Texto* 1: Sukadeva Gosvami dijo: ¡Oh, Maharaja Pariksit!, Yayati estaba muy apegado a la mujer. Sin embargo, con el paso del tiempo, el disfrute sexual y sus malos efectos llegaron a asquearle. Entonces renunció a ese modo de vida y narró a su querida esposa la siguiente historia.
Texto 2: Mi queridÃsima esposa, hija de Sukracarya, en este mundo ha habido alguien que fue igual a mÃ. Escucha, por favor, mientras te cuento la historia de su vida. Los que se han retirado de la vida familiar siempre se lamentan cuando escuchan la historia de ese jefe de familia.
Texto 3: Un macho cabrÃo, que vagaba por el bosque buscando comida para satisfacer sus sentidos, se acercó por casualidad a un pozo. En el pozo descubrió a una cabra que, por la influencia de los resultados de sus actividades fruitivas, habÃa caÃdo allà y se encontraba desamparada.
Texto 4: Tras considerar la forma de sacar a la cabra del pozo, el lujurioso macho cavó la tierra de la boca del pozo con las puntas de sus astas, hasta que la hembra pudo salir sin dificultad.
Texto 5-6: Cuando salió del pozo y vio al hermoso macho, aquella cabra de bien formadas ancas lo deseó por esposo. Al igual que ella, muchas otras cabras hembras desearon casarse con aquel macho, pues poseÃa una bella estructura corporal, barba y bigote bien poblados, y era experto en la eyaculación de semen y en el arte de la relación sexual. AsÃ, con la locura que manifiestan los poseÃdos por fantasmas, el mejor de los machos cabrÃos se sintió atraÃdo por todas aquellas cabras y se ocupó en actividades eróticas, olvidando de modo natural su verdadero interés en la autorrealización.
Texto* 7: Un dÃa, la cabra que habÃa caÃdo al pozo vio a su querido macho realizando el acto sexual con otra cabra; esas actividades del macho eran más de lo que ella podÃa consentir.
Texto 8: Dolida por el comportamiento adúltero de su esposo, la cabra pensó que aquel macho no era un verdadero amigo, sino que era duro de corazón y que su amistad era sólo momentánea. AsÃ, en vista de la lujuria de su marido, lo abandonó y regresó con su antiguo protector.
Texto* 9: Muy entristecido, el macho cabrÃo, que era sumiso a su esposa, fue tras la cabra por el camino e hizo todo lo que pudo por halagarla, pero no logró calmarla.
Texto 10: La cabra fue a la casa de un brahmana que mantenÃa a otra cabra, y ese brahmana, muy enfadado, cortó al macho cabrÃo su bolsa de testÃculos. Más tarde, ante el ruego de la cabra, el brahmana se los implantó de nuevo con el poder del yoga mÃstico.
Texto 11: Mi querida esposa, cuando le fueron reimplantados los testÃculos, el macho cabrÃo volvió a disfrutar con la cabra a la que habÃa sacado del pozo. Asà ha estado disfrutando desde hace muchÃsimos años, pero todavÃa hoy no ha logrado sentirse satisfecho.
Texto 12: ¡Oh, mi querida esposa de hermosas cejas!, yo soy exactamente igual a ese macho cabrÃo, pues mi inteligencia es tan pobre que, cautivado por tu belleza, he olvidado la verdadera tarea de la autorrealización.
Texto 13: La persona lujuriosa no puede satisfacer su mente aunque posea en abundancia toda clase de bienes mundanos, como arroz, cebada y otros cereales, oro, animales y mujeres. Nada puede satisfacerle.
Texto 14: Del mismo modo que el fuego no disminuye cuando se vierte mantequilla en él, sino que se aviva todavÃa más, el esfuerzo por apagar los deseos de disfrute mediante el disfrute ininterrumpido nunca da resultado. [De hecho, debemos abandonar voluntariamente los deseos materiales.]
Texto 15: El hombre que ni es envidioso ni desea el mal a nadie es una persona ecuánime. Esa persona ve felicidad en todas las direcciones.
