Texto* 1: Sukadeva Gosvami continuó: Al ver que la refulgencia de su morada, Brahmaloka, quedaba apagada ante el intenso resplandor de las uñas del pie del Señor Vamanadeva, el Señor Brahma, el que nació de una flor de loto, se acercó a la Suprema Personalidad de Dios. Aunque iba acompañado por todos los grandes sabios, con Marici al frente, y por yogis como Sanandana, ¡oh, rey!, en presencia de aquel deslumbrante resplandor, hasta el Señor Brahma y su séquito parecÃan insignificantes.
Texto* 2-3: Entre las grandes personalidades que acudieron a adorar los pies de loto del Señor, se encontraban aquellos que habÃan alcanzado la perfección en el dominio de sà mismos y en los principios regulativos; también habÃa expertos en lógica, en historia, en cultura general y en la sección de las Escrituras védicas que recibe el nombre de kalpa [que trata de antiguos episodios históricos]. Otros eran expertos en los complementos de los Vedas, como la Brahma-samhita, en el conocimiento de los Vedas propiamente dichos [Sama, Yajur, Ṛg y Atharva], o en el conocimiento védico suplementario [Ä€yur-veda, Dhanur-veda, etc.]. Estaban también quienes se habÃan liberado de las reacciones de las actividades fruitivas mediante el conocimiento trascendental obtenido con la práctica de yoga. Y, en fin, aquellos que habÃan alcanzado una morada en Brahmaloka, no por medio del karma común y corriente, sino gracias a su avance en el cultivo del conocimiento védico. Llenos de devoción, adoraron con oblaciones de agua el pie que el Señor Supremo habÃa levantado. A continuación, el Señor Brahma, el que nació de la flor de loto que emana del ombligo del Señor Visnu, ofreció oraciones al Señor.
Texto 4: ¡Oh, rey!, el agua del kamandalu del Señor Brahma lavó los pies de loto del Señor Vamanadeva, que recibe el nombre de Urukrama, «el que realiza actividades maravillosas». De ese modo, aquel agua se volvió tan pura que se transformó en el agua del Ganges, que fluye desde el cielo purificando los tres mundos como la fama pura de la Suprema Personalidad de Dios.
Texto 5: El Señor Brahma y todas las deidades regentes de los sistemas planetarios adoraron entonces al Señor Vamanadeva, su amo supremo, que habÃa reducido Su forma omnipresente hasta adoptar de nuevo Su forma original. Para ello, reunieron todos los artÃculos y elementos necesarios.
Texto* 6-7: Entonces adoraron al Señor ofreciéndole flores fragantes, agua, padya y arghya, pasta de sándalo y de aguru, incienso, lámparas, crema de arroz, cereales enteros, frutas, raÃces y brotes. Mientras Le adoraban, ofrecÃan oraciones referidas a las gloriosas actividades del Señor y exclamaban: «¡Jaya! ¡Jaya!». También danzaban, cantaban y hacÃan sonar instrumentos musicales, caracolas y timbales, adorando de esa forma al Señor.
Texto* 8: Jambavan, el rey de los osos, también se unió a la ceremonia. Haciendo sonar su bugle en todas direcciones, proclamó una gran fiesta para celebrar la victoria del Señor Vamanadeva.
Texto* 9: Los demonÃacos seguidores de Maharaja Bali se irritaron mucho al ver que su señor, que celebró sacrificios con gran determinación, habÃa perdido todas sus posesiones, pues Vamanadeva se las habÃa quitado con la excusa de pedirle tres pasos de tierra. Entonces dijeron las siguientes palabras.
Texto* 10: «En verdad que este Vamana no es un brahmana, sino el Señor Visnu, el peor engañador que existe. Ha adoptado la forma de un brahmana para ocultar Su verdadera forma y actuar en beneficio de los semidioses.
Texto* 11: «Nuestro señor, Bali Maharaja, ha renunciado a su potestad de castigo, pues asà se lo exige la celebración del yajña. Y nuestro eterno enemigo, Visnu, Se ha aprovechado de ello; disfrazado de mendigo brahmacari, le ha quitado todas sus posesiones.
Texto* 12: «Nuestro señor, Bali Maharaja, es siempre muy fiel a la verdad, y especialmente en estas circunstancias, cuando ha sido iniciado para celebrar un sacrificio. Él siempre es bueno y misericordioso con los brahmanas, y jamás podrÃa mentir.
Texto* 13: «Por lo tanto, nuestro deber es matar a este Vamanadeva, el Señor Visnu. Ése es nuestro principio religioso, la manera de servir a nuestro señor.» Después de tomar esta decisión, los demonÃacos seguidores de Maharaja Bali empuñaron sus armas con ánimo de matar a Vamanadeva.
