phala-vikrayiṇī tasya

cyuta-dhānya-kara-dvayam

phalair apūrayad ratnaiḥ

phala-bhāṇḍam apūri ca

phala-vikrayiṇī — la campesina vendedora de frutas, que era una mujer mayor; tasya — de Kṛṣṇa; cyuta-dhānya — habiéndosele caído casi todo el arroz que llevaba para el trueque; kara-dvayam — las palmas de las manos; phalaiḥ apūrayat — la vendedora Le llenó de frutas Sus pequeñas manos; ratnaiḥ — a cambio de joyas y de oro; phala-bhāṇḍam — la cesta de fruta; apūri ca — llena.


Texto

Casi todos los granos que Krsna llevaba en la mano se Le cayeron por el camino mientras corría a toda prisa hacia la vendedora. Ella, sin embargo, Le llenó las manos con fruta. Entonces, su cesto se llenó de joyas y oro.

Significado

En la Bhagavad-gita (9.26), Krsna dice:

patram puspam phalam toyam
yo me bhaktya prayacchati
tad aham bhakty-upahrtam
asnami prayatatmanah

Krsna es tan bondadoso que, si alguien Le ofrece una hoja, una fruta, una flor o un poco de agua, Él lo aceptará de inmediato. La única condición que pone es que esos artículos deben ofrecérsele con bhakti (yo me bhaktya prayacchati). De lo contrario, si, envanecidos de prestigio falso, pensamos: «Tengo muchísima opulencia y voy a dar algo a Krsna», Krsna no aceptará nuestra ofrenda. La vendedora de frutas, pese a ser una campesina pobre, trató a Krsna con mucho cariño, y Le dijo: «Krsna, has venido para llevarte un poco de fruta a cambio de unos cereales. Aunque se Te han caído todos los granitos que traías, puedes llevarte lo que quieras». Entonces llenó las manos de Krsna con todas las frutas que podía cargar. Krsna, por ello, le llenó toda la cesta de joyas y de oro.

La lección que debemos aprender de esta anécdota es que Krsna, por cualquier cosa que Le ofrezcamos con amor y cariño, puede recompensarnos millones de veces, tanto material como espiritualmente. El principio básico es un intercambio de amor. Krsna, por ello, enseña en la Bhagavad-gita (9.27):

yat karosi yad asnasi
yaj juhosi dadasi yat
yat tapasyasi kaunteya
tat kurusva mad-arpanam

«Todo lo que hagas, todo lo que comas, todo lo que ofrezcas y todo lo que des, así como todas las austeridades que realices, hazlo, ¡oh, hijo de Kunti!, como una ofrenda a Mí». Con amor y cariño, debemos tratar de dar a Krsna algo que tomemos de nuestra fuente de ingresos. De ese modo, nuestra vida será un éxito. Krsna goza de plenitud en toda opulencia; Él no necesita nada de nadie. Pero si estamos dispuestos a dar algo a Krsna, nosotros seremos los beneficiados. El ejemplo que se da en relación con esto es que, si nos maquillamos la cara, el reflejo de nuestra cara también aparece maquillado. Del mismo modo, si tratamos de servir a Krsna con todas nuestras opulencias, nosotros, como partes integrales, reflejos de Krsna, seremos, a cambio de ello, felices. Krsna siempre es feliz, pues es atmarama, está perfectamente satisfecho con Su propia opulencia.