Texto* 1: Sukadeva Gosvami continuó: ¡Oh, Maharaja Pariksit!, cuando los árboles yamala-arjuna cayeron, todos los pastores del vecindario escucharon el terrible sonido y corrieron al lugar, temerosos de que hubiera sido un rayo.
Texto 2: Cuando vieron los árboles yamala-arjuna derribadosen el suelo, se sintieron confusos, porque, aunque podÃan constatar el hecho de que los árboles habÃan caÃdo, no podÃan dar con la causa.
Texto 3: Krsna seguÃa atado al ulukhala, el mortero que arrastraba tras de SÃ. Pero, ¿cómo iba a haber derribado Él los árboles? ¿Quién lo habÃa hecho? ¿Dónde estaba la causa de aquel suceso? Reflexionando en todas esas cosas asombrosas, los pastores estaban dudosos y confusos.
Texto 4: Entonces todos los pastorcillos dijeron: Fue Krsna quien lo hizo. Cuando pasó por entre los dos árboles, el mortero quedó atravesado. Krsna tiró del mortero, y los dos árboles cayeron. Después de eso, dos hombres muy hermosos salieron de los árboles. Lo hemos visto con nuestros propios ojos.
Texto 5: Debido al intenso cariño paternal, Nanda y los pastores de vacas no podÃan creer que Krsna hubiera arrancado los árboles de aquella forma maravillosa. AsÃ, les era imposible tener fe en las palabras de los niños. Algunos de ellos, sin embargo, dudaban: «Según las predicciones, Krsna es como Narayana. Bien podrÃa haberlo hecho Él».
Texto 6: Al ver que su hijo estaba atado al mortero de madera y que lo arrastraba tras de SÃ, Nanda Maharaja sonrió y liberó a Krsna de Sus ataduras.
Texto* 7: Las gopis solÃan decir: «Mi querido Krsna, si bailas Te daré la mitad de un dulce». Diciendo esas palabras o dando palmadas, las gopis animaban a Krsna de distintas formas. En esas ocasiones, Él, aunque era la Personalidad de Dios, supremamente poderoso, sonreÃa y bailaba conforme a sus deseos, como si fuese un muñeco en sus manos. A veces, cuando ellas Se lo pedÃan, cantaba en voz muy alta. De ese modo, Krsna estaba sometido por completo a las gopis.
Texto* 8: A veces, madre Yasoda o sus amigas gopis decÃan a Krsna: «Tráeme esto», o «Tráeme aquello». A veces Le ordenaban que les trajese una tarima, un medidor o unos zapatos de madera, y Krsna, al recibir la orden de Sus madres, trataba de llevarles lo que pedÃan. Sin embargo, otras veces, como si no fuera capaz de levantar esos objetos, Se limitaba a tocarlos y quedarse quieto a su lado. Sólo por dar placer a Sus familiares, Se golpeaba el cuerpo con los brazos para demostrar que tenÃa fuerza de sobras.
Texto 9: Para los devotos puros que, por todo el mundo, podÃan entender Sus actividades, la Suprema Personalidad de Dios, Krsna, mostró hasta qué punto puede someterse a Sus devotos, Sus sirvientes. De ese modo, aumentó el placer de los vrajavasis con Sus actividades infantiles.
Texto 10: Una vez, una vendedora de fruta anunciaba a voces: «¡Oh, habitantes de Vrndavana!, ¡venid aquà si queréis comprar un poco de fruta!». Al escucharla, Krsna tomó inmediatamente un puñado de granos de cereal y fue a cambiárselos por fruta, como si tuviese necesidad de ella.
Texto 11: Casi todos los granos que Krsna llevaba en la mano se Le cayeron por el camino mientras corrÃa a toda prisa hacia la vendedora. Ella, sin embargo, Le llenó las manos con fruta. Entonces, su cesto se llenó de joyas y oro.
Texto 12: Cierto dÃa, después de que Krsna arrancase los árboles arjuna, Rohini-devi fue a llamar a Rama y a Krsna, que habÃan ido a orillas del rÃo y estaban completamente absortos en jugar con los demás niños.
Texto 13: Krsna y Balarama Se habÃan apegado tanto a Su juego con los demás niños que no regresaron cuando Rohini Les llamó. Ella entonces envió a madre Yasoda a buscarles, pues madre Yasoda era más cariñosa con Krsna y Balarama.