Texto* 14: ¡Oh, rey!, los demonios, muy irritados y con la ira que les caracteriza, empuñaron sus lanzas y tridentes, y, contra la voluntad de Bali Maharaja, arremetieron contra el Señor Vamanadeva para matarle.
Texto* 15: ¡Oh, rey!, al ver que los soldados de los demonios se lanzaban violentamente contra ellos, los sirvientes del Señor Visnu sonrieron. Empuñando sus armas, les ordenaron que depusieran su actitud.
Texto* 16-17: Nanda, Sunanda, Jaya, Vijaya, Prabala, Bala, Kumuda, Kumudaksa, Visvaksena, Patattrirat [Garuda], Jayanta, Srutadeva, Puspadanta y Satvata acompañaban al Señor Visnu. Eran tan poderosos como diez mil elefantes, y comenzaron a matar a los soldados de los demonios.
Texto* 18: Bali Maharaja, al ver que los sirvientes del Señor Visnu estaban acabando con sus soldados, recordó la maldición de Sukracarya y prohibió a sus hombres continuar la lucha.
Texto* 19: ¡Oh, Vipracitti, Rahu, Nemi, escuchad mis palabras, por favor! No luchéis. Deteneos inmediatamente, pues este momento no es favorable para nosotros.
Texto* 20: ¡Oh, daityas!, ningún esfuerzo humano podrÃa acabar con la Suprema Personalidad de Dios, que puede traer la felicidad y el sufrimiento a todas las entidades vivientes.
Texto* 21: Antes, el supremo factor tiempo, que representa a la Suprema Personalidad de Dios, estaba de nuestra parte y no favorecÃa a los semidioses, pero ahora ese mismo factor tiempo está en contra nuestra.
Texto* 22: El tiempo es una representación de la Suprema Personalidad de Dios, y nadie puede vencerlo con el poder material, los consejos de los ministros, la inteligencia, la diplomacia, mantras mÃsticos, drogas, hierbas, fortificaciones o ningún otro procedimiento.
Texto 23: Cuando la providencia os dio el poder, vencisteis a un gran número de seguidores del Señor Visnu. Pero hoy, esos mismos seguidores rugen como leones, llenos de júbilo por habernos vencido.
Texto* 24: i la providencia no está de nuestra parte, no podremos lograr la victoria. Por lo tanto, debemos esperar al momento favorable en que nos sea posible derrotarles.
Texto* 25: Sukadeva Gosvami continuó: ¡Oh, rey!, obedeciendo la orden de su señor, Bali Maharaja, todos los jefes de los demonios y daityas entraron en las regiones inferiores del universo, conducidos por los soldados de Visnu.
Texto 26: A continuación, en el dÃa de soma-pana, una vez terminado el sacrificio, Garuda, el rey de las aves, que comprendÃa el deseo de su amo, arrestó a Bali Maharaja atándole con las cuerdas de Varuna.
Texto* 27: Cuando el Señor Visnu, que es el más poderoso, hubo asà arrestado a Bali Maharaja, en los sistemas planetarios superiores e inferiores, y en todas las direcciones del universo, se levantó un gran clamor de lamentación.
Texto 28: ¡Oh, rey!, la Suprema Personalidad de Dios, Vamanadeva, habló entonces al muy magnánimo y famoso Bali Maharaja, a quien habÃa arrestado atándole con las cuerdas de Varuna. Aunque habÃa perdido todo su brillo corporal, Bali Maharaja permanecÃa firme en su determinación.
Texto* 29: ¡Oh, rey de los demonios!, tú Me has prometido tres pasos de tierra, pero Yo he ocupado todo el universo con dos pasos. Piensa ahora en un lugar para que Yo dé Mi tercer paso.
Texto* 30: Allà donde brillan el Sol, la Luna y las estrellas, allà donde las nubes derraman lluvias, toda la tierra del universo te pertenece.
Texto 31: De todo ello, con un paso he ocupado Bhurloka, y con Mi cuerpo, el cielo y todas las direcciones. Tú estabas presente cuando ocupé el sistema planetario superior con Mi segundo paso.
Texto 32: Puesto que no has podido dar caridad conforme habÃas prometido, te corresponde descender a los planetas infernales. Por lo tanto, desciende inmediatamente y vive allÃ, para que se cumpla la orden de Sukracarya, tu maestro espiritual.
Texto* 33: Lejos de elevarse a los planetas celestiales o de ver satisfechos sus deseos, aquel que promete algo a un mendigo, pero no se lo da, desciende a una condición de vida infernal.
Texto 34: Envanecido de tus posesiones, prometiste que Me darÃas tierras, pero no has podido cumplir tu palabra. Por haberme hecho una promesa falsa, debes vivir unos años en el infierno.