Texto* 1: Sukadeva Gosvami dijo: El hijo de Maharaja Khatvaṅga fue Dirghabahu, cuyo hijo fue el célebre Maharaja Raghu. De Maharaja Raghu nació Aja, y de Aja nació Maharaja Dasaratha, la gran personalidad.
Texto 2: En respuesta a las oraciones de los semidioses, la Suprema Personalidad de Dios, la Verdad Absoluta en persona, hizo Su advenimiento acompañado de Su expansión y de las expansiones de Su expansión. Sus santos nombres fueron Rama, Laksmana, Bharata y Satrughna. Estas famosas encarnaciones aparecieron en cuatro formas, como hijos de Maharaja Dasaratha.
Texto 3: ¡Oh, rey Pariksit!, las trascendentales actividades del Señor Ramacandra han sido narradas por grandes personas santas que han visto la verdad. Como tú ya has escuchado muchas veces la historia del Señor Ramacandra, el esposo de madre Sita, mi relato de esos pasatiempos será breve. Escucha, por favor.
Texto* 4: Para sostener la promesa de Su padre, el Señor Ramacandra no dudó en abandonar la posición de rey y, en compañía de Su esposa, madre Sita, anduvo errante de bosque en bosque con Sus pies de loto, tan delicados que hasta el contacto de las manos de Sita les era áspero e intolerable. Le acompañaron también Hanuman, el rey de los monos [u otro mono, Sugriva], y Su hermano menor, el Señor Laksmana, quienes Le aliviaban de las fatigas del bosque. Por haber desfigurado a Surpanakha cortándole la nariz y las orejas, el Señor Se vio separado de madre Sita. Debido a ello Se enfadó mucho, y el océano, aterrorizado por el movimiento de Sus cejas, Le permitió construir un puente para cruzarlo. A continuación, el Señor entró en el reino de Ravana para matarle, como un incendio que devora un bosque. Que el Señor Supremo, Ramacandra, nos brinde plena protección.
Texto* 5: En el recinto del sacrificio celebrado por Visvamitra, el Señor Ramacandra, el rey de Ayodhya, mató a muchos demonios, raksasas y hombres incivilizados que merodeaban por la noche, cubiertos por la modalidad de la oscuridad. Que el Señor Ramacandra, que mató a esos demonios en presencia de Laksmana, tenga la bondad de darnos protección.
Texto* 6-7: ¡Oh, rey!, los pasatiempos del Señor Ramacandra fueron maravillosos, como los de un bebé elefante. Él rompió el arco del Señor Siva ante los héroes de este mundo, en la asamblea convocada para que madre Sita eligiese esposo. El arco era tan pesado que se necesitaron trescientos hombres para transportarlo, pero el Señor Ramacandra lo dobló, tensó la cuerda y lo partió por la mitad con la misma facilidad con que un bebé elefante parte una caña de azúcar. De ese modo, el Señor obtuvo la mano de madre Sita, que poseía Sus mismas cualidades trascendentales en cuanto a forma, belleza, comportamiento, edad y naturaleza. En verdad, ella era la diosa de la fortuna que reposa eternamente en el pecho del Señor. Cuando el Señor Ramacandra regresaba, después de conquistar a Sita en la asamblea de pretendientes, Parasurama Le salió al paso. Parasurama estaba muy orgulloso de haber liberado a la Tierra de la orden monárquica en veintiún ocasiones, pero el Señor, que actuaba como un ksatriya de la orden monárquica, le derrotó.
Texto 8: Cumpliendo la orden de Su padre, que se vio atado por una promesa hecha a su esposa, el Señor Ramacandra dejó atrás Su reino, con Sus opulencias, Sus amigos y bienquerientes, Su residencia, y todo lo que poseía, y, del mismo modo que un alma liberada renuncia a la vida, Se marchó al bosque con Sita.
Texto* 9: Mientras vivía en el bosque, soportando muchas dificultades, el Señor Ramacandra, que siempre llevaba Su invencible arco y Sus flechas, desfiguró a la hermana de Ravana, que estaba contaminada de deseos lujuriosos, cortándole la nariz y las orejas; además mató a sus catorce mil amigos raksasas, encabezados por Khara, Trisira y Dusana.
