Texto* 1: Sukadeva Gosvami dijo: Nada más recibir este consejo del Señor Visnu, Durvasa Muni, que sufrÃa la implacable persecución del cakra Sudarsana, acudió inmediatamente a Maharaja Ambarisa. Muy afligido, el muni se postró ante el rey y abrazó sus pies de loto.
Texto* 2: Cuando Durvasa tocó sus pies de loto, Maharaja Ambarisa sintió mucha vergüenza, y, como era muy misericordioso, su pesar fue aún mayor cuando vio que Durvasa trataba de ofrecerle oraciones. Por lo tanto, empezó de inmediato a ofrecer oraciones a la gran arma de la Suprema Personalidad de Dios.
Texto* 3: Maharaja Ambarisa dijo: ¡Oh, cakra Sudarsana!, tú eres el fuego, eres el muy poderoso Sol y eres la Luna, el señor de todos los astros luminosos. Tú eres el agua, la tierra y el cielo, eres el aire, eres los cinco objetos de los sentidos [sonido, tacto, forma, gusto y olfato], y eres también los sentidos.
Texto* 4: ¡Oh, predilecto de Acyuta, la Suprema Personalidad de Dios!, tú tienes miles de radios. ¡Oh, amo del mundo material, destructor de todas las armas, visión original de la Personalidad de Dios!, yo te ofrezco respetuosas reverencias. Ten la bondad de brindar refugio y buena fortuna a este brahmana.
Texto 5: ¡Oh, rueda Sudarsana!, tú eres religión, eres verdad y eres afirmaciones alentadoras. Tú eres sacrificio, y eres el disfrutador de los frutos del sacrificio. Tú eres el sustentador del universo entero, y el poder trascendental supremo en manos de la Suprema Personalidad de Dios. Tú eres la visión original del Señor, y por ello recibes el nombre de Sudarsana. Puesto que lo has creado todo con tus actividades, eres omnipresente.
Texto 6: ¡Oh, Sudarsana, rueda de auspicioso cubo!, tú eres el sostén de toda religión, y, para los demonios irreligiosos, eres como un cometa lleno de malos augurios. En verdad, tú eres el sustentador de los tres mundos, estás lleno de refulgencia trascendental, eres tan rápido como la mente, y puedes obrar maravillas. Ante ti, sólo puedo pronunciar la palabra namah y ofrecerte respetuosas reverencias.
Texto 7: ¡Oh, señor de la palabra!, tu refulgencia, plena de principios religiosos, disipa por entero la oscuridad del mundo y manifiesta el conocimiento de las personas eruditas y de las grandes almas. En verdad, nadie puede superar tu resplandor, pues todos los seres, manifestados y no manifestados, densos y sutiles, superiores e inferiores, no son otra cosa que diversas formas tuyas, manifestadas por tu refulgencia.
Texto* 8: ¡Oh, infatigable!, cuando eres enviado por la Suprema Personalidad de Dios, tú penetras en las filas de los soldados de los daityas y danavas y, una vez en el campo de batalla, siegas sin cesar sus brazos, vientres, muslos, piernas y cabezas.
Texto* 9: ¡Oh, protector del universo!, tú eres el arma todopoderosa que la Suprema Personalidad de Dios emplea para matar a los enemigos envidiosos. Por el bien de toda nuestra dinastÃa, ten la bondad de favorecer a este pobre brahmana. Ciertamente, eso nos favorecerá a todos.
Texto* 10: Si nuestra familia ha dado caridad a quienes lo merecÃan, si hemos celebrado ceremonias rituales y sacrificios, si hemos cumplido correctamente con nuestros deberes prescritos, y si hemos sido guiados por brahmanas eruditos, a cambio de ello deseo que este brahmana quede libre del fuego del cakra Sudarsana.
Texto* 11: Si la Suprema Personalidad de Dios, que es uno y no tiene par, que es el receptáculo de todas las cualidades trascendentales y la vida misma de todas las entidades vivientes, está complacido con nosotros, nuestro deseo es que este brahmana, Durvasa Muni, quede libre del sufrimiento de ser quemado.
Texto* 12: Sukadeva Gosvami continuó: Cuando el rey ofreció oraciones al cakra Sudarsana y al Señor Visnu, el cakra se calmó y dejó de quemar al brahmana Durvasa Muni.
