Texto 1: El gran santo Narada Muni dijo: Los demonios, bajo la guÃa de Hiranyakasipu, aceptaron a Sukracarya como sacerdote para sus ceremonias rituales. á¹¢anda y Amarka, los dos hijos de Sukracarya, vivÃan cerca del palacio e Hiranyakasipu.
Texto* 2: Prahlada Maharaja ya habÃa sido educado en la vida devocional, pero, cuando su padre le envió a recibir educación de los dos hijos de Sukracarya, éstos le aceptaron en su escuela con los demás hijos de los asuras.
Texto 3: Ciertamente, Prahlada escuchó y repitió los temas de polÃtica y economÃa que sus maestros le enseñaron, pero comprendÃa que la filosofÃa polÃtica implicaba considerar amigos a unos y enemigos a otros, y a él eso no le gustaba.
Texto 4: Mi querido rey Yudhisthira, cierto dÃa el rey de los demonios, Hiranyakasipu, sentó a su hijo Prahlada en su regazo, y con mucho cariño le preguntó: Mi querido hijo, por favor, de todo lo que has estudiado con tus maestros, ¿qué te pareció lo más importante?
Texto 5: Prahlada Maharaja contestó: ¡Oh, rey de los demonios, el mejor de los asuras!, según he podido aprender de mi maestro espiritual, toda persona que haya aceptado un cuerpo material y una vida familiar temporal está, sin duda alguna, agobiada por la ansiedad, pues ha caÃdo en un pozo oculto en el que no hay agua, sino sólo sufrimiento. Es necesario abandonar esa posición e ir al bosque [vana]. Seré más claro: hay que ir a Vrndavana, donde exclusivamente predomina el cultivo de conciencia de Krsna, y, allÃ, refugiarse en la Suprema Personalidad de Dios.
Texto 6: Narada Muni continuó: Cuando Prahlada Maharaja habló de la senda de la autorrealización por medio del servicio devocional, mostrando que estaba de parte de los enemigos de su padre, éste, Hiranyakasipu, el rey de los demonios, escuchó sus palabras y dijo riendo: «Asà arruinan la inteligencia de los niños las palabras del enemigo».
Texto 7: Hiranyakasipu indicó a sus asistentes: Mis queridos demonios, brindad plena protección a este niño en el guru-kula en que estudia, de manera que, ningún vaisnava pueda ir allà disfrazado e influenciar la inteligencia del muchacho más de lo que ya está.
Texto 8: Cuando los sirvientes de Hiranyakasipu llevaron al pequeño Prahlada de vuelta al guru-kula [el lugar en que los brahmanas educan a los niños], Ṣanda y Amarka, los sacerdotes de los demonios, le tranquilizaron. Con voz dulce y palabras cariñosas, le hicieron las siguientes preguntas.
Texto 9: Querido hijo Prahlada, te deseamos paz y buena fortuna. No nos mientas, por favor; dinos solamente la verdad. Estos niños que ves no son como tú; ellos no van explicando ideas desencaminadas. ¿Cómo has aprendido esas enseñanzas? ¿Cómo se ha arruinado de ese modo tu inteligencia?
Texto 10: ¡Oh, tú, el mejor de tu familia!, ¿Cómo se ha contaminado tu inteligencia?; ¿se debe a ti mismo o han sido los enemigos? Somos tus maestros y estamos muy deseosos de saberlo. Por favor, dinos la verdad.
Texto 11: Prahlada Maharaja contestó: Ofrezco respetuosas reverencias a la Suprema Personalidad de Dios, cuya energÃa externa, confundiendo la inteligencia de los hombres, ha creado las distinciones entre «mi amigo» y «mi enemigo». En verdad, es ahora cuando puedo comprobarlo, aunque antes ya lo habÃa oÃdo de fuentes autorizadas.
