Texto 1: La Suprema Personalidad de Dios dijo: Mi querida madre, ¡oh, hija del rey!, ahora te explicaré el sistema de yoga, que tiene por objeto la concentración de la mente. Quien practique este sistema puede llegar a un estado de dicha y avanzar progresivamente hacia el sendero de la Verdad Absoluta.
Texto 2: El yogi debe ejecutar sus deberes prescritos, lo mejor que pueda, y evitar los que no le correspondan. Debe estar satisfecho con las ganancias que obtenga por la gracia del Señor, y debe adorar los pies de loto de un maestro espiritual.
Texto 3: Debe dejar de ejecutar prácticas religiosas convencionales y sentirse atraÃdo por las que conducen a la salvación. Debe ser muy frugal en sus comidas, y vivir siempre en un lugar apartado, a fin de poder alcanzar la perfección más elevada de la vida.
Texto 4: Debe practicar la no violencia y la veracidad, no debe robar, y debe estar satisfecho con poseer lo que necesite para su manutención. Debe abstenerse de vida sexual, ejecutar austeridad, ser limpio, estudiar los Vedas y adorar la forma suprema de la Suprema Personalidad de Dios.
Texto 5: Debe guardar voto de silencio, volverse constante por medio de la práctica de posturas de yoga, controlar la respiración del aire vital, retirar los sentidos de los objetos de los sentidos y, de este modo, concentrar la mente en el corazón.
Texto 6: Fijar el aire vital y la mente en uno de los seis cÃrculos de la circulación del aire vital en el cuerpo, concentrando de este modo la mente en los pasatiempos trascendentales de la Suprema Personalidad de Dios, se denomina samadhi, o samadhana, de la mente.
Texto 7: Siguiendo estos procesos, o cualquier otro proceso verdadero, debe controlar la mente, que está contaminada y desenfrenada y siempre se siente atraÃda por el disfrute material, y fijarla en pensar en la Suprema Personalidad de Dios.
Texto 8: Después de controlar la mente y las posturas de sentarse, debe extender un asiento en un lugar apartado y santificado, sentarse allà en una postura fácil, manteniendo el cuerpo derecho, y practicar el control del aliento.
Texto 9: El yogi debe despejar el paso del aire vital respirando de la siguiente manera: después de inhalar muy profundamente, debe retener el aliento, y, finalmente, exhalar. O, invirtiendo el proceso, puede exhalar primero, sostener el aliento fuera, y, finalmente, inhalar. Esto se hace para que la mente se estabilice y se libere de las perturbaciones externas.
Texto 10: Los yogis que practican esos ejercicios respiratorios se liberan muy pronto de todas las perturbaciones mentales, tal como el oro, que poniéndolo en el fuego y aventándolo, queda libre de toda impureza.
Texto 11: Con la práctica del proceso de pranayama, el yogi puede eliminar la contaminación de su condición fisiológica, y concentrando la mente puede liberarse de todas las actividades pecaminosas. Para liberarse de la relación con la materia, debe refrenar los sentidos, y la meditación en la Suprema Personalidad de Dios puede liberarle de las tres modalidades del apego material.
Texto 12: Cuando su mente se ha purificado perfectamente mediante esta práctica, debe concentrarse en la punta de la nariz, con los ojos entreabiertos, y debe ver la forma de la Suprema Personalidad de Dios.
Texto 13: La Suprema Personalidad de Dios tiene un rostro alegre, semejante al loto, con ojos rojizos como el interior de un loto, y un cuerpo oscuro como los pétalos del loto azul. Lleva una concha, un disco y una maza en tres de Sus manos.
Texto 14: Una prenda brillante, amarillenta como los filamentos del loto, cubre Sus caderas. En Su pecho lleva la marca de Srivatsa, un bucle de cabello blanco. De Su cuello pende la brillante joya Kaustubha.
Texto 15: Alrededor del cuello lleva también un collar de atractivas flores silvestres, en torno a los cuales zumba un enjambre de abejas intoxicadas por su deliciosa fragancia. Una gargantilla de perlas, una corona y sendos pares de pulseras, brazaletes y ajorcas, complementan Su suntuosa ornamentación.
Texto 16: Él está de pie en el loto del corazón de Su devoto. Lleva un cinturón alrededor del vientre y las caderas. Su figura es sumamente encantadora, y Su aspecto sereno alegra los ojos y el alma de los devotos que Le contemplan.
Texto 17: El Señor es eternamente muy hermoso, y es digno de la adoración de todos los habitantes de todos los planetas. Siempre es joven y siempre está deseoso de otorgar Su bendición a Sus devotos.
