gate 'tha durvāsasi so 'mbarīṣo
dvijopayogātipavitram āharat
ṛṣer vimokṣaḿ vyasanaḿ ca vīkṣya
mene sva-vīryaḿ ca parānubhāvam
gate — a su regreso; atha — entonces; durvāsasi — el gran yogī místico Durvāsā; saḥ — él, el rey; ambarīṣaḥ — Mahārāja Ambarīṣa; dvija-upayoga — los más adecuados para un brāhmaṇa puro; ati-pavitram — alimentos muy puros; āharat — le sirvió para que comiese, y él mismo comió; ṛṣeḥ — del gran sabio; vimokṣam — liberación; vyasanam — del gran peligro de ser quemado por el cakra Sudarśana; ca — y; vīkṣya — al ver; mene — consideró; sva-vīryam — acerca de su propio poder; ca — también; para-anubhāvam — debido a su devoción pura por el Señor Supremo.
Ciertamente, los devotos como Maharaja Ambarisa siempre están ocupados en muchas actividades. El mundo material, qué duda cabe, está lleno de peligros que nos salen al paso; pero el devoto depende por entero de la Suprema Personalidad de Dios, de modo que nunca se perturba. Esto se ve con claridad en el ejemplo de Maharaja Ambarisa. Como emperador del mundo entero, Maharaja Ambarisa tenía muchos deberes que cumplir, y en el curso de esos deberes tenía que enfrentarse a muchas dificultades creadas por personas como Durvasa Muni; el rey, sin embargo, lo toleraba todo y, con mucha paciencia, dependía por entero de la misericordia del Señor. El Señor, sin embargo, está en el corazón de todos (sarvasya caham hrdi sannivistah), y dispone las cosas según Su deseo. Así, aunque Maharaja Ambarisa tuvo que pasar por muchas dificultades, el Señor fue misericordioso con él y dispuso las cosas de tal forma que, al final, Durvasa Muni y el rey se hicieron grandes amigos y se despidieron cordialmente en virtud del bhakti-yoga. Después de todo, Durvasa Muni se convenció del poder del bhakti-yoga, aunque él, personalmente, era un gran yogi místico. Por lo tanto, como el Señor Krsna afirma en la Bhagavad-gita (6.47):
yoginam api sarvesam
mad-gatenantaratmana
sraddhavan bhajate yo mam
sa me yuktatamo matah
«De todos los yogis, aquel que tiene una gran fe y siempre mora en Mí, piensa en Mí y Me ofrece servicio amoroso trascendental, es el que está más íntimamente unido a Mí en yoga y es el más elevado de todos. Ésa es Mi opinión». Vemos entonces que el devoto es el yogi más elevado, como lo demuestra el episodio de Maharaja Ambarisa y Durvasa Muni.