mātaraḿ pitaraḿ bhrātṝn
sarvāḿś ca suhṛdas tathā
ghnanti hy asutṛpo lubdhā
rājānaḥ prāyaśo bhuvi
mātaram — a la madre; pitaram — al padre; bhrātṝn — a los hermanos; sarvān ca — y a todos los demás; suhṛdaḥ — amigos; tathā — así como; ghnanti — ellos matan (como de hecho puede verse); hi — en verdad; asu-tṛpaḥ — aquellos que envidian la vida de los demás por complacer sus propios sentidos; lubdhāḥ — codiciosos; rājānaḥ — esos reyes; prāyaśaḥ — casi siempre; bhuvi — en la Tierra.
En la historia de la India tenemos el ejemplo de Aurangzeb, que mató a su hermano y a sus sobrinos y encerró en prisión a su padre para satisfacer sus ambiciones políticas. Hay muchos ejemplos semejantes, y Kamsa, que no dudó en matar a sus sobrinos y encarcelar a su hermana y a su padre, representa perfectamente a ese tipo de reyes. Esa clase de atrocidades por parte de un demonio no deben sorprendernos. No obstante, pese a ser un demonio, Kamsa era consciente de que no se puede matar al Señor Visnu, y gracias a ello alcanzó la salvación. Incluso una comprensión parcial de las actividades del Señor Visnu nos capacita para alcanzar la salvación. Kamsa sabía algo acerca de Krsna. Sabía, por ejemplo, que no se Le podía matar, y aunque pensaba en Visnu, Krsna, considerándole su enemigo, esa comprensión le permitió alcanzar la salvación. ¿Qué puede decirse entonces de la persona que conoce a Krsna perfectamente a través de las explicaciones de sastras como la Bhagavad-gita? Por consiguiente, todo el mundo tiene el deber de leer la Bhagavad-gita y entender a Krsna perfectamente. De ese modo, su vida será un éxito.