Texto 1-2: Sri Sukadeva Gosvami continuó: Un dÃa, al ver que todas las sirvientas estaban ocupadas en otras tareas domésticas, madre Yasoda se puso a batir el yogur ella misma. Mientras lo hacÃa, recordaba las actividades infantiles de Krsna, y disfrutaba cantando acerca de todas esas actividades con canciones que ella misma componÃa.
Texto 3: Vestida con un sari de color amarillo azafrán, con un cinturón en torno a sus redondas caderas,madre Yasoda tiraba de la cuerda de batir realizando un considerable esfuerzo, que hacÃa que Sus ajorcas y pendientes se moviesen y sonasen al compás de las sacudidas de su cuerpo. Debido al intenso amorque sentÃa por su hijo, sus senos estaban húmedos de leche. Su rostro, de hermosÃsimas cejas, estaba empapado de sudor, y de sus cabellos se desprendÃan flores malati.
Texto 4: Mientras madre Yasoda batÃa la mantequilla, el Señor Krsna, que deseaba beber la leche de su pecho, Se presentó ante ella y, para aumentar su placer trascendental, Se tomó del palo de batir dispuesto a no dejarla continuar.
Texto 5: Madre Yasoda abrazó a Krsna, dejó que Se sentase en su regazo y, llena de amor y cariño, se entregó a la contemplación del rostro del Señor. Su cariño era tan intenso que de sus senos comenzó a fluir la leche. Sin embargo, cuando vio que la leche que hervÃa en la cocina estaba a punto de salirse de la cacerola, dejó inmediatamente a su hijo y acudió a atender el fuego, aunque el niño no habÃa satisfecho plenamente Su deseo de beber la leche de Su madre.
Texto 6: Muy enfadado y mordiéndose los rojizos labios con los dientes, Krsna, con lágrimas falsas en los ojos, rompió la vasija de yogur con una piedra. Acto seguido, Se escondió en una habitación y, donde nadie Le veÃa, Se puso a comer la mantequilla recién batida.
Texto 7: Madre Yasoda, después de retirar del fuego la leche caliente, volvió al lugar en que batÃa la mantequilla. Al ver que la vasija de yogur estaba rota y que Krsna no estaba allÃ, dedujo que aquello tenÃa que ser obra de Krsna.
Texto 8: Krsna, en ese momento, estaba sentado sobre un mortero de madera vuelto del revés. Sobre el mortero de moler especias, Krsna repartÃa yogur, mantequilla y otros productos lácteos entre los monos a Su entera satisfacción. Como habÃa robado, no dejaba de mirar a Su alrededor lleno de ansiedad, sospechando que Su madre podrÃa castigarle. Madre Yasoda, al verle, se Le acercó por detrás con gran sigilo.
Texto 9: Cuando vio que Su madre se Le acercaba con un palo en la mano, el Señor Sri Krsna Se bajó rápidamente del mortero y salió huyendo como si tuviese mucho miedo. Los yogis, que tratan de atrapar la forma de Paramatma por medio de la meditación, y que realizan grandes austeridades y penitencias para entrar en la refulgencia del Señor, no logran llegar a Él. Pero madre Yasoda, pensando que esa misma Personalidad de Dios, Krsna, era su hijo, salió corriendo tras Él dispuesta a atraparle.
Texto 10: Mientras perseguÃa a Krsna, madre Yasoda se vio naturalmente forzada a disminuir su velocidad, con su fina cintura abrumada por el peso de sus senos. CorrÃa tanto para alcanzar a Krsna, que se le soltaron los cabellos, y las flores que adornaban su peinado dejaron una estela a su paso. No obstante, consiguió atrapar a su hijo Krsna.
Texto 11: Viéndose atrapado por madre Yasoda, Krsna sintió muchÃsimo temor y reconoció la insolencia cometida. Ella, al mirarle, vio que estaba llorando y que, al frotarse los ojos con las manos, el cosmético negro que realzaba Sus ojos se mezclaba con las lágrimas y se extendÃa por toda Su cara. Madre Yasoda, tomando a su hermoso hijo de la mano, Le dio una suave reprimenda.
