Sri Caitanya Caritamrita

Adi-lila
Capítulo 14: Los pasatiempos de infancia de Sri Caitanya

Texto 1: Las cosas que son muy difíciles de hacer resultan fáciles de ejecutar con sólo recordar, de un modo u otro, a Sri Caitanya Mahaprabhu. Pero si no se Le recuerda, hasta las cosas fáciles resultan muy difíciles. A Él, Sri Caitanya Mahaprabhu, ofrezco mis respetuosas reverencias.
Texto* 2: ¡Toda gloria a Sri Caitanya Mahaprabhu, Nityananda Prabhu, Advaita Prabhu y a todos los devotos de Sri Caitanya!
Texto 3: Así pues, he descrito en sutras el advenimiento de Sri Caitanya Mahaprabhu, que descendió como hijo de madre Saci, exactamente del mismo modo que Krsna descendió como hijo de madre Yasoda.
Texto* 4: Ya he hablado brevemente de los pasatiempos de Su nacimiento por orden cronológico. Ahora voy a dar una sinopsis de Sus pasatiempos de infancia.
Texto 5: Ofrezco mis respetuosas reverencias a los pasatiempos de infancia del Señor Sri Caitanya Mahaprabhu, que es el Señor Krsna mismo. Aunque esos pasatiempos parecen exactamente iguales a los de un niño corriente, deben entenderse como pasatiempos de la Suprema Personalidad de Dios.
Texto 6: En los primeros pasatiempos de Su infancia, El Señor Se volvía boca abajo cuando estaba en la cuna, y así mostraba a Sus padres las señales de Sus pies de loto.
Texto* 7: Cuando el Señor intentaba andar, en Sus pequeñas huellas se veían claramente las señales específicas del Señor Visnu, es decir, la bandera, el rayo, la caracola, el disco y el pez.
Texto* 8: Al ver todas esas señales, ni Su padre ni Su madre podían comprender de quién eran aquellas huellas. Llenos de asombro, no podían comprender por qué había aquellas señales en su hogar.
Texto 9: Jagannatha Misra dijo: «Sin duda que Krsna niño está con la salagrama-sila. Toma Su forma de niño y juega en la habitación».
Texto* 10: Mientras madre Saci y Jagannatha Misra estaban hablando, el niño Nimai Se despertó y Se puso a llorar, y madre Saci Lo tomó en su regazo y Le permitió que mamara de su pecho.
Texto* 11: Mientras madre Saci amamantaba al niño, vio en Sus pies de loto todas las marcas que se veían por el suelo del cuarto, y llamó a Jagannatha Misra.
Texto* 12: Cuando Jagannatha Misra vio las maravillosas marcas en las plantas de los pies de su hijo, se llenó de júbilo, y llamó en privado a Nilambara Cakravarti.
Texto* 13: Cuando Nilambara Cakravarti vio aquellas marcas, dijo sonriendo: «Hace tiempo averigüé todo esto mediante cálculos astrológicos y lo asenté por escrito.
Texto* 14: «Treinta y dos son las marcas corporales que señalan a una gran personalidad, y veo todas esas marcas en el cuerpo de este niño.
Texto 15: «“Las señales corporales de una gran personalidad son treinta y dos: cinco partes de su cuerpo son grandes, cinco son finas, siete rojizas, seis levantadas, tres pequeñas, tres anchas y tres profundas.’’
Texto* 16: «Este niño tiene todas las señales del Señor Narayana en las palmas de las manos y en las plantas de los pies. Será capaz de liberar los tres mundos.
Texto 17: «Este niño predicará el culto vaisnava y liberará tanto a Su familia materna como a la paterna.
Texto 18: «Propongo que celebremos la ceremonia de concesión de nombre. Debemos realizar un festival e invitar a los brahmanas, porque hoy es un día muy auspicioso.
Texto 19: «En el futuro, este niño protegerá y mantendrá al mundo entero. Por esta razón, se Le debe llamar Visvambhara.»
Texto 20: Después de oír la predicción de Nilambara Cakravarti, Sacimata y Jagannatha Misra celebraron con gran alegría el festival de concesión del nombre, invitando a todos los brahmanas y a sus esposas.
Texto 21: Algunos días después, el Señor comenzó a andar a gatas, e hizo cosas maravillosas dignas de ser vistas.
Texto 22: El Señor hizo que todas las damas cantasen los santos nombres del maha-mantra Hare Krsna con el pretexto de Su llanto, y cuando ellas cantaban, el Señor sonreía.
Texto* 23: Algunos días después, el Señor comenzó a mover las piernas y a andar. Iba con otros niños, y manifestó gran variedad de juegos.
