śrī-śuka uvāca
athāmbarīṣas tanayeṣu rājyaḿ
samāna-śīleṣu visṛjya dhīraḥ
vanaḿ viveśātmani vāsudeve
mano dadhad dhvasta-guṇa-pravāhaḥ
śrī-śukaḥ uvāca — Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo; atha — de este modo; ambarīṣaḥ — el rey Ambarīṣa; tanayeṣu — a sus hijos; rājyam — el reino; samāna-śīleṣu — que eran tan cualificados como su padre; visṛjya — repartir; dhīraḥ — la persona más erudita; vanam — en el bosque; viveśa — entró; ātmani — al Señor Supremo; vāsudeve — el Señor Kṛṣṇa, conocido con el nombre de Vāsudeva; manaḥ — la mente; dadhat — concentrar; dhvasta — vencida; guṇa-pravāhaḥ — las olas de las modalidades materiales de la naturaleza.
En su condición de devoto puro, Maharaja Ambarisa estaba liberado en toda circunstancia pues, como explica Srila Rupa Gosvami, el devoto siempre está liberado.
iha yasya harer dasye
karmana manasa gira
nikhilasv apy avasthasu
jivan-muktah sa ucyate
Con estas palabras de su Bhakti-rasamrta-sindhu, Srila Rupa Gosvami nos enseña que, si nuestro único deseo es servir al Señor, permanecemos liberados en toda circunstancia. Maharaja Ambarisa, sin lugar a dudas, estaba liberado en toda circunstancia, pero, como rey ideal, entró en la orden de retiro de la vida familiar, vanaprastha. Es esencial renunciar a las responsabilidades familiares y concentrarse por entero en los pies de loto de Vasudeva. Por esa razón, Maharaja Ambarisa repartió el reino entre sus hijos y se retiró de la vida familiar.