Texto 12: Sin saber quién era Krsna ni hasta dónde llegaba Su poder, madre Yasoda estaba siempre cautivada de un intenso amor por su hijo. Debido a su cariño maternal por Krsna, nunca se preocupó siquiera de saber quién era Él. Por eso, cuando vio que su hijo tenÃa muchÃsimo miedo, soltó el palo y se propuso atarle para que no cometiese nuevas travesuras.
Texto 13-14: La Suprema Personalidad de Dios no tiene ni principio ni final, exterior ni interior, parte delantera o trasera. En otras palabras, Él es omnipresente. Puesto que no Se halla bajo la influencia del elemento tiempo, para Él no hay diferencia entre el pasado, el presente y el futuro; Él existe en Su propia forma trascendental en todas las fases del tiempo. Como es absoluto y está más allá de toda relatividad, está libre de las distinciones entre causa y efecto, aunque es la causa y el efecto de todo. Esa persona no manifestada, que está más allá de la percepción de los sentidos, habÃa descendido ahora en la forma de un niño humano, y madre Yasoda, considerándole su propio hijo, un niño corriente, Le ató al mortero de madera con una cuerda.
Texto 15: Cuando trató de atar a su travieso hijo, madre Yasoda vio que la cuerda se quedaba corta por el ancho de dos dedos. Entonces trajo otra cuerda para unirla a la anterior.
Texto* 16: Pero a la nueva cuerda le faltaba también el ancho de dos dedos. Cuando le añadió otro cabo, seguÃa siendo dos dedos demasiado corta. Por más cuerdas que añadÃa, no conseguÃa nada; no habÃa manera de completar aquella separación.
Texto 17: Madre Yasoda acabó uniendo todas las cuerdas que encontró en casa,pero, aun asÃ, no consiguió atar a Krsna. Las amigas de madre Yasoda, lasgopis mayores del vecindario, sonreÃan y disfrutaban muy divertidas. Madre Yasoda, pese a sus intensos esfuerzos, también sonreÃa. Todas ellas estaban completamente asombradas.
Texto 18: Con el intenso esfuerzo que realizaba, madre Yasoda tenÃa todo el cuerpo empapado en sudor, y las flores y la peineta se le desprendÃan de los cabellos. Al ver la fatiga de Su madre, el niño Krsna fue misericordioso con ella y consintió en ser atado.
Texto 19: ¡Oh, Maharaja Pariksit!, todo este universo, con sus grandes y excelsos semidioses, como el Señor Siva, el Señor Brahma y el Señor Indra, se halla bajo el control de la Suprema Personalidad de Dios. El Señor Supremo, sin embargo, posee un atributo trascendental: Se deja controlar por Sus devotos. Ésa era la cualidad que Krsna manifestaba ahora en ese pasatiempo.
Texto 20: Ni el Señor Brahma, ni el Señor Siva, ni la mismÃsima diosa de la fortuna, que es la compañera inseparable del Señor Supremo, pueden obtener de la Suprema Personalidad de Dios, el liberador del mundo material, la misericordia que recibió madre Yasoda.
Texto 21: La Suprema Personalidad de Dios, Krsna, el hijo de madre Yasoda, está al alcance de los devotos que se ocupan en servicio amoroso espontáneo, pero los especuladores mentales, quienes se esfuerzan arduamente por la autorrealización mediante rigurosas austeridades y penitencias, o quienes identifican el cuerpo con el ser, no pueden llegar a Él tan fácilmente.
Texto* 22: Mientras madre Yasoda se absorbÃa en las tareas del hogar, el Señor Supremo, Krsna, observó los árboles gemelos yamala-arjuna, que en un milenio anterior habÃan sido los semidioses hijos de Kuvera.
Texto 23: En su vida anterior, aquellos dos hijos, Nalakuvara y Manigriva, habÃan gozado de una opulencia y fortuna extraordinarias. Sin embargo, debido al orgullo y el prestigio falso, no guardaban la menor consideración hacia nadie, de modo que Narada Muni les maldijo a que se volviesen árboles.