Texto 14: Krsna y Balarama estaban tan apegados a Su juego con los demás niños que, aunque era muy tarde, seguÃan jugando. Madre Yasoda fue entonces a llamarles para que fuesen a comer. Debido al cariño y al amor extático que sentÃa por Krsna y Balarama, la leche fluÃa de sus senos.
Texto* 15: Madre Yasoda dijo: Mi querido hijo Krsna, Krsna de ojos de loto, ven aquà y bebe la leche de mi pecho. ¡Oh, cariño mÃo!, debes de estar muy cansado con el hambre y la fatiga de jugar tanto tiempo. Ya no tienes que seguir jugando.
Texto* 16: Mi querido Baladeva, alegrÃa de nuestra familia, por favor, ven inmediatamente con Tu hermano menor, Krsna. Los dos habéis comido esta mañana, y ahora debéis comer un poco más.
Texto 17: Nanda Maharaja, el rey de Vraja, os está esperando para comer. ¡Oh, mi querido hijo Balarama!, Os está esperando. Asà pues, venid para complacernos. Todos los niños que están jugando contigo y con Krsna deben regresar ya a sus hogares.
Texto 18: Madre Yasoda dijo además a Krsna: Mi querido hijo, llevas todo el dÃa jugando y tienes todo el cuerpo cubierto de polvo y arena. Asà pues, regresa, ven a bañarte y a asearte. Hoy la Luna está en conjunción con la auspiciosa estrella de Tu nacimiento. Por lo tanto, sé puro y da vacas en caridad a los brahmanas.
Texto 19: Mira a todos Tus amiguitos, que son de Tu misma edad. Están muy limpios, y sus madres les han adornado con hermosas alhajas. Debes venir aquÃ, y una vez que Te hayas bañado, que hayas tomado Tu almuerzo y estés bien adornado con alhajas, podrás volver a jugar con Tus amiguitos.
Texto 20: Mi querido Maharaja Pariksit, llevada de su intenso amor y cariño, madre Yasoda, la madre de Krsna, consideraba a Krsna, que era la expresión máxima de toda opulencia, su propio hijo. Asà tomó a Krsna y a Balarama de la mano y Les llevó a casa, donde cumplió con sus deberes bañándoles, vistiéndoles y dándoles de comer.
Texto* 21: Sri Sukadeva Gosvami continuó: Cierto dÃa, considerando los grandes trastornos vividos en Brhadvana, todos los pastores de vacas adultos, bajo la dirección de Nanda Maharaja, se reunieron para tomar medidas destinadas a acabar con los constantes trastornos que sufrÃan en Vraja.
Texto* 22: En aquella reunión de todos los habitantes de Gokula, un pastor llamado Upananda, que era el más maduro en edad y en conocimiento, y que tenÃa mucha experiencia en consideraciones de momento, circunstancias y paÃs, hizo la siguiente sugerencia para beneficio de Rama y Krsna.
Texto* 23: Upananda dijo: Mis queridos amigos pastores de vacas, si queremos hacer un bien a este lugar, Gokula, debemos irnos de aquÃ, pues ya hemos visto que constantemente surgen causas de perturbación, y que todas ellas son intentos de matar a Rama y a Krsna.
Texto* 24: De alguna forma, por la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios, el niño Krsna Se salvó de las garras de la raksasi Putana, que estaba decidida a matarle. Después, y de nuevo por la misericordia del Dios Supremo, no fue aplastado por la carreta de mano que se desplomó sobre Él.
Texto* 25: Y, de nuevo, el demonio Trnavarta, en la forma de un torbellino, se llevó al niño por esos peligrosos cielos para matarle; sin embargo, cayó y se estrelló contra una roca. También en ese caso, por la misericordia del Señor Visnu o de Sus sirvientes, el niño volvió a salvarse.
Texto* 26: El otro dÃa, sin ir más lejos, ni Krsna ni ninguno de los niños que jugaban con Él murieron pese a la caÃda de los árboles, aunque estaban muy cerca, o incluso entre los dos árboles. Eso también debemos considerarlo misericordia de la Suprema Personalidad de Dios.
Texto 27: Todos esos siniestros han sido causados por algún demonio cuya identidad desconocemos. Antes de que venga aquà a causar más molestias, debemos irnos con los niños a otro lugar, hasta que esas perturbaciones dejen de producirse.
Texto 28: Entre Nandesvara y Mahavana hay un lugar llamado Vrndavana. Es un lugar idóneo, porque en él hay abundancia de hierba, plantas y enredaderas para las vacas y demás animales. Tiene hermosos jardines y altas montañas, y ofrece muchos recursos para la felicidad de todos los gopas y gopis, asà como para nuestros animales.
