Texto* 1: Sri Narada Muni dijo: La persona capacitada para el cultivo de conocimiento espiritual, debe renunciar a todos los lazos materiales y, dando al cuerpo sólo lo imprescindible para la vida, debe viajar de un lugar a otro, sin pasar más de una noche en cada población. De ese modo, sin depender de las necesidades del cuerpo, el sannyasi debe viajar por todo el mundo.
Texto* 2: La persona que ha entrado en la orden de vida de renuncia, debe renunciar incluso a la ropa de vestir. En caso de ir vestido, no debe llevar más que un taparrabos. El sannyasi sólo debe llevar una danda y un kamandalu, y, cuando no sea necesaria, debe prescindir incluso de la danda.
Texto* 3: El sannyasi, completamente satisfecho en el ser, debe vivir pidiendo limosnas de puerta en puerta. No debe depender de ninguna persona ni lugar, debe ser siempre un amistoso bienqueriente de todos los seres vivos, y un devoto pacÃfico y puro de Narayana. De ese modo, debe viajar de un lugar a otro.
Texto* 4: El sannyasi siempre debe tratar de ver que el Supremo está presente en todo, y también que todo, e incluso el universo mismo, reposa en el Supremo.
Texto 5: En los estados de conciencia e inconciencia, y en el estado intermedio entre ambos, debe tratar de comprender el ser y situarse perfectamente en él. De ese modo, debe experimentar que las etapas condicionada y liberada de la vida son simplemente ilusorias y sin auténtica realidad. Con esa elevada comprensión, debe ver solamente a la Verdad Absoluta presente en todo.
Texto 6: El cuerpo material tiene asegurada la destrucción, y la duración de la vida no se conoce; por lo tanto, no se deben alabar ni la muerte ni la vida. Lo que se debe hacer es observar el eterno factor tiempo, en el que la entidad viviente se manifiesta y desaparece.
Texto 7: La literatura que no es más que una inútil pérdida de tiempo - en otras palabras, la literatura que no trae beneficio espiritual - debe rechazarse. No se debe adoptar la profesión de maestro con miras a ganarse el sustento, ni hay que caer en debates interminables. Tampoco hay que refugiarse en ninguna causa ni en ningún partido.
Texto 8: Un sannyasi nunca debe atraer hacia sà muchos discÃpulos con el hechizo de los beneficios materiales, ni debe leer innecesariamente muchos libros, o ganarse el sustento dando conferencias. Nunca debe tratar de aumentar de forma innecesaria sus opulencias materiales.
Texto 9: Las personas pacÃficas y equilibradas que han hecho un progreso tangible en el cultivo de conciencia espiritual no tienen necesidad de llevar los sÃmbolos del sannyasi, como la tridanda y el kamandalu. Conforme a la necesidad, a veces aceptan esos sÃmbolos, y a veces los rechazan.
Texto 10: La persona santa tratará de pasar desapercibida ante los ojos de la sociedad humana, pero su objetivo quedará manifiesto por su conducta. Ante la sociedad humana, debe presentarse como un niño inquieto, y, a pesar de ser el orador más grande y reflexivo, debe presentarse como un mudo.
Texto 11: Para presentar un ejemplo histórico de esto, los sabios eruditos recitan la conversación que en el pasado sostuvieron Prahlada Maharaja y una gran persona santa que se alimentaba del mismo modo que la serpiente pitón.
Texto* 12-13: Prahlada Maharaja, el más querido servidor de la Suprema Personalidad de Dios, en cierta ocasión salió a recorrer el universo con algunos de sus más Ãntimos compañeros a fin de estudiar la naturaleza de las personas santas. De ese modo llegó a orillas del Kaveri, en el valle de la montaña Sahya. Allà encontró a una gran persona santa que yacÃa en el suelo, cubierta de tierra y polvo, pero profundamente absorta en el nivel espiritual.
Texto 14: La gente no podÃa comprender si aquella persona santa era la misma persona que ellos habÃan conocido; no podÃan reconocerle, ni por sus actividades, ni por su aspecto fÃsico, ni por sus palabras, ni por las caracterÃsticas de su posición en el varnasrama.
Texto* 15: El avanzado devoto Prahlada Maharaja adoró convenientemente a la persona santa que habÃa adoptado el modo de vida de la serpiente pitón, y le ofreció reverencias. Después de adorar al santo y tocar sus pies de loto con su propia cabeza, Prahlada Maharaja, con una actitud muy sumisa, le hizo las siguientes preguntas a fin de saber acerca de él.