Texto 16: A quienes están demasiado apegados al disfrute material, les es muy difÃcil abandonar la complacencia de los sentidos. Ni siquiera en la vejez, cuando están completamente inválidos, les es posible abandonar esos deseos. Por lo tanto, quien realmente desee la felicidad, debe abandonar esos deseos insatisfechos, que son la causa de todos los problemas.
Texto 17: Un hombre nunca debe aceptar un asiento compartido con una mujer, aunque sea su propia madre, su hermana o su hija, pues los sentidos son tan fuertes que, por avanzado que sea en el cultivo de conocimiento, puede sentirse atraÃdo por la vida sexual.
Texto 18: Llevo ya mil años enteros disfrutando del placer de los sentidos, pero mi deseo de disfrutar de esos placeres es cada dÃa mayor.
Texto 19: Por consiguiente, ahora voy a abandonar todos esos deseos y a meditar en la Suprema Personalidad de Dios. Libre del prestigio falso y de las dualidades de la invención mental, viviré en el bosque con los animales.
Texto 20: La persona que sabe que la felicidad material, buena o mala, en esta vida o en la siguiente, en este planeta o en los planetas celestiales, es temporal e inútil, y que una persona inteligente no debe tratar de disfrutar de esas cosas, y ni siquiera pensar en ellas, conoce verdaderamente el ser. Esa persona autorrealizada sabe perfectamente que la felicidad material es la causa misma de la perpetuación de la existencia material y del olvido de la propia posición constitucional.
Texto* 21: Sukadeva Gosvami dijo: Después de hablar de ese modo a su esposa, Devayani, el rey Yayati, libre ahora de todos los deseos materiales, llamó a Puru, su hijo menor, y le devolvió la juventud que le habÃa cambiado por su vejez.
Texto* 22: El rey Yayati dio el sudeste a su hijo Druhyu, el sur a su hijo Yadu, el oeste a su hijo Turvasu, y el norte a su hijo Anu. De ese modo dividió el reino.
Texto* 23: Yayati coronó a Puru, su hijo menor, como emperador del mundo entero y propietario de todas sus riquezas, y puso a todos sus hermanos bajo su dominio, aunque eran mayores que él.
Texto 24: Después de muchÃsimos años de disfrute, ¡oh, rey Pariksit!, Yayati se habÃa acostumbrado a la complacencia de los sentidos, pero en un momento la abandonó por entero, como un pájaro que sale volando de su nido tan pronto como le crecen las alas.
Texto 25: Por haberse entregado plenamente a la Suprema Personalidad de Dios, Vasudeva, el rey Yayati se liberó por completo de la contaminación de las modalidades materiales de la naturaleza. Debido a su estado de autorrealización, logró fijar la mente en la Realidad Trascendental [Parabrahman, Vasudeva], y de ese modo acabó por elevarse a la posición de sirviente personal del Señor.
Texto 26: Cuando escuchó la narración de Maharaja Yayati acerca del macho cabrÃo y su hembra, Devayani entendió que aquella historia, bajo la apariencia de una divertida anécdota, no era una simple broma de las que suelen intercambiarse los esposos, sino que pretendÃa despertar en ella la conciencia de su posición constitucional.
Texto 27-28: Devayani, la hija de Sukracarya, se dio entonces cuenta de que los vÃnculos materiales con el esposo, los amigos y los familiares, son como los que se establecen entre los turistas en un hotel. Los vÃnculos con la sociedad, la amistad y el amor son creación de la maya de la Suprema Personalidad de Dios, exactamente como en un sueño. Por la gracia de Krsna, Devayani abandonó su posición imaginaria en el mundo material. Fijando su mente por completo en Krsna, logró liberarse de los cuerpos denso y sutil.
Texto 29: ¡Oh, Señor Vasudeva!, ¡oh, Suprema Personalidad de Dios!, Tú eres el creador de toda la manifestación cósmica. Tú vives en forma de Superalma en el corazón de todos, y eres más pequeño que lo más pequeño, aunque también eres más grande que lo más grande, y eres omnipresente. Tú actitud es completamente silenciosa, pues no tienes que hacer nada, pero eso se debe a Tu naturaleza omnipresente y a que gozas de plenitud en toda clase de opulencias. Por ello Te ofrezco respetuosas reverencias.