śṛṇu bhārgavy amūḿ gāthāḿ
mad-vidhācaritāḿ bhuvi
dhīrā yasyānuśocanti
vane grāma-nivāsinaḥ
śṛṇu — escucha, por favor; bhārgavi — ¡oh, hija de Śukrācārya!; amūm — esta; gāthām — historia; mat-vidhā — que reproduce exactamente mi conducta; ācaritām — conducta; bhuvi — en este mundo; dhīrāḥ — los que son sobrios e inteligentes; yasya — de quien; anuśocanti — se lamentan mucho; vane — en el bosque; grāma-nivāsinaḥ — muy apegados al disfrute materialista.
Las personas que viven en los pueblos y ciudades son grama-nivasis, mientras que las que viven en el bosque son vana-vasis o vanaprasthas. Los vanaprasthas, que se han retirado de la vida familiar, suelen lamentarse de su pasado, pues la vida familiar les empeñó en el intento de satisfacer deseos de disfrute. Prahlada Maharaja dijo que la vida familiar es el pozo más oscuro que existe (hitvatma-patam grham andha-kupam), y que se debe abandonar lo antes posible. Cuando alguien se concentra continua o permanentemente en vivir con su familia, debe entenderse que se está matando a sí mismo. Por lo tanto, la civilización védica recomienda que, una vez cumplidos los cincuenta años, el hombre casado debe abandonar la vida familiar y retirarse al bosque (vana). Cuando ha adquirido experiencia y se ha acostumbrado a la vida retirada de vanaprastha, debe entrar en la orden de sannyasa. Vanam gato yad dharim asrayeta. Sannyasa significa adoptar una vida de completa dedicación al servicio del Señor. La civilización védica recomienda, por lo tanto, cuatro diferentes etapas de vida: brahmacarya, grhastha, vanaprastha y sannyasa. El casado debe sentirse muy avergonzado de permanecer con su familia, sin elevarse a las dos etapas superiores, es decir, vanaprastha y sannyasa.