Texto* 10: ¡Oh, rey Pariksit!, cuando Ravana, que tenía sobre los hombros diez cabezas, oyó hablar de los hermosos y atractivos rasgos de Sita, su mente se agitó con deseos lujuriosos y decidió raptarla. Para alejar al Señor Ramacandra de Su asrama, Ravana envió a Marica en la forma de un ciervo dorado; al ver aquel maravilloso ciervo, el Señor Ramacandra dejó Su asrama y lo siguió, y finalmente lo mató con una afilada flecha, del mismo modo que el Señor Siva mató a Daksa.
Texto 11: Aprovechando que Ramacandra se había adentrado en el bosque y Laksmana estaba también ausente, Ravana, el peor de los raksasas, raptó a Sitadevi, la hija del rey de Videha, del mismo modo que el tigre caza a las indefensas ovejas aprovechando la ausencia del pastor. El Señor Ramacandra anduvo entonces por el bosque con Su hermano Laksmana, con la actitud desesperada de quien ha perdido a su esposa. De ese modo, con Su ejemplo personal, mostró la condición de la persona apegada a las mujeres.
Texto 12: El Señor Ramacandra, cuyos pies de loto son adorados por el Señor Brahma y el Señor Siva, había adoptado la forma de un ser humano. Después de celebrar la ceremonia funeraria de Jatayu, que fue matado por Ravana, el Señor mató al demonio Kabandha y, tras hacer amistad con los jefes de los monos, mató a Vali y organizó la liberación de madre Sita. Entonces partió hacia la playa, a orillas del océano.
Texto* 13: Una vez en la playa, el Señor Ramacandra ayunó durante tres días, esperando la llegada de la personificación del océano. Como el océano no hacía acto de presencia, el Señor manifestó Sus pasatiempos de ira y, con una simple mirada que lanzó al mar, todas las entidades vivientes que lo habitaban se agitaron llenas de miedo. Fue entonces cuando el océano en persona, muy asustado, se presentó ante el Señor Ramacandra con todos los útiles necesarios para adorarle. Postrándose a los pies de loto del Señor, la personificación del mar dijo lo siguiente.
Texto 14: ¡Oh, Persona Suprema, que estás en todas partes!, somos tan torpes que no hemos entendido quién eres; ahora, sin embargo, sabemos que Tú eres la Persona Suprema, el amo del universo entero, la Personalidad de Dios original e inmutable. Los semidioses viven hechizados por la modalidad de la bondad, los prajapatis por la modalidad de la pasión, y el señor de los fantasmas por la modalidad de la ignorancia, pero Tú eres el amo de todas esas cualidades.
Texto 15: Mi Señor, puedes hacer de mis aguas lo que desees; puedes pasar por encima de ellas e ir a la morada de Ravana, la gran fuente de llanto y perturbación para los tres mundos. Aunque es hijo de Visrava, es despreciable como la orina. Por favor, ve a matarle y recupera a Tu esposa, Sitadevi. ¡Oh, gran héroe!, aunque mis aguas no suponen ningún obstáculo a Tu expedición a Laṅka, Te ruego que construyas un puente sobre ellas para así propagar Tu fama trascendental. Al ver esa extraordinaria y maravillosa proeza de Tu Señoría, en el futuro todos los grandes héroes y reyes Te glorificarán.
Texto 16: Sukadeva Gosvami dijo: Después de construir un puente sobre el mar, lanzando al agua los picos de las montañas cuyos árboles y vegetación habían sido bien sacudidos por las manos de los grandes monos, el Señor Ramacandra fue a Laṅka para liberar a Sitadevi de las garras de Ravana. Con las indicaciones y la ayuda de Vibhisana, el hermano de Ravana, el Señor y el ejército de los monos, mandado por Sugriva, Nila y Hanuman, entraron en el reino de Ravana, Laṅka, que ya Hanuman había incendiado.
Texto* 17: Cuando entraron en Laṅka, los soldados monos, guiados por jefes tales como Sugriva, Nila y Hanuman, ocuparon todas las casas de recreo, los graneros, los almacenes de tesoros, los portales de los palacios, las puertas de la ciudad, las casas de asamblea, las fachadas de los palacios e incluso los palomares. Con todas las encrucijadas, los estrados, las banderas y las vasijas doradas de sus cúpulas destruidos, la ciudad de Laṅka parecía un río agitado por una manada de elefantes.
