इत्येतत् पुण्यमाख्यानमम्बरीषस्य भूपते ।
सङ्कीर्तयन्ननुध्यायन् भक्तो भगवतो भवेत् ॥२७॥

ity etat puṇyam ākhyānam

ambarīṣasya bhūpate

sańkīrtayann anudhyāyan

bhakto bhagavato bhavet

iti — así; etat — esta; puṇyam ākhyānam — actividad muy piadosa en la historia; ambarīṣasya — de Mahārāja Ambarīṣa; bhūpate — ¡oh, rey (Mahārāja Parīkṣit)!; saṅkīrtayan — por recitar, repetir; anudhyāyan — o por meditar en; bhaktaḥ — un devoto; bhagavataḥ — de la Suprema Personalidad de Dios; bhavet — puede volverse.


Texto

Todo el que recite esta narración, o simplemente piense en el relato de las actividades de Maharaja Ambarisa, se volverá un devoto puro del Señor, sin duda alguna.

Significado

En relación con esto, Srila Visvanatha Cakravarti Thakura presenta un ejemplo muy bueno. Cuando alguien está muy deseoso de ganar dinero, no se sentirá satisfecho aunque sea multimillonario, sino que hará lo que sea por ganar más cada vez. En el devoto se da esa misma mentalidad. El devoto nunca piensa: «He llegado al límite de mi servicio devocional», ni se da por satisfecho. Cuanto más se ocupa en el servicio del Señor, más servicio desea ofrecer. Ésa es la posición del devoto. En su vida familiar, Maharaja Ambarisa, era, sin duda alguna, un devoto puro, completo en todo aspecto, pues tenía la mente y todos los sentidos ocupados en servicio devocional (sa vai manah krsna-padaravindayor vacamsi vaikuntha-gunanuvarnane). Maharaja Ambarisa estaba satisfecho en sí mismo, debido a que todos sus sentidos estaban ocupados en servicio devocional (sarvopadhi-vinirmuktam tat-paratvena nirmalam/ hrsikena hrsikesa-sevanam bhaktir ucyate). Sin embargo, a pesar de tener todos los sentidos ocupados en servicio devocional, Maharaja Ambarisa abandonó su hogar y se marchó al bosque para concentrar su mente por entero en los pies de loto de Krsna, del mismo modo que un comerciante siempre trata de ganar más, aunque ya posea enormes riquezas. Esa mentalidad de ocuparse cada vez más en servicio devocional nos eleva a la posición más gloriosa. El comerciante que actúa en el plano del karma y desea dinero sin límites, se enreda y queda cada vez más atado; el devoto, sin embargo, está cada vez más liberado.