kasyacit tv atha kālasya
nāsatyāv āśramāgatau
tau pūjayitvā provāca
vayo me dattam īśvarau
kasyacit — después de algún (tiempo); tu — pero; atha — de este modo; kālasya — pasado algún tiempo; nāsatyau — los dos Aśvinī-kumāras; āśrama — a la morada de Cyavana Muni; āgatau — llegaron; tau — a esos dos; pūjayitvā — ofrecer respetuosas reverencias; provāca — dijo; vayaḥ — juventud; me — a mí; dattam — dad, por favor; īśvarau — puesto que vosotros podéis hacerlo.
Hay médicos celestiales, como los Asvini-kumaras, que pueden dar una nueva juventud incluso a personas de edad muy avanzada. De hecho, con sus poderes místicos, los grandes yogis pueden incluso devolver la vida a un cadáver, si la estructura del cuerpo está intacta. Esto lo hemos comentado ya en relación con el tratamiento que Sukracarya aplicó a los soldados de Bali Maharaja. La ciencia moderna todavía no ha descubierto cómo devolver la vida a un cadáver, ni cómo reponer la energía de la juventud en un cuerpo viejo, pero estos versos nos dan a entender que ese tipo de tratamientos son posibles; sólo se trata de asimilar el conocimiento de la información védica. Los Asvini-kumaras eran expertos en el Āyur-veda, como Dhanvantari. En cada disciplina de la ciencia material se aspira a una perfección, y para obtenerla es necesario consultar las Escrituras védicas. La perfección más elevada consiste en llegar a ser un devoto del Señor. Para alcanzar esa perfección hay que consultar el Srimad-Bhagavatam, que se considera el fruto maduro del árbol de deseos de las Escrituras védicas (nigama-kalpa-taror galitam phalam).