सुखमस्यात्मनो रूपं सर्वेहोपरतिस्तनुः ।
मनःसंस्पर्शजान् दृष्ट्वा भोगान्स्वप्स्यामि संविशन् ॥२७॥

sukham asyātmano rūpaḿ

sarvehoparatis tanuḥ

manaḥ-saḿsparśajān dṛṣṭvā

bhogān svapsyāmi saḿviśan

sukham — la felicidad; asya — de ella; Ätmanaḥ — de la entidad viviente; rÅ«pam — la posición natural; sarva — todas; Ä«ha — las actividades materiales; uparatiḥ — abandonando por entero; tanuḥ — el medio de su manifestación; manaḥ-saá¹sparÅ›a- jÄn — producto de los impulsos de complacencia de los sentidos; dṛṣṭvÄ â€” después de ver; bhogÄn — disfrute de los sentidos; svapsyÄmi — permanezco en silencio, profundamente absorto en pensar en esas actividades materiales; saá¹viÅ›an — entrar en esas actividades.


Texto

La verdadera vida de las entidades vivientes es una vida de felicidad espiritual, que es la verdadera felicidad. Esa felicidad sólo puede obtenerse poniendo fin a todas las actividades materiales. El disfrute material de los sentidos no es más que una imaginación. Meditando acerca de esto, he abandonado todas las actividades materiales y permanezco aquí tendido.

Significado

En este verso se explica la diferencia entre las filosofías mayavadi y vaisnava. Ambos, mayavadis y vaisnavas, saben que las actividades materialistas no dan felicidad. Por esa razón, los filósofos mayavadis hacen suyo el lema brahma satyam jagan mithya, y aspiran a abstenerse de las falsas actividades materialistas. Su aspiración es poner fin a todo tipo de actividades y fundirse en el Brahman Supremo. Sin embargo, según la filosofía vaisnava, el simple hecho de abandonar las actividades materialistas no nos permitirá permanecer inactivos por mucho tiempo; por lo tanto, todo el mundo debe ocuparse en actividades espirituales, pues esas actividades resolverán el problema del sufrimiento en el mundo material. En las Escrituras se dice, por consiguiente, que los filósofos mayavadis, a pesar de sus esfuerzos por abstenerse de las actividades materialistas y fundirse en el Brahman, y a pesar de que pueden realmente llegar a fundirse en la existencia del Brahman, tienen que caer de nuevo al plano de las actividades materialistas, pues necesitan realizar actividades (aruhya krcchrena param padam tatah patanty adhah). De este modo, el supuesto renunciante, sin poder mantener su meditación en el Brahman, vuelve a las actividades materiales y se dedica a abrir hospitales, escuelas, etc. Por lo tanto, no es suficiente con cultivar el conocimiento de que las actividades materialistas no pueden darnos felicidad, y que, en consecuencia, hay que abandonar esas actividades. Hay que abandonar las actividades materiales y adoptar actividades espirituales. De ese modo se llega a la solución del problema. Las actividades espirituales son aquellas que se realizan conforme a la orden de Krsna (anukulyena krsnanusilanam). Cuando se hace lo que dice Krsna, las actividades no son materiales. Las actividades de Arjuna, cuando luchó obedeciendo la orden de Krsna, por ejemplo, no eran materiales. Luchar es una actividad materialista si se hace por complacer los sentidos, pero luchar siguiendo la orden de Krsna es espiritual. Las actividades espirituales nos capacitan para ir de regreso al hogar, de vuelta a Dios, y, una vez allí, disfrutar de bienaventuranza espiritual eterna. Aquí, en el mundo material, todo se reduce a una invención mental que nunca puede traernos verdadera felicidad. Por lo tanto, la solución práctica es poner fin a las actividades materialistas y ocuparse en actividades espirituales. Yajñarthat karmano 'nyatra loko 'yam karma-bandhanah. Si realizamos actividades para complacer al Señor Supremo, que es Yajña, Visnu, alcanzamos la vida liberada. Sin embargo, si no lo hacemos, permanecemos en una vida de cautiverio.