Texto* 18: Al ver los trastornos causados por el ejército de monos, Ravana, el señor de los raksasas, llamó a Nikumbha, Kumbha, Dhumraksa, Durmukha, Surantaka, Narantaka y otros raksasas, junto con su hijo Indrajit. Seguidamente llamó a Prahasta, Atikaya, Vikampana y, por último, a Kumbhakarna, incitando a todos sus seguidores a luchar contra los enemigos.
Texto* 19: El Señor Ramacandra, rodeado por Laksmana y soldados monos tales como Sugriva, Hanuman, Gandhamada, Nila, Aṅgada, Jambavan y Panasa, atacó a los soldados raksasas, que estaban perfectamente equipados con armas invencibles, tales como espadas, lanzas, arcos, prasas, rstis, flechas sakti, khadgas y tomaras.
Texto 20: Aṅgada y los demás generales de los ejércitos de Ramacandra se enfrentaron a los elefantes, la infantería, los caballos y las cuadrigas del enemigo, y lanzaron contra ellos grandes árboles, picos de montaña, mazas y flechas. De ese modo, los soldados del Señor Ramacandra mataron a los soldados de Ravana, que habían perdido toda su buena fortuna desde que Ravana provocó la ira de madre Sita.
Texto* 21: Viendo que había perdido a sus soldados, Ravana, el rey de los raksasas, se puso muy furioso. Entonces montó en su avión, decorado con flores, y avanzó hacia el Señor Ramacandra, que le esperaba en la refulgente cuadriga que Le había traído Matali, el auriga de Indra. Con sus afiladas flechas, Ravana atacó al Señor Ramacandra.
Texto 22: El Señor Ramacandra dijo a Ravana: Eres el más abominable de los caníbales. En verdad, eres como su excremento. Eres como un perro que roba comida de la cocina cuando el dueño no está en casa, pues te aprovechaste de Mi ausencia para raptar a Mi esposa, Sitadevi. Por eso, voy a castigarte del mismo modo que Yamaraja castiga a los pecadores. Eres la persona más despreciable, pecadora y desvergonzada. Por eso Yo, el que nunca fracasa en Sus empeños, voy a castigarte hoy mismo.
Texto 23: Después de reñir a Ravana con estas palabras, el Señor Ramacandra armó Su arco con una flecha, la apuntó contra Ravana y se la disparó. La flecha atravesó el corazón de Ravana como un rayo. Al ver aquello, un estruendoso clamor se levantó entre los seguidores de Ravana, que gritaban: «¡Oh, no!, ¡oh, no!, ¿qué ha ocurrido?, ¿qué ha ocurrido?», mientras Ravana, vomitando sangre por sus diez bocas, caía de su avión, del mismo modo que una persona piadosa cae de los planetas celestiales a la Tierra cuando se agotan los resultados de sus actividades piadosas.
Texto* 24: A continuación, todas las mujeres cuyos esposos habían muerto en el campo de batalla salieron de Laṅka acompañando a Mandodari, la esposa de Ravana. Llorando sin cesar, se acercaron a los cuerpos inertes de Ravana y los demás raksasas.
Texto* 25: Llenas de aflicción por sus esposos, que habían caído bajo las flechas de Laksmana, las mujeres se golpeaban el pecho y abrazaban a sus maridos. Sus llantos y sus lastimeras voces conmovían a todos.
Texto 26: ¡Oh, mi señor!, ¡oh, amo!, tú representabas el sufrimiento para muchos otros, y por ello te llamabas Ravana. Pero ahora has sido vencido, y contigo, también nosotras, pues, sin ti, el estado de Laṅka ha sido conquistado por el enemigo. ¿En quién va a refugiarse ahora?
Texto 27: ¡Oh, tú, que fuiste tan afortunado!, bajo la influencia de los deseos lujuriosos, no pudiste entender la influencia de madre Sita. Ahora, debido a su maldición, has sido matado por el Señor Ramacandra, y esto es todo lo que queda de ti.
