Texto* 1: El rey Pariksit dijo: Mi señor, Sukadeva Gosvami, has explicado con todo detalle las épocas de los diversos manus, y, dentro de ellas, las maravillosas actividades de la Suprema Personalidad de Dios, que posee ilimitada potencia. Soy afortunado de haber escuchado tu narración.
Texto* 2-3: Por la gracia del Supremo, Satyavrata, el santo rey de Dravidadesa, recibió conocimiento espiritual al final del último milenio; más tarde, en el siguiente manvantara [perÃodo de manu] nació como Vaivasvata Manu, el hijo de Vivasvan. Este conocimiento lo he recibido de ti. También entiendo que reyes como Iksvaku fueron hijos suyos, como tú ya has explicado.
Texto* 4: ¡Oh, muy afortunado Sukadeva Gosvami!, ¡oh, gran brahmana!, por favor, háblanos de las dinastÃas y caracterÃsticas de todos esos reyes por separado, pues siempre estamos deseosos de escuchar tu narración de estos temas.
Texto* 5: Háblanos, por favor, de la influencia de todos los gloriosos reyes nacidos en la dinastÃa de Vaivasvata Manu, incluyendo a los que ya han vivido, los que aparecerán en el futuro, y los que ahora viven.
Texto* 6: Suta Gosvami dijo: Cuando Maharaja Pariksit hizo esta pregunta en la asamblea de todos los sabios eruditos en el conocimiento védico, Sukadeva Gosvami, el más grande conocedor de los principios religiosos, se dispuso a hablar.
Texto* 7: Sukadeva Gosvami dijo: ¡Oh, rey, subyugador de tus enemigos!, escucha ahora, mientras te hablo con todo detalle de la dinastÃa de Manu. Te explicaré tanto como sea posible, aunque ni siquiera en cientos de años se podrÃa decir todo al respecto.
Texto 8: La trascendental Persona Suprema, la Superalma de todas las entidades vivientes, que se hallan en condiciones de vida más o menos elevadas, existÃa al final del milenio, cuando no existÃan ni el cosmos manifestado ni nada que no fuera Él.
Texto* 9: ¡Oh, rey Pariksit!, del ombligo de la Suprema Personalidad de Dios se generó una flor de loto dorada, sobre la cual nació el Señor Brahma de cuatro cabezas.
Texto* 10: De la mente del Señor Brahma nació Marici, y del semen de Marici, en el vientre de la hija de Daksa Maharaja, nació Kasyapa. Kasyapa engendró a Vivasvan en el vientre de Aditi.
Texto* 11-12: ¡Oh, rey, el mejor de la dinastÃa Bharata!, en el vientre de Samjña, Vivasvan engendró a Sraddhadeva Manu. Habiendo conquistado sus sentidos, Sraddhadeva Manu engendró diez hijos en el vientre de su esposa, Sraddha. Esos hijos fueron Iksvaku, Nrga, Saryati, Dista, Dhrsta, Karusaka, Narisyanta, Prsadhra, Nabhaga y Kavi.
Texto* 13: Al principio, Manu no tenÃa hijos, de modo que, con el fin de darle un descendiente, el gran sabio Vasistha, que era muy poderoso en conocimiento espiritual, celebró un sacrificio para satisfacer a los semidioses Mitra y Varuna.
Texto* 14: Durante el sacrificio, Sraddha, la esposa de Manu, que estaba siguiendo el voto de alimentarse exclusivamente de leche, se acercó al sacerdote que ofrecÃa las oblaciones, le ofreció reverencias y le expresó su deseo de tener una hija.
Texto* 15: Cuando el sumo sacerdote le dijo: «Ofrece las oblaciones», la persona encargada de ello tomó la mantequilla clarificada, y, recordando la petición de la esposa de Manu, entonó la palabra «vasat» mientras realizaba el sacrificio.
Texto 16: Aunque Manu habÃa iniciado el sacrificio para tener un hijo varón, el sacerdote se habÃa desviado del propósito inicial ante el ruego de la esposa de Manu y, en consecuencia, nació una hija llamada Ila. Al verla, Manu no se sintió satisfecho. Entonces, dirigiéndose a su guru, Vasistha, le dijo.
Texto 17: Mi señor, todos vosotros sois expertos en el canto de los mantras védicos. ¿A qué se debe entonces este resultado, contrario al que deseábamos? Es lamentable. Esta contradicción en el resultado de los mantras védicos no deberÃa haberse producido.
Texto 18: Todos vosotros poseéis dominio sobre vosotros mismos, tenéis una mente bien equilibrada, y sois conscientes de la Verdad Absoluta. Además, debido a las austeridades y penitencias, os habéis limpiado por completo de toda contaminación material. Vuestras palabras, como las de los semidioses, nunca dejan de cumplirse. ¿Cómo es posible entonces que vuestro esfuerzo no se vea satisfecho con el éxito?
Texto* 19: Tras escuchar las palabras de Manu, el muy poderoso bisabuelo Vasistha descubrió la desviación del sacerdote. Entonces, dirigiéndose al hijo del dios del Sol, dijo lo siguiente.