Texto 16-17: Al ver que aquella persona santa estaba bastante gorda, Prahlada Maharaja dijo: Mi querido señor, tú no haces ningún esfuerzo para ganarte el sustento, pero tienes el cuerpo tan robusto como un disfrutador materialista. Yo sé que los que son muy ricos y no tienen nada que hacer engordan mucho, porque se dedican a comer y dormir y no trabajan.
Texto 18: ¡Oh, brahmana!, tú conoces perfectamente la realidad trascendental, de modo que ya no tienes que hacer nada, y por eso yaces acostado. También es evidente que no tienes dinero para complacer los sentidos. ¿Cómo, entonces, ha engordado tanto tu cuerpo? En estas circunstancias, y si no consideras mi pregunta impertinente, por favor, explÃcame como ha ocurrido esto.
Texto 19: Tu SeñorÃa pareces una persona erudita, experta e inteligente en todo aspecto. Hablas muy bien, y dices cosas que resultan agradables al corazón. Ves que la gente está ocupada en actividades fruitivas, pero tú yaces aquà inactivo.
Texto* 20: Narada Muni continuó: Al escuchar las preguntas de Prahlada Maharaja, el rey de los daityas, la persona santa quedó cautivada por aquella lluvia de palabras nectáreas, y, con el rostro sonriente, satisfizo la curiosidad de Prahlada.
Texto 21: El brahmana santo dijo: ¡Oh, el mejor de los asuras, Prahlada Maharaja, que eres reconocido por los hombres avanzados y civilizados!, tú eres consciente de las distintas etapas de la vida, debido a que tus ojos son trascendentales por naturaleza. Con ellos puedes ver el carácter de los hombres, y de ese modo conoces claramente los resultados de la aceptación y el rechazo de las cosas.
Texto 22: Como eres un devoto puro, en lo más hondo de tu corazón predomina Narayana, la Suprema Personalidad de Dios, que goza de plenitud en toda opulencia. Él siempre aleja la oscuridad de la ignorancia, como el Sol, que aparta la oscuridad del universo.
Texto 23: Mi querido rey, aunque tú lo sabes todo, me has planteado algunas preguntas, que trataré de responderte conforme a lo que he aprendido escuchando a las autoridades. No puedo guardar silencio acerca de esto, pues una personalidad como tú es el interlocutor ideal para quien desea la purificación del ser.
Texto 24: VÃctima de insaciables deseos materiales, yo era arrastrado por las olas de las leyes de la naturaleza material; de ese modo, me dediqué a diversas actividades, luchando por la existencia en distintas formas de vida.
Texto 25: En el curso del proceso evolutivo, que tiene su causa en las actividades fruitivas debidas a la indeseable complacencia de los sentidos, he recibido esta forma humana de vida, que puede llevarme a los planetas celestiales, a la liberación, a las especies inferiores o a nacer de nuevo entre los seres humanos.
Texto 26: En la forma humana de vida, hombres y mujeres se unen para disfrutar del placer sensual del sexo, pero en la experiencia práctica hemos observado que ninguno de ellos es feliz. Por lo tanto, al ver que se obtiene el resultado contrario, he dejado de tomar parte en actividades materialistas.
Texto 27: La verdadera vida de las entidades vivientes es una vida de felicidad espiritual, que es la verdadera felicidad. Esa felicidad sólo puede obtenerse poniendo fin a todas las actividades materiales. El disfrute material de los sentidos no es más que una imaginación. Meditando acerca de esto, he abandonado todas las actividades materiales y permanezco aquà tendido.
Texto 28: De este modo, el alma condicionada que vive dentro del cuerpo olvida su verdadero interés, pues se identifica con el cuerpo. El cuerpo es material, y, por lo tanto, su tendencia natural es sentirse atraÃdo por las diversidades del mundo material. Entonces, la entidad viviente sufre las miserias de la existencia material.
Texto 29: El ciervo, debido a la ignorancia, no puede ver el agua en un pozo cubierto de hierba, y corre a buscarla en otra dirección; del mismo modo, la entidad viviente, cubierta por el cuerpo material, no ve la felicidad que lleva dentro de sÃ, y corre tras la felicidad del mundo material.
Texto 30: La entidad viviente trata de obtener felicidad y de liberarse de las causas de aflicción; sin embargo, sus diversos cuerpos dependen por completo del control de la naturaleza material, y todos los planes que elabora en cuerpos sucesivos acaban por frustrarse.
Texto 31: Las actividades materiales siempre están acompañadas de tres tipos de miserias: adhyatmika, adhidaivika y adhibhautika. Asà pues, ¿de qué sirve el éxito que pueda obtenerse con esas actividades? Seguiremos sujetos al nacimiento, la muerte, la vejez, las enfermedades y las reacciones de las actividades fruitivas.
Texto 32: El brahmana continuó: En realidad, veo que el hombre rico, vÃctima de sus sentidos, está muy codicioso por atesorar riquezas; debido a ello sufre de insomnio, pues, a pesar de sus riquezas y opulencias, todo le produce temor.
Texto 33: Aquellos a quienes se considera materialmente poderosos y ricos están siempre llenos de ansiedades, debido a las leyes del gobierno, a los ladrones y bandidos, a los enemigos, a los miembros de su familia, a los animales, a las aves, a las personas que piden caridad, al inevitable factor tiempo, e, incluso, debido a ellos mismos. De este modo, siempre están llenos de temor.
Texto 34: Los seres humanos dotados de inteligencia deben abandonar la causa original de la lamentación, de la ilusión, del temor, de la ira, del apego, de la pobreza y del trabajo innecesario. La causa original de todo ello es el deseo de adquirir dinero y prestigio innecesarios.
Texto* 35: La abeja y la serpiente pitón son dos excelentes maestros espirituales que con su ejemplo nos enseñan a permanecer satisfechos con poco, y a vivir en un lugar sin necesidad de moverse.
Texto 36: Del abejorro he aprendido a estar desapegado de atesorar dinero, pues, aunque es dulce como la miel, cualquiera puede matar a su propietario y quitárselo.
Texto 37: No me esfuerzo por conseguir nada, sino que me conformo con lo que viene por sà solo. Si no obtengo nada, sigo paciente y sin agitarme, como la serpiente pitón, y de ese modo permanezco tendido aquà durante muchos dÃas.
Texto* 38: A veces como muy poco, y, a veces, una gran cantidad. A veces son alimentos muy sabrosos, y a veces están desabridos. A veces se me ofrece prasada con gran respeto, y otras veces se me da comida con desdén. A veces como durante el dÃa, y otras veces por la noche. De este modo, como lo que puedo obtener sin dificultad.
Texto* 39: Para cubrir mi cuerpo, uso lo que el destino pone a mi alcance, ya sea lana, seda, algodón, corteza de árbol o piel de ciervo, y permanezco completamente satisfecho y libre de agitación.
Texto 40: A veces me acuesto sobre la tierra desnuda, a veces sobre hojas, hierba o piedra, a veces sobre un montón de cenizas, y en ocasiones, por voluntad de otros, en un palacio, sobre una maravillosa cama con almohadas.
Texto* 41: ¡Oh, mi señor!, a veces puedo bañarme con mucho esmero, ungir todo mi cuerpo con pasta de sándalo, adornarme con un collar de flores y vestirme con ropas finas y hermosas alhajas. Entonces viajo como un rey a lomos de un elefante, en una cuadriga, o en un caballo. Otras veces, sin embargo, viajo desnudo, como un poseÃdo por fantasmas.
Texto 42: Personas distintas tienen distintas mentalidades. Por eso, no me corresponde ni alabarlas ni blasfemar de ellas. ánicamente les deseo el bien, con la esperanza de que estén dispuestas a lograr la unidad con la Superalma, la Suprema Personalidad de Dios, Krsna.
Texto 43: La especulación mental que distingue entre bueno y malo debe ser considerada una unidad; entonces debe imbuirse en la mente, que, a su vez, debe imbuirse en el ego falso. Acto seguido, el ego falso debe imbuirse en la energÃa material total. Éste es el proceso para combatir la diferenciación falsa.
Texto 44: La persona erudita e introspectiva debe darse cuenta de que la existencia material es ilusión. Esto sólo es posible mediante la autorrealización. La persona iluminada, que ha visto realmente la verdad, debe abandonar todas las actividades materiales, situándose en el plano de la iluminación espiritual.
Texto 45: Prahlada Maharaja, tú eres ciertamente un alma autorrealizada y un devoto del Señor Supremo. A ti no te preocupan ni la opinión pública ni las supuestas escrituras. Por esa razón, no he dudado en explicarte la historia de mi autorrealización.
Texto 46: Narada Muni continuó: Prahlada Maharaja, el rey de los demonios, tras escuchar las enseñanzas del santo, comprendió los deberes prescritos de la persona perfecta [paramahamsa]. Después de ofrecer la debida adoración al anto y de obtener su permiso, partió hacia su hogar.