Texto* 1: Sri Sukadeva Gosvami continuó: ¡Oh, rey!, Saryati, otro hijo de Manu, gobernó con plena conciencia del conocimiento védico. Él instruyó a los descendientes de Aá¹…gira acerca de las funciones apropiadas para el segundo dÃa del yajña que celebraban.
Texto* 2: Saryati tuvo una hermosa hija de ojos de loto llamada Sukanya, con la que fue al bosque para visitar el asrama de Cyavana Muni.
Texto* 3: Rodeada por sus amigas, Sukanya recogÃa frutas de los árboles del bosque; entonces se fijó en dos cosas que brillaban como estrellas en el agujero de una lombriz de tierra.
Texto* 4: En su ignorancia, y como impulsada por el destino, la muchacha pinchó con una espina aquellas dos luciérnagas, de las que inmediatamente empezó a salir sangre.
Texto* 5: Inmediatamente, todos los soldados de Saryati se dieron cuenta de que no podÃan evacuar orina ni excremento. Al notarlo, Saryati, muy sorprendido, habló con sus acompañantes.
Texto* 6: Resulta extraño, pero parece que alguno de nosotros ha tratado de hacer algún mal a Cyavana Muni, el hijo de Bhrgu. En verdad, da la impresión de que alguno de nosotros ha contaminado este asrama.
Texto* 7: Muy asustada, Sunkanya dijo a su padre: Yo he hecho algo malo; sin saber lo que hacÃa, pinché con una espina esas dos sustancias luminosas.
Texto* 8: Al escuchar las palabras de su hija, el rey Saryati sintió gran temor. Entonces trató por todos los medios de calmar a Cyavana Muni, pues era él quien estaba en el agujero de la lombriz.
Texto 9: El rey Saryati, que mantenÃa una actitud muy reflexiva, comprendió las intenciones de Cyavana Muni, de modo que entregó su hija en caridad al sabio. Ya liberado del peligro tras muchas dificultades, pidió permiso a Cyavana Muni y regresó al hogar.
Texto 10: Cyavana Muni era muy irritable, pero Sukanya, aceptando su papel de esposa, le trataba con todo el tacto que la actitud del sabio requerÃa. Conociendo su ente, le ofreció servicio sin dejarse confundir.
Texto 11: Pasado algún tiempo, el asrama de Cyavana Muni recibió la visita de los hermanos Asvini-kumaras, los médicos celestiales. Tras ofrecerles respetuosas reverencias, Cyavana Muni les pidió que le diesen una nueva juventud, pues ellos podÃan hacerlo.
Texto* 12: Cyavana Muni dijo: Vosotros no tenéis derecho a beber soma-rasa en los sacrificios, pero yo os prometo una vasija llena. Tened la bondad de darme belleza y juventud, pues esas cosas atraen a las mujeres jóvenes.
Texto* 13: Muy contentos, los grandes médicos Asvini-kumaras aceptaron la propuesta de Cyavana Muni, y le dijeron: «¡Oh, brahmana!, sumérgete en este lago del éxito en la vida!». [Quien se baña en este lago ve satisfechos sus deseos.]
Texto 14: Tras decir esto, los Asvini-kumaras ayudaron a Cyavana Muni, que era un anciano inválido y enfermo, con las pieles colgando, el pelo blanco y las venas visibles por todo el cuerpo, y los tres juntos entraron en el lago.
Texto* 15: Del lago salieron tres hombres de rasgos corporales muy hermosos, muy bien vestidos y adornados con pendientes y collares de flores de loto. Los tres manifestaban idéntica belleza.
Texto 16: La muy casta y hermosa Sukanya no pudo distinguir a su esposo de los dos Asvini-kumaras, pues los tres eran igual de hermosos. Sin saber quién era su verdadero esposo, se refugió en los Asvini-kumaras.
Texto* 17: Al ver la castidad y fidelidad de Sukanya, los Asvini-kumaras se sintieron muy complacidos. Entonces le indicaron quién era Cyavana Muni, su esposo, y, tras pedir permiso al sabio, regresaron en su avión a los planetas celestiales.
Texto* 18: Cierto dÃa, con el deseo de celebrar un sacrificio, el rey Saryati fue a la residencia de Cyavana Muni. Allà se encontró a su hija al lado de un joven muy hermoso, tan brillante como el Sol.
Texto* 19: Después de recibir las reverencias de su hija, el rey, en lugar de ofrecerle bendiciones, se mostró muy disgustado y le habló de la siguiente manera.