Texto 12: Cuando la Suprema Personalidad de Dios está complacido con el servicio devocional de la entidad viviente, ésta se convierte en un pandita y no hace distinciones entre enemigos, amigos y su propia persona. Es inteligente, y piensa: «Cada uno de nosotros es un sirviente eterno de Dios; por lo tanto, no somos distintos los unos de los otros».
Texto 13: Las personas que siempre están haciendo diferencias entre «enemigos» y «amigos», son incapaces de reconocer a la Superalma que está en su corazón. Pero, aparte de ellas, incluso personalidades excelsas de la talla del Señor Brahma, que están plenamente versadas en las Escrituras védicas, a veces se confunden con respecto a los principios del servicio devocional. Ciertamente, la misma Suprema Personalidad de Dios que ha creado esta situación, me ha dado a mà también la inteligencia para ponerme de parte de vuestro supuesto enemigo.
Texto 14: ¡Oh, brahmanas [maestros]!, del mismo modo que un hierro atraÃdo por un imán se mueve por sà solo hacia el imán, mi conciencia, que ha cambiado por Su voluntad, es atraÃda por el Señor Visnu, que lleva un disco en la mano. De manera que no tengo independencia.
Texto 15: El gran santo Narada Muni continuó: La gran alma Prahlada Maharaja, tras decir estas palabras a Sanda y Amarka, los hijos seminales de Sukracarya, que eran sus maestros, guardó silencio. Aquellos supuestos brahmanas estaban muy enfadados con él; eran sirvientes de Hiranyakasipu, y se sentÃan muy dolidos. Entonces, para reñir a Prahlada Maharaja, dijeron lo siguiente.
Texto 16: ¡Oh, por favor, traedme una vara! Este Prahlada está arruinando nuestro buen nombre y nuestra reputación. Debido a su mala inteligencia, es la escoria de la dinastÃa de los demonios. Ahora necesita que se le aplique el último de los cuatro métodos de la diplomacia polÃtica.
Texto 17: Este canalla de Prahlada ha aparecido como un espino en un bosque de sándalos. Para cortar el sándalo se necesita un hacha, y la madera de espino es muy buena para hacer el mango de esa hacha. Para talar el bosque de sándalo de la familia de los demonios, el hacha es el Señor Visnu, y este Prahlada es el mango del hacha.
Texto 18: á¹¢anda y Amarka, los maestros de Prahlada Maharaja, lanzaron a su discÃpulo una serie de reprimendas y amenazas, para después instruirle en las sendas de la religión, el crecimiento económico y la complacencia de los sentidos. Ésa fue la educación que le dieron.
Texto 19: Pasado algún tiempo, los maestros á¹¢anda y Amarka pensaron que la formación diplomática de Prahlada Maharaja en cuanto a pacificar a los lÃderes polÃticos, ganárselos con cargos bien remunerados, gobernarles tras fomentar disensiones y castigarles en caso de desobediencia, era suficiente. AsÃ, un dÃa, después de que su madre le bañase y le vistiese con sus mejores ropas y adornos, le llevaron ante su padre, Hiranyakasipu.
Texto* 20: Hiranyakasipu, al ver que su hijo se postraba a sus pies y le ofrecÃa reverencias, comenzó a derramar bendiciones sobre el niño y, con cariño paternal, le estrechó entre sus brazos. Es natural que un padre se sienta feliz de abrazar a su hijo, e Hiranyakasipu también sintió entonces una gran alegrÃa.
Texto 21: Narada Muni continuó: Mi querido rey Yudhisthira, Hiranyakasipu sentó a Prahlada Maharaja en su regazo y comenzó a oler la cabeza del niño; de sus ojos brotaban lágrimas de cariño que humedecÃan la sonriente cara de su hijo mientras le decÃa las siguientes palabras.
Texto 22: Hiranyakasipu dijo: Mi querido Prahlada, ¡oh, tú que gozas de larga vida!, en todo este tiempo has aprendido muchas cosas de tus maestros. Ahora, por favor, repÃteme lo que te haya parecido mejor de todo lo que te han enseñado.