Texto 18: Las glorias del Señor siempre son dignas de ser cantadas, pues realzan las de Sus devotos. Por lo tanto, el yogi debe meditar en la Suprema Personalidad de Dios y en Sus devotos. Debe meditar en la forma eterna del Señor hasta que su mente esté fija.
Texto 19: Siempre inmerso en ese servicio devocional, el yogi visualiza en su interior al Señor moviéndose, acostado, de pie, o sentado, pues los pasatiempos del Señor Supremo son siempre hermosos y atractivos.
Texto 20: Al fijar la mente en la forma eterna del Señor, el yogi no debe hacerse una idea de conjunto de todos Sus miembros, sino que debe fijarla en cada miembro del Señor por separado.
Texto 21: En primer lugar, el devoto debe concentrar la mente en los pies de loto del Señor, que están adornados con las marcas de un rayo, una aguijada, una bandera y un loto. El esplendor de Sus hermosas uñas como rubÃes es como la órbita de la Luna, y despeja la densa oscuridad del corazón.
Texto 22: ¡Cuánto más bendito se vuelve el bendito Señor Siva por llevar sobre su cabeza las sagradas aguas del Ganges, cuya fuente es el agua que lavó los pies de loto del Señor! Los pies del Señor actúan como rayos arrojados para destrozar la montaña de pecado acumulada en la mente del devoto meditador. Por consiguiente, hay que meditar en los pies de loto del Señor durante mucho tiempo.
Texto 23: El yogi debe fijar en su corazón las actividades de Laksmi, la diosa de la fortuna, a quien todos los semidioses adoran y que es la madre de Brahma, la persona suprema. Siempre se la puede encontrar dando masaje en las piernas y los muslos al Señor trascendental, sirviéndole de esa manera con gran esmero.
Texto 24: A continuación, el yogi debe fijar la mente meditando en los muslos de la Personalidad de Dios, que son el depósito de toda energÃa. Los muslos del Señor son de color azul blanquecino, como el brillo de la flor de linaza, y cuando el Señor viaja montado en Garuda, tienen un aspecto sumamente agradable. El yogi debe contemplar también Sus redondeadas caderas, ceñidas con un cinturón sobrepuesto al exquisito dhoti de seda amarilla que desciende hasta Sus tobillos.
Texto 25: Después, el yogi debe meditar en el ombligo del Señor, que está en el centro de Su abdomen y es como la Luna. Es el fundamento del universo entero, y de él brota el tallo de loto que contiene todos los sistemas planetarios. El loto es la residencia de Brahma, el primer ser creado. Del mismo modo, el yogi debe concentrar la mente en las tetillas del Señor, que son como dos exquisitas esmeraldas y tienen un aspecto blanquecino debido a los rayos de los collares de perlas que, blancas como la leche, adornan Su pecho.
Texto 26: Después, el yogi debe meditar en el pecho de la Suprema Personalidad de Dios, que es la morada de la diosa Maha-Laksmi. Para la mente, el pecho del Señor es la fuente de todo placer trascendental, y para los ojos es la satisfacción plena. Luego, el yogi debe grabar en su mente el cuello de la Personalidad de Dios, a quien adora el universo entero. El cuello del Señor sirve para realzar la belleza de la joya Kaustubha, el colgante que lleva sobre el pecho.
Texto 27: Seguidamente, el yogi debe meditar en los cuatro brazos del Señor, que son la fuente de todos los poderes de los semidioses que controlan las diversas funciones de la naturaleza material. Luego debe concentrarse en los brillantes adornos, pulidos por la rotación de la montaña Mandara. También debe contemplar convenientemente el disco del Señor, el cakra Sudarsana, de mil radios y deslumbrante resplandor, y la concha, que es como un cisne en Su palma semejante al loto.
Texto 28: El yogi debe meditar en Kaumodaki, la muy querida maza del Señor. Esta maza aplasta a los demonios, soldados siempre enemistosos, y está untada con su sangre. Debe concentrarse también en el hermoso collar de flores que el Señor lleva al cuello, siempre rodeado de abejorros que zumban con un agradable sonido, y debe meditar en la gargantilla de perlas de Su cuello, que se considera la representación de las entidades vivientes puras que están siempre ocupadas en Su servicio.
Texto 29: El yogi debe entonces meditar en el semblante de loto del Señor. Sintiendo compasión por las ansiedades de los devotos, Él manifiesta en el mundo Sus diversas formas. Su nariz es prominente, y Sus brillantes pendientes en forma de cocodrilo iluminan, al moverse, Sus mejillas claras como el cristal con sus destellos.
Texto 30: Seguidamente, el yogi medita en el hermoso rostro del Señor, adornado con rizos de cabello y decorado con ojos como el loto y saltarinas cejas. Su elegancia pondrÃa en ridÃculo la de un loto rodeado de un enjambre de abejas y la de dos peces nadando juntos.