Texto* 13: Al verse libre del fuego del cakra Sudarsana, Durvasa Muni, el muy poderoso mÃstico, se sintió completamente satisfecho, de modo que comenzó a alabar las cualidades de Maharaja Ambarisa y le ofreció las más elevadas bendiciones.
Texto* 14: Durvasa Muni dijo: Mi querido rey, hoy he podido comprobar la grandeza de los devotos de la Suprema Personalidad de Dios, pues, a pesar de haberte ofendido, tú has orado por mi buena fortuna.
Texto* 15: Nada hay que no puedan hacer, y nada hay que no puedan abandonar aquellos que han alcanzado a la Suprema Personalidad de Dios, el amo de los devotos puros.
Texto* 16: Lo imposible no existe para los sirvientes del Señor. Sólo de escuchar Su santo nombre, nos purificamos.
Texto* 17: ¡Oh, rey!, has pasado por alto mis ofensas y me has perdonado la vida. Eres tan misericordioso que ahora tengo una gran deuda contigo.
Texto* 18: Esperando el regreso de Durvasa Muni, el rey aún no habÃa comido. Asà pues, cuando el sabio regresó, el rey se postró a sus pies de loto, complaciéndole en todo, y le dio de comer suntuosamente.
Texto* 19: El rey recibió respetuosamente a Durvasa Muni, quien, después de comer toda clase de sabrosos alimentos, se sentÃa tan satisfecho que, con mucho afecto, pidió al rey que comiese también, diciéndole: «Por favor, toma tu almuerzo».
Texto 20: Durvasa Muni dijo: Mi querido rey, estoy muy complacido contigo. Al principio te consideré un ser humano corriente y acepté tu hospitalidad, pero, más tarde, con mi propia inteligencia he podido darme cuenta de que tú eres el devoto más excelso del Señor. De esa forma, por el simple hecho de verte, tocar tus pies y hablar contigo, me siento complacido y estoy en deuda contigo.
Texto* 21: Todas las benditas mujeres de los planetas celestiales cantarán continuamente y sin cesar acerca de tu inmaculado carácter; también en este mundo, la gente cantará tus glorias constantemente.
Texto 22: Sri Sukadeva Gosvami continuó: AsÃ, completamente satisfecho, el gran yogi mÃstico Durvasa pidió permiso al rey y se marchó, glorificándole sin cesar. Siguiendo las rutas del cielo, llegó a Brahmaloka, donde no hay agnósticos ni áridos especuladores filosóficos.
Texto* 23: Durvasa Muni habÃa salido del hogar de Maharaja Ambarisa, y, en espera de su regreso, el rey siguió ayunando durante todo un año, manteniéndose exclusivamente de agua.
Texto 24: Al cabo de un año, cuando Durvasa Muni regresó, el rey Ambarisa le sirvió suntuosamente toda clase de alimentos puros, y no comió mientras no le hubo servido. Cuando el rey vio que el brahmana Durvasa se habÃa liberado del gran peligro de ser quemado, se dio cuenta de que, por la gracia del Señor, también él era poderoso, pero no se dio la menor importancia, pues todo lo habÃa hecho el Señor.
Texto 25: Fue asà cómo, gracias al servicio devocional, Maharaja Ambarisa, que estaba dotado de muchas cualidades trascendentales, cobró plena conciencia del Brahman, de Paramatma y de la Suprema Personalidad de Dios, y ofreció un servicio devocional perfecto. Debido a su devoción, el planeta más elevado del mundo material no le parecÃa mejor que los planetas infernales.
Texto 26: Srila Sukadeva Gosvami siguió: A continuación, debido a lo avanzado de su posición en la vida devocional, Maharaja Ambarisa, que no deseaba seguir enredado en la vida material, se retiró de la vida familiar activa. Después de repartir sus propiedades entre sus hijos, que eran tan cualificados como él, entró en la orden de vanaprastha y se marchó al bosque para concentrar su mente por entero en el Señor Vasudeva.
Texto 27: Todo el que recite esta narración, o simplemente piense en el relato de las actividades de Maharaja Ambarisa, se volverá un devoto puro del Señor, sin duda alguna.
Texto 28: Por la gracia del Señor, aquellos que escuchan las actividades del gran devoto Maharaja Ambarisa alcanzan la liberación o se vuelven devotos sin mayor demora.