Texto 23-24: Prahlada Maharaja dijo: Hay nueve procesos que se consideran servicio devocional puro: escuchar y glorificar el santo nombre, la forma, las cualidades, los utensilios y los pasatiempos trascendentales del Señor Visnu, recordarlos, servir los pies de loto del Señor, ofrecerle adoración respetuosa con dieciséis tipos de artÃculos, ofrecerle oraciones, ser Su sirviente, considerarle el mejor amigo, y entregárselo todo (o, en otras palabras, servirle con el cuerpo, la mente y las palabras). A quien haya dedicado su vida al servicio de Krsna mediante estos nueve métodos, se le debe considerar la persona más sabia, pues ha adquirido conocimiento completo.
Texto* 25: Cuando escuchó de labios de su hijo Prahlada aquellas palabras de servicio devocional, Hiranyakasipu no podÃa contener la ira. Con los labios temblorosos, dirigió a á¹¢anda, el hijo de su guru, Sukracarya, las siguientes palabras.
Texto 26: ¡Oh, más que inepto!, ¡abominable hijo de brahmana!, has desobedecido mi orden y te has refugiado en el bando de mis enemigos. ¡Le has estado enseñando servicio devocional a este pobre niño! ¿Qué estupidez es ésta?
Texto 27: En los pecadores, con el paso del tiempo, aparecen diversas enfermedades; del mismo modo, en este mundo hay falsos amigos que se ocultan tras disfraces engañosos, pero, debido a la falsedad de su conducta, llega un momento en que su animosidad también sale a la luz.
Texto* 28: El hijo de Sukracarya, el maestro espiritual de Hiranyakasipu, dijo: ¡Oh, enemigo del rey Indra!, ¡oh, rey!, ni yo ni nadie hemos enseñado a tu hijo Prahlada lo que acaba de decir. Su actitud espontánea de servicio devocional se ha manifestado en él de modo natural. Asà pues, te ruego que dejes a un lado tu ira y no nos acuses injustamente. No es bueno que insultes asà a un brahmana.
Texto 29: Sri Narada Muni continuó: Al recibir esta respuesta del maestro, Hiranyakasipu se dirigió de nuevo a Prahlada y le dijo: ¡Oh, desvergonzado, el más caÃdo de la familia!, ¿de dónde te viene esa educación, si no te la han dado tus maestros?
Texto 30: Prahlada Maharaja contestó: Las personas demasiado adictas al materialismo, como no pueden controlar sus sentidos, avanzan hacia una vida infernal y mastican repetidas veces lo que ya antes ha sido masticado. Su atracción por Krsna nunca despierta, ni con los consejos de otros, ni con sus propios esfuerzos, ni con una combinación de ambos.
Texto 31: Las personas que están fuertemente atrapadas en la conciencia de disfrutar de la vida material, y que por esa razón han aceptado como lÃder o guru a otro ciego que también está apegado a los objetos externos de los sentidos, no pueden comprender que el objetivo de la vida es ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios, y ocuparse en el servicio del Señor Visnu. Como ciegos guiados por otro ciego, que se salen del camino y caen a una zanja, los hombres apegados a la materia se dejan guiar por otros hombres con sus mismos apegos, y quedan atados con las cuerdas del trabajo fruitivo, que están hechas de hilos muy resistentes, y siguen una y otra vez en la vida materialista, sufriendo de las tres miserias.
Texto 32: Aquellos que están muy inclinados a la vida materialista no pueden apegarse a los pies de loto del Señor, a quien se glorifica por Sus extraordinarias actividades, si no reciben sobre sus cuerpos el polvo de los pies de loto de un vaisnava completamente libre de contaminación material. Sólo quien se vuelva consciente de Krsna y se refugie en los pies de loto del Señor podrá liberarse de la contaminación material.
Texto* 33: Después de decir estas palabras, Prahlada Maharaja guardó silencio; entonces, ciego de ira, Hiranyakasipu empujó a Prahlada fuera de su regazo y le tiró al suelo.