Texto* 24: Un día, mientras el Señor Se divertía jugando con otros niños pequeños, madre Saci llevó una fuente llena de kha-i y dulces, y dijo al niño que Se sentase y comiera.
Texto* 25: Pero cuando volvió ella a sus ocupaciones domésticas, el niño, a escondidas de Su madre, comenzó a comer tierra.
Texto* 26: Al ver esto, madre Saci volvió corriendo y exclamó: «¿Qué es esto? ¿Qué es esto?». Sacudió la tierra de las manos del Señor, y Le preguntó por qué comía aquello.
Texto* 27: Llorando, el niño preguntó a Su madre: «¿Por qué te enfadas? Tú ya Me has dado a comer tierra. ¿Qué he hecho Yo de malo?
Texto* 28: «Arroz licuado, dulces y todos los demás comestibles no son más que transformaciones de la tierra. Esto es tierra, eso es tierra. Piénsalo, por favor. ¿En qué se diferencian?
Texto 29: «Este cuerpo es una transformación de la tierra, y los alimentos son también una transformación de la tierra. Por favor, reflexiona sobre esto. Me estás riñendo sin reflexionar. ¿Qué puedo decir?»
Texto 30: Sorprendida de que el niño expusiese la filosofía mayavada, madre Saci replicó: «¿Quién Te ha enseñado esta especulación filosófica que justifica el comer tierra?».
Texto* 31: Objetando a la idea mayavada del niño filósofo, madre Saci dijo: «Mi querido muchacho, si comemos tierra transformada en cereales, nuestro cuerpo se alimenta y fortalece. Pero si comemos la tierra tal y como es, el cuerpo se enferma en lugar de alimentarse, y entonces se destruye.
Texto 32: «En un cántaro de agua, que es una transformación de la tierra, puedo llevar agua muy fácilmente. Pero si echara agua sobre un montón de tierra, el montón absorbería el agua, y mi trabajo sería inútil.
Texto 33: El Señor respondió a Su madre: «¿Por qué Me ocultabas la iluminación espiritual al no enseñarme desde el principio esta filosofía práctica?
Texto* 34: «Ahora que he aprendido esta filosofía, no comeré más tierra. Cuando tenga hambre, mamaré de tu pecho.»
Texto* 35: Tras decir esto, el Señor, sonriendo ligeramente, Se subió al regazo de Su madre y mamó de su pecho.
Texto* 36: De este modo, en Su infancia, el Señor, con varios pretextos, exhibía Sus opulencias tanto como podía, y después, tras haber exhibido Sus opulencias, Se ocultaba.
Texto 37: En una ocasión, el Señor comió, por tres veces, los alimentos de un invitado brahmana, y después, en privado, el Señor liberó al brahmana del enredo material.
Texto 38: Cuando el Señor era niño, dos ladrones se Lo llevaron de Su casa. El Señor, sin embargo, Se subió a los hombros de los ladrones, y cuando éstos creían que estaban seguros llevándose al niño para robarle Sus ornamentos, el Señor los desorientó, y en lugar de ir a su propia casa, los ladrones volvieron a casa de Jagannatha Misra.
Texto 39: Un día de ekadasi, el Señor, fingiéndose enfermo, pidió que Le llevasen alimentos de casa de Hiranya y Jagadisa.
Texto* 40: Como suelen hacer los niños pequeños, aprendió a jugar, y con Sus compañeros de juegos iba a casa de los vecinos, robaba alimentos de sus despensas y se los comía. A veces los niños se peleaban.
Texto* 41: Todos los niños se quejaban a Sacimata de que el Señor peleaba con ellos y robaba en casa de los vecinos. Por eso, a veces, reñía a su hijo o Le castigaba.
Texto 42: Sacimata decía: «¿Por qué robas las cosas de los demás? ¿Por qué pegas a los otros niños? Y, ¿por qué entras en las casas de los demás? ¿Qué Te falta en Tu propia casa?».
Texto* 43: Al reñirle Su madre de esta manera, el Señor Se iba muy enfadado a un cuarto y rompía todos los cántaros que había allí.
Texto 44: Entonces Sacimata tomaba a su hijo en su regazo y Le calmaba, y el Señor, muy avergonzado, admitía Sus propias faltas.
Texto* 45: Una vez, el niño, Caitanya Mahaprabhu, pegó a Su madre con Su suave mano, y Su madre fingió que se desmayaba. Al verlo, el Señor Se puso a llorar.
Texto* 46: Las vecinas Le dijeron: «Querido niño, trae un coco de donde sea y Tu madre se curará».
Texto* 47: Entonces el niño salió de la casa, e inmediatamente trajo dos cocos. Todas las vecinas estaban asombradas al ver aquellas actividades maravillosas.
