ity etad ātmanaḥ svārthaḿ
santaḿ vismṛtya vai pumān
vicitrām asati dvaite
ghorām āpnoti saḿsṛtim
iti — de este modo; etat — una persona materialmente condicionada; Ätmanaḥ — de su ser; sva-artham — el propio interés; santam — que existe dentro de él mismo; vismá¹›tya — olvidando; vai — en verdad; pumÄn — la entidad viviente; vicitrÄm — diversidades falsas y atractivas; asati — en el mundo material; dvaite — distinto del ser; ghorÄm — muy temible (debido a la aceptación continua de nacimientos y muertes); Äpnoti — se enreda; saá¹sá¹›tim — en la existencia material.
Todo el mundo está tratando de ser feliz porque, como se explicó en el verso anterior: sukham asyatmano rupam sarvehoparatis tanuh: La entidad viviente, en su forma espiritual original, es feliz por naturaleza. El ser espiritual nada tiene que ver con el sufrimiento. Krsna siempre es feliz, y, del mismo modo, las entidades vivientes, que son Sus partes integrales, también son felices por naturaleza; sin embargo, se encuentran en el mundo material, donde han olvidado su relación eterna con Krsna, y de este modo han olvidado su verdadera naturaleza. Puesto que cada uno de nosotros es parte de Krsna, todos estamos unidos a Él por una relación de gran afecto; sin embargo, hemos olvidado nuestra identidad y pensamos que el cuerpo es el ser; como consecuencia, tenemos que sufrir los problemas del nacimiento, la muerte, la vejez y las enfermedades. Este concepto erróneo, propio de la vida materialista, persistirá hasta el momento en que lleguemos a entender la relación que nos une a Krsna. La felicidad que el alma condicionada busca, en realidad, es sólo ilusión, como se explica en el verso siguiente.