śrī-rājovāca

kathito vaḿśa-vistāro

bhavatā soma-sūryayoḥ

rājñāḿ cobhaya-vaḿśyānāḿ

caritaḿ paramādbhutam

śrī-rājā uvāca — el rey Parīkṣit dijo; kathitaḥ — ha sido ya explicada; vaṁśa-vistāraḥ — una amplia relación de las dinastías; bhavatā — por Tu Señoría; soma-sūryayoḥ — del dios de la Luna y del dios del Sol; rājñām — de los reyes; ca — y; ubhaya — ambas; vaṁśyānām — de los miembros de las dinastías; caritam — el carácter; parama — excelso; adbhutam — y maravilloso.


Texto

El rey Pariksit dijo: Mi querido señor, me has hablado con todo detalle de las dinastías del dios de la Luna y del dios del Sol, y del carácter excelso y maravilloso de sus reyes.

Significado

Al final del Canto Noveno, en el Capítulo Veinticuatro, Sukadeva Gosvami resumió las actividades de Krsna. Allí explicó que Krsna había venido personalmente para disminuir la carga de la Tierra, había manifestado Sus pasatiempos en la vida de casado y, poco después de nacer, Se había trasladado a Su Vrajabhumi-lila. Pariksit Maharaja, que era devoto de Krsna por naturaleza, quería escuchar más acerca del Señor Krsna. Por esa razón, y para animar a Sukadeva Gosvami a que siguiese hablando de Krsna y diese más detalles de Sus pasatiempos, le agradeció aquella explicación resumida de las actividades de Krsna. Sukadeva Gosvami había dicho:

jato gatah pitr-grhad vrajam edhitartho
hatva ripun suta-satani krtorudarah
utpadya tesu purusah kratubhih samije
atmanam atma-nigamam prathayañ janesu

«La Suprema Personalidad de Dios, Sri Krsna, lila-purusottama, nació como hijo de Vasudeva, pero abandonó enseguida el hogar de Su padre y Se marchó a Vrndavana para expandir Su relación amorosa con Sus devotos íntimos. Después de matar a muchos demonios en Vrndavana, el Señor regresó a Dvaraka; allí, siguiendo los principios védicos, aceptó muchas esposas, que eran las mejores de las mujeres, engendró en ellas cientos de hijos, y, para establecer los principios de la vida familiar, celebró sacrificios en los que Se adoró a Sí mismo» (Bhag. 9.24.66).

La dinastía Yadu pertenecía a la familia que desciende de Soma, el dios de la Luna. Aunque en la ordenación de los sistemas planetarios el Sol está primero, antes que la Luna, Pariksit Maharaja ofreció más respeto a la dinastía del dios de la Luna, Soma-vamsa, porque la dinastía Yadava, en la cual había nacido Krsna, desciende de la Luna. La orden monárquica está representada por dos familias ksatriyas, una que desciende del rey del planeta lunar y otra que desciende del rey del Sol. La Suprema Personalidad de Dios, siempre que adviene a este mundo, lo hace en una familia ksatriya, pues viene a establecer los principios de la religión y la rectitud. En el sistema védico, la familia de los ksatriyas es la protectora de la raza humana. En Su forma del Señor Ramacandra, la Suprema Personalidad de Dios advino en la familia que desciende del dios del Sol, la Surya-vamsa, y en la forma del Señor Krsna, hizo Su advenimiento en la dinastía Yadu, la Yadu-vamsa, que desciende del dios de la Luna. En el Capítulo Veinticuatro del Canto Noveno del Srimad-Bhagavatam, se da una larga lista de los reyes de la Yadu-vamsa. Todos los reyes de ambas dinastías - Soma-vamsa y Surya-vamsa - fueron grandes y poderosos, y Maharaja Pariksit les dedicó grandes elogios (rajñam cobhaya-vamsyanam caritam paramadbhutam) No obstante, quiso escuchar más acerca de la dinastía Soma-vamsa porque en ella había aparecido el Señor Krsna.

La morada suprema de la Personalidad de Dios, Krsna, se describe en la Brahma-samhita, donde se explica que es la morada de cintamani: cintamani-prakara-sadmasu kalpavrksa-laksavrtesu surabhir abhipalayantam. El Vrndavana-dhama de este planeta Tierra es una réplica de esa misma morada. Como se afirma en la Bhagavad-gita (8.20), en el cielo espiritual existe otra naturaleza, eterna y trascendental a la materia manifestada y no manifestada. Podemos ver el mundo manifestado en forma de muchas estrellas y planetas como el Sol y la Luna, pero más allá se encuentra lo no manifestado, que no pueden percibir quienes se encuentran en un cuerpo material. Y más allá de esa materia no manifestada se halla el reino espiritual, que la Bhagavad-gita califica de supremo y eterno. Ese reino nunca es destruido. La naturaleza material pasa por el ciclo de la creación y la aniquilación, pero esa naturaleza espiritual permanece eternamente tal y como es. En el Canto Décimo del Srimad-Bhagavatam se explica que esa naturaleza espiritual, el mundo espiritual, es Vrndavana, Goloka Vrndavana, Vraja-dhama. El Canto Décimo ofrece la explicación detallada del sloka del Canto Noveno que antes hemos citado (yato gatah pitr-grhad).