svapne yathā paśyati deham īdṛśaḿ
manorathenābhiniviṣṭa-cetanaḥ
dṛṣṭa-śrutābhyāḿ manasānucintayan
prapadyate tat kim api hy apasmṛtiḥ
svapne — en un sueño; yathā — como; paśyati — se ve; deham — el tipo de cuerpo; īdṛśam — del mismo modo; manorathena — con la especulación mental; abhiniviṣṭa — está completamente absorta; cetanaḥ — aquel cuya conciencia; dṛṣṭa — con todas las experiencias adquiridas mediante la vista; śrutābhyām — y con escuchar una descripción de alguna otra cosa; manasā — con la mente; anucintayan — pensar, sentir y desear; prapadyate — se entrega; tat — a esa situación; kim api — qué decir de; hi — en verdad; apasmṛtiḥ — experimentar el olvido del cuerpo actual.
En este verso se ofrece una explicación muy clara de la transmigración del alma. A veces nos olvidamos de nuestro cuerpo actual y pensamos en un cuerpo del pasado, el que teníamos cuando éramos niños, con el que jugábamos, saltábamos, hablábamos, etc. Cuando deja de funcionar, el cuerpo material se vuelve polvo: «Pues polvo sois y en polvo os convertiréis». Pero, aunque el cuerpo se funda de nuevo con los cinco elementos materiales - tierra, agua, fuego, aire y éter - , la mente continúa activa. La mente es la sustancia sutil en que se crea el cuerpo, como de hecho comprobamos en nuestros sueños, y también, despiertos, cuando nos dejamos llevar por la imaginación. Debemos entender que el proceso de especulación mental produce un nuevo tipo de cuerpo que no existe en realidad. Si podemos entender la naturaleza de la mente (manorathena) y de sus actividades de pensar, sentir y desear, no tendremos dificultad en comprender que de la mente se originan diversos tipos de cuerpos.
Por ello, el movimiento para la conciencia de Krsna ofrece un proceso de actividades trascendentales mediante el cual la mente se absorbe plenamente en prácticas relacionadas con Krsna. La presencia del alma se percibe mediante la conciencia. Es necesario purificar esa conciencia, que está en el plano material, y elevarla hasta el plano espiritual, o, en otras palabras, al plano consciente de Krsna. Lo espiritual es eterno, y lo material es temporal. Sin conciencia de Krsna, la conciencia está siempre absorta en cosas temporales. Por esa razón, Krsna en la Bhagavad-gita (9.34) nos recomienda a todos: man-mana bhava mad-bhakto mad-yaji mam namaskuru. Debemos estar siempre absortos en pensar en Krsna, debemos ser Sus devotos, ocuparnos siempre en Su servicio, adorar Su grandeza suprema y ofrecerle constantemente reverencias. En el mundo material siempre somos sirvientes de una persona mejor situada, y en el mundo espiritual nuestra posición constitucional consiste en servir al Supremo, el más grande, param brahma. Ésa es la instrucción de Sri Caitanya Mahaprabhu: jivera `svarupa' haya - - krsnera `nitya-dasa' (Cc. Madhya 20.108).
Actuar con conciencia de Krsna es la perfección de la vida y la perfección más elevada del yoga. El Señor Krsna dice en la Bhagavad-gta (6.47):
yoginam api sarvesam
mad-gatenantaratmana
sraddhavan bhajate yo mam
sa me yuktatamo matah
«De todos los yogis, aquel que tiene una gran fe y siempre mora en Mí, piensa en Mí y Me ofrece servicio amoroso trascendental, es el que está más íntimamente unido a Mí en yoga y es el más elevado de todos. Ésa es Mi opinión».
El estado de la mente, que oscila entre saṅkalpa y vikalpa, la aceptación y el rechazo, es muy importante cuando el alma pasa a otro cuerpo material en el momento de la muerte.
yam yam vapi smaran bhavam
tyajaty ante kalevaram
tam tam evaiti kaunteya
sada tad-bhava-bhavitah
«El estado de existencia que se recuerda al abandonar el cuerpo, ¡oh, hijo de Kunti!, es el estado que, indefectiblemente, se va a alcanzar» (Bg. 8.6). Por lo tanto, debemos preparar la mente mediante el sistema de bhakti-yoga, como Maharaja Ambarisa, que siempre permaneció consciente de Krsna: sa vai manah krsna-padaravindayoh. Debemos fijar la mente en los pies de loto de Krsna las veinticuatro horas del día. Cuando la mente está fija en los pies de loto de Krsna, las actividades de los demás sentidos se centran también en el servicio de Krsna. Hrsikena hrsikesa-sevanam bhaktir ucyate: Bhakti es servir a Hrsikesa, el amo de los sentidos, con los sentidos purificados. Aquellos que se ocupan constantemente en servicio devocional están situados en un estado trascendental, por encima de las modalidades materiales de la naturaleza. En la Bhagavad-gita (14.26), Krsna dice:
mam ca yo 'vyabhicarena
bhakti-yogena sevate
sa gunan samatityaitan
brahma-bhuyaya kalpate
«Aquel que se dedica por completo al servicio devocional, firme en todas las circunstancias, trasciende de inmediato las modalidades de la naturaleza material y llega así al plano del Brahman». Para aprender el secreto del éxito, debemos acudir a las Escrituras védicas, y en especial a la Bhagavad-gita tal y como es, donde se presenta la esencia del conocimiento védico.
La palabra apasmrtih es significativa, pues la mente, en última instancia, se halla bajo el control de la Suprema Personalidad de Dios, Krsna. Apasmrtih es el olvido de la propia identidad. El Señor dice: mattah smrtir jñanam apohanam ca: «De Mí vienen el recuerdo, el conocimiento y el olvido». Por lo tanto, el Señor Supremo puede controlar ese apasmrtih. En el momento de la muerte, Krsna, en lugar de permitirnos olvidar nuestra verdadera posición, puede revivir nuestra identidad original, aunque el estado de la mente sea muy inestable. En el momento de la muerte, es probable que la mente no funcione bien, pero Krsna da al devoto el refugio de Sus pies de loto. Por lo tanto, cuando un devoto abandona el cuerpo, la mente no le lleva a otro cuerpo material (tyaktva deham punar janma naiti mam eti), sino que, como ya hemos comentado en versos anteriores, es Krsna quien le lleva al lugar en que está realizando Sus pasatiempos (mam eti). Por consiguiente, siempre debemos tener la conciencia absorta en Krsna. De ese modo alcanzaremos el éxito en la vida. En caso contrario, será la mente quien lleve al alma a otro cuerpo material. El alma será situada en el semen de un padre e impulsada hacia el vientre de una madre. El semen y el óvulo crean un tipo de cuerpo en particular, que viene determinado por la forma corporal de los padres. Una vez que el cuerpo ha madurado, el alma sale al exterior en ese cuerpo y comienza una nueva vida. Mediante ese proceso, el alma transmigra de un cuerpo a otro (tatha dehantara-praptih). Por desdicha, las personas de poca inteligencia creen que todo termina cuando el cuerpo desaparece. Esos necios y sinvergüenzas están descarriando al mundo entero. Pero, como se afirma en la Bhagavad-gita (2.20): na hanyate hanyamane sarire: El alma no muere cuando se destruye el cuerpo, sino que recibe otro cuerpo.