evaḿ bruvāṇaḿ pitaraḿ
smayamānā śuci-smitā
uvāca tāta jāmātā
tavaiṣa bhṛgu-nandanaḥ
evam — de este modo; bruvāṇam — que estaba hablando y riñéndole; pitaram — a su padre; smayamānā — sonriente (pues era casta); śuci-smitā — entre risas; uvāca — contestó; tāta — ¡oh, mi querido padre!; jāmātā — yerno; tava — tuyo; eṣaḥ — este joven; bhṛgu-nandanaḥ — es Cyavana Muni (y ningún otro).
El padre riñó a la hija porque pensaba que había aceptado otro esposo, pero la hija sabía que era completamente casta y honesta, de modo que se mostraba sonriente. Cuando le explicó que su marido, Cyavana Muni, se había transformado en un joven, se sintió muy orgullosa de su castidad, y eso la hacía sonreír mientras hablaba con su padre.