śrī-vasudeva uvāca
na hy asyās te bhayaḿ saumya
yad vai sāhāśarīra-vāk
putrān samarpayiṣye 'syā
yatas te bhayam utthitam
śrī-vasudevaḥ uvāca — Śrī Vasudeva dijo; na — no; hi — en verdad; asyāḥ — de Devakī; te — de ti; bhayam — temor; saumya — ¡oh, el más sobrio!; yat — que; vai — en verdad; sā — esa profecía; āha — dictó; a-śarīra-vāk — un sonido sin cuerpo; putrān — todos mis hijos; samarpayiṣye — yo te entregaré; asyāḥ — de ella (de Devakī); yataḥ — de quien; te — tuyo; bhayam — temor; utthitam — ha surgido.
El que Devaki siguiera con vida llenaba a Kamsa de temor porque, a raíz de su octavo embarazo, Devaki sería madre de un hijo que le mataría. Por esa razón, Vasudeva, para garantizar la máxima seguridad a su cuñado, le prometió llevarle todos los hijos que tuviesen. No esperaría al nacimiento del octavo hijo, sino que entregaría a Kamsa todos los hijos de Devaki, desde el primero que naciese. Eso es lo que Vasudeva, con gran generosidad, propuso a Kamsa.