yadā na kurute bhāvaḿ
sarva-bhūteṣv amańgalam
sama-dṛṣṭes tadā puḿsaḥ
sarvāḥ sukhamayā diśaḥ
yadā — cuando; na — no; kurute — hace; bhāvam — una actitud diferente, de apego o envidia; sarva-bhūteṣu — hacia todas las entidades vivientes; amaṅgalam — poco auspicioso; sama-dṛṣṭeḥ — por ser ecuánime; tadā — en ese momento; puṁsaḥ — de la persona; sarvāḥ — todas; sukha-mayāḥ — llenas de felicidad; diśaḥ — las direcciones.
Prabodhananda Sarasvati dice: visvam purna-sukhayate: La persona que, por la misericordia del Señor Caitanya, se vuelve consciente de Krsna, ve felicidad en el mundo entero y ya no anhela nada más. En la etapa de brahma-bhuta, el plano de la iluminación espiritual, no existen ni la lamentación ni el anhelo material (na socati na kaṅksati). Mientras vivamos en el mundo material, seguirán sucediéndose acciones y reacciones, pero, cuando esas acciones y reacciones materiales no nos afectan, se debe entender que estamos libres del peligro de caer víctimas de los deseos materiales. Este verso nos habla de las características de la persona que ha saciado sus deseos de disfrute. Srila Visvanatha Cakravarti Thakura dice que una persona que no envidia ni a su propio enemigo, sino que le desea el bien, y que no espera honores de nadie, debe ser considerada un paramahamsa, alguien que ha dominado por completo los deseos de disfrute y de complacencia sensual.