Texto 48: A veces, el Señor iba a bañarse al Ganges con otros niños, y también iban las muchachas del vecindario para adorar a diversos semidioses.
Texto* 49: Cuando las niñas, después de bañarse en el Ganges, estaban adorando a los diferentes semidioses, el joven Señor iba allí y Se sentaba entre ellas.
Texto 50: Dirigiéndose a las niñas, el Señor decía: «Adoradme a Mí y os daré buenos esposos o buenas bendiciones. Madre Gaṅga y la diosa Durga son Mis sirvientas. Sin mencionar a los demás semidioses, incluso el Señor Siva es sirviente Mío».
Texto 51: Sin pedir permiso a las niñas, el Señor tomaba la pulpa de sándalo y ungía con ella Su propio cuerpo, Se ponía los collares de flores al cuello, y arrebataba y comía todas las ofrendas de dulces, arroz y plátanos.
Texto* 52: Todas las niñas se enfadaron mucho con el Señor por Su conducta. «Querido Nimai—Le dijeron—, en nuestra relación contigo en la aldea, Tú eres como un hermano.
Texto* 53: «Por tanto, no es propio de Ti hacer esto. No nos quites nuestra parafernalia para adorar a los semidioses. No molestes de esta manera.»
Texto* 54: El Señor contestó: «Mis queridas hermanas, os doy la bendición de que tendréis unos esposos muy apuestos.
Texto 55: «Serán instruidos, diestros y jóvenes, y poseerán riquezas y arroz en abundancia. No sólo esto, sino que, además, cada una de vosotras tendrá siete hijos que vivirán largas vidas y serán muy inteligentes.»
Texto 56: Al oír de Sri Caitanya Mahaprabhu esta bendición, todas las niñas se alegraron mucho interiormente; pero exteriormente, como es natural en las niñas, riñeron al Señor, fingiéndose enojadas.
Texto* 57: Al escapar algunas de las niñas, el Señor las llamó enfadado y las aconsejó de la manera siguiente:
Texto 58: «Si sois tacañas y no Me dais las ofrendas, todas vosotras tendréis esposos viejos y, al menos, cuatro coesposas.»
Texto* 59: Al oír la supuesta maldición de Sri Caitanya , las niñas, pensando que pudiera tener algún conocimiento misterioso o que quizás los semidioses Le hubieran dotado de algún poder, estaban asustadas de que Su maldición pudiera ser efectiva.
Texto* 60: Entonces, las niñas llevaron las ofrendas ante el Señor, quien las consumió y bendijo a las niñas hasta su plena satisfacción.
Texto* 61: Cuando la gente se enteró de las picardías del Señor hacia las niñas, no se crearon desavenencias entre ellos. Por el contrario, todos disfrutaban con estas actividades.
Texto 62: Un día, una muchacha llamada Laksmi, la hija de Vallabhacarya, fue a orillas del Ganges a bañarse en el río y a adorar a los semidioses.
Texto* 63: Al ver a Laksmidevi, el Señor Se apegó a ella, y Laksmi, al ver al Señor, sintió una gran satisfacción en su mente.
Texto 64: Se despertó el amor natural del uno por el otro, y aunque estaba velado por las emociones infantiles, era evidente que se sentían atraídos mutuamente.
Texto* 65: Los dos sentían un placer natural al verse, y con el pretexto de adorar a los semidioses, manifestaron sus sentimientos.
Texto 66: El Señor dijo a Laksmi: «Tú adórame a Mí, porque Yo soy el Señor Supremo. Si Me adoras a Mí, no hay duda de que obtendrás la bendición que deseas».
Texto* 67: Al oír la orden del Señor Supremo, Sri Caitanya Mahaprabhu, Laksmi Le adoró inmediatamente, ofreciéndole pulpa de sándalo y flores para Su cuerpo, poniéndole un collar de flores mallika, y ofreciéndole oraciones.
Texto 68: Al ser adorado por Laksmi, el Señor comenzó a sonreír. Recitó un verso del Srimad-Bhagavatam y, de esta manera, aceptó la emoción que ella había expresado.
Texto 69: «Mis queridas gopis, acepto vuestro deseo de tenerme como vuestro esposo y, de este modo, adorarme. Yo quiero que vuestro deseo se cumpla, porque merece cumplirse.»
Texto* 70: Tras expresar de este modo sus sentimientos recíprocos, Sri Caitanya y Laksmi volvieron a casa. ¿Quién puede entender los profundos pasatiempos de Sri Caitanya Mahaprabhu?
Texto* 71: Cuando los vecinos vieron las travesuras de Sri Caitanya, por el amor que Le tenían, fueron a quejarse a Sacimata y Jagannatha Misra.
