virāgaḥ sarva-kāmebhyaḥ
śikṣito me madhu-vratāt
kṛcchrāptaḿ madhuvad vittaḿ
hatvāpy anyo haret patim
virāgaḥ — desapego; sarva-kāmebhyaḥ — de todos los deseos materiales; śikṣitaḥ — ha sido enseñado; me — a mí; madhu-vratāt — del abejorro; kṛcchra — con grandes dificultades; āptam — adquirido; madhu-vat — dulce como la miel; vittam — dinero; hatvā — matar; api — incluso; anyaḥ — otro; haret — se lleva; patim — al propietario.
Si un panal está lleno de miel, alguien irá y se la llevará por la fuerza. Por lo tanto, el que atesora dinero debe comprender que puede ser atacado por el gobierno o los ladrones, o incluso matado por sus enemigos. Las Escrituras dicen que, especialmente en esta era, Kali-yuga, son los mismos gobiernos quienes, en lugar de proteger el dinero de los ciudadanos, se valen del peso de la ley para quitárselo. Por esa razón, el brahmana erudito había decidido no atesorar dinero alguno. Sólo debemos poseer lo necesario para afrontar las necesidades inmediatas. No hay por qué disponer de un gran capital, sólo para vivir con el miedo de que el gobierno o los ladrones nos lo arrebaten.