Texto* 34: Indignado y furioso, con los ojos rojos como el cobre fundido, Hiranyakasipu ordenó a sus sirvientes: ¡Oh, demonios, llevaos a este niño fuera de mi vista! Merece la muerte. ¡Matadle inmediatamente!
Texto 35: Este niño, Prahlada, es el asesino de mi hermano, pues ha abandonado a su familia para ocuparse como humilde sirviente en el servicio devocional del enemigo, el Señor Visnu.
Texto* 36: Prahlada sólo tiene cinco años, pero a pesar de su tierna edad, ya ha abandonado el cariño de sus padres. Por lo tanto, no merece ninguna confianza. En verdad, me resulta muy difÃcil creer que vaya a comportarse bien con Visnu.
Texto 37: Las hierbas medicinales crecen en el bosque y no pertenecen a la misma categorÃa que los hombres; sin embargo, si son beneficiosas, las guardamos con mucho cuidado. Del mismo modo, si alguien no pertenece a nuestra familia, pero está de nuestra parte, se le debe proteger como a un hijo. Por el contrario, si un miembro del cuerpo está gangrenado, hay que amputarlo para que el resto del cuerpo pueda vivir feliz. Y si nuestro propio hijo nos es hostil, debe ser rechazado, aunque haya nacido de nuestro propio cuerpo.
Texto 38: Del mismo modo que los sentidos fuera de control son los enemigos de los yogis dedicados al progreso en la vida espiritual, este Prahlada, que parece amigo, es un enemigo, pues yo no lo puedo controlar. Por lo tanto, no importa si es comiendo, durmiendo o estando sentado: este enemigo debe ser matado sea como sea.
Texto* 39-40: Los demonios [raksasas], los sirvientes de Hiranyakasipu, se dispusieron entonces a herir con sus tridentes el tierno cuerpecito de Prahlada Maharaja. Eran demonios de rostros espantosos, colmillos afilados y barbas y cabellos rojizos como el cobre; tenÃan un aspecto terrorÃfico. Con un estruendo ensordecedor, gritando «¡Hazle pedazos!, ¡atraviésalo!», atacaron a Prahlada Maharaja, que, sentado en silencio, meditaba en la Suprema Personalidad de Dios.
Texto 41: Cuando una persona no ha acumulado actividades piadosas, aunque realice alguna buena acción, ésta no le dará resultado. AsÃ, las armas de los demonios no producÃan efectos tangibles en Prahlada Maharaja, pues Prahlada era un devoto que estaba libre de la influencia perturbadora de las condiciones materiales, completamente absorto en servir a la Suprema Personalidad de Dios y en meditar en Él, que es inmutable, que no se puede percibir con los sentidos materiales y que es el alma del universo entero.
Texto* 42: Mi querido rey Yudhisthira, cuando los demonios fracasaron en todos sus intentos de matar a Prahlada Maharaja, Hiranyakasipu, el rey de los demonios, lleno de miedo, trató de pensar en otras formas de matarle.
Texto* 43-44: Hiranyakasipu no logró matar a su hijo, a pesar de que lo arrojó bajo las patas de grandes elefantes y en medio de enormes y terribles serpientes, empleó hechizos destructivos y conjuros mágicos, lo tiró del pico de una montaña, trató de envenenarlo y de matarlo de hambre, lo expuso al frÃo más intenso, al viento, al fuego y al agua, y quiso aplastarlo lanzándole grandes rocas. Cuando vio que no habÃa manera de lastimar a Prahlada, que estaba completamente libre de pecado, y se encontró sin saber qué hacer, Hiranyakasipu se llenó de ansiedad.
Texto* 45: Hiranyakasipu pensó: He insultado a este niño, Prahlada, con las peores palabras, y he puesto todos los medios a mi alcance para matarle, pero, a pesar de todos mis esfuerzos, no he podido acabar con él. Está protegido por los poderes que posee, y mis traiciones y actos abominables no le afectan lo más mÃnimo.