Texto* 20: Este resultado contradictorio se debe a que tu sacerdote se ha apartado del objetivo original. Sin embargo, yo usaré mi propio poder y te daré un buen hijo.
Texto* 21: Sukadeva Gosvami dijo: ¡Oh, rey Pariksit!, después de tomar esa decisión, el muy famoso y poderoso Vasistha ofreció oraciones a Visnu, la Persona Suprema, para que transformase a Ila en un varón.
Texto* 22: Complacido con Vasistha, la Suprema Personalidad de Dios, el controlador supremo, le dio la bendición que deseaba. De ese modo, Ila se transformó en un varón muy hermoso llamado Sudyumna.
Texto* 23-24: ¡Oh, rey Pariksit!, en cierta ocasión, aquel héroe, Sudyumna, fue a cazar al bosque montado en un caballo traÃdo de Sindhupradesa. Con él iban sus ministros y otros acompañantes. Vestido con una armadura y adornado con arcos y flechas, estaba muy hermoso. Persiguiendo y matando animales, Sudyumna llegó a la parte norte del bosque.
Texto* 25: AllÃ, en el norte, al pie del monte Meru, se encuentra el bosque de Sukumara, donde el Señor Siva disfruta siempre con Uma. En ese bosque entró Sudyumna.
Texto* 26: ¡Oh, rey Pariksit!, tan pronto como entró en el bosque, Sudyumna, que era experto en someter a los enemigos, se vio a sà mismo transformado en mujer, y a su caballo en una yegua.
Texto* 27: Sus seguidores, que también vieron transformadas sus identidades y cambiado su sexo, se miraban unos a otros, llenos de tristeza y sin saber qué hacer.
Texto* 28: Maharaja Pariksit dijo: ¡Oh, muy poderoso brahmana!, ese lugar tenÃa una potencia maravillosa. ¿Con qué motivo? ¿Quién se la habÃa dado? Por favor, respóndeme a esta pregunta, pues estoy muy deseoso de conocer la respuesta.
Texto* 29: Sukadeva Gosvami respondió: En cierta ocasión, grandes personas santas, seguidores estrictos de las reglas y regulaciones de la espiritualidad, fueron a ver al Señor Siva a aquel bosque. Su refulgencia disipaba por completo la oscuridad en todas direcciones.
Texto* 30: Cuando vio a las grandes personas santas, la diosa Ambika pasó muchÃsima vergüenza, pues en aquel momento estaba desnuda. Levantándose inmediatamente del regazo de su esposo, trató de cubrirse los senos.
Texto* 31: Al ver al Señor Siva y Parvati dedicados a la vida sexual, las grandes personas santas renunciaron a seguir adelante y partieron hacia el asrama de Nara-Narayana.
Texto* 32: Después de esto, para complacer a su esposa, el Señor Siva dijo: «¡Todo varón que entre en este lugar se transformará inmediatamente en mujer!».
Texto 33: Desde aquel entonces, ningún varón habÃa entrado nunca en el bosque. Pero ahora, el rey Sudyumna, transformado en mujer, iba de un lugar a otro recorriendo el bosque con su séquito.
Texto* 34: Sudyumna se habÃa transformado en la más hermosa de las mujeres que excitan el deseo sexual, y estaba rodeado de otras mujeres. Al ver a aquella hermosa mujer paseándose cerca de su asrama, Budha, el hijo de la Luna, inmediatamente deseó disfrutarla.
Texto* 35: También la hermosa mujer deseó aceptar por esposo a Budha, el hijo del rey de la Luna. AsÃ, Budha engendró en su vientre un hijo llamado Pururava.
Texto* 36: De fuentes dignas de confianza he escuchado que, después de volverse mujer, el rey Sudyumna, el hijo de Manu, recordó a Vasistha, el maestro espiritual de su familia.
Texto* 37: Muy apenado de ver la lamentable situación de Sudyumna, Vasistha comenzó a adorar de nuevo al Señor Saṅkara [Siva], deseando que Sudyumna recuperase su masculinidad.
Texto 38-39: ¡Oh, rey Pariksit!, complacido con aquella persona santa, el Señor Siva dijo a Vasistha: «Tu discÃpulo Sudyumna puede ser varón un mes, y mujer al mes siguiente. Asà podrá gobernar el mundo como desee». De esta forma, el Señor Siva satisfizo a Vasistha y, al mismo tiempo, se mantuvo fiel a la palabra dada a Parvati.
Texto 40: Asà favorecido por el maestro espiritual, Sudyumna recobraba su deseada masculinidad cada dos meses, conforme a las palabras del Señor Siva. De ese modo gobernó el reino, aunque sus súbditos no se sentÃan satisfechos con ello.
Texto* 41: ¡Oh, rey!, Sudyumna tuvo tres hijos muy piadosos, llamados Utkala, Gaya y Vimala, que fueron reyes de la daksina-patha.
Texto 42: Cuando llegó el momento, Sudyumna, el rey del mundo, cuya edad era ya la adecuada, entregó todo el reino a su hijo Pururava y se retiró al bosque.