ulūkhalaḿ vikarṣantaḿ
dāmnā baddhaḿ ca bālakam
kasyedaḿ kuta āścaryam
utpāta iti kātarāḥ
ulūkhalam — el mortero de madera; vikarṣantam — arrastrar; dāmnā — con la cuerda; baddham ca — y atado por la cintura; bālakam — Kṛṣṇa; kasya — de quien; idam — esto; kutaḥ — de dónde; āścaryam — esos maravillosos sucesos; utpātaḥ — perturbación; iti — así; kātarāḥ — estaban muy agitados.
Los pastores de vacas estaban muy agitados porque el bebé Krsna, después de todo, Se encontraba entre los dos árbolesy si, por casualidad, se Le hubiesen caído encima, Le hubieran aplastado. Pero allí Se encontraba Él, sano y salvo; lo que no estaba nada claro era quién había hecho todo aquello. ¿Cómo había podido ocurrir de un modo tan maravilloso? Esas reflexiones eran, entre otras, algunas de las razones que les tenían agitados y confusos. Sin embargo, pensaban que, por casualidad, y porque Dios así lo había querido, Krsna Se había salvado, de forma que no Le había pasado nada.