ulūkhalaḿ vikarṣantaḿ
dāmnā baddhaḿ svam ātmajam
vilokya nandaḥ prahasad-
vadano vimumoca ha
ulūkhalam — el mortero de madera; vikarṣantam — arrastrando; dāmnā — con la cuerda; baddham — atado; svam ātmajam — a su propio hijo, Kṛṣṇa; vilokya — al ver; nandaḥ — Mahārāja Nanda; prahasat-vadanaḥ — cuya cara se iluminó con una sonrisa al ver al maravilloso niño; vimumoca ha — Le liberó de las ataduras.
Nanda Maharaja se sorprendió de que Yasoda, la madre de Krsna, hubiera podido atar de aquel modo a su querido niño. Krsna y ella se amaban mucho. ¿Cómo había podido tener la crueldad de atarle al mortero de madera? Nanda Maharaja comprendió aquel intercambio amoroso, de modo que sonrió y soltó a Krsna. En otras palabras, Krsna, la Suprema Personalidad de Dios, del mismo modo que ata a la entidad viviente a las actividades fruitivas, ata también a madre Yasoda y a Nanda Maharaja con el cariño paternal. Ése es Su pasatiempo.