तस्यतत्र द्विजः कश्चिदजास्वाम्यच्छिनद् रुषा ।
लम्बन्तं वृषणं भूयः सन्दधेऽर्थाय योगवित् ॥१०॥

tasya tatra dvijaḥ kaścid

ajā-svāmy acchinad ruṣā

lambantaḿ vṛṣaṇaḿ bhūyaḥ

sandadhe 'rthāya yogavit

tasya — del macho cabrío; tatra — debido a ello; dvijaḥ — brāhmaṇa; kaścit — cierto; ajā-svāmī — que mantenía a otra cabra; acchinat — castró, volvió afeminado; ruṣā — por la ira; lambantam — largos; vṛṣaṇam — testículos; bhūyaḥ — de nuevo; sandadhe — unió; arthāya — por su propio interés; yoga-vit — experto en los poderes místicos del yoga.


Texto

La cabra fue a la casa de un brahmana que mantenía a otra cabra, y ese brahmana, muy enfadado, cortó al macho cabrío su bolsa de testículos. Más tarde, ante el ruego de la cabra, el brahmana se los implantó de nuevo con el poder del yoga místico.

Significado

En este verso se describe a Sukracarya como el esposo de otra cabra. Esa imagen indica que, en toda sociedad, sea superior o inferior a la sociedad humana, la relación entre marido y mujer es idéntica a la que se da entre la cabra y su macho, pues la relación material entre hombre y mujer se basa en el sexo. Yan maithunadi-grhamedhi-sukham hi tuccham. Sukracarya era un verdadero experto, un acarya, en los asuntos de la vida familiar, que implican la transmisión del semen del macho cabrío a la cabra. Las palabras kascid aja-svami indican expresamente que Sukracarya no era mejor que Yayati, pues ambos centraban su interés en asuntos familiares que eran producto del semen, sukra. Sukracarya maldijo a Yayati a envejecer, de modo que nunca más pudiera entregarse a la vida sexual, pero, cuando vio que ese castigo, la castración, perjudicaría también a su propia hija, se valió de su poder místico para reimplantar a Yayati su masculinidad. Puesto que empleó los poderes del yoga místico en asuntos de familia, y no para comprender a la Suprema Personalidad de Dios, su demostración de magia yóguica no era mejor que las actividades de las cabras y sus machos. El poder yóguico debe utilizarse para percibir a la Suprema Personalidad de Dios. Ése es su uso correcto. En la Bhagavad-gita (6.47), el propio Señor recomienda:

yoginam api sarvesam
mad-gatenantaratmana
sraddhavan bhajate yo mam
sa me yuktatamo matah

«De todos los yogis, aquel que tiene una gran fe y siempre mora en Mí, piensa en Mí y Me ofrece servicio amoroso trascendental, es el que está más íntimamente unido a Mí en yoga y es el más elevado de todos. Ésa es Mi opinión».