Texto* 29: Por lo tanto, vayámonos inmediatamente, hoy mismo. No hay por qué esperar más. Si estáis de acuerdo conmigo, preparemos los carros de bueyes, situemos las vacas por delante y vayámonos.
Texto* 30: Tras escuchar el consejo de Upananda, los pastores de vacas lo aceptaron por unanimidad. «Muy bien - decÃan - , muy bien.» Entonces resolvieron sus asuntos domésticos, subieron a los carros sus ropas y demás objetos, y partieron inmediatamente hacia Vrndavana.
Texto 31-32: Cuando todos los ancianos, mujeres y niños, con todo el mobiliario doméstico, estuvieron en los carros de bueyes, y una vez que las vacas estuvieron frente a los carros, los pastores de vacas tuvieron la precaución de empuñar sus arcos y flechas y de hacer sonar sus cuernos. ¡Oh, rey Pariksit!, de esa forma, acompañados del sonido de los cuernos, los pastores de vacas, con sus sacerdotes, comenzaron el viaje.
Texto* 33: Las esposas de los pastores, montadas en los carromatos, iban muy bien vestidas, con ropas de excelente calidad. Sus cuerpos, y en especial sus senos, estaban maquillados con polvo de kuá¹…kuma fresco. En el camino se deleitaban en cantar los pasatiempos de Krsna.
Texto 34: Muy complacidas de escuchar los pasatiempos de Krsna y Balarama, madre Yasoda y Rohinidevi, para no separarse de Krsna y Balarama ni por un momento, se subieron con ellos en un carromato. En esa situación, todos tenÃan un aspecto muy hermoso.
Texto 35: De ese modo llegaron a Vrndavana, donde la vida es agradable en todas las estaciones. Allà dispusieron un lugar donde vivir provisionalmente, formando una media luna con sus carros.
Texto* 36: ¡Oh, rey Pariksit!, a la vista de Vrndavana, Govardhana y las orillas del rÃo Yamuna, Rama y Krsna sintieron un gran placer.
Texto 37: De ese modo, Krsna y Balarama, actuando como niños pequeños y balbuceando Sus primeras palabras, daban placer trascendental a todos los habitantes de Vraja. Con el paso del tiempo, crecieron lo bastante como para cuidar de los terneros.
Texto* 38: No muy lejos del lugar en que vivÃan, Krsna y Balarama, que tenÃan toda clase de juguetes, jugaban con otros pastorcillos de vacas y cuidaban de los terneros más pequeños.
Texto 39-40: A veces, Krsna y Balarama tocaban la flauta, a veces lanzaban a los árboles unas cuerdas y piedras ideadas para coger fruta, a veces Se limitaban a tirar piedras, y a veces, acompañados deltintineo de Sus campanitas tobilleras, jugaban al fútbol con frutas de bael y amalaki. A veces Se cubrÃan con sábanas e imitaban a las vacas y los toros, luchando unos con otros y rugiendo en voz muy alta. A veces imitaban las voces de los animales. Asà jugando, se divertÃan como dos niños humanos corrientes.
Texto* 41: Un dÃa en que Rama, Krsna y los demás pastorcillos habÃan llevado los terneros a orillas del rÃo Yamuna, un nuevo demonio se presentó en el lugar para matarles.
Texto 42: Cuando vio que el demonio habÃa adoptado la forma de un ternero y que se habÃa mezclado con los demás animales, la Suprema Personalidad de Dios indicó a Baladeva: «Ahà tenemos otro demonio». Entonces, muy despacio, fue acercándose al demonio como si no conociera sus intenciones.
Texto 43: Entonces, Sri Krsna sujetó al demonio por las patas traseras y la cola, hizo girar el cuerpo del demonio con mucha fuerza hasta que murió, y lo lanzó a lo alto de un árbol kapittha, que se vino abajo junto con el cuerpo del demonio, que habÃa adoptado una forma enorme.
Texto* 44: Al ver el cadáver del demonio, todos los pastorcillos exclamaron: «¡Bien hecho, Krsna! ¡Muy bien, muy bien! ¡Muchas gracias!». En el sistema planetario superior, todos los semidioses, sintiéndose complacidos, derramaron lluvias de flores sobre la Suprema Personalidad de Dios.
Texto 45: Tras la muerte del demonio, Krsna y Balarama terminaron Su desayuno y, mientras cuidaban de los terneros,siguieron paseándose de un lugar a otro. Krsna y Balarama, las Supremas Personalidades de Dios, que mantienen la creación entera, cuidaban ahora de los terneros como dos pastorcillos corrientes.
