mahotsava kara, saba bolāha brāhmaṇa
āji dina bhāla, — kariba nāma-karaṇa
mahotsava — un festival; kara — celebrar; saba — todos; bolÄha — llamar; brÄhmaṇa — los brÄhmaṇas; Äji — hoy; dina — dÃa; bhÄla — auspicioso; kariba — llevaré a cabo; nÄma-karaṇa — la ceremonia de concesión de nombre.
SIGNIFICADO: Es un principio védico celebrar un festival relacionado con Narayana y los brahmanas. El dar a un niño un nombre determinado figura entre los ritos de purificación conocidos como dasa-vidha-samskara, y el dÃa en que se lleva a cabo esta ceremonia hay que celebrar un festival adorando a Narayana y distribuyendo prasadam, principalmente a los brahmanas.
Cuando Nilambara Cakravarti, Sacimata y Jagannatha Misra comprendieron de las marcas en los pies de loto del Señor que el niño Nimai no era un niño corriente sino una encarnación de Narayana, decidieron que aquel mismo dÃa, que era muy auspicioso, debÃan celebrar el festival de la ceremonia de concesión de nombre. A este respecto, podemos ver especialmente cómo se confirma una encarnación de la Suprema Personalidad de Dios por Sus marcas corporales, Sus actividades y la predicción de los sastras. Mediante evidencias objetivas, se puede aceptar a alguien como encarnación de Dios, no de un modo caprichoso o por los votos de bribones e insensatos. En Bengala ha habido muchas falsas encarnaciones desde el advenimiento de Sri Caitanya, pero cualquier devoto imparcial o cualquier hombre instruido puede comprender que a Sri Caitanya Mahaprabhu se Le aceptó como encarnación de Krsna, no por una votación popular, sino por la evidencia de los sastras y de eruditos fidedignos. No eran hombres ordinarios los que aceptaron a Sri Caitanya Mahaprabhu como Suprema Personalidad de Dios. Al principio, comprobaron Su identidad sabios eruditos como Nilambara Cakravarti, y más tarde, los Seis Gosvamis, especialmente Srila Jiva Gosvami y Srila Rupa Gosvami, y muchos otros sabios eruditos confirmaron todas Sus actividades, con evidencias de los sastras. Una encarnación de Dios lo es desde el mismo principio de Su vida. No es que practicando la meditación alguien se convierta, de pronto, en una encarnación de Dios. Semejantes encarnaciones falsas son para insensatos y bribones, no para hombres en su sano juicio.