Texto 31: Los yogis deben contemplar, llenos de devoción, las frecuentes miradas compasivas de los ojos del Señor, pues calman las tres espantosas clases de agonÃas de Sus devotos. Sus miradas, acompañadas de sonrisas amorosas, están repletas de abundante gracia.
Texto 32: El yogi debe meditar también en la sonrisa llena de benevolencia del Señor Sri Hari. Para todos los que se postran ante Él, esa sonrisa seca el océano de lágrimas causadas por el intenso dolor. De la misma manera, el yogi debe meditar en las arqueadas cejas del Señor, que Su potencia interna manifiesta para hechizar al dios del sexo para bien de los sabios.
Texto 33: Con devoción empapada de amor y afecto, el yogi debe meditar en lo profundo de su corazón en la risa del Señor Visnu. La risa de Visnu es tan cautivadora que se puede meditar en ella fácilmente. Cuando el Señor Supremo rÃe, se pueden ver Sus pequeños dientes, que parecen capullos de jazmÃn sonrosados por el esplendor de Sus labios. Una vez que consagre su mente a esto, el yogi ya no debe desear ver nada más.
Texto 34: Siguiendo este método, el yogi cultiva gradualmente amor puro por la Suprema Personalidad de Dios, Hari. A medida que progresa en el servicio devocional, el vello de su cuerpo se eriza, debido al excesivo júbilo, y se baña constantemente en un torrente de lágrimas provocadas por el intenso amor. De modo gradual, incluso la mente, que utilizó como medio para atraer al Señor tal como se atrae a un pez con un anzuelo, se retrae de la actividad material.
Texto 35: Cuando la mente, de este modo, se libera por completo de la contaminación material y se desapega de los objetivos materiales, es como la llama de una lámpara. En ese momento, está verdaderamente ajustada a la mente del Señor Supremo y se puede percibir que es una con Él, porque está libre del flujo interactivo de las cualidades materiales.
Texto 36: De este modo, la mente que ha llegado a la etapa trascendental más elevada se aparta de las reacciones materiales y se sitúa en su propia gloria, trascendental a todos los conceptos materiales de felicidad y aflicción. El yogi comprende entonces la verdad de su relación con la Suprema Personalidad de Dios. Descubre que el placer y el dolor, junto con sus interacciones, que él atribuÃa a su propio ser, en realidad se deben al ego falso, que es producto de la ignorancia.
Texto 37: Habiendo recuperado su verdadera identidad, el alma perfectamente iluminada no es consciente de los movimientos y actividades del cuerpo material, tal como una persona ebria no puede entender si está vestida o no.
Texto 38: La Suprema Personalidad de Dios se hace cargo del cuerpo y los sentidos del yogi liberado, cuyas funciones prosiguen hasta que las actividades que tenÃa destinadas llegan a su fin. El devoto liberado, consciente de su posición constitucional y por ello situado en samadhi, la etapa más perfecta del yoga, no acepta como suyos los subproductos del cuerpo material. De este modo, considera que sus actividades fÃsicas son como las actividades de un cuerpo en un sueño.
Texto 39: Debido a un gran afecto por la familia y las riquezas, aceptamos como nuestros unos hijos y algún dinero, y debido al afecto que sentimos por el cuerpo material, creemos que es nuestro. Pero en realidad, tal como podemos entender que la familia y las riquezas son diferentes de nosotros, el alma liberada puede entender que ella y su cuerpo no son lo mismo.
Texto 40: El fuego ardiente es distinto de las llamas, de las chispas y del humo, aunque todos ellos están estrechamente relacionados, porque nacen de la misma leña encendida.
Texto 41: La Suprema Personalidad de Dios, que recibe el nombre de param brahma, es el observador. Él es diferente del alma jiva - la entidad viviente individual - , la cual se encuentra combinada con los sentidos, los cinco elementos y la conciencia.
Texto 42: Un yogi debe ver a la misma alma en todas las manifestaciones, pues todo lo que existe es manifestación de las diversas energÃas del Supremo. De este modo, la visión del devoto no debe hacer diferencias entre las entidades vivientes. Quien asà ve, comprende al Alma Suprema.
Texto 43: Tal como el fuego se manifiesta en maderas de formas distintas, también el alma espiritual pura, bajo diferentes condiciones de la naturaleza material, se manifiesta en cuerpos diferentes.
Texto 44: De esta manera, el yogi puede alcanzar la autorrealización después de conquistar el insuperable hechizo de maya, que se presenta a la vez como la causa y el efecto de la manifestación material y que, por ello, es muy difÃcil de entender.