Texto* 46: Un dÃa, Krsna, Balarama y los demás niños, cada uno de ellos con su correspondiente grupo de terneros, llevaron a los animales a una alberca para que bebiesen. Cuando los terneros acabaron de beber, también los niños saciaron su sed con aquellas aguas.
Texto* 47: Junto a la alberca, los niños vieron un cuerpo gigantesco que parecÃa el pico de una montaña derribado y roto por un rayo. La simple vista de aquel descomunal ser viviente les hacÃa sentir miedo.
Texto* 48: Aquel demonio de enorme cuerpo se llamaba Bakasura, y habÃa adoptado la forma de un pato con un pico muy aguzado. Al llegar allÃ, se tragó a Krsna.
Texto 49: Al ver que el gigantesco pato habÃa devorado a Krsna, Balarama y los demás niños quedaron prácticamente inconscientes, como sentidos sin vida.
Texto 50: Krsna, que era el padre del Señor Brahma pero que hacÃa el papel de hijo de un pastor de vacas, Se volvió como el fuego, quemando la raÃz de la garganta del demonio Bakasura, que tuvo que vomitarle inmediatamente. Cuando el demonio vio que Krsna, pese a haber sido tragado, estaba ileso, Le atacó de nuevo con su aguzado pico, sin aguardar ni un instante.
Texto* 51: Al ver que el demonio Bakasura, el amigo de Kamsa, se empeñaba en atacarle, Krsna, el lÃder de los vaisnavas, cogió con Sus manos las dos mitades del pico del demonio y, ante todos los pastorcillos de vacas, partió al demonio por la mitad con la misma facilidad con que un niño divide en dos una brizna de hierba virana. Al matar al demonio de esa forma, Krsna dio gran satisfacción a los habitantes del cielo.
Texto* 52: En ese momento, los habitantes celestiales del sistema planetario superior derramaron sobre Krsna, el enemigo de Bakasura, una lluvia de flores mallika-puspa, unas flores que se cultivan en Nandana-kanana. También Le felicitaron con el sonido de timbales y caracolas celestiales, y con ofrendas de oraciones. Al ver todo aquello, los pastorcillos de vacas no salÃan de su asombro.
Texto 53: Del mismo modo que los sentidos se serenan cuando se recobra la conciencia, cuando Krsna Se liberó de aquel peligro, todos los niños, con Balarama entre ellos, pensaron que habÃan vuelto a la vida. Después de abrazar a Krsna con su conciencia ya serena, reunieron a sus terneros y regresaron a Vrajabhumi, donde proclamaron en voz muy alta lo ocurrido.
Texto 54: Los pastores de vacas y sus esposas, cuando escucharon el relato de la muerte de Bakasura en el bosque, estaban muy asombrados. Al ver a Krsna, después de escuchar el relato, Le dieron una efusiva bienvenida, pensando que Él y los demás niños regresaban de las fauces de la muerte. Ahora que Krsna y los demás niños estaban a salvo, les miraban sin decir nada, y no querÃan apartar la vista de ellos.
Texto 55: Nanda Maharaja y los pastores de vacas reflexionaban: Es de lo más sorprendente que este niño, Krsna, Se haya visto en tantos peligros mortales y que, por la gracia de la Suprema Personalidad de Dios, hayan sido los mismos que causaban el peligro quienes acabaron muriendo en vez de Él.
Texto 56: Aunque los daityas que Le pusieron en peligro de muerte eran realmente feroces, ninguno de ellos pudo matar a este niño, Krsna. Al contrario, por haber venido a matar niños inocentes, tan pronto como se acercaron, fueron ellos mismos quienes murieron, como moscas que se precipitan en el fuego.
Texto 57: Las palabras de las personas que poseen pleno conocimiento del Brahman nunca resultan falsas. Es muy maravilloso que todo lo que Gargamuni predijo, lo estemos viviendo ahora palabra por palabra.
Texto 58: De ese modo, Nanda Maharaja y los pastores de vacas disfrutaban de gran placer trascendental comentando los pasatiempos de Krsna y de Balarama, y ni siquiera percibÃan las miserias materiales.
Texto 59: De ese modo, Krsna y Balarama pasaron Su infancia en Vrajabhumi ocupados en actividades y juegos infantiles. AsÃ, jugaban al escondite, a construir un puente imaginario sobre el océano, y a saltar de un lado a otro como los monos.