Texto 46: Aunque está muy cerca de mà y no es más que un chiquillo, no siente el menor temor. Es como el rabo de un perro, que no se puede enderezar, pues nunca olvida mi mala conducta ni la relación que le une a su amo, el Señor Visnu.
Texto* 47: Veo que la fuerza de este niño no tiene lÃmite, ya que ninguno de mis castigos le ha asustado. Parece inmortal. Por lo tanto, yo, que soy su enemigo, he de morir. Aunque tal vez no tenga porque ser asÃ.
Texto* 48: Absorto en estos pensamientos, triste y sin brillo corporal, el rey de los daityas permanecÃa cabizbajo y en silencio. Los dos hijos de Sukracarya, á¹¢anda y Amarka, le hablaron entonces en secreto.
Texto* 49: ¡Oh, señor!, sabemos que, con un simple movimiento de tus cejas, todos los dirigentes de los planetas tiemblan de miedo. Tú has conquistado los tres mundos sin ayuda de nadie. Por lo tanto, no vemos ningún motivo para que estés apesadumbrado y lleno de ansiedad. En cuanto a Prahlada, no es más que un niño; no puede ser causa de ansiedad. Al fin y al cabo, sus cualidades, buenas o malas, no tienen el menor valor.
Texto* 50: Mientras no regresa nuestro maestro espiritual, Sukracarya, puedes tenerle preso con las cuerdas de Varuna, para evitar que, con el miedo, salga huyendo. En todo caso, una vez haya crecido, después de asimilar nuestras enseñanzas y de servir a nuestro maestro espiritual, su inteligencia cambiará. Asà pues, no tienes que preocuparte.
Texto 51: Después de escuchar estos consejos de Ṣanda y Amarka, los hijos de su maestro espiritual, Hiranyakasipu aceptó su propuesta y les pidió que educasen a Prahlada en los deberes que deben seguir las familias de los reyes.
Texto 52: A continuación, Ṣanda y Amarka dieron a Prahlada Maharaja, que era muy sumiso y humilde, una formación sistemática e ininterrumpida en lo referente a la religión mundana, el crecimiento económico y la complacencia de los sentidos.
Texto 53: Los maestros, Ṣanda y Amarka, enseñaron a Prahlada Maharaja los tres tipos de progreso material, es decir, la religión, el crecimiento económico y la complacencia de los sentidos. Prahlada, sin embargo, estaba por encima de esas enseñanzas. Como se basaban en la dualidad de los asuntos mundanos, que nos complican en un modo de vida materialista caracterizado por el nacimiento, la muerte, la vejez y las enfermedades, a él no le interesaban.
Texto 54: Cuando los maestros se iban a casa para atender sus asuntos familiares, los compañeros de Prahlada Maharaja que tenÃan su misma edad le llamaban para aprovechar las horas de recreo jugando.
Texto 55: Prahlada Maharaja, que verdaderamente era el erudito supremo, se dirigÃa entonces a sus compañeros de clase con un lenguaje muy dulce. Con una sonrisa y dando muestras de una gran bondad, les hablaba de la inutilidad del modo de vida materialista, instruyéndoles de la siguiente manera.
Texto 56-57: Mi querido rey Yudhisthira, todos los niños eran muy cariñosos y respetuosos con Prahlada Maharaja; debido a su tierna edad, todavÃa no estaban demasiado contaminados por las enseñanzas y actividades de sus profesores, que mantenÃan un insensato apego por la dualidad y la comodidad del cuerpo. AsÃ, los niños rodeaban a Prahlada Maharaja, abandonando sus juegos, y se sentaban a escucharle. TenÃan el corazón y los ojos fijos en él, y le miraban con fervor. Prahlada Maharaja, aunque habÃa nacido en una familia de demonios, era un devoto excelso, y deseaba su bienestar; de modo que comenzó a instruirles acerca de la inutilidad de la vida materialista.