Texto 28: ¡Oh, placer de la dinastía raksasa!, por tu culpa, el estado de Laṅka, y también nosotras mismas, nos hemos quedado sin protector. Con tus actos has logrado que tu cuerpo sea pasto de los buitres, y que tu alma merezca el infierno.
Texto 29: Sri Sukadeva Gosvami dijo: Vibhisana, el hermano piadoso de Ravana, celebró entonces las ceremonias funerarias prescritas para salvar a sus familiares del descenso al infierno. Hizo esto con la aprobación del Señor Ramacandra, el rey de Kosala, de quien era devoto.
Texto* 30: A continuación, el Señor Ramacandra encontró a Sitadevi sentada en una pequeña choza bajo el árbol Simsapa en un bosque de árboles asoka. Debido al sufrimiento de verse separada de Él, estaba muy débil y delgada.
Texto* 31: Al ver a Su esposa en aquel estado, el Señor Ramacandra sintió muchísima compasión. La felicidad que ella sintió al ver ante sí a su amado Ramacandra fue inmensa, y se reflejó en su boca de loto.
Texto* 32: Después de dar a Vibhisana el poder de gobernar a la población raksasa de Laṅka durante todo un kalpa, el Señor Ramacandra, la Suprema Personalidad de Dios [Bhagavan], sentó a Sitadevi en un avión decorado con flores en el que, a continuación, subió Él también. Cumplido ya Su período de destierro en el bosque, el Señor regresó a Ayodhya acompañado por Hanuman, Sugriva y Su hermano Laksmana.
Texto* 33: Antes de entrar en Ayodhya, el Señor Ramacandra fue agasajado por los miembros de la orden principesca, quienes derramaron sobre Su cuerpo una lluvia de hermosas y fragantes flores, mientras grandes personalidades como el Señor Brahma y otros semidioses glorificaban, llenos de alegría, las actividades del Señor.
Texto* 34: Ya en Ayodhya, el Señor Ramacandra supo que, en Su ausencia, Su hermano Bharata sólo había comido cebada hervida en orina de vaca, vestía Su cuerpo con cortezas de árbol, llevaba todo el cabello enmarañado y dormía en una esterilla de kusa. Todo esto causó un gran pesar al muy misericordioso Señor.
Texto* 35-38: Cuando el Señor Bharata supo que el Señor Ramacandra regresaba a la capital, Ayodhya, inmediatamente Se puso sobre la cabeza las sandalias de madera del Señor y salió de Su campamento en Nandigrama. El Señor Bharata iba acompañado de ministros, sacerdotes y otros ciudadanos respetables; llevaba además músicos profesionales que hacían sonar agradables vibraciones musicales y brahmanas eruditos que cantaban en voz alta los himnos védicos. Detrás desfilaban las cuadrigas, tiradas por hermosos caballos con riendas y arneses tejidos en oro y adornadas con estandartes de brocado de oro y otras banderas de distintos tamaños y motivos. Había muchos soldados con armaduras doradas, sirvientes que llevaban nueces de betel y muchas prostitutas hermosas y bien conocidas. Otros muchos sirvientes venían a pie, con una sombrilla, camaras, distintos tipos de piedras preciosas y otros artículos propios de una recepción real. Con esta comitiva, el corazón suavizado por el éxtasis y los ojos llenos de lágrimas, el Señor Bharata Se acercó al Señor Ramacandra y Se postró a Sus pies de loto rebosante de amor extático.
Texto* 39-40: Tras ofrecer al Señor Ramacandra Sus sandalias de madera, el Señor Bharata Se puso en pie, con las manos juntas y los ojos llenos de lágrimas. El Señor Ramacandra estrechó entonces a Bharata en un largo abrazo, y Le bañó con Sus lágrimas. A continuación, acompañado de madre Sita y Laksmana, el Señor Ramacandra ofreció Sus respetuosas reverencias a los brahmanas eruditos y a Sus mayores en la familia, mientras todos los ciudadanos de Ayodhya se postraban ante Él en señal de respeto.
Texto* 41: Los ciudadanos de Ayodhya, al ver a su rey de regreso tras una larga ausencia, Le ofrecieron collares de flores y, agitando las ropas con que se cubrían el torso, bailaron llenos de alegría.
Texto* 42-43: ¡Oh, rey!, el Señor Bharata llevó las sandalias de madera del Señor Ramacandra, Sugriva y Vibhisana, una camara y un excelente abanico, Hanuman una sombrilla blanca, Satrughna un arco y dos aljabas, y Sitadevi un cántaro de agua de los lugares sagrados. Aṅgada llevó una espada, y Jambavan, el rey de los rksas, un escudo dorado.
Texto* 44: ¡Oh, rey Pariksit!, sentado en Su avión de flores, mientras las mujeres Le ofrecían oraciones y los recitadores cantaban Sus cualidades, el Señor parecía la Luna rodeada de estrellas y planetas.
Texto* 45-46: A continuación, después de la recepción que Le ofreció Su hermano Bharata, el Señor Ramacandra entró en la ciudad de Ayodhya, que era toda un festival de bienvenida. Cuando entró en palacio, ofreció reverencias a todas Sus madres, las esposas de Maharaja Dasaratha, con Kaikeyi entre ellas, y a Su propia madre, Kausalya. También ofreció reverencias a Vasistha y a Sus preceptores espirituales. Adorado por amigos de Su misma edad o más jóvenes, Él, a Su vez, les ofrecía respetuosas reverencias, al igual que Laksmana y Sita. De ese modo, todos entraron en palacio.
Texto* 47: Al ver a sus hijos, las madres de Rama, Laksmana, Bharata y Satrughna se pusieron de pie inmediatamente, como cuerpos desmayados que recobran la conciencia. Las madres sentaron a Sus hijos en Sus regazos y Les bañaron con sus lágrimas, aliviándose así del pesar de la larga separación.
Texto* 48: El sacerdote o maestro espiritual de la familia, Vasistha, afeitó la cabeza del Señor Ramacandra, liberándole así de Sus enmarañados cabellos. Entonces, con la colaboración de los mayores de la familia, celebró la ceremonia de baño [abhiseka] del Señor Ramacandra, con agua de los cuatro mares y otras sustancias, tal y como se hizo con el Señor Indra.
Texto* 49: Perfectamente bañado y con la cabeza afeitada, el Señor Ramacandra Se vistió con hermosas ropas y Se adornó con alhajas y un collar de flores. Así resplandecía entre Sus hermanos y Su esposa, igualmente vestidos y engalanados.
Texto 50: Complacido con la entrega y la sumisión plenas del Señor Bharata, el Señor Ramacandra subió al trono. Supo cuidar de Sus súbditos como un padre, y los ciudadanos, plenamente ocupados en sus deberes prescritos de varna y asrama, Le consideraron Su padre.
Texto 51: El Señor Ramacandra reinó en Treta-yuga, pero supo gobernar tan bien que todo discurría como en Satya-yuga. Todo el mundo era religioso y completamente feliz.
Texto* 52: ¡Oh, Maharaja Pariksit, el mejor de la dinastía Bharata!, durante el reinado del Señor Ramacandra, los bosques, los ríos, las colinas, las montañas, los países, las siete islas y los siete océanos mostraban plenamente su favor a todos los seres abasteciéndoles de todo lo que necesitaban.
Texto 53: Cuando el Señor Ramacandra, la Suprema Personalidad de Dios, fue rey de este mundo, no había el menor rastro de sufrimientos físicos y mentales, enfermedades, vejez, desconsuelo, lamentación, pesar, miedo y fatiga. Ni siquiera había muerte para quienes no la deseaban.
Texto 54: El Señor Ramacandra hizo voto de no tener más de una esposa y no tener relaciones con ninguna otra mujer. Fue un rey santo; en Su carácter, libre de ira y malas cualidades, no había ningún defecto. Él enseñó a todos, y en especial a los casados, las pautas de la buena conducta en función del varnasrama-dharma. De ese modo enseñó a la gente mediante Sus propias actividades.
Texto 55: Madre Sita era muy sumisa, fiel, tímida y casta; siempre entendía la actitud de su esposo. Así, con su carácter, su amor y su servicio, atrajo por completo la mente del Señor.