Texto 20: ¡Oh, muchacha impura!, ¿a dónde te han llevado tus deseos? Has engañado a un marido muy digno de respeto y honrado por todos. Ya veo que, como era viejo, enfermo y poco atractivo, has abandonado su compañÃa para aceptar por esposo a este joven, que parece un mendigo callejero.
Texto 21: ¡Oh, hija mÃa!, tú, que has nacido en una familia respetable, ¿cómo has dejado que tu conciencia se degradara de este modo?; ¿cómo has tenido la desvergüenza de buscar un amante? De ese modo estás degradando las dinastÃas de tu padre y de tu esposo, y las llevas hacia la vida infernal.
Texto 22: Sin embargo, Sukanya, muy orgullosa de su castidad, respondió a los reproches de su padre con una sonrisa y le dijo: «Mi querido padre, este joven que está a mi lado es en realidad tu yerno, el gran sabio Cyavana, que nació en la familia de Bhrgu».
Texto* 23: Sukanya explicó entonces cómo habÃa obtenido su esposo el hermoso cuerpo de un joven. El rey se sorprendió mucho, y, muy complacido, abrazó a su querida hija.
Texto* 24: Con su propio poder, Cyavana Muni invistió al rey Saryati de la capacidad de celebrar el soma-yajña. El muni ofreció una vasija llena de soma-rasa a los Asvini-kumaras, pese a que no tenÃan derecho a beberlo.
Texto* 25: El rey Indra, muy alterado y ciego de ira, empuñó impetuosamente su rayo dispuesto a matar a Cyavana Muni. Pero éste, con sus poderes, paralizó el brazo con que Indra sostenÃa el rayo.
Texto* 26: Aunque los Asvini-kumaras eran simples médicos y no tenÃan derecho a beber soma-rasa en los sacrificios, los semidioses decidieron que, a partir de entonces, les estarÃa permitido.
Texto* 27: El rey Saryati fue padre de tres hijos: Uttanabarhi, Ānarta y Bhurisena. Ānarta tuvo un hijo llamado Revata.
Texto* 28: ¡Oh, Maharaja Pariksit, subyugador de enemigos!, Revata construyó en las profundidades del océano el reino de Kusasthali, donde vivió gobernando las regiones de Ānarta, etc. Tuvo cien hijos muy buenos, el mayor de los cuales fue Kakudmi.
Texto 29: Kakudmi llevó a su propia hija, Revati, a Brahmaloka, que es trascendental a las tres modalidades de la naturaleza material, y allà pidió al Señor Brahma que le señalase un marido adecuado para ella.
Texto* 30: Cuando Kakudmi llegó allÃ, el Señor Brahma estaba tan ocupado escuchando las interpretaciones musicales de los gandharvas que no disponÃa de un momento para hablar con él. Por consiguiente, Kakudmi esperó, y, cuando los gandharvas completaron su interpretación, ofreció reverencias al Señor Brahma y le expuso su deseo, largo tiempo acariciado.
Texto* 31: Tras escuchar sus palabras, el Señor Brahma, que es muy poderoso, rió en voz alta y dijo a Kakudmi: ¡Oh, rey!, todos aquellos en quienes puedas haber pensado como yernos en lo más profundo de tu corazón han muerto ya con el paso del tiempo.
Texto 32: Han pasado ya veintisiete catur-yugas. Aquellos en quienes puedas haber pensado, asà como sus hijos, nietos y descendientes, se han ido ya. Ni de sus nombres queda rastro.
Texto* 33: ¡Oh, rey!, ve de inmediato y ofrece tu hija al Señor Baladeva, que todavÃa está en el mundo. Él es muy poderoso. En verdad, es la Suprema Personalidad de Dios, cuya porción plenaria es el Señor Visnu. Tu hija merece que Se la entregues en caridad.
Texto* 34: El Señor Baladeva es la Suprema Personalidad de Dios. Quien escucha y canta acerca de Él, se purifica. Él es siempre el bienqueriente de todas las entidades vivientes; por esa razón, ha descendido con todo Su séquito para purificar el mundo entero y disminuir su carga.
Texto* 35: Tras recibir esta orden del Señor Brahma, Kakudmi le ofreció reverencias y regresó a su propia morada. Entonces halló que su residencia estaba vacÃa, pues sus hermanos y otros familiares, que estaban viviendo en todas direcciones, la habÃan abandonado por temor de seres vivientes superiores como los yaksas.
Texto 36: A continuación, el rey entregó su muy hermosa hija en caridad al supremamente poderoso Baladeva; después se retiró de la vida mundana y se fue a Badarikasrama para complacer a Nara-Narayana.