śrī-prahrāda uvāca
paraḥ svaś cety asad-grāhaḥ
puḿsāḿ yan-māyayā kṛtaḥ
vimohita-dhiyāḿ dṛṣṭas
tasmai bhagavate namaḥ
Å›rÄ«-prahrÄdaḥ uvÄca — PrahlÄda MahÄrÄja contestó; paraḥ — un enemigo; svaḥ — un pariente o amigo; ca — también; iti — asÃ; asat-grÄhaḥ — concepto material de la vida; puá¹sÄm — de personas; yat — de quienes; mÄyayÄ â€” por la energÃa externa; ká¹›taḥ — creados; vimohita — confundida; dhiyÄm — de aquellos cuya inteligencia; dṛṣá¹aḥ — percibido en la práctica; tasmai — a Él; bhagavate — la Suprema Personalidad de Dios; namaḥ — respetuosas reverencias.
Como se afirma en la Bhagavad-gita (5.18):
vidya-vinaya-sampanne
brahmane gavi hastini
suni caiva svapake ca
panditah sama-darsinah
«Los sabios humildes, en virtud del conocimiento verdadero, ven con la misma visión a un manso y erudito brahmana, a una vaca, a un elefante, a un perro y a un comeperros [paria]». Los panditah, los verdaderos eruditos, es decir, los devotos equilibrados y avanzados que tienen conocimiento pleno de todo, no consideran amiga ni enemiga a ninguna entidad viviente, sino que, con una visión más amplia, ven que todas ellas son partes de Krsna, como confirma Sri Caitanya Mahaprabhu (jivera `svarupa' haya - - krsnera `nitya-dasa'). Toda entidad viviente, como parte integral del Señor Supremo, está hecha para servir al Señor, del mismo modo que cada parte del cuerpo tiene la función de servir al cuerpo entero.
Como sirvientes del Señor Supremo, todas las entidades vivientes son iguales, pero el vaisnava, debido a su humildad natural, se dirige a todas las demás entidades vivientes con la palabra prabhu. El vaisnava considera que los demás sirvientes son muy avanzados, y piensa que tiene mucho que aprender de ellos. Para él, todos los demás devotos del Señor son prabhus, maestros. Aunque todo el mundo es sirviente del Señor, el sirviente vaisnava es muy humilde y considera a los demás sirvientes maestros suyos. Para comprender al maestro se comienza por comprender al maestro espiritual:
yasya prasadad bhagavat-prasado
yasyaprasadan na gatih kuto 'pi
«Por la misericordia del maestro espiritual, recibimos la bendición de Krsna. Sin la gracia del maestro espiritual, no podemos hacer el menor avance».
saksad-dharitvena samasta-sastrair
uktas tatha bhavyata eva sadbhih
kintu prabhor yah priya eva tasya
vande guroh sri-caranaravindam
«Al maestro espiritual se le deben ofrecer los mismos honores que al Señor Supremo, pues es el sirviente más Ãntimo del Señor. Esto se reconoce en todas las Escrituras reveladas, y lo siguen todas las autoridades. Por lo tanto, ofrezco respetuosas reverencias a los pies de loto del maestro espiritual, que es un representante genuino de Sri Hari [Krsna]». El servicio que ofrece al Señor el maestro espiritual, el sirviente de Dios, tiene el carácter más Ãntimo, y consiste en liberar a las almas condicionadas de las garras de maya, bajo cuya influencia pensamos: «Esta persona es mi enemiga, y esa otra es mi amiga». En realidad, la Suprema Personalidad de Dios es el amigo de todas las entidades vivientes, y todas las entidades vivientes son sirvientes eternos del Señor Supremo. La unidad sólo es posible si se basa en este concepto; cuando se basa en la idea artificial de que todos somos Dios o que somos iguales a Dios, se hace imposible. La idea correcta es que Dios es el amo Supremo, y que todos nosotros somos sirvientes del Señor Supremo y estamos en un mismo nivel. Prahlada Maharaja habÃa aprendido esto de labios de Narada, su maestro espiritual, pero no dejó de sorprenderse al comprobar que el alma confundida considera enemiga a una persona y amiga a otra.
Debe entenderse que cualquiera que siga la filosofÃa de la dualidad y considere amiga a una persona y enemiga a otra, se encuentra en las garras de maya. El filósofo mayavadi que piensa que todas las entidades vivientes son Dios, y que por lo tanto son una, también está equivocado. Nadie es igual a Dios. El sirviente no puede ser igual al amo. Según la filosofÃa vaisnava, el amo es uno, y los sirvientes también son uno; sin embargo, la diferencia entre el amo y el sirviente tiene que continuar incluso en la etapa liberada. En la etapa condicionada, pensamos que algunos seres son nuestros amigos, mientras que otros son enemigos, y de ese modo permanecemos en el plano de la dualidad. Sin embargo, la etapa liberada se basa en el concepto de que Dios es el amo y todas las entidades vivientes, que son sirvientes de Dios, son uno.