Texto* 72: Un día, madre Saci, salió a buscar a su hijo con la intención de regañarle, pero Él escapó.
Texto 73: Aunque Él es quien mantiene el universo entero, una vez el Señor Se sentó sobre unas cacerolas que habían tirado a la fosa en la que se echaban los restos de alimentos tras haberlas empleado para cocinar.
Texto* 74: Cuando madre Saci vio a su hijo sentado encima de las cazuelas desechadas, protestó: «¿Por qué has tocado esas cazuelas intocables? Ahora estás impuro. Anda y toma un baño en el Ganges».
Texto 75: Al oír esto, Sri Caitanya Mahaprabhu instruyó a Su madre sobre el conocimiento absoluto. Aunque estaba sorprendida, Le obligó a tomar un baño.
Texto* 76: A veces, cuando llevaba a su hijo con ella y se recostaba en su cama, madre Saci veía que habitantes del mundo celestial descendían allí y llenaban toda la casa.
Texto* 77: Una vez, madre Saci dijo al Señor: «Por favor, ve a llamar a Tu padre». Al recibir esta orden de Su madre, el Señor salió a llamarlo.
Texto* 78: Al salir el niño, se oyó un tintineo de cascabeles que venía de Sus pies de loto. Al oír esto, Sus padres estaban muy asombrados.
Texto* 79: Jagannatha Misra dijo: «Es algo muy maravilloso. ¿Por qué suenan cascabeles tobilleros en los pies desnudos de mi hijo?».
Texto* 80: Madre Saci dijo: «Yo también vi otra maravilla. Vi gente que descendía del reino celestial y que llenaba todo el patio.
Texto* 81: «Hacían un ruido bullicioso que no podía entender. Me parece que estaban ofreciendo oraciones a alguien.»
Texto* 82: Jagannatha Misra contestó: «No te preocupes por lo que sea. No hay por qué inquietarse. Que Visvambhara tenga siempre buena fortuna. Es todo lo que deseo».
Texto* 83: En otra ocasión, Jagannatha Misra, al ver las travesuras de su hijo, Le dio una lección de moralidad después de reprenderlo seriamente.
Texto* 84: Aquella misma noche, Jagannatha Misra soñó que se le había presentado un brahmana que le decía muy enfadado lo siguiente:
Texto* 85: «Mi querido Misra, tú no sabes nada de tu hijo. Tú crees que es tu hijo y, por tanto, Le riñes y Le castigas.»
Texto* 86: Jagannatha Misra contestó: «Este muchacho puede que sea un semidiós, un yogi místico o una persona muy santa. No importa lo que sea, porque yo pienso en Él solamente como hijo mío.
Texto* 87: «El deber de un padre es educar a su hijo tanto en religión como en moralidad. Si yo no Le doy esta educación, ¿cómo la aprenderá?»
Texto 88: El brahmana contestó: «Si tu hijo es un niño místico trascendental con un conocimiento perfecto evidente en sí mismo, ¿para qué Le sirve tu educación?».
Texto* 89: Jagannatha Misra contestó: «Incluso si mi hijo no es un hombre corriente sino Narayana, aun así, el deber de un padre es enseñar a su hijo».
Texto 90: De esta manera, Jagannatha Misra y el brahmana hablaron en el sueño de los principios de la religión, pero Jagannatha Misra estaba absorto en una dulzura paternal pura, y no quiso saber nada más.
Texto* 91: Muy complacido, el brahmana se marchó después de hablar con Jagannatha Misra, y cuando Jagannatha Misra despertó de su sueño, se sintió muy sorprendido.
Texto* 92: Habló del sueño a sus amigos y familiares, y todos ellos se sintieron muy sorprendidos al oírlo.
Texto* 93: De este modo, Gaurahari llevaba a cabo Sus pasatiempos infantiles y, día tras día, aumentaba el placer de Sus padres.
Texto 94: Después de algunos días, Jagannatha Misra comenzó la educación primaria de su hijo celebrando la ceremonia hate khadi. En muy pocos días, el Señor aprendió todas las letras y combinaciones de letras.
Texto* 95: Ésta es una sinopsis de los pasatiempos infantiles de Sri Caitanya Mahaprabhu, enumerados por orden cronológico. Vrndavana dasa Thakura ya ha relatado esos pasatiempos detalladamente en su libro Caitanya-bhagavata.
Texto* 96: Por tanto, he hecho solamente un breve resumen. Por temor a la repetición, no me he extendido sobre este tema.
Texto 97: Orando a los pies de loto de Sri Rupa y de Sri Raghunatha, deseando siempre su misericordia, yo, Krsnadasa, narro el Sri Caitanya-caritamrta, siguiendo sus pasos.