athāpy abhibhavanty enaḿ
naiva te ghora-darśanāḥ
jighāḿsayainam āsādya
naśyanty agnau patańgavat
atha api — aunque vienen a atacar; abhibhavanti — pueden matar; enam — a este niño; na — no; eva — ciertamente; te — todos ellos; ghora-darśanāḥ — de aspecto feroz; jighāṁsayā — debido a la envidia; enam — a Kṛṣṇa; āsādya — al acercarse; naśyanti — son destruidos (es el agresor quien muere); agnau — en el fuego; pataṅga-vat — como moscas.
Nanda Maharaja, en su inocencia, pensaba: «Tal vez este niño, Krsna, haya matado a todos esos demonios en el pasado, y sea ésa la razón de que en esta vida tengan envidia de Él y Le ataquen. Pero Krsna es un fuego, y ellos son moscas; en la lucha entre el fuego y las moscas, el fuego siempre vence». Los demonios siempre están en pugna con el poder de la Personalidad Suprema. Paritranaya sadhunam vinasaya ca duskrtam (Bg. 4.8). Todo el que se oponga al control de la Suprema Personalidad de Dios tiene que ser matado, vida tras vida. Los seres vivos corrientes están sujetos al karma, pero la Suprema Personalidad de Dios siempre sale victorioso frente a los demonios.