tvat-tejasā dharma-mayena saḿhṛtaḿ
tamaḥ prakāśaś ca dṛśo mahātmanām
duratyayas te mahimā girāḿ pate
tvad-rūpam etat sad-asat parāvaram
tvat-tejasā — por tu refulgencia; dharma-mayena — plena de principios religiosos; saṁhṛtam — disipada; tamaḥ — la oscuridad; prakāśaḥ ca — iluminación también; dṛśaḥ — de todas las direcciones; mahā-ātmanām — de grandes personalidades eruditas; duratyayaḥ — insuperables; te — tus; mahimā — glorias; girām pate — ¡oh, señor de la palabra!; tvat-rūpam — tu manifestación; etat — esta; sat-asat — manifestados y no manifestados; para-avaram — superiores e inferiores.
Sin luz no se puede ver nada, especialmente en el mundo material. La iluminación de este mundo emana de la refulgencia de Sudarsana, la visión original de la Suprema Personalidad de Dios. Los principios luminosos del Sol, de la Luna y del fuego emanan de Sudarsana. Del mismo modo, la iluminación del conocimiento también viene de Sudarsana, pues su luz nos permite distinguir entre una cosa y otra, entre lo superior y lo inferior. La gente, por lo general, considera que un yogi poderoso como Durvasa Muni es extraordinariamente superior; sin embargo, cuando ese yogi es perseguido por el cakra Sudarsana, se pone de manifiesto su verdadera identidad y podemos entender hasta que punto es inferior debido a sus relaciones con los devotos.