus propias madres, padres, hermanos o amigos.
Texto 68: En su vida anterior, Kamsa habÃa sido un gran demonio llamado Kalanemi, a quien Visnu habÃa matado. Al recibir de Narada esta información, Kamsa se llenó de envidia contra todos los que tuviesen relación con la dinastÃa Yadu.
Texto 69: Kamsa, el muy poderoso hijo de Ugrasena, llegó al extremo de encerrar en prisión a su propio padre, el rey de las dinastÃas Yadu, Bhoja y Andhaka, y asumió personalmente el gobierno de los estados de Surasena.