sā sannivāsaḿ suhṛdāḿ
prapāyām iva gacchatām
vijñāyeśvara-tantrāṇāḿ
māyā-viracitaḿ prabhoḥ
sarvatra sańgam utsṛjya
svapnaupamyena bhārgavī
kṛṣṇe manaḥ samāveśya
vyadhunol lińgam ātmanaḥ
sā — Devayānī; sannivāsam — vivir en compañía; suhṛdām — de amigos y familiares; prapāyām — en un lugar donde se sirve agua; iva — como; gacchatām — de turistas que van de excursión de un lugar a otro; vijñāya — entender; īśvara-tantrāṇām — bajo la influencia de las estrictas leyes de la naturaleza; māyā-viracitam — las leyes impuestas por māyā, la energía ilusoria; prabhoḥ — de la Suprema Personalidad de Dios; sarvatra — en todas partes en el mundo material; saṅgam — compañía; utsṛjya — abandonar; svapna-aupamyena — por analogía con un sueño; bhārgavī — Devayānī, la hija de Śukrācārya; kṛṣṇe — al Señor Kṛṣṇa; manaḥ — atención completa; samāveśya — fijando; vyadhunot — abandonó; liṅgam — los cuerpos denso y sutil; ātmanaḥ — del alma.
Debemos convencernos de que somos almas espirituales, partes integrales del Brahman Supremo, Krsna, pero que, por alguna razón, hemos sido atrapados por las cubiertas materiales de los cuerpos densos y sutiles, compuestos de tierra, agua, fuego, aire, éter, mente, inteligencia y ego falso. Debemos saber que los vínculos con la sociedad, la amistad, el amor, el nacionalismo, la religión, etc., no son más que creaciones de maya. Nuestro único deber es volvernos conscientes de Krsna y ofrecer a Krsna todo el servicio que nos sea posible en nuestra condición de seres vivos. De ese modo nos liberaremos del cautiverio material. Por la gracia de Krsna, Devayani alcanzó ese estado gracias a las instrucciones de su esposo.