tān nirīkṣya varārohā
sarūpān sūrya-varcasaḥ
ajānatī patiḿ sādhvī
aśvinau śaraṇaḿ yayau
tÄn — a ellos; nirÄ«ká¹£ya — al observar; vara-ÄrohÄ â€” la hermosa SukanyÄ; sa-rÅ«pÄn — todos ellos igual de hermosos; sÅ«rya-varcasaḥ — con un cuerpo tan refulgente como el Sol; ajÄnatÄ« — sin conocer; patim — a su esposo; sÄdhvÄ« — esa casta mujer; aÅ›vinau — en los AÅ›vinÄ«-kumÄras; Å›araṇam — refugio; yayau — buscó.
Sukanya pudo haber aceptado como esposo a cualquiera de los tres, pues no era posible distinguirles. Sin embargo, como era muy casta, se refugió en los Asvini-kumaras para que le informasen de cuál era su verdadero esposo. Una mujer casta nunca aceptarÃa a ningún hombre que no fuese su esposo, aunque hubiera otros tan hermosos y cualificados como él.