te 'nīkapā raghupater abhipatya sarve
dvandvaḿ varūtham ibha-patti-rathāśva-yodhaiḥ
jaghnur drumair giri-gadeṣubhir ańgadādyāḥ
sītābhimarṣa-hata-mańgala-rāvaṇeśān
te — todos ellos; anīka-pāḥ — los generales; raghupateḥ — del Señor Śrī Rāmacandra; abhipatya — perseguir al enemigo; sarve — todos ellos; dvandvam — luchar; varūtham — a los soldados de Rāvaṇa; ibha — con elefantes; patti — con infantería; ratha — con cuadrigas; aśva — con caballos; yodhaiḥ — con esos guerreros; jaghnuḥ — les mataron; drumaiḥ — arrojando grandes árboles; giri — con picos de montañas; gadā — con mazas; iṣubhiḥ — con flechas; aṅgada-ādyāḥ — Aṅgada y los demás soldados del Señor Rāmacandra; sītā — de madre Sītā; abhimarṣa — por la ira; hata — había sido condenada; maṅgala — cuya buena fortuna; rāvaṇa-īśān — a los seguidores o subordinados de Rāvaṇa.
Los soldados del Señor Ramacandra eran monos reclutados en la jungla, y no poseían el armamento adecuado para enfrentarse a los soldados de Ravana, pues éstos estaban bien equipados con las armas más modernas, mientras que los monos sólo podían tirarles piedras, picos de montañas y árboles. El Señor Ramacandra y Laksmana fueron los únicos que dispararon alguna flecha. Sin embargo, debido a que sobre los soldados de Ravana pesaba la maldición de madre Sita, los monos pudieron matarles con las piedras y árboles que les arrojaron. Hay dos tipos de fuerza: daiva y purusakara. Daiva es la fuerza que se obtiene de la Trascendencia, y purusakara es la fuerza organizada mediante nuestra propia inteligencia y poder. El poder trascendental siempre es superior al poder de los materialistas. Dependiendo de la misericordia del Señor Supremo, podremos hacer frente a nuestros enemigos aunque no estemos equipados con armas modernas. Por eso Krsna aconsejó a Arjuna: mam anusmara yudhya ca: «Piensa en Mí y lucha». Debemos hacer frente a nuestros enemigos con todas nuestras fuerzas, pero, para obtener la victoria, debemos depender de la misericordia de la Suprema Personalidad de Dios.