sarvair upāyair hantavyaḥ
sambhoja-śayanāsanaiḥ
suhṛl-lińga-dharaḥ śatrur
muner duṣṭam ivendriyam
sarvaiḥ — por todos; upāyaiḥ — los medios; hantavyaḥ — debe ser matado; sambhoja — por comer; śayana — acostarse; āsanaiḥ — por sentarse; suhṛt-liṅga- dharaḥ — que hace el papel de amigo; śatruḥ — un enemigo; muneḥ — de un gran sabio; duṣṭam — incontrolable; iva — como; indriyam — los sentidos.
Hiranyakasipu trazó un plan sistemático para matar a Prahlada Maharaja. Mataría a su hijo envenenándole la comida, metiéndole en una olla de aceite hirviendo, o arrojándole bajo las patas de un elefante cuando estuviera acostado. De este modo, Hiranyakasipu decidió matar a su hijo, un inocente niño de cinco años, sólo porque se había hecho devoto del Señor. Ésa es la actitud de los no devotos hacia los devotos.