तेऽनीकपा रघुपतेरभिपत्य सर्वे
द्वन्द्वं वरूथमिभपत्तिरथाश्वयोधैः ।
जघ्नुर्द्रुमैर्गिरिगदेषुभिरङ्गदाद्याः
सीताभिमर्षहतमङ्गलरावणेशान् ॥२०॥

te 'nīkapā raghupater abhipatya sarve

dvandvaḿ varūtham ibha-patti-rathāśva-yodhaiḥ

jaghnur drumair giri-gadeṣubhir ańgadādyāḥ

sītābhimarṣa-hata-mańgala-rāvaṇeśān

te — todos ellos; anīka-pāḥ — los generales; raghupateḥ — del Señor Śrī Rāmacandra; abhipatya — perseguir al enemigo; sarve — todos ellos; dvandvam — luchar; varūtham — a los soldados de Rāvaṇa; ibha — con elefantes; patti — con infantería; ratha — con cuadrigas; aśva — con caballos; yodhaiḥ — con esos guerreros; jaghnuḥ — les mataron; drumaiḥ — arrojando grandes árboles; giri — con picos de montañas; gadā — con mazas; iṣubhiḥ — con flechas; aṅgada-ādyāḥ — Aṅgada y los demás soldados del Señor Rāmacandra; sītā — de madre Sītā; abhimarṣa — por la ira; hata — había sido condenada; maṅgala — cuya buena fortuna; rāvaṇa-īśān — a los seguidores o subordinados de Rāvaṇa.


Texto

Aṅgada y los demás generales de los ejércitos de Ramacandra se enfrentaron a los elefantes, la infantería, los caballos y las cuadrigas del enemigo, y lanzaron contra ellos grandes árboles, picos de montaña, mazas y flechas. De ese modo, los soldados del Señor Ramacandra mataron a los soldados de Ravana, que habían perdido toda su buena fortuna desde que Ravana provocó la ira de madre Sita.

Significado

Los soldados del Señor Ramacandra eran monos reclutados en la jungla, y no poseían el armamento adecuado para enfrentarse a los soldados de Ravana, pues éstos estaban bien equipados con las armas más modernas, mientras que los monos sólo podían tirarles piedras, picos de montañas y árboles. El Señor Ramacandra y Laksmana fueron los únicos que dispararon alguna flecha. Sin embargo, debido a que sobre los soldados de Ravana pesaba la maldición de madre Sita, los monos pudieron matarles con las piedras y árboles que les arrojaron. Hay dos tipos de fuerza: daiva y purusakara. Daiva es la fuerza que se obtiene de la Trascendencia, y purusakara es la fuerza organizada mediante nuestra propia inteligencia y poder. El poder trascendental siempre es superior al poder de los materialistas. Dependiendo de la misericordia del Señor Supremo, podremos hacer frente a nuestros enemigos aunque no estemos equipados con armas modernas. Por eso Krsna aconsejó a Arjuna: mam anusmara yudhya ca: «Piensa en Mí y lucha». Debemos hacer frente a nuestros enemigos con todas nuestras fuerzas, pero, para obtener la victoria, debemos depender de la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios.