na te viduḥ svārtha-gatiḿ hi viṣṇuḿ
durāśayā ye bahir-artha-māninaḥ
andhā yathāndhair upanīyamānās
te 'pīśa-tantryām uru-dāmni baddhāḥ
na — no; te — ellos; viduḥ — saben; sva-artha-gatim — el objetivo supremo de la vida, su verdadero interés personal; hi — en verdad; viṣṇum — el Señor Viṣṇu y Su morada; durāśayāḥ — con la ambición de disfrutar del mundo material; ye — quienes; bahiḥ — objetos externos de los sentidos; artha-māninaḥ — considerar valiosos; andhāḥ — personas que son ciegas; yathā — como; andhaiḥ — por otros ciegos; upanīyamānāḥ — guiados; te — ellos; api — aunque; īśa-tantryām — a las cuerdas (leyes) de la naturaleza material; uru — de muy fuertes; dāmni — hilos; baddhāḥ — atados.
Como entre los demonios y los devotos siempre tiene que haber diferencias de opinión, Hiranyakasipu no debería haberse sorprendido de que su hijo, Prahlada Maharaja, al presentarle sus críticas, no estuviera de acuerdo con su modo de vida. Hiranyakasipu, sin embargo, estaba muy enfadado con su hijo, y quería reñirle por haber puesto en ridículo a su profesor o maestro espiritual, que había nacido en la familia brahmana del gran acarya Sukracarya. La palabra sukra significa «semen», y acarya se refiere a un maestro o guru. La aceptación de maestros espirituales o gurus hereditarios ha estado vigente en todo el mundo desde tiempo inmemorial; Prahlada Maharaja, sin embargo, no quiso reconocer a su guru seminal, y se negó a seguir sus instrucciones. El verdadero guru es srotriya, es decir, ha escuchado o recibido el conocimiento perfecto a través del parampara, la sucesión discipular. Por esa razón, Prahlada Maharaja no reconoció a sus maestros espirituales por línea seminal. Esos maestros espirituales no tienen el menor interés en Visnu; de hecho, sus esperanzas se dirigen hacia el éxito material (bahir-artha-maninah). La palabra bahih significa «externo», artha significa «interés», y manina significa «tomar muy en serio». En general, podemos decir que no hay prácticamente nadie que sea consciente del mundo espiritual. El conocimiento de los materialistas se reduce a los seis o siete mil millones de kilómetros del mundo material, que se encuentra en la parte oscura de la creación; no saben que más allá del mundo material está el mundo espiritual. Sólo el devoto del Señor puede comprender la existencia del mundo espiritual. A los gurus y los maestros que no tienen otro interés que el mundo material, en este verso se les califica de andha, ciegos. Esos ciegos pueden guiar a muchos otros seguidores ciegos desprovistos de verdadero conocimiento sobre las condiciones materiales, pero los devotos como Prahlada Maharaja no los aceptan. Esos maestros ciegos, que centran su interés en lo externo, en el mundo material, siempre están atados con las fuertes cuerdas de la naturaleza material.